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Por Carlos Hernández Osorio · 16 de Agosto de 2018

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El proceso para declarar una Zona de Reserva Campesina en Sumapaz, que cogió vuelo en medio del proceso de paz con las Farc y que el gobierno de Juan Manuel Santos pretendía dejar listo antes de terminar su mandato, al final quedará en manos de Iván Duque debido a un lío jurídico que retrasó todo.

Y como el nuevo gobierno, comenzando por el Presidente y su Vicepresidenta, Marta Lucía Ramírez, ha sido un duro crítico de esas zonas y las relacionó con posibles plataformas de las Farc para fortalecerse durante el conflicto, con Sumapaz le queda el papayazo de obtener un triunfo simbólico ante su electorado si no la declara o la sigue aplazando.

Al tiempo, sin embargo, allá comenzaría un pulso por la implementación del Acuerdo de paz, que es el arma que los campesinos piensan alzar.

El enredo con el páramo

La constitución de una Zona de Reserva Campesina (ZRC) en Sumapaz comenzó a debatirse a finales de los 90, en la presidencia de Andrés Pastrana (1998-2002) y la primera alcaldía de Enrique Peñalosa (1998-2000).

 

Sin embargo, sólo fue hasta finales de 2011, cuando Juan Manuel Santos comenzaba a tomar distancia de Álvaro Uribe, que el Sindicato de Trabajadores Agrícolas de Sumapaz (Sintrapaz) y la Asociación de Juntas de Acción Comunal de esa localidad (Asojuntas) vieron ambiente para solicitar ante el Incoder (hoy liquidado) que comenzara el trámite para la declaratoria, algo que hizo esa entidad ese mismo año.

Sintrapaz, una organización que integran campesinos de esa localidad con una tradición marcada por las luchas agrarias, y que ha tenido afinidad con la izquierda del Partido Comunista, la Unión Patriótica y el Polo, se echó al hombro el proceso.

Propusieron una ZRC de 23 mil hectáreas (equivalentes a unas 20 mil canchas de fútbol), que abarca 16 veredas de los corregimientos San Juan y Nazareth.

El objetivo es que les regulen la tenencia de la propiedad y se les garantice el acceso a tierras para poder fortalecer la economía rural, adecuar sus prácticas para proteger el páramo, disminuir la brecha de desarrollo con la parte urbana de Bogotá y fortalecer la cultura y valores autóctonos.

Para eso redactaron un plan de desarrollo para la ZRC y ante la Agencia Nacional de Tierras (ANT, la entidad que heredó del Incoder la declaratoria de las ZRC) terminaron los pasos que les correspondían en 2016.

El proceso había cogido buen ritmo, incentivado políticamente por el proceso de paz con las Farc, le dijo a La Silla Cachaca Hernando Bejarano, vocero de Sintrapaz. Al fin y al cabo, las ZRC fueron una figura legitimada en La Habana que quedó incluida en el punto uno sobre la reforma rural integral.

En eso coincide un funcionario del alto gobierno, que pidió reserva porque viene de la administración Santos (en la ANT no han nombrado nuevo director y no hay vocero tras el cambio de Presidente). “El Presidente pidió avanzar en esa ZRC, y se había logrado convencer al Ministerio de Defensa y a los altos mandos del Ejército, que tradicionalmente han sido sectores críticos de esa figura”, agrega.

La única que mantuvo su posición en contra fue la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), que agrupa a los grandes industriales del campo y tiene asiento en el Consejo Directivo de la ANT, que es el que define la declaratoria. Su voto, no obstante, no incidiría porque se esperaba que el resto de integrantes de ese Consejo estuvieran a favor: Minambiente, Minagricultura, Planeación Nacional, representantes de indígenas, comunidades negras y de indígenas, el Agustín Codazzi y la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria (UPRA), que depende de Agricultura.

Sin embargo, la delimitación del Páramo de Sumapaz en julio del año pasado se volvió un factor de discordia porque dentro de esas 311 mil hectáreas quedó el 78 por ciento del área de reserva campesina propuesta (unas 18 mil hectáreas).

El lío surgió porque la ley prohíbe las actividades agropecuarias en los páramos, y como parte de la esencia de la ZRC es fortalecer la economía rural, que en buena medida es agropecuaria por la tradición campesina, el consenso en el Gobierno se dañó.

Ahí comenzó un pulso jurídico, (con algo de política) que al final del gobierno Santos no pudo resolverse.

“Con razón, la UPRA insistió en que la delimitación reñía con el plan de desarrollo que habían planteado los campesinos para la zona”, dice la fuente del Gobierno.

La respuesta inicial de los campesinos, con el respaldo de la Agencia de Tierras, fue argumentar que la ley no prohíbe expresamente las ZRC en los páramos. Pero eso no caló ni en el Minambiente ni en la UPRA, que pidieron modificar el plan de desarrollo de la ZRC.

Por eso, el primer semestre de este año, a meses de que Santos se fuera, trabajaron en un anexo al plan de desarrollo de la ZRC, que “indicaba las formas como los campesinos se comprometían a hacer planes de transición y respetar las restricciones que impone la delimitación del páramo. Es decir, si se dice que en una parte ya no se puede cultivar papa, pues lo acogían. Y así”, nos dijo el funcionario del Gobierno.

Para él, sin embargo, hubo falta de compromiso. Y se refiere en particular a la CAR Cundinamarca, que además de haber trabajado en la delimitación del páramo, le corresponde un proceso posterior conocido como zonificación, en el que se especifica qué se puede hacer y qué no en los distintos puntos del páramo, por lo que debía darle el visto bueno a las propuestas de los campesinos y la Agencia de Tierras.

“La CAR se demoró mucho en hacer sus observaciones al anexo técnico, y además preguntaron cosas que ya estaban ahí”, agrega el alto funcionario. “Y como no podíamos llegar a la votación del Consejo Directivo de la Agencia de Tierras sin su concepto, eso nunca se logró”.

Néstor Franco, el Director de la CAR, le dijo a La Silla Cachaca que en efecto influyó la declaratoria de páramo, aunque mencionó un ingrediente más político: “En la propuesta presentada por los impulsores y la ANT existe un documento base para la declaratoria en el que no se reconocen instituciones como la CAR, el Ejército y entidades del gobierno como interlocutores válidos dentro del área de reserva campesina. Les hice ver que era muy complicado avalar la ZRC sin que lo hicieran”.

Y es que el plan de desarrollo, aunque no habla expresamente de que no piensan reconocer esas entidades, sí tiene un aparte en el que indica que tras unos talleres se determinó que entre la comunidad no tienen legitimidad, y generan “desconfianza y rechazo”, el Ejército, Parques Naturales, el Sena, la CAR, Codensa, entre otras.

“Esa ZRC fue concebida todavía en medio del conflicto, pero su plan de desarrollo debe ser visto a través del posconflicto”, agrega Franco.

En medio de esa discusión, Iván Duque ganó la Presidencia, por lo que los promotores son pesimistas de que siquiera se intente hallar una salida al choque jurídico, mucho más por el sector político que él representa.

El pesimismo con Duque (y su oportunidad)

El nuevo Ministro de Agricultura, Andrés Valencia, no nos había respondido hasta el cierre de esta historia si ya tenía alguna directriz sobre las ZRC. El de Ambiente, Ricardo Lozano, ha planteado que las ZRC “también deben proteger los recursos naturales como agua, bosque y suelos”, una posición que, aunque no veta esa figura, posiblemente lo lleve a defender con Sumapaz una posición similar a la que terminó sosteniendo su antecesor.

Pero la prevención de los promotores con el nuevo Gobierno nace de las duras críticas que siempre ha hecho el uribismo a las ZRC.

Duque no las incluyó en su programa de gobierno, y como senador las describió como “Zonas Especiales de Despeje donde las Farc adelantarán su propio modelo de organización socioeconómica”, y como una plataforma desde la que las Farc “pondrán en marcha una lucha de clases y una confrontación al sector privado, apelando al populismo agrarista”.

Su Vicepresidenta, Marta Lucía Ramírez, también las ha cuestionado con el argumento de que pueden prestarse para que sus habitantes ganen autonomía frente al Estado, haciendo eco de la tesis de que podrían convertirse en “repúblicas independientes”.

Y en la renegociación del Acuerdo con las Farc, tras el triunfo del No en el plebiscito, logró que el nuevo texto fuera más claro para decir que se mantenían las normas para crearlas (con lo que se hacía explícito que no serían entes territoriales autónomos), a pesar de que ya se había dejado claro que esas normas no sé modificarán ni que se crearían nuevas zonas. Lo de ella fue para espantar miedos.

En todo caso, no declarar esta ZRC, que es la que más está avanzada hasta el momento, o seguir aplazando el proceso, puede mostrarlos coherentes ante su electorado más uribista y de derecha, sobre todo porque por ser Sumapaz sería un triunfo simbólico, teniendo en cuenta que ese fue un corredor histórico de las Farc.

Ramírez ha argumentado, además, que, más que ZRC, el Gobierno debe asegurarles a los campesinos infraestructura inmediata y precios de sustentación para sus cultivos con el fin de atender sus necesidades. Así que ahora que Ramírez tiene en sus manos la implementación del Acuerdo con la idea de mostrar más eficiencia que el gobierno Santos, Sumapaz puede ser un escenario para aplicar esa tesis, a pesar de que no quedó dentro de los Planes de Desarrollo con Enfoque Territorial (Pdets) para las zonas priorizadas en el Acuerdo.

El alto funcionario que consultamos nos dijo que, a su juicio, ya no hay que esperar la declaratoria debido a la posición “ortodoxa” del nuevo Gobierno. Pero Bejarano, el vocero de Sintrapaz, plantea que aunque esperarán a reunirse con el equipo de Duque, la idea es que los campesinos se movilicen “con el Acuerdo en la mano”, apelando a que como la figura de las ZRC está ahí plasmada, les deben cumplir.

Comentarios (4)

Simón Sarmiento

17 de Agosto

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Parece que en ese país solo se mueve una hoja si al presidente de turno le pa...+ ver más

Parece que en ese país solo se mueve una hoja si al presidente de turno le parece?. Pienso que las ZRC son una obligación no solo con el proceso de paz, sino con la naturaleza. No se busca la explotación a la ultranza de los viejos procesos sino la conservación de territorios para el bienestar de la sociedad. Por esos intereses mezquinos es que no avanzamos como país.

Maatk

21 de Agosto

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Sinceramente no quise leer más allá del segundo párrafo. Es tan tendensiosa...+ ver más

Sinceramente no quise leer más allá del segundo párrafo. Es tan tendensiosa la forma de redactar que pareciera que la propuesta de la Silla fuese no solo reflejar los asuntos del poder el Colombia, sino que también ser parte de ese poder malintensionado que se da en ciertos medios cuando se insinúan formas de "ejercer" poder.
Como periodista veo, mucha más ganas de ser "del poder" cuál?

Carlos Hernández Osorio

21 de Agosto

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Maatk. Si explicas mejor a qué te refieres con "tendenciosa forma de redactar...+ ver más

Maatk. Si explicas mejor a qué te refieres con "tendenciosa forma de redactar" podemos dialogar sobre tu crítica. Quedo atento.

edgar montenegro

27 de Agosto

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Mezcla imaginario / realidad política suscita este territorio, por ser el mas...+ ver más

Mezcla imaginario / realidad política suscita este territorio, por ser el mas importante y extenso Páramo de Colombia y por el viejo conflicto pero no solo es un pulso Gobierno-FARC sino de política pública para el manejo integral de páramos. Es la hora de hablar de adecuación ambiental de las explotaciones, de educar para la recuperación, mantenimiento y protección de ese bien natural de [email protected]

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