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Por Laura Ardila Arrieta | Juan Pablo Pérez B. · 16 de Agosto de 2019

El empresario Javier Torres y el alcalde Álex Char.

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Una de las noticias judiciales más comentadas en los altos círculos de la Barranquilla política este año es la citación a imputación de cargos contra un empresario local llamado Javier Torres Vergara.

La razón: al empresario lo vinculan con la corrupta multinacional Odebrecht y este a su vez está estrechamente relacionado con el alcalde de la ciudad, Álex Char.

Tan relacionado que muchos se preguntan si, frente a ese llamado de la justicia, hay posibilidad de que en medio del caso Odebrecht termine saliendo formalmente a flote el nombre del mandatario más popular y poderoso del país.

Averiguamos los detalles del vínculo entre Torres Vergara y Char, que van desde el madrinazgo de bautizo de la primera dama Katia Nule al hijo menor del empresario; hasta los megacontratos que una empresa de éste ha firmado con la Administración desde que el charismo se montó al poder, hace casi 12 años.

Y también la respuesta a la pregunta del millón: ¿mencionará el contratista en líos a Álex Char?

No. Y, por el contrario, ni aceptará los cargos ni está contemplando algún tipo de acuerdo con la Fiscalía porque considera que no incurrió en ningún delito -y por lo tanto, mucho menos el Alcalde-. Eso nos aseguró su defensa.

De contratos falsos, coimas y coincidencias

La Fiscalía citó para imputar a Javier Torres el delito de enriquecimiento ilícito por haberle recibido en noviembre de 2014 casi 9.400 millones de pesos a Odebrecht, a través de un contrato falso con un consorcio de su propiedad (consorcio Torrosa) para obras que nunca hizo.

Puntualmente, el contrato para recibir el billete fue suscrito entre Torrosa y Consol -el consorcio (integrado por Odebrecht, el Grupo Aval y los constructores Solarte) que obtuvo con el Estado la multimillonaria construcción de la Ruta del Sol II pagando sobornos- con el supuesto objetivo de hacer 10 kilómetros de vía. 

El caso Torres de entrada es clave y no puede verse de forma aislada porque, por lo que han detallado testigos como el excongresista Otto Bula y el fallecido Jorge Enrique Pizano, se sabe que uno de los modus operandi usados por Odebrecht para pagar sus coimas en Colombia fue justamente simular contratos con empresas que no ejecutaban, pero sí cobraban, para así hacer llegar la plata a los funcionarios, políticos y demás personajes involucrados en su red corrupta. 

De hecho, el origen de la investigación al empresario barranquillero, según conoció La Silla Caribe por versiones extraoficiales de gente que conoce el proceso, es una declaración de Bula, quien en 2017 y tras su captura mencionó las firmas que Consol usó para ‘bajar’ los millones con los que aceitó a sus aliados.

(Torrosa también fue mencionado ese mismo año en la carta pública que los expresidentes Andrés Pastrana y Álvaro Uribe mandaron al entonces fiscal Néstor Humberto Martínez pidiéndole investigar la relación del en ese momento presidente Juan Manuel Santos con Odebrecht).

El momento del pago (noviembre de 2014), además, coincide con la época en la que Odebrecht repartió las coimas que cuadró para lograr la adición de la vía Ocaña-Gamarra a la Ruta del Sol, que según la Fiscalía fue entre 2014 y 2015, ambos años electorales en los que muchos políticos gastaron miles de millones en campaña.

Precisamente, al respecto el exsenador Bernardo ‘el Ñoño’ Elías -condenado dentro del escándalo Odebrecht- le aseguró a la Corte Suprema de Justicia este año que la plata de esos sobornos se usó para aquellas campañas a Congreso y locales, y también para financiar la reelección presidencial de Santos.

Y esta semana el Consejo Nacional Electoral abrió una investigación preliminar para determinar si a la campaña Santos 2014 entraron 3.894 millones de pesos de Odebrecht.

Esa reelección se definió en el Caribe, en donde, como contamos en una investigación, corrieron ríos de billetes que circularon en efectivo entre políticos de la coalición santista sin ser nunca reportados.

En un camino apartado de todos estos datos, Javier Torres y su defensa sostendrán en la imputación ante el juez de control de garantías que la plata recibida no fue para temas de corrupción o de campaña, sino que se trató de un negocio entre privados en el que no hubo ningún enriquecimiento ilícito.

Y que ya le entregaron a la Fiscalía la trazabilidad de hacia dónde se fueron los casi 9.400 millones de pesos. 

Su abogado defensor, Iván Cancino, no nos dio los detalles de esa trazabilidad.

Todavía la audiencia no tiene fecha. Fue citada en junio pasado y luego otra vez este agosto, pero en ambas ocasiones Cancino se excusó por tener compromisos profesionales previos.

Sin embargo, también podemos adelantar que ese día seguramente se verá una puja porque la Fiscalía tiene intención de imputar a Javier Torres un segundo delito: falsedad ideológica en documento privado (para demostrar que el contrato entre su empresa Torrosa y Consol era falso), pero la defensa se opondrá argumentando que la citación oficial fue sólo por el delito de enriquecimiento ilícito.

Un abogado penalista al que consultamos nos explicó, advirtiendo que cualquier otro abogado podría tener una interpretación distinta, que en este caso la falsedad ideológica en documento privado es la conducta que podría ayudar a sostener a la Fiscalía su tesis del enriquecimiento ilícito.

Las versiones extraoficiales que obtuvimos de la gente que conoce el proceso indican que el ente acusador no tiene por ahora ninguna prueba sobre si la plata de Odebrecht a Torres tuvo un tercer destinatario final. Aunque sí tienen conocimiento de varias posibles teorías.

Entre ellas, que pudo haber tenido algo que ver con la licitación que tres meses antes del desembolso (agosto de 2014) se ganó Odebrecht para la recuperación del río Magdalena, en un consorcio fallido llamado Navelena integrado además por la empresa Valorcon de los Gerlein, socios políticos de los Char.

(En mayo de 2017, el entonces fiscal Martínez, había descartado públicamente que en esa licitación pudieran haberse presentado sobornos).

Y también por supuesto, la Fiscalía conoce la teoría de que esos millones pudieron haber terminado en las campañas de 2014 y 2015 del clan Char, porque -más allá del modus operandi de Odebrecht- así lo aseguró públicamente el senador Gustavo Petro, tras revelar unos papeles que antes de morir en extrañas circunstancias le hizo llegar el testigo Jorge Enrique Pizano.

Entre 2014 y 2015, el grupo Char llevó al Congreso al senador Arturo Char, hermano del Alcalde; fue punta de lanza de la reelección presidencial en el Atlántico (triunfo tras el cual le dieron el Ministerio de Transporte en cabeza de Natalia Abello) y ganó con Álex Char la Alcaldía

Por ahora, lo claro es el estrecho vínculo que tienen con el investigado Torres.

El vínculo con Char

Javier Torres Vergara es un ingeniero civil, miembro de la clase alta barranquillera, que antes de este escándalo en los sectores locales conocedores de lo público era reconocido básicamente por ser constructor, por su amistad pública con los Char y -en el caso de los más conocedores- por un breve paso que tuvo en el Congreso.

Por seis meses, desde finales de 2002 a mediados de 2003, el empresario fue representante a la Cámara en reemplazo del entonces congresista soledeño Jaime Cervantes Varelo, aliado del grupo que lidera el patriarca Fuad Char (papá del Alcalde Char).

Torres es cercano al mandatario de Barranquilla y contratista de su Administración, como lo han destacado Petro y la periodista María Jimena Duzán.

Para ser aún más precisos, más que cercano, Torres ha sido tan amigo de los Char que, en 2016, siendo contratista de la Alcaldía, la esposa (Katia Nule) y el primo (el empresario Miguel Char) del actual Alcalde fueron los padrinos de bautizo de su hijo menor.

Por varios años -especialmente entre 2013 y 2017, según tres fuentes de la clase alta de la ciudad- ese ingeniero era considerado uno de los mejores amigos de Álex Char. Así como su esposa, María Teresa Rosales, una de las mejores amigas de la hoy primera dama.

“El uña y mugre de Álex”, nos describió esa relación un político importante.

Evidencia de ello son las fotos en las que aparecen juntos en varios eventos sociales.

Como esta, publicada por Katia Nule, en la que salen listos para bailar salsa luego de la Guacherna.

O esta en el bautizo del hijo de Torres, en la que también aparecen el senador charista Luis Eduardo ‘Lucho’ Diazgranados, Miguel Char y Héctor ‘el Oso Yogui’ Amarís, quien, como contamos, es reconocido en La Arenosa por ser compañero de rumba y “mandadero” predilecto del Alcalde Char, y está mencionado el el caso de desfalco de la empresa de servicios públicos Triple A.

También está esta foto navideña, en la que se ven Álex Char, Miguel Char, el Oso Yogui, Lucho Diazgranados, el empresario Victino Mendoza y, más a la izquierda, el contratista Francisco Dugand, otro de los megacontratistas de este segundo periodo de Char.

En 2014, sin embargo, Javier Torres no estuvo en el grupo de amigos cercanos con los que Char viajó a Brasil al Mundial de Fútbol de ese año.

En ese momento, no era funcionario, había estado entre 2012 y 2013 como alto consejero presidencial de Santos para las regiones, y estaba a punto de arrancar su campaña a una Alcaldía que tenía cantada y que, efectivamente, ganó al año siguiente.

Una persona que estuvo en ese viaje y otra más que lo sabe por una fuente directa (no mencionamos los nombres de ninguno porque fue la condición que pusieron para contarnos), nos aseguraron que en ese paseo Char y varios amigos usaron camionetas que les puso a disposición la empresa Odebrecht, que en ese momento no tenía líos.

“Fue un tema de relaciones públicas”, opinó una de las fuentes.

Para preguntarle si esa versión que nos dieron era cierta o no y qué tenía que decir, en general, acerca de su cercanía y la situación de Javier Torres, le enviamos unas preguntas al Alcalde a través de su jefa de prensa, pero al momento de esta publicación no habíamos obtenido ninguna respuesta.

Sobre su papel de contratista, puntualmente el empresario emproblemado y su padre -el también ingeniero Sergio Torres Reátiga- están en el top de megacontratistas de Barranquilla desde que el clan Char llegó al poder, hace ya casi 12 años.

Durante la primera Administración de Char (2008) y la de su sucesora Elsa Noguera (2011), la empresa Construcciones Beta de la que son dueños ganó poco más de 111 mil millones de pesos en contratos.

Y sólo en lo que va corrido del actual mandato de Álex Char llevan contratados casi 72.300 millones de pesos.

Un éxito en contratación que contrasta con el proceso que enfrenta ahora Torres hijo.

“Su familia está muy afectada con lo que está pasando, nunca pensaron que esto les podía pasar”, nos dijo un amigo del empresario.

Su defensa está convencida de que no le podrán probar el enriquecimiento ilícito porque -asegura- no existió tal.

La olla podrida de Odebrecht aún no se termina de destapar en Colombia.

Habrá que ver hacia qué caminos sigue apuntando. 

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Claramente, es un "negocio entre privados": El Estado contrata con P1 una obra pública. P1 contrata con P2 una parte y le paga $9.400.000.000. Pero un día le dice que ya no haga la obra, que deje así, que conserve la platica, que le compre algo lindo a su esposa y a su compadre, P3, otro privado que le da contratos públicos a P2.
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16 de Agosto

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