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Por LaSillaVacia.com · 10 de Julio de 2018

Foto tomada de lasnoticias.co

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El pasado domingo, apenas horas antes de que el futbolista Carlos Bacca caminara por las calles de Puerto Colombia empuñando la antorcha de los Juegos Centroamericanos y del Caribe que comenzarán en Barranquilla este 19 de julio, aparecieron en dos costales los restos de un hombre descuartizado que rondaba los 30 años de edad en el barrio La Bendición de Dios, al suroriente de esa capital. 

Ese horror contrasta con el megaevento que son los Centroamericanos, en los que Barranquilla, la Gobernación y el Gobierno Nacional han invertido 613 mil de millones de pesos, que pondrán a la ciudad en la vitrina del continente y han sido definidos por el alcalde Álex Char como "los más grandes de la historia".

La Administración está echando la casa por la ventana. Ha construido y remodelado varios escenarios deportivos (incluso trajo al exbeisbolista barranquillero Édgar Rentería para la inauguración del estadio que lleva su nombre) y logró que la también barranquillera Shakira, quien por primera vez en 12 años no cantó en un Mundial de fútbol, aceptara estar en la inauguración.

Pero mientras esa fiesta se prende, sin que muchos en la prensa o en la opinión pública local hablen de ello, se sigue evidenciando un tipo de violencia que aterroriza en los extramuros y que no es nueva. 

El nuevo desmembrado

El cuerpo descuartizado, al que le faltaban la cabeza y unas extremidades, fue hallado en la mañana del pasado domingo en el patio de una casa del barrio La Bendición de Dios al suroriente de Barranquilla.

En declaraciones que dio a los medios, el comandante operativo (e) de la Policía Metropolitana de Barranquilla, el coronel Jesús de los Reyes, afirmó que en este homicidio está involucrado uno de los jefes de la banda de ‘Los Costeños’ que opera al sur de la ciudad. Su nombre es Digno Palomino.

“El cuerpo se halló metido en costales, esto puede ser por una vendetta entre bandas por la venta de estupefacientes. Sin embargo en nuestra investigación está relacionado por el hecho alias Digno Palomino”, dijo el Coronel.

La banda de ‘Los Costeños’ controla gran parte del negocio de tráfico de drogas en Barranquilla y ha sido vinculada a muchos de los homicidios que ocurren al suroriente de la ciudad.

Sus dos jefes, Digno Palomino y Jorge Eliécer Díaz Collazos, conocido como alias ‘Castor', son los criminales más buscados del Atlántico.

Según las declaraciones del coronel De los Reyes, la víctima habría sido una persona que habría involucrado frente a las autoridades a Palomino y a ‘Los Costeños’ con el asesinato de dos comerciantes el pasado 20 de junio en el mercado de Barranquillita.

Sus declaraciones habrían llevado a la captura de los dos sicarios indiciados de ser autores del crimen: Emanuel de Jesús González Martínez, alias ‘Cejas’, y Carlos Daniel Cuello Torres, alias ‘Caliche’.

El desmembramiento de este hombre, lejos de ser un hecho aislado, hace parte de un horror que vive esporádicamente la ciudad desde hace siete años.

Un horror que se repite

Desde el 2011, se han encontrado en Barranquilla rastros de veinte cuerpos desmembrados. Dieciséis de ellos han ocurrido a partir del 2013.

Este año, como contó la periodista Tatiana Velásquez en la red de líderes de La Silla Caribe, coincide con la llegada a Barranquilla de ‘Los Costeños’, que vienen de pertenecer a los Rastrojos de Cali.

La gran mayoría de estos cuerpos han sido hallados en barrios que colindan con el río Magdalena, como La Chinita, La Luz, Rebolo y La Bendición de Dios.

Sólo en La Bendición de Dios, contando el cuerpo hallado el domingo, se han encontrado en estos últimos cinco años cuatro casos de cuerpos desmembrados; tres de ellos han sido atribuidos a ‘Los Costeños’.

De hecho, a finales del 2016, la Fiscalía capturó a 13 integrantes de esta banda y afirmó que estaban involucrados en 13 homicidios, entre ellos el desmembramiento de una persona que fue encontrada enterrada en el patio de una casa.

Para un investigador de la criminalidad urbana en Barranquilla que nos pidió guardar su nombre por razones de seguridad, estos descuartizamientos ocurren con el objetivo de ejercer control sobre estos territorios.

“(Un desmembramiento) es un mensaje a quienes integran una organización criminal, a quienes están cerca de ella, de sus actos, les recuerda que tienen códigos que cumplir. Es el tratamiento a los traidores”, nos dijo.

El control de estos territorios es importante, pues, como explica el investigador Luis Fernando Trejos en la red de líderes de La Caribe, en estos barrios del corredor portuario “se concentran varios puntos de acopio y exportación de clorhidrato de cocaína”. 

Por eso, el control de estas zonas es indispensable. El objetivo es controlar el tráfico de drogas en el sur de la ciudad y alrededor de uno de los principales puertos desde donde se exporta la droga que sale del país.

Cada vez que se conoce un nuevo caso, el tema de los desmembrados pone para muchos expertos sobre el tapete la posibilidad de que en Barranquilla existan casa de pique, similares a las que existen en Buenaventura.

Las autoridades siempre han negado ese hecho (Char dijo hace dos años que eran "especulaciones"), pero como nos dijo en su momento el abogado y defensor de Derechos Humanos José Humberto Torres: “Las autoridades han querido reducir el tema a un asunto semántico sobre las casas de pique. Dicen que no hay casas de pique, pero en alguna parte los están picando. Si no se llaman casas de pique, entonces se llaman inmuebles de pique”.   

La Silla Caribe preguntó en la Alcaldía de Barranquilla por el último desmembramiento y los que han ocurrido en los últimos años y nos respondieron, por medio de su jefe de prensa, Diana Acosta, que "estos temas lo maneja la Policía de manera directa".

Agregaron que seguirán apoyando “las operaciones que sean necesarias para dar con el paradero del presunto autor intelectual de los hechos, alias ‘ Digno Palomino’”, y que darán una recompensa de 30 millones por información que conduzca  a la captura de los responsables de estos hechos.

Así, mientras la Administración espera que las luces del continente se enfoquen en Barranquilla, en el evento deportivo más grande en su historia, sigue rondando como una peligrosa sombra este horror al que pocos se refieren.

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