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Por Carlos Hernández Osorio · 15 de Enero de 2018

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Con 86 candidatos al Senado y listas a la Cámara en Bogotá, Cauca, Nariño, Chocó, el Valle y por la circunscripción afro, el movimiento Todos Somos Colombia, homónimo del que usó Clara López para recoger firmas para lanzarse a la Presidencia, no sólo tiene raíces en el antiguo movimiento de bolsillo del cuestionado excongresista Yahír Acuña. Es, sobre todo, una pista de aterrizaje de liberales de vieja data, cristianos y políticos con pocos votos que antes probaron suerte en otros partidos.

Como Clara fue avalada por la ASI ni siquiera presentó las firmas que recogió a nombre del original Todos Somos Colombia, pero anunció que prepara demandas por considerar que le están perjudicando políticamente ya que la gente que le firmó y puede estar interesada en votar por ella puede confundirse con el nuevo movimiento, reconocido por el Consejo Nacional Electoral el 27 de noviembre, dos semanas antes de la inscripción de listas al Congreso.

Y mientras esa pelea comienza en los tribunales, los candidatos buscan votos con un letrero en la frente: “no somos de Yahír Acuña”.

Ya no es el de Yahír

Como lo cuenta hoy La Silla Caribe, aunque Todos Somos Colombia es el nuevo nombre de la Fundación Ébano de Colombia (Funeco), por medio de la que el excongresista sucreño Yahír Acuña eligió en 2014 a dos representantes por la circuscripción afro, ya no está vinculado con ésta porque se alejó de sus directivas y sus apuestas están en Opción Ciudadana.

 

En las listas hay gente de Funeco que fue aliada de Acuña, como el abogado Carlos Mosquera, candidato a la Cámara en Chocó; pero también de, al menos, otros tres grupos de escaso alcance nacional: uno que lidera el excontralor general David Turbay, que pagó cárcel por el proceso 8.000 y había recogido firmas para lanzarse a la Presidencia por un movimiento que llamó País; otro es el Movimiento Socialdemócrata Colombiano, que dirige el líder cristiano Luis Alberto Manios; y uno más que mueve gente sobre todo en Cauca con el liderazgo del médico Edyee Saa Caravalí, excandidato a la Alcaldía de Timbiquí.

La Silla Cachaca recogió dos versiones encontradas sobre cómo terminaron unidos. Una es la del cristiano Manios, que nos dijo que el médico Caravalí, que lo conocía desde 2014 y ya tenía contactos con Funeco, sabía que movía alguna gente y lo buscó para que la metiera como candidata en el nuevo Todos Somos Colombia, y además le encargó la elaboración de las listas a Senado y a Cámara en Bogotá. De ahí buscaron a la gente de David Turbay.

La otra versión es de Hernando Zabaleta, candidato a la Cámara del grupo de Turbay, que nos dijo que una vez Funeco vio que podía presentar listas como Todos Somos Colombia, buscaron al excontralor para que metiera su gente ahí y luego se unieron los demás.

La Silla no logró contactarse con los directivos de Funeco para contrastar ambas historias, pero en ambos casos nos dijeron que Yahír Acuña nada tuvo que ver en la conformación de las listas porque nada tiene que ver con el movimiento. Lo que sí establecimos fue que los candidatos tienen muy pocas opciones, sea porque son desconocidos en política o porque a pesar de haber tenido experiencia, tienen pocos votos. Además, algunos ya fueron cuestionados por la Procuraduría. Un ejemplo es Bogotá.

El panorama en Bogotá

En la lista de 17 candidatos de Todos Somos Colombia en Bogotá hay desde políticos poco conocidos que en elecciones anteriores han probado suerte en otros partidos, incluso el Polo, pasando por un candidato ya declarado inhabilitado por tener vigente una condena por homicidio culposo, hasta personas que ni siquiera tienen presencia en redes sociales.

La encabeza Noel Santamaría Jerez, un cristiano que en 2014 se lanzó a la Cámara en Bogotá por Opción Ciudadana (el antiguo PIN) cuando ese partido se alió con una parte del movimiento cristiano para limpiar su nombre luego de que sus militantes se vieron involucrados en casos de corrupción y parapolítica. En ese momento le hizo campaña al entonces senador cristiano Édgar Espíndola. Y antes había sido edil de la localidad de Usme por Cambio Radical.

También hay dos aspirantes que la Procuraduría incluyó en la lista con candidatos inhabilitados que dio a conocer en diciembre: Raúl Antonio Narváez Macías, que, de acuerdo con el registro de antecedentes de esa entidad, purga una condena de 2 años y 8 meses por homicidio culposo; y Luis Alfredo Carvajal Barriga, un excandidato al Senado liberal en 2006 de quien no se aclara por qué no podría aspirar.

Al preguntarle por ellos a Luis Alberto Manios, el líder cristiano que nos dijo que armó la lista en Bogotá (y que es candidato de este movimiento al Senado), respondió que no los conocía y que seguramente los habían puesto ahí los líderes de algún otro grupo.

(De la lista a Senado la Procuraduría también dijo que están inhabilitados Diego Fernando Ospina Marulanda, Luz Adriana Padilla González y Antonio Narváez Macías).

De otros partidos llegan a la lista por Bogotá José Eduardo Polanco, que había aspirado por La U al Senado en 2010 y 2014 y al Concejo de Bogotá en 2011; y Mariela Cortés Torres, una líder comunitaria de Ciudad Bolívar que fue candidata al Senado por el Polo en 2014.

Hay una mujer afro víctima del conflicto, María Mercedes Mesa Maldonado, que fue candidata a la JAL de Ciudad Bolívar por Aico y Libres, y aspira para luchar por los derechos de las víctimas.

En contraste, en la lista la acompaña el abogado Hernando Zabaleta Echeverry (del grupo del excontralor David Turbay), que aspiró a la Alcaldía de Suba pero no tiene experiencia electoral, y en su página se promociona, entre otras cosas, por haber escrito columnas defendiendo al exgobernador de la Guajira Kiko Gómez (cuando era cuestionado pero no había sido condenado) y a Yahír Acuña. Y propone, con una pistola en la mano, el porte libre de armas.

La debilidad electoral de esta lista se replica en las que armaron en los departamentos del Pacífico, según constató La Silla.

Pero fuerte o débil, es este salpicón el que tiene a Clara López con un dolor de cabeza que, con la campaña en marcha, parece difícil de quitarse antes de las elecciones de marzo, en las que ella impulsará las “listas de la decencia”, que armó con el exalcalde Gustavo Petro.

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