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Por Carlos Hernández Osorio · 18 de Diciembre de 2017

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Con la campaña política en marcha después de la inscripción de candidatos al Congreso, la Farc destapó sus cartas en Bogotá con una lista a la Cámara que combina exguerrilleros con integrantes de sindicatos y movimientos sociales que nunca combatieron en el monte.

La apuesta, y el reto, de su labor para captar votantes es que al tiempo que promueven la defensa del Acuerdo de paz sean capaces de sintonizarse con preocupaciones diarias de la gente en la ciudad como el transporte y la seguridad.

El destino que siempre estuvo en la mira

Bogotá fue históricamente importante para las Farc porque aquí está el centro del poder político, que como guerrilla siempre quiso conquistar. En 1982, en su Séptima Conferencia se propuso desplagarse hacia las ciudades, y aquí terminó armando el Frente urbano Antonio Nariño cuyos integrantes se concentraban, sobre todo, en Usme y Ciudad Bolívar.

 

Uno de los líderes de ese frente fue Carlos Antonio Losada (Julián Gallo), que está en la lista al Senado y una vez sea elegido dentro del partido será considerado el senador de la Farc por Bogotá: nació y se hizo comunista aquí, dirigió por casi 20 años el trabajo urbano de la guerrilla y comandó el Frente Antonio Nariño.

También fue el que firmó con Berta Lucía Fríes, representante de las víctimas del atentado al Club El Nogal, el compromiso para pedir perdón por ese hecho que dejó 36 muertos.

Ahora bien, para enfocarse directamente en el trabajo político en la ciudad, el partido inscribió aquí una de sus cinco listas a la Cámara (las otras son las de Valle, Antioquia, Atlántico y Santander).

“En una ciudad con ocho millones de habitantes hay un potencial de votantes a los que podemos llegar, como las víctimas, los que defienden las diversidades sexuales, los vendedores ambulantes”, le dijo a La Silla Cachaca Antonia Simón, cuyo nombre real es Adriana Paola Guerrero, una exguerrillera bogotana que antes de irse para el monte estudió sociales en la Universidad Pedagógica y ahora es una de las integrantes de la lista de 13 candidatos.

El número 1, que tiene la curul asegurada gracias a lo acordado en La Habana, lo tiene Byron Yepes (Jairo González), un integrante de la Dirección Nacional de la Farc que hizo parte del Estado Mayor, combatió al lado del ‘Mono Jojoy’ en el Bloque Oriental, lideró las milicias en Bogotá y en el último tiempo estuvo al frente de la zona veredal de Vistahermosa (Meta), donde entregó las armas.

Su vínculo con la región es de sangre: nació en Cabrera (Cundinamarca) y es hijo de Gerardo González, un histórico líder comunista del sindicato agrario Fensuagro que fue guerrillero en el Sumapaz, antes de que nacieran las Farc, junto a Juan de la Cruz Varela, y participó en la fundación de la Unión Patriótica en los 80.

El nombre de Yepes ha sonado en las últimas semanas, además, porque RCN recordó el testimonio de una mujer desmovilizada que asegura que él la obligó a abortar cuando estaban en la guerrilla. Y fue por una pregunta sobre ese asunto que le hizo a Yepes un periodista de ese canal que Jesús Santrich, el día de la inscripción de la lista en Corferias, llamó cretino al comunicador y quedó grabado en un video que se hizo viral.

(José Jaime Uscátegui, candidato a la Cámara del Centro Democrático, impugnó la candidatura de Yepes porque considera ese antecedente lo inhabilita para aspirar).

Detrás de Yepes en la lista por Bogotá hay más exguerrilleros, antiguos militantes del Partido Comunista Clandestino Colombiano (PC3), integrantes de Marcha Patriótica, una maestra sindicalista, un abogado y cantante de un grupo de hip hop, entre otros (aquí los perfiles de todos).

“La mayoría son jóvenes entre los 25 y 35 años, pero cada uno tiene al menos 10 años de experiencia en la movilización social”, le dijo a La Silla Cachaca David Flórez, candidato en esa lista, bloguero de La Silla y vocero nacional de Marcha Patriótica, una organización que desde que nació tuvo postulados afines a la Farc.

Y haber incluido gente que no estuvo en la guerra y tiene un trabajo social reconocido en Bogotá hace parte de una estrategia calculada para ampliar su base de votantes.

La campaña

Aunque la lista es cerrada y eso incentiva a los candidatos a hacer una campaña para invitar a un voto por el partido y no tanto por figuras individuales, cada uno se moverá de acuerdo con su experiencia.

A los exguerrilleros, por ejemplo, la base que les ha servido para comenzar su campaña en Bogotá es la que integraba organizaciones antes clandestinas como el Movimiento Bolivariano y el PC3, nos dijo Antonia Simón.

Y agregó: “Son el público que encontramos afecto a nosotros en los espacios en los que nos dan la oportunidad de hablar, pero también nos hemos topado con públicos ajenos. Ahí respondemos los cuestionamientos que nos hacen con los argumentos más razonables posibles. La idea es que la gente desdibuje los imaginarios que le crearon los medios”.

Ella en particular comenzó a recorrer Bogotá después de que Santos y Timochenko firmaron el acuerdo de paz hace un año, porque una de sus funciones es hacer pedagogía sobre lo negociado en La Habana.

Y Byron Yepes ha visitado el Sumapaz, la región donde nació y donde las Farc hicieron presencia por décadas. Además, a pesar de sus pocos votantes, allí la izquierda ha tenido algo de fuerza electoral, muestra de lo cual es que de los siete ediles, dos son de la UP y uno es del Polo.

Los candidatos que no provienen de la guerrilla se moverán en los espacios en los que han hecho trabajo social, como Camilo Arana, que hace parte del movimiento ambientalista de la cuenca del Río Tunjuelo, en Ciudad Bolívar; Catalina Mora, de la Asociación Distrital de Educadores (el capítulo de Fecode en Bogotá); Manuel Garzón, vocalista de la banda de Hip Hop Reincidentes.

David Flórez y Andrés Camacho, además de ser la cuota de Marcha Patriótica en la lista, provienen de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU).

Los espacios para hacer proselitismo los han encontrado en universidades, salones comunales por medio de líderes afines, e incluso en colegios a los que los han invitado a foros.

Para hoy, por ejemplo, la Farc hizo una convocatoria para ver la final del fútbol colombiano entre Santa Fe y Millonarios en un salón comunal de Bosa.

Camacho (licenciado en Física de la Universidad Distrital) dice que han llegado a casi todas las localidades apalancados en integrantes de movimientos sociales que están dispersos por toda la ciudad. Sin embargo, la principal apuesta es cautivar la gente del sur, de estratos 1 y 2, sobre todo “los votantes que no votan”, agrega Flórez.

Es un reto grande si se tiene en cuenta que aunque el Polo y la izquierda tiene una votación cautiva en esa zona de la ciudad que en alguna medida podría migrar hacia la Farc, también allí se han incrustado las estructuras de partidos tradicionales como el Liberal y Cambio Radical.

Y para lograrlo pretenden hacer calar un discurso que tiene dos ejes: el Acuerdo de paz y asuntos que afectan la cotidianidad de los habitantes de la ciudad, como el transporte público y la seguridad.

La defensa del Acuerdo es la causa natural que defienden los representantes de la exguerrilla, ya que de la forma como se aplique depende su futuro político y de inserción en la sociedad.

Isabela Sanroque (exguerrillera cuyo nombre real es Sandra Carolina Suárez, ocupa el sexto lugar en la lista e hizo parte de la mesa de negociación en La Habana), nos dijo que como parte de la pedagogía que ha hecho por seis meses se ha percatado de que “en los barrios populares el nivel de desinformación es muy grande” y por eso tendrán que “enterar a la gente de que aquí el Acuerdo tendrá un peso. Por ejemplo, que las zonas rurales sepan qué implica la reforma rural integral, y trabajar para reactivar los consejos locales de paz para que la gente se apropie del Acuerdo”.

Lo otro es engranarse con los temas que más afectan el día a día de los habitantes de la ciudad, para lo que, dice David Flórez, tienen una agenda en construcción que hará énfasis en movilidad, seguridad, salud, cambio climático y lucha contra la corrupción.

“Propondremos que el tiempo que la gente se gasta en transporte sea contado como jornada laboral. El modelo sigue siendo ineficiente porque hoy a nadie le cuesta eso”, anuncia Andrés Camacho.

Y el hecho de que esta campaña coincida con el gobierno de Enrique Peñalosa les da pie para seguir impulsando la revocatoria. “En parte yo estoy en la lista por eso”, agrega Camacho, dirigente del comitié Unidos Revocamos, el que recogió las firmas para sacar al Alcalde. Sin embargo, aclara Flórez, no harán una campaña basada en el antipeñalosismo, porque creen que su agenda es mucho más amplia.

Así la Farc espera alcanzar en Bogotá, además de la curul que tiene asegurada Byron Yepes, una adicional. Lo logre o no, esta campaña será un terreno abonado para las locales de 2019.

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