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Por Carlos Hernández Osorio · 04 de Octubre de 2018

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Dentro de la discusión en el Consejo Directivo de la CAR para definir si acepta la propuesta del Alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, de modificar los límites de la Reserva Van der Hammen para poderla intervenir con vías y viviendas, el Gobernador de Cundinamarca, Jorge Rey, se ha convertido en la voz más disonante.

Ante la premura de la Alcaldía para que haya una decisión antes de que termine el año y pueda saber si incluye esa propuesta en su proyecto de Plan de Ordenamiento Territorial, Rey tiene poder para manejar la agenda y tiempos de las sesiones del Consejo Directivo, pues es el Presidente.

Y hasta ahora le ha apostado a no apurar el trámite y, antes bien, plantear una serie de dudas que, en algunos casos, coinciden con las de quienes se oponen a la propuesta desde la sociedad civil.

Eso no sólo puede incidir en los tiempos, sino en hacerle ruido a la propuesta del Alcalde, y se suma a la ya larga lista de tensiones entre ambos desde que Peñalosa calificó el Tren de Cercanías que impulsa Rey como un cáncer, y propuso expandir la ciudad hacia los municipios vecinos, sin antes dialogar con los alcaldes y el propio Gobernador.

Sin embargo, aunque puede retrasar los planes de Peñalosa, eso no quiere decir que Rey tenga la capacidad para tumbarlos, además porque tampoco se opone a todo.

Rey hace jaque...

Peñalosa radicó el 2 de abril en la CAR tres propuestas sobre la Reserva Thomas Van der Hammen.

Una es para cambiarle la categoría de productora a protectora, con lo que pretenden que su conservación sea efectiva. Otra es para modificar los límites (realinderación), con la idea de excluir 491 hectáreas y meter 805 nuevas, lo que a su vez le permitiría a la Alcaldía contar con el suelo que dice necesitar para construir unas 350 mil viviendas.

Y la otra es para sustraer de la Reserva 104 hectáreas, con el objetivo de que se puedan extender 12 vías que actualmente chocan con los límites de esa zona y que Peñalosa quiere construir para desembotellar la ciudad en el norte.

En medio de la discusión sobre esa propuesta en el Consejo Directivo de la CAR, el Gobernador le ha mostrado los dientes al Alcalde, al menos, de tres formas:

Pidió más estudios y un proceso más largo: Desde un comienzo, en el Consejo Directivo de la CAR surgió la inquietud sobre cómo proceder ante las solicitudes de recategorización y realinderación, ya que, a diferencia de lo que ocurre con la sustracción, no cuentan con un procedimiento definido para tramitarlas.

Para Peñalosa eso estaba claro desde comienzos del año, cuando el Ministerio de Ambiente expidió una resolución que cambió la forma como se podían modificar las reservas forestales, y que sus críticos consideraron tenía nombre propio porque le serviría de sustento a él, como finalmente ocurrió, para sustentar su propuesta.

Ahí se trataba específicamente el tema de la realinderación, pero el Consejo Directivo de la CAR, que preside el Gobernador, decidió pedirle un concepto al Ministerio de Ambiente.

Éste le respondió el 19 de junio, todavía durante el gobierno de Juan Manuel Santos, admitiendo que la resolución, efectivamente, “no estableció un procedimiento específico” para llevar a cabo la realinderación y recategorización, pero que el Consejo Directivo podía aplicar los mismos términos de un derecho de petición. Es decir: 15 días hábiles.

Ahí tuvo Rey su primer papayaso.

“No vamos a hacer algo así (decidir en tan poco tiempo) cuando llevamos más de 10 años en un debate intenso sobre lo que significa la importancia estratégica de la Van der Hammen”, dijo el Gobernador luego de conocer la respuesta.

De hecho, una vez Rey conoció el concepto del Minambiente, le envió un derecho de petición al Director de la CAR, Néstor Franco, pidiéndole conformar un grupo de geólogos, arqueólogos, ecólogos y biólogos con doctorado que estudien y den un concepto sobre la propuesta, así como contratar estudios que identifiquen fauna, flora y especies en peligro de extinción. La CAR respondió que buena parte de lo que pide ya está hecho, y que lo otro puede hacerlo esa misma corporación, le dijo a La Silla el Director, Néstor franco.

Rey también le pidió definir una estrategia de participación de la gente que incluyera la conformación de una mesa con científicos, líderes y gente de la comunidad; visitas a la Reserva, foros de expertos, aplicación de una encuesta, talleres, entre otros.

En eso coincide Rey con la exigencia de la Veeduría de la Reserva, que se opone al proyecto de Peñalosa, de que la participación sea efectiva y no mediante intervenciones cortas en foros como el que habrá el próximo martes, al que convocó el Consejo Directivo para escuchar las distintas posiciones desde la sociedad civil.

El Secretario de Ambiente de Cundinamarca, Eduardo Contreras, le dijo a La Silla Cachaca: “no nos oponemos a la propuesta de la Alcaldía de Bogotá, pero queremos hacer las cosas sustentadas técnicamente”.

Sugirió que la Alcaldía tiene que hacer más trámites: El Consejo Directivo ya comenzó formalmente la discusión sobre la sustracción, que es el trámite sobre el que no ha tenido mayores dudas y el que, de ser favorable a Peñalosa, le permitirá extender 19 kilómetros de avenidas como la ALÓ, Ciudad de Cali, Boyacá, Séptima, la que va a Cota, entre otras.

La Veeduría ha planteado la necesidad de que esos proyectos tengan licencia ambiental, aunque la Alcaldía tiene una interpretación jurídica que concluye que sólo tres de las 12 la requieren: la ALÓ, la Séptima y la Autonorte.

El caso es que la Gobernación ya puso el tema como parte de la discusión en el Consejo Directivo, y no es algo menor, teniendo en cuenta que para tramitar esas licencias la Alcaldía necesita primero estudios de impacto ambiental que no tiene.

Le pidió replantear al Minambiente: Mientras que el Director de la CAR, Néstor Franco, le dijo a La Silla Cachaca que el concepto del Minambiente trazó una línea sobre cómo proceder, Rey lo sigue dudando.

Así, a través del secretario Contreras, su delegado ante la CAR, aprovechó el cambio de Gobierno Nacional para pedirle al Ministerio de Ambiente, que tiene un asiento y un voto en el Consejo Directivo, que revise el concepto que dio su antecesor para despejar las dudas sobre los procedimientos, y defina si considera que debe cambiar algo o si, por el contrario, se la juega con lo que dijo el anterior gobierno.

La Silla Cachaca llamó y le escribió al Ministro de Ambiente, Ricardo Lozano, para consultarlo sobre esa petición, pero al cierre de esta historia no había respondido.

Lo que ha hecho Rey hasta ahora, en todo caso, puede leerse, políticamente, dentro del contexto de la tensionante relación que ha mantenido con Peñalosa.

"Nosotros sabemos a qué juega la Gobernación", nos dijo una alta fuente de la Alcaldía que pidió reserva por tratarse de un tema político y porque en todo caso no les interesa alborotar más la relación con Rey.

Sin embargo, hay razones para concluir que el Gobernador no tiene el poder suficiente ni quiere echar abajo todos los planes del Alcalde.

...pero no mate

A pesar de sus inquietudes, Rey respalda la esencia de la propuesta de Peñalosa para extender las vías que pasarían por lo que hoy es la Van der Hammen. “Eso es necesario para desembotellar las conexiones con los municipios vecinos”, nos dijo Contreras, el Secretario de Ambiente de Cundinamarca.

De ahí que, si considera que le resuelven las las dudas sobre las licencias ambientales, es probable que vote positivo ese punto.

Por otro lado, el Gobernador ha dicho que así como no está casado con una propuesta netamente urbanizadora, tampoco lo está con una verde absoluta, en la que ubica a quienes pretenden que la Van der Hammen no se toque.

Eso da pie para que, dado el caso, acepte una salida por el medio a las pretensiones de Peñalosa, que no acepte todas las pretensiones del Alcalde, pero sí algunas.

Y así se oponga a todo, hay que tener en cuenta que su voto es apenas 1 de los 12 que definirán el futuro de la Reserva (generalmente son 14 pero hay dos impedidos).

Es posible que Rey arrastre con sus decisiones a los tres alcaldes de Cundinamarca que también hay en el Consejo Directivo de la CAR, pero políticamente no tiene tanto margen de maniobra sobre la mayoría de integrantes: el Gobernador de Boyacá, el delegado del Presidente de la República, el Ministro de Ambiente y los representantes del sector privado, de los indígenas y de las ONG.

De ahí que lo de los últimos meses puede ser más una demostración de poder después de sus múltiples desaveniencias con Peñalosa, que al final no necesariamente terminará en que el Alcalde fracase. De Rey depende hasta cuándo aguantará su estrategia.

CONTEXTO

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