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Por Carlos Hernández Osorio · 19 de Octubre de 2019

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El peruano Julio Villanueva Chang escribió hace años "El que enciende la luz", un ensayo sobre cómo, para él, los cronistas son los periodistas que le hacen poner el ojo a la gente en aquello que nadie más se ha fijado.

A mí me gusta pensar en la metáfora de "encender la luz" para describir el periodismo que hacemos en La Silla Vacía y, en mi caso particular, en La Silla Cachaca.

Nuestra apuesta es seguir la coyuntura con una mirada propia, dándonos un respiro adicional al que se dan muchos otros medios tradicionales antes de proponer, reportear, escribir y publicar una historia.

Y con todo y los errores que seguramente hemos cometido, con análisis, noticias e investigaciones en 10 años de La Silla y ya casi tres de La Cachaca hemos encendido la luz muchas veces para quienes nos leen.

En La Silla Cachaca, entre la campaña de Súper Amigos del año pasado y la que está por terminar, hemos contado muchas historias que, como editor de esta pata que se dedica a cubrir el poder en Bogotá y Cundinamarca, creo que han ayudado un poco a dar luces sobre temas de los que todo el mundo habla.

Recuerdo mucho el cubrimiento que hicimos a la millonaria licitación para la renovación de buses de Transmilenio, en la que anticipamos que ganarían los que ya tenían el negocio; que Volvo se quedaría con el paquete más grande de buses; cómo las empresas que iban a ganar pudieron participar porque consiguieron préstamos en el extranjero después de que aquí los bancos nos les dieron créditos porque aparecían casi quebradas, y cómo los empresarios Ríos Velilla, con tantos problemas en Chile, eran los que estaban detrás de la oferta de buses eléctricos sin que ellos firmaran un solo papel.

En medio de los ruidos por posibles conflictos de intereses entre el alcalde Enrique Peñalosa y los constructores que financiaron su campaña, contamos cuáles eran las constructoras metidas en el megaproyecto que él impulsa en Lagos de Torca, a pesar de que antes nos habían negado un derecho de petición pidiendo esa información. Y claro: había financiadores del Alcalde.

También fuimos los únicos que contamos cómo fue que a punta de maniobras para dilatar un proceso la iglesia cristiana Misión Carismática dejó de pagar 2.800 millones de pesos a la Alcaldía, que tampoco le cobró.

Hace poco nos volvimos a meter en la Universidad Distrital para entender su reciente escándalo de corrupción y logramos explicar cómo fue que el profesor y confeso ladrón Wilman Muñoz pudo robar miles de millones sin mayor problema.

En este año de elecciones, además del seguimiento a lo que pasa en la campaña, fuimos los primeros en contar que Gustavo Petro le había ofrecido la candidatura a la Alcaldía a Alejandro Gaviria, a pesar de que tenía dos candidatos petristas. Que Claudia López buscó y se reunió con el gobernador de Cundinamarca Jorge Rey, al que siempre había tratado de corrupto, y terminó bajándole el tono a sus señalamientos en aras de asegurar una futura buena relación con él y su sucesor.

Que buena parte de las firmas que presentó Miguel Uribe para conseguir su aval se las ayudaron a recoger sus concejales amigos.

Este domingo contaremos cómo a pesar del discurso de independencia de los partidos que abandera Carlos Fernando Galán, parte de la maquinaria de los concejales de Cambio Radical, La U y los liberales ya está con él en campaña, así no se tomen la foto.

Y en Cundinamarca cada vez nos metemos más. Recientemente escribimos un perfil sobre Nicolás García, el candidato que seguramente ganará la Gobernación, contando cómo fue que se quedó con toda la maquinaria posible para lograrlo.

Y hace unos meses revelamos el audio en el que se escuchaba al candidato de Sergio Fajardo a la Alcaldía de Soacha ofreciendo votos de contratistas de hospitales a un candidato a la Asamblea. Gracias a esa historia él terminó declinando su aspiración.

Todo este recuento para pedirles, una vez más, que si les gusta lo que hacemos y quieren darnos un impulso, aún tienen tiempo de aportar a la campaña de Súper Amigos de este año.

Bogotá es la ciudad donde más nos aportan. En 2019 ya van 630. Me gusta pensar que muchos de ellos lo hacen por lo que publicamos en La Silla Cachaca. 

Contribuya a que sigamos encendiendo la luz. Haga clic en el banner que aparece a continuación y listo.

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