Uso de cookies

La Silla Vacía usa Cookies para mejorar la experiencia de nuestros usuarios. Al continuar navegando acepta nuestra política.

listo

Por Juan Pablo Pérez B. · 24 de Julio de 2018

10359

0

El senador del Partido de la U, Eduardo Pulgar Daza, pasó de ser casi un desconocido a nivel nacional, y de sonar localmente por varios escándalos y ruidos a su alrededor, a ser elegido primer vicepresidente del Senado en el Congreso que acaba de instalarse.

 

Pulgar es un político barranquillero que fue 10 años concejal y que, en 2014, por primera vez llegó al Senado con 85 mil votos que lo convirtieron en el octavo senador más votado de su partido.

Hasta el momento, su paso por el Congreso ha sido más bien opaco, pues no se ha destacado por haber sido autor o impulsado ninguna ley clave o por haber citado ningún debate de control político importante.

De hecho, pese a aparecer en la página de Congreso Visible como coautor de 17 proyectos de ley, los únicos que Pulgar se atribuye en su cuenta de Instagram es haber sido ponente de la ley que creó el programa ‘De cero a siempre’ y de ser autor del proyecto de ley contra la pérdida y desperdicios de alimentos.

Su llegada al Congreso fue con el impulso de un movimiento que él mismo lidera y que antes había tenido curul en el Senado en cabeza de la entonces esposa de Pulgar: la exsenadora Karime Motta.

Pulgar ‘heredó’ la curul de su hoy expareja luego de que la Procuraduría le revocara una inhabilidad que tenía por 18 años y que lo había sacado del juego electoral.

La sanción es del año 2007 por haber participado en el 2000, junto a otros concejales, en una supuesta defraudación millonaria de las arcas de Barranquilla, calculada en más de 5 mil millones de pesos.

En una decisión que causó polémica, en enero de 2014, el entonces procurador Alejandro Ordóñez ordenó revocarla en medio de ruidos de supuesto intercambio de favores, debido a que Motta (en ese momento senadora y esposa de Pulgar) había votado a favor de la reelección de Ordóñez. Sobre esos señalamientos, no obstante, no hay pruebas ni investigaciones abiertas.

Antes de eso Pulgar había protagonizado otro escándalo que todavía recuerdan bien en la Barranquilla política.

Sucedió el 20 de junio de 2003 cuando, siendo concejal, fue noticia porque, previo a unas elecciones regionales, le aparecieron en su oficina 112 cédulas y casi dos millones de pesos en billetes de 20 mil.

El hecho pasó durante un operativo policial que dejó cuatro mujeres capturadas. En respuesta, el político dijo que se trataba de un “show publicitario para acabar con su carrera política”. Ese año el Consejo Nacional Electoral denunció una trampa monumental en las inscripciones de cédulas por la que terminaron abriéndole a Pulgar y otros concejales investigación. Meses después, salió bien librado de estos hechos.

La más reciente polémica en la que estuvo involucrado su nombre (aunque no directamente) ocurrió hace tres años, en las pasadas elecciones regionales, y tuvo como protagonistas directos a sus hermanos Yesid y María Luisa, quienes estuvieron envueltos en un escándalo de presunto fraude electoral.

En esos comicios María Luisa aspiraba al Concejo de Barranquilla por el Partido Liberal y Yesid a la Asamblea de Atlántico por el Partido de La U, ambos con el respaldo de su hermano el senador.

Como contamos en ese momento en La Silla Caribe, María Luisa se quemó con 5.613 votos al Concejo y Yesid con 20.049 respaldos a la Asamblea, pero a los pocos días, en los escrutinios, su votación empezó a aumentar generando sospechas de fraude.

Finalmente, estos votos fueron anulados y ninguno de los hermanos resultó elegido.

En las legislativas de este año, Pulgar volvió a apostar con su hermana María Luisa, esta vez a la Cámara por el Partido Liberal, pero se ahogó con 1.355 votos.

El pasado viernes de instalación de Congreso, el nombre de Pulgar volvió a sonar, pero no entre sus usuales ruidos y escándalos, sino como el elegido por la plenaria para ser el nuevo primer vicepresidente de la mesa directiva de Senado.

Esa palomita ya se la había peleado Pulgar el año pasado.

En ese momento, como contamos en La Silla Caribe, a La U, por acuerdos hechos en 2014 entre los partidos, le correspondía la primera vicepresidencia del Senado.

Ese puesto de vicepresidente es importante porque el congresista que allí llegue puede tener influencia en el orden del día que define el presidente, y esa agenda es determinante para el hundimiento o la supervivencia de cualquier iniciativa en el Congreso. (Por ejemplo, si una mesa directiva pone en último lugar un proyecto, éste corre el riesgo de hundirse mucho más que si queda de primero o de segundo en la lista de los debates). El primer vicepresidente del Senado, además, reemplaza al presidente en sus ausencias y desde ahí dirige plenarias, decide a qué compañero da o no da voz y a qué horas se levantan las sesiones, sin contar toda la prensa que moja y la línea directa que se le abre con Palacio.

Se suponía que, como es usual, para cuando comenzara el último año del pasado Congreso, La U debía llegar con un candidato único elegido previamente por su bancada de senadores para que la plenaria lo escogiera sin líos.

Sin embargo, para ese entonces, el partido estaba fracturado entre la llamada “disidencia costeña”, liderada por el senador Armando Benedetti, y un sector que había sido más cercano al senador Mauricio Lizcano cuyo candidato era Andrés García Zuccardi, hijo y heredero político de los exsenadores Juancho García (condenado por corrupción) y Piedad Zuccardi (en juicio por parapolítica).

Los dos aspirantes al puesto se midieron a voto limpio y García fue elegido con 45 votos: tres votos más de los que sacó Pulgar.

En la elección del pasado 20 de julio en la plenaria, el nombre de Pulgar sí llegó bajo el consenso de su colectividad lo que le permitió ser postulado y elegido por 82 votos.

Desde la mesa directiva del Congreso más de uno podrá conocerle la voz por primera vez.

CONTEXTO

Las historias más vistas en La Silla Vacia