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Por Laura Ardila Arrieta · 07 de Mayo de 2018

Foto: tomada de twitter.

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‘Con Quinto ganamos todos’ fue el lema con el que ganó ayer la Alcaldía de Cartagena el exconcejal conservador Quinto Guerra Varela. En realidad, con Quinto ganaron, sobre todo, los clanes políticos liderados por personas condenadas que lo acompañaron y la abstención histórica que se registró en la ciudad.

También, podría decirse que ganó la zozobra institucional ya que, una vez se conocieron los resultados de los comicios, la Procuraduría insistió en que el alcalde electo estaba inhabilitado para aspirar, un asunto que ha venido advirtiendo hace semanas a pesar de que el Consejo Nacional Electoral dijo no haber encontrado pruebas suficientes para decir eso.

El viceprocurador Juan Carlos Cortés le detalló a La Silla Caribe que el Ministerio Público interpondrá en un mes una demanda de nulidad de las elecciones ante la jurisdicción administrativa (que podría terminar en el Consejo de Estado), y que no pedirá -como dijeron algunos medios- una declaratoria de abstención de la elección por la presunta inhabilidad, porque ésta tendría que resolverla el CNE que ya dejó en firme la candidatura de Guerra.

El Consejo de Estado no tendría plazos para fallar, aunque sí podría conceder la suspensión de Quinto como medida cautelar, si así lo considera.

El triunfo de la abstención estaba más o menos cantado. Cartagena, que eligió a su noveno alcalde (entre titulares y encargados) en siete años, en medio de una grave crisis institucional y social, llevaba días en total apatía por las elecciones.

Un taxista al que La Silla Caribe entrevistó informalmente el pasado jueves, tres días antes de que se abrieran las urnas, lo evidenció con su pregunta: “¿Elecciones?, ¿aquí hay elecciones? Ni parece”.

Como contamos en el twitterazo y la crónica en vivo que hicimos durante toda la jornada electoral, en los puestos de votación más grandes y tradicionalmente congestionados de la ciudad (INEM, Foco Rojo en Olaya y en Nelson Mandela, por ejemplo), el lugar común fue la soledad alrededor de las mesas.

Al final, el porcentaje de la abstención fue del 77,5 por ciento, seis puntos más que en las elecciones atípicas de 2013, cuando ganó el exalcalde Dionisio Vélez.

Quinto Guerra fue elegido con 72.111 apoyos (Dionisio obtuvo en su momento 95.870), una votación que ni siquiera alcanzó a la que sacó la fallecida exconcejal María del Socorro Bustamente, quien quedó de segunda frente a Vélez hace cinco años con 77.347 apoyos.

Esta vez el voto en blanco también fue menos apoyado (en 2013 sacó 10.924 y este domingo 9.367).

Los otros candidatos sacaron en su orden: Andrés Betancurt (ASI) 58.646, David Múnera (Polo) 12.221, Armando Córdoba (verdes) 6.574 y Javier Bustillo (Somos) 4.731 (los otros que aparecen en el tarjetón habían renunciado).

Comparamos las dos atípicas porque en este tipo de elecciones siempre se tiende a registrar menos participación que las regionales ordinarias y que en las legislativas, cuando los políticos aceitan y sacan la aplanadora de sus maquinarias.

De hecho, justamente la ausencia de maquinaria ayer es una de las particularidades que ayudan a explicar la alta abstención.

Alrededor de los puestos de votación no se vieron grandes movimientos de vehículos transportando votantes, como sí sucedió, por ejemplo, en las legislativas del pasado 11 de marzo.

Tampoco vimos muchas de las llamadas “casas de apoyo” o pequeños comandos que los políticos suelen instalar en los alrededores de los puestos de votación con computadores y planillas para controlar sus votantes y hasta pagar los votos.

Un líder barrial profesional nos contó la razón de eso.

Él se llama Domingo Puello y es muy conocedor del corazón de las maquinarias porque lleva 46 años de su vida dedicado a trabajar con políticos. En estos comicios respaldó a Quinto.

"Esta vez (los políticos) no le dieron la ayuda a la que está acostumbrado el líder. En mi caso puedo decir que sé que sólo pusieron el transporte, por eso no votaron. ¿Y qué pasó? La gente, acostumbrada a que le den recursos, dejó el transporte tirado. Hoy veías tu buses contratados con sólo cuatro, cinco personas", nos dijo Puello.

Otro líder de barrio dateado, que no estaba con Quinto y puso como condición para hablar que no lo citáramos con nombre propio agregó por su parte que ninguna campaña entregó billete durante la jornada "porque hoy había mucho organismo de control pendiente de Cartagena", y que incluso en algunos casos desde días atrás les llevaron algunos recursos a gente de las campañas directamente a sus casas "para evitar conglomeraciones raras el día de hoy".

 

De todas maneras, sí pudimos registrar que, así sea mínimo, sí hubo transporte masivo de votantes, como también lo detallamos en nuestro cubrimiento en vivo.

Y, aún sin haber prendido sus maquinarias con toda, la clase política tradicional de Cartagena y Bolívar puede reclamar su parte en el triunfo ayer, pues casi toda está montada en el bus de la victoria de Quinto.

Al nuevo mandatario de los cartageneros lo respaldaron prácticamente todos los clanes del departamento, incluyendo a varios liderados por personas condenadas como: el exsenador Juan José ‘Juancho’ García Romero (condenado por corrupción), el exsenador William Montes (condenado por parapolítica), el exsenador Vicente Blel (condenado por parapolítica), el exsenador Javier Cáceres (condenado por parapolítica) y la gente del combo de La Gata (la exempresaria del chance Enilce López, condenada por homicidio y concierto para delinquir).

Las casas de García, Cáceres y Montes son las mismas que llevaron al poder al caído exmandatario Manolo Duque, hoy preso por corrupción y en cuya Administración se cocinó la debacle que tiene a la ciudad sin contralor titular y con medio Concejo investigado por corrupción.

Que estos poderes sigan a la sombra en el Palacio de la Aduana no es algo menor, especialmente teniendo en cuenta lo que se juega Cartagena en el año y medio que (si todo le sale bien y la Procuraduría no lo tumba) tendrá Quinto en la silla principal de La Heroica.

Entre este año y el que viene, por ejemplo, se acaban las concesiones de alumbrado público y basuras que suman alrededor de un billón de pesos y que el nuevo mandatario deberá entregar.

Entre el miércoles y el jueves que viene saldrá Sergio Londoño Zurek (actual mandatario encargado y director de la Agencia Presidencial de Cooperación Internacional) de la Alcaldía y entrará Quinto Guerra.

Con la Procuraduría encima y sus compañías de quinta alrededor, su Administración y el futuro de Cartagena desde ya están en duda.

Comentarios (1)

Sebledore

08 de Mayo

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Buen artículo, pero me produce náuseas el excesivo cinismo de esta mercantil...+ ver más

Buen artículo, pero me produce náuseas el excesivo cinismo de esta mercantilización de los votos. Por eso es que los quieren sin educación y pobres. La mayoría de personas así no se preocupan por sus derechos, ni por sus deberes dentro de una democracia.

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