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Por Ever Mejía · 20 de Febrero de 2020

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El 31 de enero el alcalde de San Onofre, Sucre, Teódulo Cantillo fue suspendido de su cargo y se convirtió así en uno de los seis alcaldes recién elegidos que no han logrado terminar su primer mes como mandatario. Este caso, sin embargo, es diferente. Porque la puja por su reemplazo se da en un ambiente de violencia entre clanes locales, cuestionados por sus vínculos con el narcotráfico y la parapolítica, que hace temer el regreso de las peores épocas del conflicto que azotó los Montes de María.

La violencia política

Hace un mes, el 26 de enero, asesinaron en este pueblo de 51 mil habitantes de Sucre al médico Andrés Mercado y al exdiputado Nelson Stanp. 

El asesinato de Stanp conmocionó no solo a San Onofre, sino a todo Sucre. Se trataba de una figura reconocida y también temida, porque en 2003 fue el candidato del paramilitar Rodrigo Mercado Pelufo, alias ‘Cadena’, a la Asamblea.  

En esa época, cuando aún el bloque Héroes de los Montes de María al que pertenecía no se había desmovilizado, Stanp sacó la  segunda votación más alta. En San Onofre algunos todavía recuerdan el slogan popular de “Vote por Nelson Stanp o si no, tan tan”.   

En 2006, Stanp fue el primer capturado del departamento por parapolítica, uno de muchos políticos que han caído presos desde entonces por sus alianzas con las Autodefensas Unidas de Colombia. 

Duró preso tres años, en los que, según denunció en 2007 el entonces diputado Carlos Fajardo, salía con permiso de la cárcel de Corozal a hacer campaña política

Según una persona que lo conocía, Stanp regresó al pueblo en el 2010 y siguió muy activo en la política. En el 2011 y 2015 llevó al Concejo a sus hijas Yuris y Sindy Stanp, respectivamente. 

En 2015 también apoyó la candidatura a la alcaldía de Mayda Balseiro. 

Pero cuatro años después, para las elecciones de 2019, se distanció de Balseiro y se fue a la campaña del liberal Teódulo ‘el Choly’ Cantillo. Un error fatal.

Junto con Stanp, cambió de bando el exalcalde y también parapolítico Jorge Blanco, con lo cual Mayda Balseiro y su esposo Óscar ‘el Mello’ Silgado, perdieron con su candidato, el conservador Luis Guillermo Salaiman el control de la Alcaldía que tiene un presupuesto de más de 74 mil millones de pesos y este año será el segundo municipio de Sucre que recibirá más dinero en regalías, más de 75 mil millones.

Los Balseiro son cuestionados principalmente por los tíos de Mayda: el exalcalde Sabas Balseiro fue condenado por parapolítica y Waldemaro Balseiro estuvo seis años preso en Panamá por tráfico de cocaína. 

Los Balseiro también tienen vínculos familiares con el otrora superpoderoso clan Benito Revollo, cuya ex representante a la Cámara Muriel Benito Revollo también fue condenada por sus nexos con el Bloque Héroes de los Montes de María de las AUC. 

Hoy la cabeza visible del clan es el exalcalde Édgar Benito Revollo, quien volvió a poner en la Asamblea a su esposa Lucía Cohen con 18.472 votos (casi 6 mil en San Onofre). Además, sus hermanos Óscar y Armando Benito Revollo fueron capturados en 2007 y extraditados a Estados Unidos tres años después por narcotráfico.

Aunque en 2011 Mayda se distanció de este clan para lanzarse por primera vez a la Alcaldía, para las elecciones de 2019 los Benito Revollo apoyaron a Salaiman.

Todas estas alianzas preelectorales se dieron en medio de una clima político caldeado.

Tres meses antes de las elecciones, el 17 de julio del año pasado, circuló por el pueblo un panfleto anónimo amenazando con una limpieza social en la que “acabarían” con 35 personas del pueblo, entre ellos, el candidato Cantillo. 

Además, un día antes de las elecciones, el esposo de la entonces alcaldesa Mayda fue capturado por la Policía con 296 millones de pesos en efectivo, aunque al día siguiente fue dejado en libertad.  

Y seis días después del triunfo de Cantillo, en la madrugada del primero de noviembre,  hubo un incendio en la Alcaldía que afectó a las oficinas de Tesorería y Control Interno. Esto generó sospechas en la comunidad porque, según reportó el periódico El Universal, en los próximos días la Tesorería iba a ser objeto de una auditoría dentro del proceso de empalme. 

En ese ambiente, se dio el asesinato de Nelson Stanp y de su amigo, el médico Andrés Mercado, lo que ha agudizado el temor y la zozobra con el que ya viven los habitantes de San Onofre. Sobre todo, porque las amenazas no han parado.

Ahora que comienza la puja por integrar la terna que reemplazará al alcalde suspendido y para la cual ya suenan candidatos con vínculos con los clanes en disputa el ambiente en el pueblo está cada vez más tenso.

La semana pasada, el polémico líder político Hermes Verbel Rocha, cuyo hermano Guillermo Verbel fue asesinado por los paramilitares en 2005, denunció públicamente que recibió amenazas de muerte por haberse pasado del grupo político de Mayda Balseiro al de Teódulo Cantillo. 

Según Verbel, el ex inspector de Policía Jacobo Gómez Estremor le dijo “te vamos a asesinar (...) tú eres una de las personas que tiene Mayda, cuando perdió la Alcaldía, por haberte pasado al grupo político de Teódulo Cantillo Martínez”.

También, asegura Verbel, que la ex candidata al Concejo y exalcaldesa encargada María Alicia Rebollo le dijo que “sus días estaban contados”.  

Según reportaron medios locales, Gómez Estremor dijo que en ningún momento amenazó a Verbel y que, en realidad, este lo buscó para insultarlo. Y María Alicia Rebollo nos dijo que "Hermes se presta para que los adversarios le den plata y empiece a decir lo que no es. Es una estrategia de Marta Cantillo, la hermana del alcalde suspendido".

Esta violencia política se da en medio de una disputa por el control del tráfico de droga en un municipio que es apetecido por grupos criminales. 

Enfrente, tiene el Golfo de Morrosquillo, que conecta con rutas claves para sacar droga por los principales archipiélagos del Caribe, el Caribe Insular y Centroamérica; y a sus espaldas, están los Montes de María, concretamente los municipios de María La Baja y el Carmen de Bolívar, que son corredores de droga y a donde también está regresando la violencia y las amenazas a manos del Clan del Golfo, como hemos contado.

La disputa por el narcotráfico dejó el año pasado 31 personas asesinadas en San Onofre, el índice más alto de la década, y ahora revive la época en la que ‘Cadena’ dominaba la región. 

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