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Por Carlos Hernández Osorio · 26 de Octubre de 2017

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El exrepresentante a la Cámara por Bogotá Wilson Gómez busca volver al Congreso cuatro años después de la quemada que sufrió tras romper con Hipólito Moreno, su antiguo padrino político y hoy condenado por el carrusel de la contratación. Para lograrlo se pasó del Partido de la U al Conservador, y será la fórmula en la ciudad del cordobés David Barguil, que hace campaña para saltar al Senado.

Con eso le mete picante a la lista de los godos en Bogotá, que aspiran a mantener su única curul en la Cámara, pues Gómez conserva parte de la estructura que alguna vez fue de Hipólito y tendría con qué pelearle el cupo a otros que pintan fuertes como Telésforo Pedraza, actual representante, y Jairo Gómez, el candidato de la casa Tamayo.

De la mano del cacique

Gómez es un periodista tolimense de familia conservadora que, después de trabajar en Bogotá en la desaparecida emisora Radionet (que dirigía Yamid Amat) y de dirigir el noticiero de Canal Capital en 1999, en la primera administración de Enrique Peñalosa, se metió en política de la mano del entonces concejal conservador Hipólito Moreno.

 

Primero fue su asesor de prensa y luego, entre 2002 y 2006, hizo parte del equipo de trabajo de Araminta, la hermana de Hipólito, que era la representante a la Cámara de ese grupo político.

Ahí comenzó a meterse en política menuda y a ganar reconocimiento entre las bases, le dijo a La Silla Cachaca. Durante la Alcaldía de Samuel Moreno (2008-2011) fue cuota de Hipólito (que ya militaba en La U) en la Contraloría de Miguel Ángel Moralesrussi (procesado por el carrusel), de donde renunció para pedir cancha como candidato a la Cámara de esa casa en 2010.

Hipólito aceptó impulsarlo, en buena medida, porque Gómez ya era de su entraña y dentro de la estructura era reconocido como un hombre de mucha confianza para el concejal. Así lo reconoce él y se lo confirmó a La Silla un edil de La U que trabajó con ellos y pidió no ser nombrado.

Con el apoyo de Hipólito y en fórmula con Juan Lozano, que iba para el Senado, sacó 38 mil votos en 2010, una votación que hoy no alcanza ningún representante de La U en Bogotá y que lo ubicó segundo en la lista de ese partido. (Araminta había sacado 20 mil en su momento).

Gómez se acababa de posesionar cuando estalló el escándalo del “carrusel de la contratación”, que significó el comienzo del declive de Hipólito, que no aspiró a la reelección en 2011 y terminó condenado por haber recibido una coima del contrato de las ambulancias. Más allá del golpe político, Gómez nunca tuvo líos judiciales por eso.

“Yo no sabía él en qué andaba. Fuimos amigos, pero él nunca me metió en una reunión a hablar de eso. Yo no puedo cargarme la responsabilidad de un particular”, le dijo a La Silla.

En 2014, con Hipólito preso, llegó la ruptura: Gómez dice que en las elecciones de ese año quería hacerse reelegir, pero ya no seguía a pie juntillas lo que ordenaba su jefe político, que le terminó retirando el respaldo. Con eso, más la caída de Hipólito y el desinfle del partido de La U, se quemó con 17 mil votos.

Hoy calcula que su capital político es más o menos ese, lo que no le basta para alcanzar una curul en La U pero sí con los conservadores, a donde lo llamó Barguil.

La estrategia con los godos

Barguil (que no contestó nuestros mensajes para esta historia) había tenido un fogueo inicial en la política bogotana hace casi 20 años, cuando fue asesor de David Luna en el Concejo.

En esta ocasión, se contactó primero con el exconcejal conservador Fernando Vásquez, pero luego le propuso a Gómez ser su fórmula en Bogotá con la idea de armar un pequeño grupo que en 2019 también apoye a Vásquez para que regrese al Concejo.

Barguil y Gómez fueron compañeros en la Cámara entre 2010 y 2014, cuando eran primíparos, pero mientras el segundo sufrió un declive, el primero surgió como una figura política nacional, e incluso fue presidente de su partido entre 2014 y 2016. Entre ambos había una cercanía porque impulsaron juntos la ley que elimina los intereses de los créditos del Icetex.

A Barguil le conviene la alianza porque puede asegurar votos en Bogotá, ya que Gómez mantiene "un 30 por ciento" de la vieja estructura que le ayudaba a conseguir votos a Hipólito, que hoy está disgregada.

Él y otras dos fuentes que trabajaron para Moreno, así como un político de Bogotá que no hizo parte de esa estructura pero sabe cómo se ha movido, coinciden en que los ediles y líderes barriales que mueven votos y estuvieron con Moreno ahora están dispersos y no responden a las órdenes del antiguo cacique.

Por ejemplo, una parte se fue para Cambio Radical con el exconcejal Fernando López y la excandidata al Concejo Mildred Casallas; otra para los liberales con el veterano Jorge Durán y con Samir Abisambra (que será fórmula a la Cámara de Horacio Serpa); y otra se quedó en La U.

Con una parte de esa torta y otra que logre con su propio trabajo, más lo que aporte el exconcejal Vásquez, Wilson Gómez cree que puede lograr cerca de 15 mil votos y aportarle algo a Barguil. Y éste se haría a una fuente de votos por fuera de su natal Córdoba, que se pueden sumar a los que alcance como figura de opinión, pues es reconocido por haber sido presidente azul, como defensor de los usuarios de los bancos e incluso entre los líderes de opinión, un plus que podría beneficiar a Gómez.

CONTEXTO

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