Uso de cookies

La Silla Vacía usa Cookies para mejorar la experiencia de nuestros usuarios. Al continuar navegando acepta nuestra política.

listo

Por Carlos Hernández Osorio · 28 de Marzo de 2018

3373

0

Mientras el Atlántico quedará con una sobrerrepresentación de 13 senadores de allá tras las elecciones legislativas, Cundinamarca no tendrá ninguno los próximos cuatro años. La principal carta era Alfredo Molina, del Partido de la U, pero desde la noche de los comicios se supo que no llegaría. Y cada vez parece más lejos la posibilidad de que quede la conservadora Soledad Tamayo, que en un principio se pensó que alcanzaría curul pero a medida que pasan los escrutinios parece que no le alcanzará, y en todo caso es más vista como de Bogotá.

Es una situación sin precedentes recientes para el departamento, que llegó a poner como senadores a Nancy Patricia Gutiérrez, Leonor Serrano, Camilo Sánchez, Carlos Ferro y Milton Rodríguez, entre los más recientes.

Eso no sólo puede incidir en la gestión de proyectos y de presupuesto para los municipios sino en decisiones de cara a las elecciones locales del 2019.

 

El panorama

Cundinamarca tiene actualmente dos senadores nativos que no van más: Milton Rodríguez, de La U, que no aspiró a la reelección y en los últimos meses ha estado alejado de las movidas políticas porque ha estado enfermo; y Everth Bustamante, del Centro Democrático, que se quemó buscando la reelección.

De afuera, pero con fortín político en Cundinamarca, hay otros dos: Juan Carlos Restrepo, de Cambio Radical, que tampoco quiso reelegirse y aunque es oriundo del Valle ha hecho su carrera en el departamento (de hecho fue representante a la Cámara). Y el conservador Fernando Tamayo, que es de Boyacá, creció políticamente en Bogotá y luego estableció una fortaleza electoral en Cundinamarca de la mano de su hermano Rafael, que es diputado. La probable quemada de Soledad hace que, en este caso, también quede esa vacante.

La principal apuesta para mantener la representación en el Senado era el representante Alfredo Molina, de La U, para que ocupara el espacio que dejaba Milton Rodríguez.

Molina, integrante del grupo de congresistas que ha respaldado al gobernador Jorge Rey, sacó 60 mil votos (40 mil de ellos en en departamento) con el respaldo de cuatro de los cinco diputados de su partido y, según conoció La Silla Cachaca, de líderes que también le han trabajado al mandatario.

Según tres fuentes que conocieron esa estrategia, esa votación era el cálculo que se tenía desde un comienzo, que era histórica para un candidato al Senado con fuerza en el departamento. Para tener una idea, Rodríguez y Restrepo obtuvieron de a 23 mil votos en 2014.

Sin embargo, agregaron, no contaban conque a la lista al Senado de La U le fuera tan mal a nivel nacional que disminuyera su votación al punto que perdiera siete senadores. De hecho, en los escrutinios es posible que pierda otra. Con ese panorama era muy difícil que Molina entrara.

“Yo creo que se confiaron”, nos dijo el diputado José Rueda, de Cambio Radical, y en el mismo sentido nos habló un congresista que pidió no ser citado pero que dijo que al grupo que respalda al Gobernador, y a Rey mismo, le faltó impulsar con más decisión a Molina.

Más allá de esas posiciones, sin una carta en el Senado el mundo político del departamento piensa en la dificultad que eso puede conllevar a la hora de pedalear proyectos y plata en el Congreso.

Además porque de las seis fuentes consultadas, cinco coincidieron en que los senadores de afuera que obtuvieron votaciones representativas en Cundinamarca “ayudan muy poquito”. En esa condición están Carlos Abraham Jiménez, de Cambio Radical (valluno que sacó aquí 17 mil votos heredados de Juan Carlos Restrepo), Germán Varón (bogotano de Cambio Radical que sacó 11.800 votos), y Andrés Cristo (nortesantandereano liberal que sacó 9.800).

Milton Rodríguez, el senador saliente, nos dijo que sin la representación en Senado oriunda de Cundinamarca, por ejemplo, es más duro que en el trámite en el Senado del Plan de Desarrollo del próximo presidente se garanticen recursos para proyectos de Cundinamarca.

“En cada reforma tributaria, además, los gobiernos intentan meterles mano a las rentas departamentales. Esos son proyectos que pasan forzosamente por el Senado y ya no habrá quién pueda estar pendiente allá”, agregó Rodríguez. “También falta todo el marco regulatorio de la ciudad región, con lo que eso implica en definiciones sobre transporte masivo y usos del suelo”. En el mismo sentido nos habló el representante Jorge Rozo, de Cambio Radical.

La fuerza para hacer esa labor, entonces, quedará concentrada en la bancada de representantes, que son siete, y en la que salió fortalecido el Centro Democrático (que no respaldó a Rey en campaña) con dos curules, una más de la que tiene ahora, y que obtuvo a costa de que La U (que sí apoyó a Rey) perdiera una.

Aparte de esas inquietudes, hay quienes también creen que se abra la posibilidad de cambios políticos.

La movida para 2019

La quemada de Molina para el Senado fue un síntoma más de las dificultades que vive el Partido de La U en Cundinamarca y el resto del país.

Sin él en el Congreso, ese partido quedará ahora sólo con un congresista en el departamento, el representante José ‘El Pájaro’ Caicedo, lo que tiene varias lecturas para lo que va a ocurrir el año entrante, según nos dijeron los congresistas y diputados que consultamos.

Por ejemplo, que como Caicedo es el que tiene la credencial quedará con más visibilidad, capacidad de gestión y por lo tanto poder a la hora de definir avales de ese partido para alcaldes y diputados.

Y por eso mismo está por verse el margen de maniobra que tengan para entonces, por fuera del Congreso, Molina y Rodríguez (este último con intenciones de ser Gobernador).

Al tiempo, el hecho de que el único congresista de ese partido en el departamento sea un representante a la Cámara y no un senador puede afectar su incidencia sobre el aval que le dará el partido a un candidato a la Gobernación, nos dijo el diputado liberal Ricardo Porras, de Funza y cercano al gobernador Rey.

Eso es importante porque para que Rey pueda garantizar un sucesor de su cuerda requiere que los partidos grandes que lo respaldaron (Cambio Radical, La U, Liberal y parte de los conservadores) hagan un acuerdo similar al que le permitió a él ser candidato y arrasar a su principal contrincante. Un acuerdo que partió de los congresistas del departamento.

Por eso también es sensible que Juan Carlos Restrepo, que respaldó a Rey, tampoco esté en primera fila el año entrante.

“La coalición por ahora sigue intacta”, nos dijo el diputado de La U Óscar Carbonell, aunque un congresista del departamento con el que hablamos y nos pidió reserva remató: es difícil que las mismas condiciones de 2015 se repliquen en 2019.

CONTEXTO

Las historias más vistas en La Silla Vacia