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Por Carlos Hernández Osorio · 30 de Octubre de 2019

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Tres meses después de que Enrique Peñalosa le presentó su proyecto de Plan de Ordenamiento Territorial (POT) al Concejo, éste finalmente no lo votará y el Alcalde podrá aprobarlo por decreto y sin que le hayan hecho ningún cambio.

Aparentemente los concejales iban a hundirlo, pero una movida de última hora del concejal Juan Felipe Grillo, de Cambio Radical, le evitó esa derrota a Peñalosa. Antes bien, le permitió ratificar que sigue mandando en Bogotá y mantiene sus planes en un momento en que la alcaldesa electa, Claudia López, le está pidiendo que replantee ciertas cosas, entre las que está que no firme el POT, un plan que determina cómo y dónde debe crecer Bogotá durante los próximos 12 años.

Con eso, López pierde, en un tema clave, su primer pulso por cambiar el modelo de ciudad de Peñalosa, y queda amarrada y con poco margen de maniobra para modificar el POT después de que se posesione en enero.

 

La movida de Grillo

El POT es un proyecto complejo y largo (tiene 555 artículos) que ha abierto muchos debates porque apuesta por mucho más Transmilenio que metro, propone que se permita la construcción de edificios y comercio en zonas residenciales, construir un sendero y 20 parques en los cerros orientales, la urbanización a lo largo del río Bogotá y un modelo de crecimiento basado en la expansión al norte, sur y occidente que Peñalosa cree necesario para satisfacer la demanda de vivienda futura en Bogotá y sus críticos consideran exagerado.

El Alcalde radicó ese proyecto el 5 de agosto de este año. El Concejo tiene 90 días para discutirlo y votarlo, que se vencen el próximo domingo 3 de noviembre.

El manejo de la agenda quedó en cabeza del presidente de la Comisión del Plan del Concejo, Juan Felipe Grillo, de Cambio Radical, un concejal que está terminando su primer periodo y se acaba de quemar buscando la reelección.

En ese tiempo hubo un cabildo abierto, sesiones con expertos, con representantes de los ciudadanos; la Alcaldía lo explicó, los concejales le hicieron críticas y propuestas para mejorarlo, y se presentaron tres ponencias: dos positivas que pedían modificaciones, de la concejal verde Lucía Bastidas y de Grillo, y una negativa que pedía hundirlo, de Celio Nieves, de la oposición del Polo.

Todo eso estuvo atravesado por la campaña política. Por un lado, Claudia López pedía hundirlo; por otro, las sesiones eran cortas, de medio día, por el afán que tenía la mayoría de concejales de irse a hacer campaña.

Tanto así, que la votación se terminó postergando para después de elecciones, cuando sólo quedaba una semana para que se cumpliera el plazo.

Como la posibilidad de que no se votara y Peñalosa lo aprobara por decreto se hacía cada vez más plausible, la oposición comenzó a quejarse, mientras que Grillo se justificaba en la necesidad de que el proyecto fuera bien estudiado.

Pasadas las elecciones del domingo, la idea era comenzar la votación ayer.

Como lo primero que se votan son las ponencias, Bastidas y Grillo se habían quedado hasta la madrugada unificando sus ponencias positivas y metiendo 43 modificaciones que pidieron los concejales, le dijo Bastidas a La Silla Cachaca.

En la sesión de ayer ella se la pasó explicando lo que habían hecho, hasta que Grillo la levantó, por lo que la votación de los 555 artículos quedó para hoy.

Sin embargo, ayer a las 11:53 de la mañana, Grillo envió un oficio de un párrafo a sus colegas anunciando que cancelaba la sesión programada para hoy, sin explicar la razón.

Con eso hizo que el Concejo ya no tenga tiempo de darle los dos debates que le debe dar a todo proyecto para aprobarlo, porque así lo voten en comisión (compuesta por 15 concejales), no alcanzarían a votarlo en plenaria (que integran los 45).

Eso radica en lo siguiente: ni mañana ni el viernes puede ser citada la comisión del Plan: el primer día es cierre de sesiones extras, y el segundo, inauguración de un nuevo periodo de sesiones ordinarias, y en ambos casos debe ser citada sólo la plenaria.

Quedaría la opción de citar a la comisión este sábado 2 de noviembre, pero ya los tiempos no darían porque, así votaran el POT ese día, tendrían que pasar otros dos antes de que se citara la plenaria en la que se le podría dar segundo y último debate. Pero eso ya sería después de la fecha límite del domingo 3 de noviembre.

Grillo tendría la opción, en todo caso, de citar a la votación de la comisión, pero ese sería un riesgo para Peñalosa porque todo indica que no tiene los votos asegurados; así que, en caso de que lo voten y lo hundan, él no podría expedirlo por decreto, y la presentación de un nuevo POT quedaría en manos de Claudia López desde enero de 2020.

Y es que de los 15 concejales que integran la Comisión del Plan, al menos siete votarían negativamente el proyecto: Germán García y María Victoria Vargas, del Partido Liberal; David Ballén, de La U; Juan Carlos Flórez, de la ASI; Celio Nieves, del Polo; Jorge Torres, de la Alianza Verde, y Marco Fidel Ramírez, de Opción Ciudadana.

Faltaría sólo un voto negativo más para asegurar el hundimiento del proyecto, que podría estar entre Ricardo Correa, de La U; Nelson Cubides, del Partido Conservador; y César García, de Cambio Radical, según lo que averiguó La Silla Cachaca.

Por eso para el Alcalde lo más conveniente es que el POT no se someta a votación y así él pueda expedirlo por decreto. Y en eso, la decisión de Grillo de cancelar la votación de hoy le cae como anillo al dedo a Peñalosa, así eso le quite legitimidad política a ese plan (el que firmó en 1999, que es el que está vigente, también lo sacó por decreto).

La Silla Cachaca llamó y le escribió a Grillo, pero al cierre de esta historia no había contestado.

Lucía Bastidas, la concejala verde peñalosista que estuvo unificando su ponencia positiva con la de él, nos dijo que desconocía la razón por la que él canceló la sesión, sobre todo después de que estuvieron trabajando con la idea de someter las ponencias a votación.

Con esa movida, en todo caso, Peñalosa no sólo evita que los concejales le hagan modificaciones al proyecto, sino que deja amarrada a Claudia López para que ejecute y haga cumplir un POT al que ella se opone, y que todo indica tiene poco margen de maniobra para modificar.

El que manda, manda

Como explicamos en nuestra historia de ayer, de los cambios clave que propuso Claudia López en campaña con respecto a lo que está haciendo Peñalosa, el POT era en el que menos incidencia tendría porque carece del poder para hacer que el Alcalde no lo firme.

Eso lo ratificó él ayer después de la reunión con ella, pues dijo que no accedería a la petición que López le hizo de no firmarlo.

Incluso, como le dijo a La Silla Cachaca el Secretario de Planeación, Andrés Ortiz, Peñalosa piensa curarse en salud y su equipo viene trabajando en la reglamentación del POT desde hace rato; es decir, en los decretos en los que el Alcalde define en detalle cómo se va a aplicar específicamente esa norma, y que son necesarios para echarla a andar.

Así que cuando ella se posesione se encontrará con una norma sobre cómo debe crecer Bogotá con la que ella no está de acuerdo. Y aún no es claro qué tanto margen de maniobra tendría como alcaldesa para modificarla.

Los decretos de la reglamentación los puede derogar fácilmente, pero no así el POT propiamente dicho.

Una opción sería que le presente al Concejo un proyecto para hacer una revisión excepcional del POT, algo que permite la ley, pero que por ser excepcional no le permite hacer un nuevo POT, sino cambiar cosas específicas.

El arma que puede tener ella para justificar esa modificación es la necesidad de revisar, en función de los resultados del censo que hizo el Dane el año pasado, el crecimiento que propone Peñalosa para la ciudad.

Esto porque el censo concluyó que Bogotá tiene unos 7,2 millones de habitantes y no los 8,1 millones sobre los cuales trabajó Peñalosa (sin conocer el censo) para definir que la ciudad debe crecer mucho.

Pero en todo caso para presentar la modificación del POT le toca primero estructurar un proyecto y presentarlo al Concejo.

Con esta movida de Peñalosa, y con la negativa que también le dio ayer a López a la petición de no abrir la licitación para construir la troncal de Transmilenio por la 68 (a la que la nueva alcaldesa se opone), el Alcalde envía el mensaje de que, así el domingo la mayoría de los votantes se hayan inclinado por un cambio frente a su modelo, él lo seguirá ejecutando hasta el último día.

CONTEXTO

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