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Por Carlos Hernández Osorio · 11 de Marzo de 2019

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Las denuncias de Daniel Coronell sobre el supuesto favorecimiento del alcalde Enrique Peñalosa a dos constructoras que financiaron su campaña y que promueven el plan Proscenio, en el norte de Bogotá, dejaron sobre la mesa la dificultad que tendrá Peñalosa para justificar ante la opinión su proyecto de Plan de Ordenamiento Territorial (POT) sin que se vea como un plan en el que habría un conflicto de interés porque beneficia a quienes le dieron plata.

Esto porque a pesar de que ese POT es coherente con una visión de ciudad que él siempre ha defendido, al tiempo es funcional a los intereses de ese gremio y eso, al menos entre los opositores, refuerza el discurso de que está favoreciendo intereses particulares.

Lo que hizo el caso de Proscenio, que ya está en manos de la Procuraduría para definir si efectivamente hubo un favorecimiento o si el Alcalde debió declararse impedido, fue reavivar un debate que arrancó desde que se conocieron los financiadores de Peñalosa, y que ha cogido vuelo después de que él nombró en cargos clave a personas que provienen del gremio de los constructores.

Es una relación estrecha que queda en evidencia en el POT y que en Lagos de Torca, que ya está andando, tiene un ejemplo palpable de cómo Peñalosa está trabajando de la mano con sus financiadores.

 

El preferido

Aunque en la campaña de 2015 las grandes constructoras les dieron plata a Rafael Pardo (candidato a la Alcaldía del Partido Liberal), Pacho Santos (Centro Democrático) y a Peñalosa (que se fue por firmas y tenía el aval de Cambio Radical), éste fue su preferido.

Mientras a Santos le dieron 47 millones de pesos de los 1.422 millones que reportó (o sea 3 de cada 100 pesos) y a Pardo le dieron 315 millones de los 2.149 millones que se gastó (14 de cada 100 pesos), a Peñalosa le donaron 1.107 millones de un total de 2.682 millones (41 de cada 100 pesos).

Eso tiene varias explicaciones.

La principal es que el modelo de ciudad que planteó Peñalosa, de expandirse a los extremos, engranaba con lo que venían buscando los constructores desde hacía rato y que se había truncado con Gustavo Petro, un alcalde con el que Camacol, el gremio que agrupa a las empresas más grandes del sector, chocó de principio a fin.

En la campaña de 2011 el diagnóstico que hizo Camacol de la propuesta de Petro fue que “el modelo de ciudad propuesto plantea frenar el desarrollo de suelo de expansión y no promover el desarrollo en la región”, mientras que la de Peñalosa, que también fue candidato ese año, la calificaron de “realista”, “responsable”, “viable” y “ambiciosa”.

Esta fue una propuesta que Peñalosa mantuvo en 2015 y que los constructores respaldaron donándole plata.

Fueron donaciones, en su mayoría, pequeñas frente a lo que costó la campaña, y oscilaron entre 20 y 50 millones de pesos, aunque hubo algunas de 150 y 200 millones.

“Uno no da 40 millones para que le hagan favores después”, le dijo a La Silla Cachaca Roberto Moreno, presidente de Amarilo, empresa que donó a las campañas de Pardo y Peñalosa y que es accionista de Cimento, la firma que promueve el plan Proscenio, por cuyos cambios fue que Daniel Coronell cuestionó a Peñalosa. Y agregó: “nosotros les donamos a los candidatos porque hay que promover la democracia y las instituciones”, agregó.

El constructor le dijo a La Silla Cachaca que con cualquiera que hubiera sido elegido entre Santos, Pardo y Peñalosa se hubieran sentido tranquilos, y que con este último en particular comparten su visión de ciudad porque “es a largo plazo”.

Esa visión, que implica abrir mucho más el mercado constructor para generar suelo nuevo en los extremos norte, occidente y sur de la ciudad, está en el proyecto de Plan de Ordenamiento Territorial (POT) y por eso, como ya contamos en La Silla Cachaca, engrana los intereses de los constructores con lo que quiere hacer Peñalosa.

Además, a diferencia de los demás candidatos, Peñalosa incluyó desde un principio la intervención en la reserva Van der Hammen (su sueño desde el primer gobierno, 1998-2000), una zona donde proyecta construir 350 mil viviendas y los terrenos son principalmente de constructores, inmobiliarias y entidades financieras (agrupan el 35 por ciento de la tierra) que pueden tener interés en la urbanización, algo que también ha sido objeto de discusiones porque si la CAR aprueba el proyecto los predios multiplicarían su valor.

Eso se complementa con que Peñalosa puso en cargos claves a funcionarios que provienen del sector constructor, algunos de empresas que donaron a su campaña:

  • Andrés Ortiz, Secretario de Planeación. Antes de llegar al cargo fue Gerente de Contexto Urbano, el taller de arquitectura más grande del país, que donó 1 millón de pesos a la campaña de Peñalosa. Antes, había trabajado en la constructora Conconcreto. El Tiempo reveló que tiene una casa en predios de la Van der Hammen, algo que Peñalosa considera irrelevante. Su subsecretario de Planeación es Mauricio Enrique Acosta, que también llegó de Contexto Urbano. Ortiz fue el encargado de estructurar el proyecto POT.

  • Juan Camilo González, gerente de Ciudad Norte: este proyecto abarca el de la Van der Hammen y Lagos de Torca; en este último González estructuró el modelo financiero para que, exigiéndoles a los privados que pusieran la plata y la tierra, fuera rentable para los constructores y estos se animaran a vincularse. Llegó de Épica, una firma de estructuración de proyectos inmobiliarios.

  • Úrsula Ablanque, gerente de la Empresa de Renovación Urbana (ERU): Esta arquitecta urbanista llegó al cargo desde la Dirección de Planes Parciales de Desarrollo en la Secretaría de Planeación, donde estuvo a cargo de sacar adelante Lagos de Torca. Antes de llegar al gobierno de Peñalosa trabajó con la chilena Mallplaza y antes, ocho años en la Constructora Fernando Mazuera (que le donó plata a Peñalosa). El primer Gerente de la ERU en esta Alcaldía fue Eduardo Aguirre, que provenía de la constructora Prodesa, de la que hace parte Conmil, donante de la campaña del Alcalde. Aguirre, en todo caso, había trabajado con Peñalosa desde antes de estar en esa constructora, ya que en el primer gobierno fue gerente del proyecto Tercer Milenio.

  • Andrés Escobar Uribe, Gerente de la Empresa Metro. Antes de llegar al cargo era Presidente de la Constructora Pedro Gómez, que le donó 1 millón de pesos a la campaña de Peñalosa. Y había sido gerente de Construcciones Planificadas, firma constructora de Luis Carlos Sarmiento. Pero también venía con experiencia en el sector público: con Peñalosa como Gerente de Metrovivienda y en el gobierno nacional como Gerente de la Empresa de Renovación Urbana Virgilio Barco.

Para Martha Moreno, Gerente de Camacol Bogotá, “siempre es más fácil tratar con personas que conozcan el sector”, una posición similar a la del Presidente de Amarilo, que nos dijo que “es positivo que haya personas del sector privado que lleguen al sector público para que entiendan nuestras dificultades”.

El caso es que esa relación convirtió a los constructores, después de un gobierno Petro en el que no tuvieron eco, en unos superpoderosos de Bogotá.

Proscenio es una muestra del eco que tienen ahora, como nos contó el Presidente de Amarilo: “Cuando vimos la oportunidad de meternos en ese proyecto, dije: ‘Yo le jalo, pero no a hacer una manzana y sólo un teatro’ (que era la idea inicial de quien se lo ideó, María Isabel Murillo, ‘Misi’, la directora de teatro infantil que murió a finales de 2018). Queríamos hacer un proyecto de renovación urbana y dijimos que había que reformar ese decreto (el primero, que era de 2010 y que fue el que Peñalosa cambió y por el cual ha sido cuestionado). Le presentamos el proyecto al Alcalde y él se pegó una emocionada la macha”.

Pero más allá de Proscenio, el POT, y particularmente el proyecto de Lagos de Torca (al lado de la Van der Hammen), son una muestra mucho más grande de cómo Peñalosa trabaja de la mano con sus principales financiadores.

Los financiadores, muy presentes en Lagos de Torca

Como ya hemos contado, Lagos de Torca (también conocido como el POZ Norte) es un proyecto de crecimiento en el norte de Bogotá planteado desde la primera administración de Peñalosa, que sólo despegó cuando él volvió al poder en 2016 a pesar de que en el 2010 Samuel Moreno dejó un decreto con una propuesta estructurada que nunca se concretó.

Peñalosa le apostó a un modelo esencialmente privado, que es el que siempre ha respaldado Camacol, en el que las empresas corren con los gastos de las obras y luego recuperan sus ganancias, por ejemplo, vendiendo las casas que construyan.

 

La Alcaldía considera que este es un proyecto mucho más exigente para los constructores que el que dejó Samuel Moreno, ya que mientras que el de esa administración contemplaba cobrar obras por valorización (un impuesto que paga la gente de a pie), la apuesta de Peñalosa es que toda la plata la pongan los privados para que los ciudadanos no terminen subsidiando las obras.

Además, le explicaron en la Alcaldía a La Silla Cachaca, la exigencia en vivienda de interés social, no sólo de interés prioritario, es mucho más alta en el actual proyecto, que les exige destinar el 40 por ciento de la tierra para VIS, una vivienda que para los constructores es menos rentable.

Lo que logró la Alcaldía fue hacer el modelo financiero lo suficientemente rentable para que a pesar de esas condiciones los privados se metieran a invertir y los bancos se animaran a prestarles plata sin ver un riesgo grande de perder plata.

La contratación y ejecución de las obras se hará a través de un fideicomiso que se nutre de la plata y/o tierra que ponen las empresas que participan. En octubre de 2018 la Alcaldía anunció que ya tenían, entre plata y tierra, 1,5 billones de pesos para comenzar.

En ese momento, La Silla Cachaca pidió mediante derecho de petición el nombre de los aportantes y cuánto habían aportado para conocer quiénes serían los principales beneficiarios, pero la Secretaría de Planeación negó esa información argumentando que la Fiduciaria Bogotá (encargada de administrar la plata) no la entregaba porque se regía por el derecho privado y esos datos “están amparados por la reserva legal”.

Sin embargo, en el contrato entre la Fiduciaria y los aportantes, aunque no dice cuánto pone cada uno, sí se puede ver que casi la tercera parte son financiadores de Peñalosa.

De los 36 aportantes al fideicomiso, hay 11, concentrados en cuatro empresas, que donaron a la campaña del Alcalde: las constructoras Fernando Mazuera (cuatro aportantes asociados), Hayuelos (tres aportantes), Amarilo (tres aportantes) y Urbansa (uno).

El listado completo se puede ver en las primeras páginas del contrato:

  POZ NORTE - Fideicomiso - Participantes by Anonymous 5dGWFZxZD on Scribd

Los privados, en todo caso, también están obligados a entregar vías, suelos para el SITP y un parque metropolitano, entre otros bienes públicos, y esa es una de las principales ganancias que ve la Alcaldía con este esquema.

El modelo de Lagos de Torca, como contamos, es una de las tres apuestas del POT por las que celebran los constructores, ya que Peñalosa piensa replicarlo en otros macroproyectos como Ciudad Río (a lo largo del Río Bogotá, en el occidente) y Lagos de Tunjuelo (entre Tunjuelito y Ciudad Bolívar). Es difícil que a eso se le midan constructoras pequeñas porque lo mínimo que pueden poner son mil millones de pesos.

Las otras dos apuestas del POT funcionales a los constructores son expandir la ciudad al norte, sur y occidente con macroproyectos que buscan la construcción de 420 mil viviendas (si la CAR aprueba el proyecto en la Van der Hammen serían 770 mil); y cambiar el modelo para desarrollar Vivienda de Interés Social con la idea de que sea más atractivo para los constructores.

Para la Gerente de Camacol Bogotá, el hecho de que las donaciones hayan sido públicas le permite “a cualquier administrador (en este caso Peñalosa) actuar libremente (...). Lo importante es que todos estos apoyos estén sobre la mesa”.

Eso no quita, sin embargo, que el debate que abrió Proscenio alrededor de los conflictos de interés que pueda tener el Alcalde para tomar decisiones que afecten a quienes le dieron plata en camapaña pueda agrandarse en la discusión sobre el POT en el Concejo, que se prevé ocurra a finales de este primer semestre, y más cuando la campaña por la Alcaldía esté mucho más caliente y golpear a Peñalosa puede ser rentable, al menos para los denominados sectores alternativos como los verdes, el Polo y el petrismo, que son los que más eco le han hecho a las columnas de Coronell.

Nota del editor: El miércoles 13 de marzo, dos días después de publicada esta historia, hicimos unas aclaraciones sobre el modelo de financiación de Lagos de Torca después de recibir retroalimentación de la Alcaldía. Precisamos que las exigencias que tiene el modelo de Peñalosa para los privados son mayores a las que tenía el decreto que dejó Samuel Moreno. Por otra parte, también precisamos que los constructores no son los mayores dueños de la tierra en la zona de la Reserva Van der Hammen, como se había afirmado inicialmente con base en una investigación de El Espectador. Especificamos, en todo caso, que junto con inmobiliarias y entidades financieras (que pueden tener un interés en la urbanización), sí tienen una porción importante de los terrenos.

Comentarios (1)

skamilo06

23 de Marzo

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Si el desarrollo urbano no genera utilidad no se genera. Lo importante es equi...+ ver más

Si el desarrollo urbano no genera utilidad no se genera. Lo importante es equilibrar esa utilidad privada con el interés de la ciudad, que esta gane mucho mas con esa operación. Torca es el ejemplo perfecto.

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