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Por Carlos Hernández Osorio · 29 de Noviembre de 2017

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Tras la demolición del edificio del Ministerio de Transporte hace una semana, el alcalde Enrique Peñalosa firmó el plan para echar a andar “Ciudad CAN”, un proyecto de renovación urbana consentido del presidente Juan Manuel Santos que ejecutará la Nación en el occidente de Bogotá.

Pero en medio de la euforia porque después de años de enredos ese proyecto finalmente se hará, pasó inadvertido que, para destrabarlo, el Alcalde terminó ayudando a Santos aplicando una fórmula que no solo le quitó a Ciudad CAN casi la mitad de su tamaño sin quitarle su esencia, sino que hizo a un lado las talanqueras que tuvo mientras fue alcalde Gustavo Petro (2012-2015).

Los enredos

La renovación del CAN pretende intervenir esa zona del occidente de la ciudad, en el sector conocido como Salitre, para construir las nuevas sedes de los ministerios de Transporte y Minas, del Invías, de las agencias de Tierras y de Desarrollo Rural y el Dane. Al tiempo, pretende hacer 2.600 viviendas, arreglar vías, construir cinco kilómetros de ciclorrutas y aumentar el espacio físico de Bogotá.

Aunque de este proyecto se viene hablando desde antes de que Santos llegara a la Presidencia en 2010, él decidió impulsarlo por medio de la creación de la Agencia Inmobiliaria Virgilio Barco.

Su desarrollo necesariamente implicaba una negociación con la Alcaldía de Bogotá, que define si acepta las características del plan. Desde que Petro fue elegido alcalde en 2011, en reuniones desde antes de que se posesionara, Santos le presentó los planos con marcado interés.

Y fue Petro quien puso los primeros reparos porque, por ejemplo, se planteaba intervenir el barrio La Esmeralda, a lo que él siempre se negó. Luego vinieron discusiones con la Universidad Nacional y con la Esap porque sus directivos y estudiantes se negaban a que los afectara el proyecto.

Pero la talanquera más fuerte para sacarlo adelante siempre fue el POT (que venía del primer gobierno de Peñalosa, 1998-2000), debido a que en esa zona solo se permitía la construcción de edificios para usos como los del gobierno (técnicamente llamados usos dotacionales), y no se permitía la mezcla con usos comerciales o vivienda, como lo plantea el proyecto.

Como Petro nunca se opuso del todo a la renovación del CAN, la incluyó con condiciones en la modificación del POT que decretó en 2013 y en la que permitía la combinación de usos del suelo en esa zona, con lo que la Virgilio Barco (en ese entonces dirigida por Andrés Escobar, hoy gerente de la Empresa Metro con Peñalosa) tuvieron la esperanza de hacer despegar el proyecto.

Sin embargo, en 2014 el Consejo de Estado suspendió ese POT, con lo que Ciudad CAN de nuevo quedó en el limbo.

En el discurso de Alcaldía y Nación siempre se mantuvo la necesidad de modificar el POT. El mismo vicepresidente de entonces, Germán Vargas Lleras, así lo sostuvo en varias ocasiones.

Pero con la llegada de Peñalosa a la Alcaldía le encontraron la comba al palo.

La fórmula

“Nosotros consideramos que el proyecto CAN era estratégico para Bogotá”, le dijo a La Silla Cachaca el Secretario de Planeación, Andrés Ortiz. “La instrucción del alcalde Enrique Peñalosa fue que miráramos lo que se podía hacer”.

La Virgilio Barco ya había accedido definitivamente a no incluir barrios como La Esmeralda y El Greco, y a sacar los predios de la Nacional y de la Esap. A eso se sumó que también desistió de meter un predio de la Beneficencia de Cundinamarca, es decir, de la Gobernación, y sobre el que no habían llegado a un acuerdo.

El proyecto pasó de 86 hectáreas (1,5 veces lo que mide el Parque El Tunal) a 48, que fue lo que quedó en el decreto que firmó Peñalosa la semana pasada. Lo que quedó, agregó Ortiz, fue la parte oriental del plan, que para la Alcaldía sigue siendo importante porque la intervención promete mejorar las condiciones urbanas del sector. El costo también bajó de 12 a 7 billones de pesos, que pone la Nación.

Sin embargo, en la zona que finalmente mantuvieron como el foco de la intervención se mantenía la inquietud por la restricción para mezclar usos del suelo, que es la esencia de la renovación.

Para evitar que eso los obligara a esperar el cambio de POT, que se hará el año entrante en el Concejo y demoraría más el proyecto, indagaron en las normas existentes hasta encontrar que, según sus interpretaciones, el proyecto sí puede hacerse sin ese trámite.

Esto por lo siguiente: el POT contempla que los usos del suelo en la zona deben ser dotacionales (como para edificios del gobierno), que deben permanecer así y no se pueden mezclar con edificios de otro tipo; pero, al tiempo, el sector en específico donde se hará Ciudad CAN tiene una reglamentación que permite darle un tratamiento de renovación urbana, y eso implica la posibilidad de mezclar los edificios de oficinas del Estado con otros de vivienda y comercio, nos explicó Claudia Luque, directora de la Virgilio Barco.

Eso lo encontraron, según se lee en el decreto del plan, en otro decreto que firmó en 2011 Clara López como alcaldesa encargada.

“Esa posibilidad siempre ha estado ahí, pero en los análisis que se hicieron en la anterior Alcaldía no se tuvo en cuenta. Lo que hicimos fue profundizar esos análisis”, nos dijo Luque.

Por eso las pullas de Peñalosa el día que firmó el plan:

María Mercedes Maldonado, que fue secretaria de Planeación y de Hábitat de Petro y conoció de cerca la discusión sobre Ciudad CAN con el gobierno Santos, le dijo a La Silla Cachaca que en ese entonces la Virgilio Barco nunca les planteó ni hacer el proyecto más pequeño ni buscar fórmulas técnicas como la que ahora se tiene de base para no depender de un nuevo POT. Ella insiste en que eso no se puede y que lo que hicieron “es un esguince a la norma”.

Mientras se da la discusión jurídica, el caso es que con esa fórmula Peñalosa no sólo aseguró que el proyecto se hará, sino que le metió la velocidad que la Nación esperaba después de años de espera.

Un acelerador que también le sirvió a Santos, ya que de tener que esperar a la discusión del POT en 2018, cuando termina su mandato, corría el riesgo de quedarse por fuera de la foto de un proyecto que amasó desde que llegó a la Presidencia.

Comentarios (5)

Juanita Urrutia

30 de Noviembre

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Lo que inquieta sobremanera a los de la admon pasada es que ellos no hayan log...+ ver más

Lo que inquieta sobremanera a los de la admon pasada es que ellos no hayan logrado sacar el proyecto y obtener réditos políticos a cambio.

Ma Mercedes Maldonado

30 de Noviembre

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No es así Juanita: señalamos que Peñalosa una vez más se está pasand...+ ver más

No es así Juanita: señalamos que Peñalosa una vez más se está pasando por encima de las normas. Y ese proyecto no nos daba réditos políticos, porque tenía muchas resistencias: de la U Nal, de quienes defendían el terreno de la Gobernación como un parque o quienes lo verían como un negocio de Santos con Sarmiento Angulo

Ma Mercedes Maldonado

30 de Noviembre

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Personalmente y a pesar de las fuertes oposiciones que tuvo ese proyecto, estu...+ ver más

Personalmente y a pesar de las fuertes oposiciones que tuvo ese proyecto, estuve de acuerdo con él, porque coincidía con la visión de revitalizar y densificar las zonas centrales, en lugar de expandir la ciudad. Pero no salió porque el POT no lo permite, Simple

Juanita Urrutia

30 de Noviembre

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Tengo entendido que la segregación de suelo dotacional siempre ha sido posibl...+ ver más

Tengo entendido que la segregación de suelo dotacional siempre ha sido posible y se ha hecho en varias ocasiones. ¿Por qué en este proyecto sería diferente?

Andres Comercio

30 de Noviembre

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Pues no fue en el POT de Petro donde permitian urbanizar el predio de la ...+ ver más

Pues no fue en el POT de Petro donde permitian urbanizar el predio de la Beneficiencia? no se supone que forma parte del parque Simon Bolivar? Si se modifica un uso para que la ciudad progrese, pues adelante. Me huele a celos.....No salio en la foto.

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