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Por Laura Ardila Arrieta · 19 de Septiembre de 2018

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En la larga historia de la inestabilidad política que padece Cartagena, acaba de ser designado en esa ciudad el alcalde número 11 en ocho años.

 

Lo nombró el presidente Iván Duque, en decisión que anunció anoche, justo en medio del debate de control político que le hicieron en el Congreso a su ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla.

Se trata del exrepresentante godo de Bolívar, Pedrito Pereira, cuyo nombre salió de una terna que presentó a Palacio el Partido Conservador, que fue el que avaló al mandatario titular Quinto Guerra, suspendido temporalmente dentro de una demanda de nulidad electoral.

En un trámite que no se había dado con los encargos antes de su llegada, Duque armó un proceso de selección que consistió en hacerles las mismas 20 preguntas a los ternados, en compañía de la Fundación Cívica por Cartagena y Cartagena Cómo Vamos, dos de las ONG con más credibilidad en la ciudad.

Además, les hizo firmar a los tres aspirantes una carta pública en la que se comprometieron, entre otras cosas, a presentar sus declaraciones de renta y revelar las relaciones que les pudieran generar algún tipo de conflicto de interés. Y nombró a la vicepresidenta, Marta Lucía Ramírez, como veedora de ese compromiso.

Con la elección de Pereira, pierde la casa de un parapolítico que tenía vínculos con los otros dos ternados y el Presidente ratifica, al menos ahí en Cartagena, su decisión de no repartir puestos a políticos de su coalición (distintos a los del Centro Democrático, a los que sí les ha dado).

El nuevo Alcalde

Pedrito Tomás Pereira Caballero es un abogado de la Universidad de Cartagena, con maestría en Gobierno Municipal, que fue representante de Bolívar por el Partido Conservador durante 12 años. Justamente decidió no lanzarse este año porque quería ser candidato a la Alcaldía en las regionales de 2019.

Antes había sido concejal, personero, inspector de Policía y secretario de despacho en la Administración de Carlos Díaz Redondo.

En términos de política menuda, sobre él hay que decir que tiene un grupo propio y fama de político decente. Su músculo económico viene de su padre, el empresario de transporte Pedro Pereira Ramos.

Entre las críticas que le hacen está haber votado por el cuestionado Quinto Guerra, quien fue consultado por el directorio conservador para armar la terna, como lo contamos en La Silla Caribe.

También, el expresidente godo Andrés Pastrana movió la versión de que Pereira no era idóneo porque supuestamente está investigado por la Corte Suprema.

De hecho, anoche mismo Pastrana criticó a Duque por su decisión:

La realidad de esa versión es que Pastrana prefería que Duque nombrara en Cartagena al exministro pastranista Fernando Araújo Perdomo (como el mismo expresidente lo dijo en twitter), y que no es preciso asegurar que Pereira está investigado formalmente.

En sus 12 años en el Congreso, al exrepresentante le abrieron cinco indagaciones preliminares (que no son procesos formales) en la Corte: dos fueron archivadas con autos inhibitorios, dos falladas a su favor y una quinta es colectiva y permanece abierta, sin que se le haya sindicado aún delito alguno. Esta última es exactamente contra 206 congresistas por cupos indicativos, el nombre técnico de la mermelada.

La llegada del hoy alcalde encargado al Palacio de la Aduana tiene dos significados políticos: por un lado significa la derrota de un poderoso cuestionado de Bolívar y, por otro, confirma la dieta baja en mermelada del Presidente.

Los significados

Como lo contamos en La Silla Caribe, los otros dos integrantes de la terna goda tenían vínculos con el grupo que lidera el parapolítico exsenador Vicente Blel.

Incluso, en uno de los casos (en el del economista Óscar Torres) confirmamos que el nombre fue propuesto por la senadora conservadora Nadia Blel, hija e integrante del movimiento de Vicente Blel.

Por lo anterior, la designación de Pedrito Pereira significa una derrota para la casa Blel.

O al menos les manda el mensaje de que Duque no les quiso dar esa palomita, a pesar de que Nadia Blel es la única senadora en Bolívar del Partido Conservador, colectividad que está entre los miembros Clase A de la coalición del Gobierno.

Si Duque hubiese nombrado alcalde de Cartagena a alguno de los dos allegados que tenían los Blel en la terna, eso hubiese podido ser interpretado como mermelada para la Congresista.

Mucho más teniendo en cuenta la noticia política que corrió hace unos días, y que muchos dieron por cierta, según la cual la silla de alcalde de La Heroica había sido negociada por Palacio con unos congresistas para poder armar la coalición del Gobierno Duque en el Congreso.

La información salió de la periodista de Caracol Radio Darcy Quinn, quien aseguró que los senadores de La U Eduardo Pulgar y Andrés García Zuccardi (del grupo del corrupto Juancho García Romero) “al parecer” le exigieron al Gobierno la permanencia de la hasta ahora alcaldesa encargada, Yolanda ‘la China’ Wong, como condición para que esa colectividad se declarara gobiernista.

Con Pereira la versión de esa mermelada queda desvirtuada, pues además ese exrepresentante no dejó ningún heredero de bolsillo en el Congreso que le pueda garantizar un apoyo a Duque (que es como funciona la mermelada: los gobiernos la entregan para garantizar respaldo en el Congreso).

Leída esta movida, y en medio de las promesas del nuevo mandatario de que hará las cosas bien, ahora falta esperar a ver si a los cartageneros esta vez sí les dura el alcalde más de lo que canta un gallo.

CONTEXTO

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