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Por Carlos Hernández Osorio · 26 de Marzo de 2019

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En Bogotá hay hasta ahora 10 precandidatos a la Alcaldía que recogen firmas con la idea de lanzarse por fuera de los partidos, ya sea porque no tienen o porque prefirieron esta opción para luego evaluar qué movimientos los respaldarán.

De ellos, La Silla Cachaca presenta hoy cómo están recogiéndolas (o cómo lo hicieron, en el caso de Miguel Uribe Turbay) los cuatro que de una u otra forma pueden incidir en la campaña.

Miguel Uribe

El exsecretario de Gobierno de Enrique Peñalosa fue el último en comenzar a recoger firmas y el primero en entregarlas. Y será el que les gane a todos en eficiencia, pues entregó 400.000 a la Registraduría, una cifra inédita.

Se demoró 26 días. Si se asume que cada día recogió firmas durante 12 horas, eso equivale a 1.282 por hora.

Hace cuatro años, Enrique Peñalosa recogió 200 mil firmas, que bajo los mismos parámetros significaron 222 por hora. Así que Uribe, que hoy representa las mismas banderas, fue seis veces más eficiente.

Eso tiene varias explicaciones.

Uribe le explicó a La Silla Cachaca que contrató un grupo de entre 40 y 50 integrantes que diariamente salieron a recoger firmas, que junto a su equipo de voluntarios de campaña sumaban un centenar de personas haciendo la labor. De ahí salieron, nos dijo, unas 200 mil firmas.

Cada uno trabajaba en puntos de la ciudad asignados, como universidades, estaciones de Transmilenio y centros comerciales, y en su esfera personal: familias y amigos.

“Yo también activé todos mis círculos: familia, amigos, los papás del colegio de las niñas, compañeros míos del colegio y empresarios. Entre todos esos no me bajo de 20.000 firmas”, agregó.

Pero también tuvo un brazo de estructura política, como adelantó La Silla Cachaca, aunque Uribe asegura que fue lo que menos aportó.

No sólo fueron concejales del Partido Liberal (de donde viene Uribe), sino de Cambio Radical, como Julio César Acosta y Juan Felipe Grillo. A lo que se suma que en la Misión Carismática Internacional, una de las iglesias cristianas más grandes de Bogotá, de la que salieron la representante a la Cámara Ángela Sánchez y la senadora Claudia Rodríguez, también repartieron planillas para recoger firmas.

De las estructuras de los concejales los que hicieron la tarea fueron los ediles.

Por ejemplo, William Pinilla, del Partido Liberal en Antonio Nariño, nos contó que recogió casi mil firmas por el sector de El Restrepo, que es muy comercial.

Otro edil liberal, que pidió reserva, nos contó que activó su equipo: “Cada uno nos pusimos meta de conseguirnos 20 firmas y así conseguimos 2.200”.

De Cambio Radical está Juan Carlos Becerra, edil de Barrios Unidos, que le dijo a La Silla Cachaca que consiguió 300 firmas que luego le entregó al concejal Acosta, con el que trabaja en llave, para que éste a su vez le pasara a Uribe.

Belisa Cárdenas, edilesa de La U en Los Mártires, nos dijo que aportó 94.

Sobre esto Uribe le dijo a La Silla Cachaca: “Más que concejales, me ayudaron ediles que fueron amigos míos. Pero no los reuní para que me ayudaran ni les pedí cuotas. Sin embargo, donde más tuve apoyo fue en las Juntas de Acción Comunal”.

Según él, entre 70 y 100 comunales recogieron firmas.

Sobre eso, en la localidad de San Cristóbal esta semana hubo una controversia porque, como lo denunció el edil verde Juan Carlos Triana, el alcalde local, José Ignacio Gutiérrez, compartió en un grupo de whatsapp que tiene con comunales de allí información de campaña de Miguel Uribe.

Lo que compartió el Alcalde fue este trino, relacionado con una promesa para esa localidad:

El Alcalde respondió en un debate de control político en la JAL que “fue un error”, y negó que estuviera haciendo política y La Silla no logró establecer que hubiera ido más allá con los comunales.

Dentro de las 10 fuentes que conocen la movida política local en Bogotá que consultamos para hablar sobre las firmas de Miguel Uribe, seis nos dijeron que habían escuchado rumores de que lo estaban ayudando desde las alcaldías locales y en general en el Distrito, por medio de contratistas recogiendo firmas. Sin embargo, ninguna de esas personas aportó ninguna prueba de eso.

“Ni yo ni el Alcalde (Enrique Peñalosa) ni ningún funcionario ha dado una orden de recoger firmas para mí. Esos son chismes de redes sociales”, nos dijo Uribe.

En total, Miguel Uribe nos dijo que se gastó 102,9 millones de pesos en la recolección de firmas.

Jorge Rojas

Para empezar a recoger sus firmas, Rojas reunió a los 1.470 coordinadores que participaron en la campaña de Gustavo Petro en segunda vuelta, y 630 decidieron hacer el trabajo como voluntarios.

Es decir: está trabajando esencialmente con la base política de Petro en los barrios. Están concentrados sobre todo en Suba y Kennedy, y cada uno hace la labor en sus casas, negocios y conjuntos residenciales.

Rojas inscribió su comité en noviembre y ya lleva 52.000. Aunque lleva 2.000 más de las que necesita, su meta mínima es de 70 mil.

Y dice que las seguirá recogiendo a pesar de que ya aseguró el aval de la Unión Patriótica, una movida similar a la de Petro en las elecciones presidenciales, en las que además de recoger firmas aseguró el aval del Maís.

Rojas nos dijo que precisamente por tratarse de voluntarios, no está pagando por recoger las firmas, ni tampoco a ninguna empresa especializada en eso.

Luis Ernesto Gómez

El aspirante del movimiento Activista lleva 35.000 firmas de las 50 mil que necesita.

Ha estado haciéndolo a punta de voluntarios, nos dijo. Tiene 95 y no ha pagado para que se las recojan.

Lo han hecho sobre todo en estaciones de Transmilenio como las del portal Suba, la de la Caracas con 72 y la Jiménez, en las que instalaron cámaras de oxígeno para hacer una campaña por la promoción del aire limpio y del transporte público sin diésel.

Su situación es particular porque las firmas las está recogiendo para poder lanzarse a la Alcaldía y eso es lo que dice la planilla. Sin embargo, desaceleraron la recolección porque Gómez también piensa lanzar una lista al Concejo, y como eso no lo dice la planilla, le hicieron una consulta al Consejo Nacional Electoral para saber si las que ya tienen les sirven para lanzar la lista o si tienen que volver a empezar incluyendo esta última información.

Lucho Garzòn

El exalcalde de Bogotá aspira recoger 80.000 firmas de dos maneras: con un grupo de 30 jóvenes a los que les pagará refrigerios y almuerzos, y por medio de lo que él llama “la red de afectos”: “es gente incondicional que dinamiza la opinión, como sindicalistas, madres comunitarias y vendedores ambulantes”, le explicó a La Silla Cachaca.

Aunque hace más de un mes anunció que se lanzará y ya está recorriendo la ciudad, la campaña la comenzará en forma este miércoles a las 10 de la mañana con una rueda de prensa.

Se dio de plazo para recoger las firmas el 26 de junio, que es el límite que tiene la Registraduría para recibirlas.

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