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Por Carlos Hernández Osorio · 20 de Agosto de 2019

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Todo indica que la novela para escoger un nuevo superintendente de Vigilancia terminará con el nombramiento en ese cargo de un político conservador sin experiencia en el sector y de la cuerda de la Ministra del Interior, Nancy Patricia Gutiérrez.

Se trata de Orlando Clavijo, exrepresentante godo a la Cámara por Cundinamarca, cuya hoja de vida colgó la Presidencia el viernes en la mañana, un paso previo a la posesión si nada extraordinario ocurre.

Esa movida es importante porque la elección del nuevo superintendente puso al presidente Iván Duque en tensión con un ala dura del uribismo, después de que él quiso nombrar ahí a la exrepresentante liberal Olga Lucía Velásquez.

Ahora Duque corta por lo sano porque, aunque pondrá a alguien afín al uribismo, no es una cuota del Centro Democrático.

 

¿Quién es Clavijo?

Orlando Alfonso Clavijo Clavijo es un político conservador oriundo de Quetame, municipio del oriente de Cundinamarca, a dos horas de Bogotá.

Es comunicador de la Universidad Los Libertadores y abogado de la Gran Colombia, y hace parte de una dinastía que gobernó ese pueblo por muchos años, de la que también hacen parte sus hermanos Ómar y Wilson. Él, por ejemplo, fue alcalde entre 1990 y 1992.

De ahí pasó a ser subgerente de Corabastos en Bogotá, Gerente de la empresa de buses Cootranscáqueza y Gerente de Proyectos en la Gobernación de Cundinamarca, al final del mandato de Andrés González y al comienzo de Álvaro Cruz, ambos liberales.

Fue diputado dos periodos, entre 2004 y 2009, y de ahí saltó a la Cámara de Representantes. Allá había tenido una palomita entre 2001 y 2002, pero llegó en pleno en 2010 con 34.400 votos.

El año pasado, cuando aspiraba a su cuarto periodo como cabeza de lista de los conservadores en el departamento y hacía fórmula con el senador cordobés David Barguil, se quemó con 27.700. Sin embargo, una vez terminó su periodo se posesionó como Secretario de la Comisión Séptima de la Cámara. Es decir: la sacó barata porque a pesar de no haber sido elegido, que lo hayan nombrado en ese cargo demuestra que los congresistas le tienen reconocimiento y no dejaron que saliera del todo del panorama político.

Y ahora tendrá un perfil más alto como Superintendente de Vigilancia, cargo al que llega de la mano de su coterránea, la ministra Nancy Patricia Gutiérrez.

¿El final de la novela?

La Ministra del Interior, Nancy Patricia Gutiérrez, es la encargada de nombrar al nuevo Superintendente de Vigilancia porque el Ministro de Defensa, Guillermo Botero, que tenía por ley esa función, se declaró impedido para hacerlo porque tiene acciones en una empresa de vigilancia.

El presidente Iván Duque primero encargó a su Ministra de Trabajo, Alicia Arango, de esa labor, pero ella se negó a nombrar a la recomendada de Duque, la ex representante liberal Olga Lucía Velásquez, argumentando que la hoja de vida de ella no le llegó por Duque sino por el condenado exalcalde de Bogotá, Samuel Moreno, de quien Velásquez fue Secretaria de Gobierno (justo el cargo con el que ella justificaba su experiencia para asumir la Supervigilancia).

Velásquez, además, tenía el sambenito de que había sido defensora del acuerdo de paz entre el gobierno Santos y las Farc, y de que había sido jefa de debate de la campaña de Humberto de la Calle, jefe negociador de ese proceso de paz, algo que entre los uribistas más duros cayó mal.

Eso desembocó en que Duque le transfirió la facultad para hacer el nombramiento a la Ministra del Interior, que no es una uribista purasangre y por lo tanto le daba más control a él sobre la decisión

Y el viernes pasado se conoció que la decisión es nombrar a Clavijo.

Que sea conservador, de entrada, calma las aguas sobre la discusión jurídica que generó el posible nombramiento de la ex representante Velásquez, pues ella venía del Partido Liberal, que, de acuerdo con el Estatuto de Oposición, no puede tener altos cargos en el Gobierno por haberse declarado en independencia. Ella siempre insistió en que sí estaba habilitada y que en Palacio le habían dado tranquilidad.

Más allá de lo jurídico, sin embargo, está la afinidad de Clavijo con el gobierno y el uribismo, al que él le viene haciendo campaña desde hace años.

Por ejemplo, hizo parte del grupo de congresistas conservadores que se fue con Óscar Iván Zuluaga en las presidenciales de 2014, cuando ese partido se dividió entre el candidato de Uribe y Juan Manuel Santos, que aspiraba a la reelección con la bandera de continuar el proceso de paz con las Farc.

Y el año pasado, como los demás congresistas de su partido, Clavijo le hizo campaña a Iván Duque.

Esos antecedentes lo ubican bien para un cargo en el que los uribistas pedían más afinidad ideológica que la que tienen con la liberal Velásquez.

En su designación, sin embargo, también se nota mucho la mano de la ministra Gutiérrez, que aunque es de derecha no proviene de las entrañas uribistas. Y es que Clavijo no sólo coincide con ella en que son de Cundinamarca, sino que ha sido su aliado.

Él, todavía como representante a la Cámara, fue de los pocos conservadores que le hizo campaña a Gutiérrez en 2015, cuando ella se lanzó a la Gobernación. En ese entonces buena parte de ese partido respaldó a Jorge Rey, de Cambio Radical y quien a la postre ganó y termina su periodo este año.

(Hoy ya está con Rey. Su hermano Ómar Clavijo es el Secretario General del Gobernador, y su grupo político le hace campaña a Nicolás García, el candidato de Rey a la Gobernación).

Sobre su nombramiento, entonces, La Silla Cachaca conoció dos versiones: una, que llegará a la Supervigilancia como cuota de los godos, nos dijo una fuente política bien informada de Cundinamarca.

La otra, que nos la dio un senador conservador, es que llega más como cuota de la ministra Gutiérrez, lo que puede reforzar la idea de que sería alguien que, más allá de su afinidad con el Gobierno, posiblemente le responda más a ella y a Duque que a los uribistas duros, sobre todo después de que estos le mostraron los dientes al Presidente cuando intentó meter a la ex representante liberal.

Lo que se nota es que el Presidente, muy a su estilo, cortó por lo sano al nombrar alguien que, aunque no tiene experiencia en asuntos de seguridad y vigilancia, posiblemente no le genere un conflicto político como el que se le estaba armando cuando quiso tener la última palabra con ese cargo y no lo logró.

Nos comunicamos con Clavijo a través de su hermano Ómar, que ayer nos dijo que él estaba viajando pero nos devolvería la llamada. Al cierre de esta historia aún no había respuesta.

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