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Por Carlos Hernández Osorio · 17 de Agosto de 2017

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En medio de las nuevas protestas de vecinos del relleno Doña Juana por las moscas que se meten a sus casas y los enferman, el alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, irá el martes al Congreso a explicar qué ha hecho por mejorar las condiciones de esas personas. Lo citó el representante verde Inti Asprilla, a quien el alcalde señaló, sin nombrarlo, de hacer parte de los intereses políticos y económicos detrás de las manifestaciones.

Su escudera, la concejal Lucía Bastidas, también de la Alianza Verde, secundó a Peñalosa con estos trinos:

Esa pelea le agregó un ingrediente político al drama que salieron a mostrar desde el lunes los habitantes de al menos seis barrios aledaños al relleno, sobre todo los de Mochuelo Alto, que, según los reportes técnicos, son los que más sufren por las moscas.

Del problema de Doña Juana se han apropiado varios políticos. Por ejemplo, el concejal Jairo Cardozo, del MIRA, denunció la proliferación de moscas hace un mes. Jorge Torres, peñalosista de la Alianza Verde, ha advertido desde el año pasado irregularidades en la operación del relleno. Y con las protestas de esta semana han ido hasta allá a respaldar las protestas Manuel Sarmiento y Xinia Navarro, del Polo.

Pero que Peñalosa se haya referido a Asprilla no es gratuito: no solo es petrista (algo que no son ninguno de los anteriores), sino que tiene como principal causa política acabar con Doña Juana y defender a sus vecinos después de que su padre, Guillermo (que antes de morir fue secretario de Gobierno de Gustavo Petro), le ganó un pleito al Distrito para que respondiera con 227 mil millones de pesos en indemnizaciones por el derrumbe del relleno en 1997.

A los abogados de las víctimas por ley les corresponde el 10 por ciento de esa demanda, cerca de 22 mil millones, que es la ganancia que cuestionan Bastidas y el alcalde (aunque en estricto sentido a los Asprilla les toca la mitad porque son dos grupos de abogados metidos en el pleito).

En todo caso, las protestas de esta semana le dieron aire a la causa política de esa familia, que ya ajusta dos décadas y seguramente se mantendrá durante la administración Peñalosa, pues este quiere dejar Doña Juana donde está.

El padre

Después de que Doña Juana se vino abajo por una explosión el 27 de septiembre de 1997, el abogado Guillermo Asprilla, militante de la AD-M19, en donde también estaba Petro, buscó afectados por esa catástrofe ambiental que le dieran poder para interponer una acción de grupo, un tipo de demanda que apenas se estrenaba en Colombia.

Dos años después demandó al Distrito representando a un centenar de habitantes de la zona. “Yo estaba en segundo semestre de Derecho y le ayudé un poco en la carpintería de la demanda”, le dijo Inti a La Silla Cachaca.

 

En 2007, año en que el Tribunal Administrativo condenó en primera instancia al Distrito y a la firma Prosantana (que operaba el relleno para la época del desastre) Guillermo también se lanzó al Concejo por el Polo, donde militaba con Petro, y se quemó con 7.500 votos. En 2010 insistió con la Cámara y se volvió a quemar con 8.500 votos. En 2011, finalmente, se posesionó en el Concejo porque quien había quedado por encima de él renunció a su curul.

Acabar con el relleno siempre fue la principal causa política, aunque, agrega Inti, su padre también tenía otras causas, como la defensa del derecho a la salud.

En 2012, Petro, que ganó la Alcaldía, nombró a Guillermo director de la Unidad de Servicios Públicos (Uaesp), que se encarga, entre otras, de la política de aseo y por lo tanto de fiscalizar el funcionamiento de Doña Juana, que está a cargo de un concesionario. Él aún figuraba como abogado de las víctimas en el proceso judicial, lo que generó revuelo político y le valió una investigación de la Procuraduría por el posible conflicto de intereses que le generaba ocupar ese cargo.

Cedió el poder como abogado y estuvo tres meses en la Uaesp, en los cuales esbozó el programa Basura Cero (bandera de Petro) y el plan de inclusión de los recicladores, y contrató estudios básicos para identificar tecnologías alternativas para tratar la basura.

“En eso nos diferenciamos de Petro”, aclara Inti. “Nunca creímos, como él dice, que el reciclaje fuera la solución para el relleno. Eso debe hacerse a la par que se ponen a funcionar plantas de tratamiento de residuos”.

En noviembre de 2012, un mes antes de la crisis de las basuras que provocó el comienzo del nuevo esquema de aseo que implantó Petro, el Consejo de Estado condenó en segunda instancia al Distrito para que pagara las indemnizaciones por 227 mil millones de pesos.

Para entonces Asprilla ya era secretario de Gobierno, hasta que en 2013 el entonces procurador, Alejandro Ordóñez, lo destituyó por 12 años porque la ley le prohibía ejercer como concejal, tal como lo había sido dos años antes, mientras era el abogado de las víctimas de Doña Juana.

Un año después murió como consecuencia de una enfermedad degenerativa, al tiempo que Petro logró que a Doña Juana le extendieran la licencia de funcionamiento hasta 2022 con la condición de que el Distrito buscara lugares alternativos para ubicarlo, algo que hoy no está definido.

La hermana y los hijos

Inti, abogado e hijo mayor de Guillermo, ya estaba activo para entonces. Había regresado a Colombia en 2013 luego de estudiar un posgrado en Suiza y siguió con la causa de su padre: montó oficinas en Usme y Ciudad Bolívar (las dos localidades que involucra Doña Juana) con la idea de asesorar a la gente en los trámites de la indemnización. "Llegué a tener una en Diana Turbay (localidad de Rafael Uribe Uribe), pero los ahorros no me daban para tanto".

No cobraba, asegura, aunque esa fue la base de su campaña a la Cámara, que comenzó meses después de que murió su padre. Lo eligieron con 16.900 votos. “Claro que eso me sirvió políticamente. A mí la gente me conoce por mi trabajo”, le dijo a La Silla.

De su votación, casi la mitad estuvo en localidades del sur, y se concentró en Usme (4.500 votos), Ciudad Bolívar (1.700) y Rafael Uribe (1.500).

Con él en el Congreso, su hermano menor, Alan, que es economista, creó una fundación con el nombre de su padre para mantener la asesoría a los damnificados que quisieran hacer su solicitud de indemnización ante la Defensoría del Pueblo, la entidad encargada de recibir esa información.

El plazo para presentar los documentos vencía en 2015, y al final 600 mil personas lo hicieron, ya que creen que tienen derecho a que les paguen como víctimas porque vivían, trabajaban o estudiaban en un radio de cinco kilómetros alrededor del desastre, el parámetro que estableció la sentencia. Todavía no le han pagado a nadie (incluyendo a los abogados) porqe la Defensoría debe verificar cada solicitud.

La tía de ambos, y hermana de Guillermo, Selma Asprilla (que también trabajó en la Alcaldía de Petro), se metió en esa labor y recorrió barrios del sur promoviendo la labor de la fundación.

Meses después lanzó su campaña al Concejo con la ayuda de Inti y, de nuevo, la bandera de cerrar Doña Juana:

En esa campaña incluso la respaldó del senador verde Antonio Navarro, que en su fugaz paso de tres meses por la Secretaría de Gobierno de Petro la contrató como asesora.

Ella se quemó con 8.500 votos, la fundación ya está inactiva y Alan vive en Suiza, donde cursa un doctorado. Inti, como congresista, es el que mantiene viva la causa de su padre que lo terminó llevando al Congreso.

Como parte de eso, puso a Peñalosa a ir la próxima semana al Congreso a hablar de Doña Juana. Allá el alcalde dirá, como lo contó La Silla Cachaca en junio, que se la jugará por mantener Doña Juana donde está y por habilitar más espacio en la zona para depositar basura por los próximos años, ya que los estudios técnicos que tiene el Distrito indican que esa opción es viable. Pero Asprilla ya puso una acción popular para que el alcalde cumpla con la obligación de buscar otro sitio para el relleno antes de 2022.

En la Alianza Verde, por otra parte, el caso de Asprilla también se volvió controversial: después de las críticas que le lanzó la concejal Bastidas en Twitter por considerar que lo que hace es “politiquería”, Antonio Sanguino, concejal y presidente de ese partido, salió a defenderlo porque considera que la discusión sobre Doña Juana no se puede personalizar, en tanto “es un problema de ciudad, incluso de país, por el que los alcaldes tienen responsabilidades desde la primera alcaldía de Antanas Mockus (1995-1997)”, le dijo a La Silla.

El debate seguirá mientras Doña Juana exista, y en pleno arranque de campaña (en la que Inti Asprilla buscará la reelección en el Congreso) seguirá siendo un problema que dé o quite votos.

 

Nota: Acá les dejamos nuestro podcast sobre el tema:

Comentarios (3)

??? ??????

17 de Agosto

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Los apellidos, la familia, la heredad politica y del poder, todo esto presente...+ ver más

Los apellidos, la familia, la heredad politica y del poder, todo esto presente en quienes figuran en  ambos extremos del espectro politico e ideologico, ese pais se detuvo en la colonia, ... ni siquiera eso, esta postrado en un feudalismo trágico

simeimporta

18 de Agosto

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Aplicando el detector de mentiras al artículo el titular resulta engañoso y ...+ ver más

Aplicando el detector de mentiras al artículo el titular resulta engañoso y mal intencionado pues de esa familia el caso doña Juana no favorece sino a uno (y uno ni es familia), pues  la tía está fuera de la política, y  el padre está muerto y por tanto no hay aire que le sirva

PIICIEM

23 de Agosto

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SERA QUE PODEMOS SEGUIR CREYENDO EN LOS POLITICOS cuando su mayor interes...+ ver más

SERA QUE PODEMOS SEGUIR CREYENDO EN LOS POLITICOS cuando su mayor interes es enrriquecerse con los dineros del pueblo administrados por el Gobierno?. Apesta menos el botadero de Dona Juana que la cueva del Congreso o del Consejo Bogotano. Miles de millones conseguidos atentando contra la salubridad ambiental y la salud del pueblo.

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