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Por Laura Ardila Arrieta · 28 de Octubre de 2019

William Dau. Crédito: Luis Eduardo Herrán de El Universal.

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Contra los pronósticos de las encuestas, de los periodistas (incluyendo los de La Silla Caribe) y, en general, de la Cartagena política, el abogado William Dau fue elegido ayer como nuevo alcalde de la ciudad.

Sin maquinaria y siendo hasta hace un año prácticamente un desconocido en la política local, venció a los candidatos de los clanes cuestionados que llevan mandando ininterrumpidamente la última década y se convirtió así en una de las noticias más destacables de las elecciones regionales en todo el país.

El rechazo a las mafias políticas en estas locales se sintió en Bolívar, además, con el resultado del voto en blanco a Gobernación, que en Cartagena ocupó el primer puesto y en el resto del departamento el segundo (aunque el cargo quedó en manos del grupo que lidera el parapolítico Vicente Blel).

Y también se registró el histórico triunfo sobre las maquinarias en Turbaco (municipio vecino de Cartagena que no tiene ni acueducto) de Guillermo Torres o Julián Conrado, conocido como “el cantante de las Farc”, quien será el primer excombatiente fariano en ser alcalde tras la firma de los Acuerdos de Paz.

En un departamento que no suele castigar electoralmente a los dirigentes políticos que caen en líos y escándalos ni a las malas administraciones, este balance de elecciones evidencia la molestia y el cansancio de unos ciudadanos que ayer fueron a las urnas a decir no más.

Dau, la figura que materializó el hartazgo a punta de redes sociales

El que será el alcalde de Cartagena número 12 (entre titulares y encargados) en menos de una década, debido a la seguidilla de mandatarios caídos por problemas judiciales o disciplinarios; es un abogado de 67 años, con experiencia como asesor jurídico en el sector financiero, que nunca había ocupado un cargo público.

Hace 20 años fundó una corporación llamada Cartagena Honesta que le hizo veeduría y denunció a varios políticos tradicionales, como el recientemente fallecido exalcalde Nicolás Curi, lo que le valió amenazas contra su vida que en 2004 lo obligaron a dejar el país e irse a vivir a Estados Unidos con su familia.

Esa ausencia obligada lo borró de la vida pública local, hasta el año pasado cuando comenzó a popularizarse a través las cuentas que creó en facebook e instagram con el nombre de Let’s save Cartagena, básicamente, para publicar denuncias y críticas contra la dirigencia local.

Puntualmente, su nombre empezó a hacerse más familiar alrededor de mayo, mes en el que se realizaron las elecciones atípicas que ganó el inhabilitado Quinto Guerra con respaldo de casi todos los clanes del departamento, y en el que William Dau estuvo sistemáticamente publicando datos de supuestas irregularidades electorales (La Silla Caribe fue el día de esas votaciones a un sitio en el que, según él, estaban comprando votos y no encontró nada).

Más allá, el hoy mandatario electo abrió con los cartageneros que lo empezaron a seguir una conversación en la que sin eufemismos -y a veces con acusaciones que le han valido tutelas por violación al buen nombre, como la que le puso el gobernador actual Dumek Turbay, tras unos señalamientos que le hizo Dau por corrupción- fue ayudando a establecer la narrativa que el peso de la crisis registrada en los medios ya estaba contando: que la ciudad está tomada por unos grupos que la han saqueado.

Dau los bautizó “los malandrines” y pidió a sus contertulios virtuales ayuda para sacarlos del Distrito.

El corte de sus mensajes contra los cuestionados, pero también contra los políticos en general, es como este que le mandó hace unos meses al alcalde (e) Pedrito Pereira.

Así es como, hace apenas cuatro meses, anunció su intención de lanzarse a la Alcaldía con firmas que voluntarios contactados principalmente por facebook e instagram le ayudaron a conseguir y fueron inscritas en la Registraduría como movimiento Salvemos a Cartagena.

Hecho eso, su campaña dentro y fuera de redes se destacó por unas propuestas más populistas que técnicas, que apuntaban sobre todo a la indignación contra los clanes cuestionados de Cartagena y Bolívar.

Por ejemplo, en su plan de gobierno de ocho páginas propone para acabar la corrupción el uso de la inteligencia artificial y una auditoría forense para documentar los “delitos cometidos por los corruptos malandrines” y una vez recopiladas las pruebas vender los derechos de reclamo a fondos buitre (empresas extranjeras que se dedican a comprar deudas a precios bajos y litigan para cobrarlas a precios altos).

“Con la enorme cantidad de dinero que no vamos a permitir sea robada por los corruptos, realizar un megaproyecto tendiente a solucionar de manera integral todos los actuales problemas de Cartagena”, reza en otro aparte del documento.

Cargando su bandera anticorrupción, el nuevo alcalde también se destacó en campaña porque en varias ocasiones acusó a personas que le cuestionaban o le hacían preguntas incómodas de estar del lado de “los malandrines” que él denuncia o de hacerle el juego a otras campañas.

Así se evidencia, por ejemplo, en este video de un debate en la Escuela Bellas Artes:

Eso y la experiencia de la ola verde de Mockus que demostró que candidatos populares por redes no necesariamente ganan, mantuvieron medida la expectativa sobre los alcances de su aspiración.

Al punto que algunos de los candidatos alternativos que estuvieron semanas tratando de concretar una alianza para derrotar a los grupos cuestionados ni siquiera lo incluían siempre en sus convocatorias.

Hace 10 días, Dau se sentó con el candidato Verde Armando Córdoba y selló una unión.

Ambos dijeron en ese momento que los alternativos que no se unían estaban era ayudando al candidato puntero de las encuestas William García.

Con el aval de Colombia Justa Libres, García iba respaldado por los grupos de los excongresistas Vicente Blel (parapolítico) y William Montes (parapolítico), mientras que la otra gran candidata de los tradicionales: Yolanda Wong, tenía el apoyo del corrupto Juan José ‘Juancho’ García Romero y del parapolítico Javier Cáceres.

A todos ellos les dijo no una ciudad que igualmente rechazó en su mayoría al vencedor por la Gobernación:Vicentico Blel, hijo y heredero de Vicente Blel, cuya candidatura sacó en Cartagena 122.617 votos contra 145.986 del voto en blanco.

(En todo el departamento, Blel sacó 384.171 votos contra 199.359 del blanco, que quedó de segundo, en un tarjetón en el que el único alternativo -Horacio Correa, del Polo y Verdes- nunca despegó).

La votación del mandatario Dau fue de 113.627, en segundo lugar William García con 102.708, y el voto en blanco de tercero con 61.250 apoyos.

En su discurso de victoria, anoche en la Plaza de los Coches del Centro Histórico, Dau dijo ante varios cientos de simpatizantes que lo cargaron en hombros y corearon su nombre que Cartagena rompió sus cadenas y prometió que conformará un equipo de cazatalentos para gobernar con los mejores, seguramente en anticipo a una de las principales dudas que surgen con él: su falta de experiencia.

“Rompimos las cadenas y vamos a asaltar a Cartagena, vamos a acabar la pobreza, vamos a dar tranquilidad y progreso. Vamos a gobernar con los mejores de aquí, con los talentos. Les pido que me disculpen porque no soy político y no estoy acostumbrado a hablar en público”, agregó.

Mientras que su aliado Córdoba, un político que se había presentado en contiendas anteriores sin ningún éxito, afirmó por su parte: “Esta no es la elección de un alcalde. Hoy empezó la rebelión en contra de  los corruptos. Hay un alcalde para la gente, no para los financistas, que hoy fueron derrotados”. 

Su triunfo no fue la única gran noticia nacional que se produjo en Bolívar ayer.

En un hecho que sí estaba literalmente cantado, como lo contamos, el excombatientes de las Farc Guillermo Torres, conocido por su nombres en la guerra: Julián Conrado, “el cantante de las Farc”, resultó electo nuevo alcalde del pueblo de Turbaco, al lado de Cartagena.

Será el primer exguerrillero en llegar a una Alcaldía, tras la firma de los Acuerdos de Paz, aunque no se inscribió con el logo del hoy partido Farc, sino de la Colombia Humana del senador Gustavo Petro y de la UP.

Aún así, se trata de un logro histórico, no sólo para el país y para el posconflicto, sino también para los farianos que están haciendo política.

Con 21.466 votos conseguidos en una campaña sin maquinaria y hecha a punta de cantar canciones en calles y barrios, Torres venció al candidato Leonardo Cabarcas de los congresistas Daira Galvis (Cambio Radical) y Silvio Carrasquilla (Partido Liberal), quienes llevan años mandando en un municipio con carencias tan urgentes como el agua.

Ni Galvis ni Carrasquilla tienen condenas encima, pero son reconocidos por ser políticos tradicionales de maquinaria clientelista.

A ellos también golpeó el coro de voces que se dejó oír en Bolívar en tono de independencia y de cambio, como pasó en parte del país.

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