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Por Juan Pablo Pérez B. · 25 de Mayo de 2017

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Ningún edil en Colombia ha sumado tantos votos como Luis Hernando Ávila Cortés en Kennedy, la segunda localidad más poblada de Bogotá con más habitantes que Cartagena. Se define a sí mismo como un comunal (representante de las Juntas de Acción Comunal) y, de hecho, su principal poder político viene de ellas.

En las elecciones de 2015, con el Aval de Cambio Radical, sacó 9.721 votos. Fueron 4 mil más que el segundo edil más votado de Kennedy, 200 votos menos que el concejal del Polo Álvaro Argote y 300 más que la concejal verde Lucía Bastidas.

Esta enorme capacidad electoral le ha permitido convertirse en un factor decisivo en las elecciones locales y nacionales, hasta el punto de que se dice que ayudó a tumbar al anterior alcalde local, que por una decisión suya se definieron quienes son los congresistas de Bogotá y que la salida del nuevo alcalde, hace dos semanas, se debió a él.

La salida del alcalde

El pasado 8 de mayo el Alcalde Enrique Peñalosa aceptó la renuncia de Juan Felipe Zapata: el alcalde local que estaba en ese puesto desde abril del año pasado por, supuestamente, tener "malas prácticas de contratación".

Dado que nada ha salido públicamente que demuestre irregularidades en su Alcaldía, cuatro kennedianos que conocen la movida política local creen que su salida se debió a que se rehusó a firmar un convenio con la Asociación de Juntas de Acción Comunal (Asojuntas) de la localidad.

Eso habría motivado una persecución de parte de Ávila y su hermano William, presidente de Asojuntas, que habría llevado a aprovechar el remezón de alcaldes locales, que planteó Peñalosa al pedirle la renuncia a todos, para presionar su salida.

En la sesión de despedida de Zapata de la JAL, el pasado 10 de mayo, el mismo Ávila se refirió a ese rumor, para desmentirlo.

"Yo no tengo la vara mágica para poner y quitar alcaldes; empezando porque el Secretario Miguel Uribe no es de mi partido", dijo.

Zapata concuerda con el edil y le dijo a La Silla Cachaca que no piensa que su salida haya sido causada por los Ávila, pues no cree que ellos tengan la suficiente incidencia a nivel distrital para poner y sacar alcaldes.

Pero la sospecha de las otras fuentes no es gratuita, pues viene de la forma en que cayó otro alcalde hace tres años.

El poder de Ávila

Ávila es edil de Kennedy desde 1998. Su poder se ha consolidado en los últimos años, de acuerdo a cuatro de las seis fuentes kennedianas con las que hablamos y que conocen la movida política de la localidad, gracias a la influencia que tiene en Asojuntas a través de su hermano.

Juntos, tienen gran influencia en la mayoría de Juntas de Acción Comunal que utilizan como plataforma política. Una plataforma que habrían defendido del alcalde Luis Fernando Escobar -conocido porque como personero de Soacha fue el primer funcionario en denunciar los falsos positivos en 2008- hasta el punto de que se ha dicho que lo tumbaron.

Escobar, a quien Petro nombró alcalde en 2012, terminó destituido en el 2014 por irregularidades en un convenio con la Fundación para el Desarrollo de la Educación, la Salud y una Nueva Cultura de Vida en Colombia (Fundesco).

Sin embargo, siempre ha dicho que su salida se debió a una extorsión. El argumento de quienes lo conocen es que los hermanos Ávila querían que firmara un convenio con Asojuntas para los Juegos Comunales de 2015 (una especie de olimpiadas locales con torneos de fútbol, volleyball y rana, entre otros deportes) y él se negó.

"No quiso firmar porque le parecía inconveniente que la Alcaldía firmara un contrato con Asojuntas, cuando el presidente era hermano de un edil. Por eso se negó, porque creía que Asojuntas tenía objetivos políticos", le dijo a La Silla Cachaca alguien que conoció el proceso de primera mano.

Ante eso, de acuerdo a lo que nos contaron cuatro fuentes de la localidad, los Ávila habrían usado amigos en la Personería y a la Contraloría Distrital para sacarlo, algo que de ser cierto mostraría el poder del edil más votado de Colombia.

La Silla buscó a Ávila para preguntarle por éste y otros hechos desde el viernes 12 de mayo, pero primero dijo que no hablaría por teléfono, luego que solo podría hablar el martes pasado y después dejó de contestar su celular.

Tras la salida de Escobar, llegó como alcalde encargado, nombrado por Gustavo Petro, César Moreno que venía de ser alcalde de Puente Aranda. Y en julio del 2015, en campaña electoral, firmó el convenio con Asojuntas, lo que según cuatro fuentes mostraría una alianza entre él y los Ávila.

Moreno lo niega y le explicó a La Silla Cachaca que, en Puente Aranda, venía de firmar cuatro convenios semejantes con la Asojuntas de esa localidad, porque tiene la infraestructura suficiente para organizar los Juegos Comunales y porque deben ser los propios comunales los que organicen sus juegos.

Sin embargo, tres de las fuentes kennedianas y el medio local Patio Bonito al Día dicen que la relación de Moreno y Ávila era una alianza que ayudó al edil en las elecciones de 2015, y no solo con ese convenio.

Según el presidente de una Junta, el músculo político de Ávila viene de que Asojuntas se presenta como la que logra gestionar las obras de la localidad y, así, el edil recibe el rédito político de ayudar a la gente. "Se toman la bandera de las obras", resume esta fuente.

Y eso habría ocurrido en las elecciones de 2015 con el apoyo de Moreno, según el medio local.

"Cada parque y obras que va entregando la Alcaldía Local aparece con el pendón o publicidad de Hernando Ávila, como pretendiendo hacer creer, que son obras conseguidas con su gestión sin que el Alcalde Local haga nada por retirar su publicidad de esos espacios públicos" dice su nota del 20 de octubre de 2015, cinco días antes de las elecciones.

Moreno coincide en que Ávila decía que las obras que se hicieron en la Alcaldía local eran de él, pero afirma que eso es común entre los ediles.

Lo que sin duda no es común es que sean tan cotizados como Ávila y sus casi 10 mil votos, que han llevado a que su poder salga de Kennedy.

El poder más allá de Kennedy

En las elecciones al Congreso del 2014, Ávila jugó un rol clave que dejó a su partido con una curul menos, según siete fuentes.

El edil trabajó en la campaña al Senado de su copartidario Germán Varón, pero para la Cámara no se subió al bus del partido de Germán Vargas Lleras que optó por presentar una lista cerrada en cabeza del actual Representante Rodrigo Lara. Y eso le costó a Cambio.

Según siete fuentes, varias de Cambio Radical y una que estuvo presente, cuando Lara se reunió con los ediles de Bogotá para decirles que apoyaran la campaña de la lista única, Ávila se levantó y le preguntó que cuánto le iba a pagar por sus votos. Lara se negó a darle plata y Ávila decidió darle sus votos al mejor postor.

Al hacerlo fuera de Cambio, la lista que encabezaba Lara sacó menos votos. De haber tenido el partido de Vargas Lleras esos 10 mil votos más, le habría robado la tercera curul a los verdes, curul que actualmente ocupa Inti Asprilla. Por eso, seis personas que han trabajado en la política bogotana cuentan que el apoyo de Ávila fue lo que hizo que el segundo de Cambio Radical, Orlando Ferreira, perdiera su puesto en la Cámara.

Una de las fuentes con las que hablamos y que era candidato a la Cámara por otro partido, nos contó que Ávila fue a verlo para ofrecerle sus votos, pero, al ver que cobraba un precio tanto más alto del que suele pagársele a un edil por los gajes normales de campaña (como armar reuniones en los barrios, alquilar carpas o sillas, darle refrigerios a los asistentes, repartir volantes o poner publicidad en los barrios), lo rechazó.

Según estas siete fuentes, entre las que se encuentran miembros del Partido Liberal, al final su candidata a la Cámara fue la recién llegada a ese partido, Olga Lucía Velásquez. Y gracias a su apoyo le sacó más de mil votos a Clara Rojas, la segunda más votada de este partido. En total, Velásquez tuvo  23.591 votos a pesar de que no tenía el apoyo de ningún concejal, como es usual y tenían otros en su lista.

De hecho una de las fuentes afirma que, meses más tarde, cuando Santos ganó la segunda vuelta, los vio entrar juntos.

Sin embargo, Velásquez dice que no había trabajado con Ávila antes de la campaña de reelección de Santos que ocurrió justo después de su campaña al Congreso. Afirma que, de hecho, fue en la coalición que formaron los partidos Liberal, La U y Cambio Radical donde lo conoció y donde, por primera vez, trabajó con él. Dice, también, que no tendría sentido haber hecho fórmula con él pues él es de Cambio, ella liberal y hacerlo sería doble militancia.

En las elecciones locales de fines de 2015, Ávila apoyó oficialmente a su copartidario Pedro Julián López en su campaña al Concejo. Sin embargo, tres fuentes de Cambio dicen que no fue al único candidato al Concejo al que le puso votos y que, por eso, mientras que el edil sacó casi 10 mil votos, López solo obtuvo 2.268 votos en Kennedy.

De acuerdo a 10 personas que trabajan y conocen la política bogotana y han trabajado en Kennedy, éste es el modus operandi de Ávila: seduce a varios concejales y representantes (según la elección de que se trate) con sus votos, les cobra por su apoyo y al final no les da los votos prometidos.

Por eso, según cuatro miembros de Cambio Radical en Bogotá, en su propio partido se siente resistencia hacia él.

Sin embargo, mantiene su aval. Según tres fuentes de Kennedy, todo indica que su hermano William se lanzará a la Cámara de Representantes en las elecciones del próximo año, apalancado en el poder de Hernando.

Aun si William no se lanza, o se quema, es seguro que Hernando Ávila, el edil más votado de Colombia, jugará un papel fundamental en las próximas elecciones.

Comentarios (3)

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