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Por Ever Mejía · 21 de Abril de 2019

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Aunque oficialmente quedan dos precandidatos aspirando al aval del uribismo para la Gobernación de Córdoba: el exsecretario de Hacienda de Montería Alejandro Espinosa Otero y el exsecretario General de la Gobernación Carlos Gómez, lo más seguro es que por el peso electoral que ya ha demostrado tener el elegido sea el segundo. Gómez se destaca por las volteretas políticas que es capaz de dar.

Esa camaleónica trayectoria de Gómez, que incluye compañías de personajes condenados, ha generado molestia en parte del uribismo local e incluso la renuncia de otros precandidatos y de dirigentes juveniles, en un departamento que ha sido bastión y de los más consentidos del expresidente Álvaro Uribe.

Carlos Gómez Espitia es un abogado que se dio a conocer como secretario General del entonces gobernador de Córdoba (y hoy confeso ladrón de las arcas del departamento) Alejandro Lyons, quien llegó avalado por La U.

Poco antes de las regionales de hace cuatro años, Gómez renunció a su cargo para lanzarse a la Gobernación con el apoyo de Lyons, pero no consiguieron el aval en La U.

En aquel momento, y como contamos, el aval de La U quedó en manos de los llamados Ñoños (los entonces poderosos senadores de ese partido, Musa Besaile y Bernardo ‘el Ñoño’ Elías), que llevaron como candidato al hermano de Musa: Edwin Besaile, quien a la postre se ganó la Gobernación, aunque hoy está destituido e inhabilitado dentro de un caso de robo a la salud de los cordobeses.

Frente a aquellos comicios, Gómez tomó entonces la opción de presentarse con un discurso de político independiente -frente a lo que representaban los Ñoños- y con el aval de Cambio Radical, que recibió de manos del hoy alcalde barranquillero y alfil vargasllerista Álex Char.

Pese a su discurso de independencia, para esa campaña Gómez también selló una alianza política con el grupo del parapolítico (recientemente fallecido) Pedro Pestana, quien tenía a su hermana, Yamina Pestana, como senadora conservadora. Y también con el del exsenador del viejo PIN con nexos en el movimiento de la criminal Enilce López ‘La Gata’, Antonio Correa.

Aunque no le ganó a los Ñoños, el abogado sacó casi 300 mil votos y por poco se alcanza a Edwin Besaile.

Gómez quedó tan matriculado con el vargasllerismo, que después de eso, en 2016, el entonces vicepresidente Germán Vargas Lleras lo nombró director del programa de vivienda y agua potable, uno de los más ambiciosos de su gestión.

Y en las legislativas del año pasado Gómez se lanzó al Senado también con aval de Cambio Radical, aunque se ahogó con 51.486 votos. 

Ahora, en un triple salto político, quiere terminar bajo la sombrilla del Centro Democrático.

Al respecto, el propio aspirante Gómez nos aseguró que quiere candidatizarse por ese partido porque allí tiene amigos y buena relación con el expresidente Uribe, quien según Gómez le dijo: “Aquí tienes las puertas abiertas, eso sí, sométete a las reglas”.

Además, el abogado asegura que, aunque sí militó en otros partidos, su familia “siempre ha sido uribista” y evidencia de ello es que su mamá, Raquel Espitia, fue coordinadora en su natal Lorica de una de las campañas presidenciales de Uribe.

El aval de Gómez lo dan por descontado en la Córdoba política, no sólo porque ya probó tener votos (a diferencia de su rival Espinosa, el otro aspirante), sino porque -según políticos locales dateados- cuenta con el respaldo de la senadora uribista cordobesa Ruby Chagüi, quien sin embargo nos aseguró que el nombre del candidato oficial no se conocerá sino hasta mediados de mayo.

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