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Por Juan Pablo Pérez B. · 28 de Marzo de 2018

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El 11 de marzo de legislativas sorprendió al Cesar con la noticia de que un político, al que todos daban por ahogado, logró mantener su curul en la Cámara.

Se trata del representante de La U Christian Moreno, quien no sólo logró un escaño a pesar de no contar con el apoyo de los Gnecco que dominan políticamente al departamento, sino además habiendo denunciado de frente cómo supuestamente ese cuestionado clan estaba ofreciéndoles billete a sus líderes para sabotear su campaña.

La rivalidad política entre Moreno y la casa que controla la Gobernación, que tiene a los dos senadores electos del Cesar, alianzas con tres de sus cuatro cámaras e influencia en la mayoría de alcaldías (incluyendo la de la capital Valledupar), terminó moviendo algo de voto de opinión a favor del Representante, un asunto sorprendente en una región en la que el voto está determinado casi siempre por las maquinarias.

“El acierto de la campaña de Christian Moreno fue que en los últimos días hizo una campaña de micrófono. Tú los últimos días de campaña lo oías en todas las emisoras denunciando cómo le estaban comprando líderes y ese mensaje caló”, nos dijo una persona conocedora de la movida política del departamento.

Puntualmente, Moreno le detalló a La Silla Caribe: “Lo que hicieron (los Gnecco) fue ofrecerles recursos a los líderes que me acompañaban: les ofrecieron plata, financiación y apoyo para sus futuras candidaturas y para que se fueran a las campañas de Eliécer Salazar y Fawzi Muvdi”.

Los candidatos Salazar y Muvdi de La U eran dos de las cartas con las que los Gnecco le apostaron a quedarse con las cuatro cámaras del Cesar.

Las otras dos eran los actuales representantes Eloy Chichí Quintero de Cambio Radical y Ape Cuello del Partido Conservador que, aunque no son completamente de los Gnecco, sí tienen alianzas con ellos.

La campaña de Muvdi, como revelamos en en La Silla Caribe, se orquestó desde La Picota, por mano de su papá: el parapolítico Pedro Muvdi y su suegro, el exalcalde de Cúcuta Ramiro Suárez, condenado por homicidio.

Al final, los Gnecco ganaron con Salazar, Ape y Chichí, pero perdieron con Muvdi. Esa cuarta curul es la que justamente quedó en manos de Christian Moreno.

“La gente rechazó la forma cómo los Gnecco quisieron ahogarlo (a Christian). Las denuncias que hizo fueron clave”, opinó al respecto un político cesarense.

La Silla Caribe intentó contactar al senador José Alfredo Gnecco para conocer su respuesta a las denuncias hechas por Moreno sobre su casa política, pero no recibimos respuesta a los mensajes que le enviamos.

Pasadas las elecciones, la división entre el grupo de políticos cesarenses cercano a los Gnecco y Moreno quedó sellada en una reunión a la que el gobernador Franco Ovalle, ficha de los Gnecco, convocó a los congresistas electos y al alcalde de Valledupar Tuto Uhía, pero no incluyó al Representante Christian.

Sin embargo, la historia del político que venció a los Gnecco tiene su complejidad, pues aunque ahora Moreno y los Gnecco están en diferentes orillas políticas, hace cuatro años llegaron en fórmula al Congreso.

Eso sucedió gracias a una alianza que hicieron los Gnecco con el movimiento de Moreno que lleva más de 20 años siendo una fuerza política con vigencia en el Cesar.

El heredero de un viejo movimiento regional

Christian Moreno Villamizar es hijo del dirigente conservador Cristian Moreno Pallares, quien, el 30 de julio de 1993, fue asesinado por tres guerrilleros del ELN que, a las 9 de la mañana, se metieron a su casa en el municipio de Curumaní.

Moreno Pallares había fundado, a finales de los años ochenta, un movimiento nacido de las bases del conservatismo que se llamó Movimiento de Integración Regional (MIR).

Con ese grupo político, Moreno Pallares había sido varias veces concejal de Curumaní, el primer alcalde electo de este municipio, diputado del Cesar, Secretario de Agricultura departamental y, en el año en que fue asesinado, aspirante a la Cámara de Representantes.

Su muerte hizo que la aspiración del MIR a la Cámara quedara en manos de Miguel Durán Gelvis que, en 1994, llegó al Congreso como el suplente del entonces liberal Álvaro Araujo Castro (hoy condenado por parapolítica). 

Cuatro años después, Durán ganó una curul a la Cámara con el aval del Partido Conservador.

Sin embargo, a los nueve meses, el Consejo de Estado le quitó su credencial al encontrar irregularidades en dos mesas de votación. Por ello, al final esa curul quedó en manos de Alfredo Cuello Dávila, padre del actual representante Ape Cuello.

Para las elecciones del 2002,  Durán llegó a la Cámara lanzándose con el aval del MIR, pero cuatro años más tarde, cuando intentó dar el salto al Senado, la Procuraduría lo inhabilitó por falsedad ideológica en documento público.

Cinco años más tarde, la Corte Suprema lo condenó a cuatro años de prisión por estos mismos hechos.

Los líos jurídicos de Durán (que en el 2008 estuvo preso en medio de una investigación por parapolítica que, luego, fue precluida cuando la Corte encontró inconsistencias en los testimonios) hicieron que, para la elecciones locales del 2007, el candidato del MIR a la Gobernación fuera uno de los hijos del asesinado Cristian Moreno, Cristian Moreno Panesso.

Moreno Panesso -hermano del actual Representante Christian- ganó en ese año la Gobernación avalado por el Partido Verde y fue una de las sorpresas del momento, pues, aunque llegó con el respaldo del grupo del cuestionado excongresista Durán, fue considerado un candidato de opinión y un triunfo sobre los partidos tradicionales.

Sin embargo, cuatro años más tarde, Moreno Panesso terminó montado en la campaña del candidato de la cuestionada casa de los Gnecco, Luis Alberto Monsalvo Gnecco (actualmente exgobernador, llamado a juicio por corrupción al elector), que salió elegido con más de 172 mil votos.

Fue, en agradecimiento al apoyo de la Gobernación de su hermano a la candidatura de Monsalvo Gnecco, como Christian Moreno Villamizar terminó siendo la fórmula de José Alfredo Gnecco en 2014.

Ese año, con 29.117 votos, fue el representante más votado de la lista de La U.

La ruptura del Representante Moreno con los Gnecco ocurrió un año después, en las elecciones regionales, cuando, de acuerdo a lo que el mismo congresista nos contó, él apoyó a unos miembros de su movimiento en sus campañas a la Alcaldía que no contaron con el respaldo de Cielo Gnecco, la matrona de los Gnecco.

En las pasadas elecciones, Moreno, ya sin el apoyo de los Gnecco, logró mantener su votación que ronda alrededor de los 30 mil votos; diez mil votos más de los que sacó el eterno rival de esta casa política, Arturo Calderón, que, pese a haberse lanzado tres veces a la Gobernación, nunca ha llegado a ocupar un cargo de elección popular.

Es así como el triunfo de Christian Moreno Villamizar es una muestra más de las complejidades de la política regional: su victoria no sólo es el resultado de una campaña de denuncias, sino que obedece a una ruptura con un grupo cuestionado y está sostenida en todo caso por una organizada estructura política que desde hace 20 años ha ocupado cargos en el departamento.

De cualquier manera, a partir de hoy hay una voz disonante con credencial en el Congreso en los dominios políticos del hegemónico grupo Gnecco.

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