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Por Laura Ardila Arrieta · 03 de Octubre de 2018

Foto: tomada de lametronoticias.com

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Tras dos intentos fallidos, y ad portas de que arranque el periodo de inhabilidad para los funcionarios que quieren lanzarse, ayer Alfredo Varela logró que la junta de Cormagdalena le aceptara la renuncia a la dirección de esa CAR. Se va porque será candidato en las regionales de 2019 en el Atlántico. Pero ahora tendrá que decidir si lo hace como aliado de la poderosa casa Char o si vuelve a enfrentarla.

Hace cuatro años, con el apoyo de los verdes y de La U, en unos resultados apretados y por menos de 10 mil votos, Varela estuvo a punto de ganarle la Gobernación al clan barranquillero.

Por ello, su movida de ahora significa la salida al ruedo de un gallo de pelea que podría poner en aprietos a las cartas de los Char, que controlan tanto la Alcaldía (en cabeza del alcalde Álex Char) como la Gobernación (vía su aliado, el liberal Eduardo Verano) y quieren repetir.

Según dos fuentes del círculo cercano de Varela, el político aún no ha decidido entre volver a apostarle a dirigir el departamento o aspirar a la Alcaldía. Tampoco por cuál partido lo haría, pues actualmente no milita en ninguno y no ha conversado formalmente con nadie.

Pero, más allá de eso, una indefinición mayor se le presenta en el panorama: ir o no bajo la sombrilla del charismo.

La Silla Caribe confirmó, con una fuente del lado del aspirante y otra que conoce por dentro el grupo Char, que desde esa casa le están proponiendo una alianza.

Lo que en concreto nos aseguraron es que congresistas charistas han llamado a Varela para proponerle postularse a la Gobernación en fórmula con el exministro de Vivienda Jaime Pumarejo, a quien el charismo quiere dejar de heredero de Álex Char.   

La idea de los Char es presentar esa eventual alianza como “un tema de juventudes en fórmula”, según nos detalló una de las fuentes.

La jugada le evitaría a esa casa política el desgaste de tener que enfrentar a un aspirante fuerte, con el que más bien jugarían duro para mantener la Gobernación.

En poco tiempo se sabrá por cuál de los dos caminos decidió jugársela Varela y en qué quedó su dilema.

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