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Por Carlos Hernández Osorio · 27 de Noviembre de 2017

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Los señalamientos contra el contralor de Bogotá, Juan Carlos Granados, por su presunta participación en casos de corrupción como el de Odebrecht lo tienen en la mira de los medios desde hace cerca de un mes, pero eso no significa que haya perdido el respaldo político. Al menos no por ahora y menos entre las mayorías del Concejo que lo eligieron con el impulso de Cambio Radical.

Los enredos

Las acusaciones que han puesto a Granados en los titulares comenzaron hace más de un mes, cuando la Contraloría General le abrió una investigación por la entrega de kits escolares que se pagaron pero no se entregaron cuando él fue Gobernador de Boyacá (2012-2015).

 

La semana pasada se conoció que contrató a Yara Malo y a José Leonardo Bustos, hijos de los exmagistrados Gustavo Malo y Leonidas Bustos, ambos vinculados al escándalo del “cartel de la toga”. Y por otra parte, como lo reveló La Silla, se conoció que su esposa coordinó la recolección de firmas para Germán Vargas Lleras en Boyacá, donde Granados fue gobernador con el respaldo de ese y otros partidos.

Pero el golpe más fuerte se lo dio Federico Gaviria, testigo del caso Odebrecht que le dijo a la Fiscalía que Granados recibió 200 millones de pesos de la corrupta multinacional brasilera, a través de su aliado político Plinio Olano, para financiar la campaña a la Gobernación en 2011.

El Contralor lo negó y agregó que, antes que favorecer a Odebrecht, cuando asumió como Contralor a mediados de 2016 reabrió la investigación que encontró cerrada por la adjudicación del contrato de 243 mil millones para construir el interconector Tunjuelo-Canoas.

Por eso, en el Concejo ya comenzó la discusión sobre si ante un señalamiento tan grave es preferible que renuncie o pida una licencia para defenderse, lo que sería un golpe político muy fuerte para Cambio Radical.

Pero allá, donde votaron por él 35 de los 45 concejales, recibirá más apoyo que críticas. Así ha sido en los últimos días y así será en los próximos, cuando pedirá que le aprueben más plata para la Contraloría.

El presupuesto

Una prueba de que Granados mantendrá por ahora su teflón en el Concejo es el debate del proyecto de presupuesto para 2018, debido a que el alcalde Enrique Peñalosa propuso quitarles plata de inversión a los entes de control.

El caso más dramático es el de la Personería, a la que le recortan 12 mil millones de pesos (una rebaja del 63 por ciento con respecto a lo que tuvo este año). A la Contraloría le quitan 386 millones (el 3 por ciento). Y por eso a cada una le tocará “pedalear” desde esta semana ante el Concejo y la Alcaldía para que no les quiten plata.

La Contraloría, según supo La Silla por una fuente técnica del Concejo, estaría pensando en pedir 2 mil millones de pesos más.

(La Silla Cachaca se comunicó el viernes con la Secretaría de Hacienda para conocer las razones de ese recorte, pero hasta el cierre de esta historia no habían respondido. Dos concejales nos dijeron que, más allá de las razones técnicas que dé la Alcaldía, sí quedó en el ambiente del Concejo la sensación de que Peñalosa apretó a esas entidades después de los golpes que le dieron a su gobierno: la Contraloría tiene embargada a la secretaria de Hacienda, Beatriz Arbeláez, y a la gerente de Transmilenio, Alexandra Rojas, y abrió una investigación contra Peñalosa por el cambio en los diseños del metro. La Personería, por su parte, destituyó e inhabilitó en primera instancia al gerente de Canal Capital, Darío Montenegro).

Con el ruido de Odebrecht y del “cartel de la toga” a cuestas, el Contralor se expone políticamente al ir al Concejo a pedir más plata, ya que en medio del escándalo los concejales podrían no ser tan receptivos, nos dijo Diego Molano, del Centro Democrático. “Por eso es importante tener los resultados de las investigaciones judiciales”, agregó.

Hasta ahora, sin embargo, sólo el concejal verde Jorge Torres (que aunque hace parte de la coalición peñalosista que eligió a Granados, no votó por él) ha pedido hacerle un debate de control político y cuestionó la ineficiencia de la Contraloría, no sólo en su cabeza, sino desde hace muchos años.

El jueves pasado tanto Torres como el opositor Manuel Sarmiento, del Polo, y el independiente Juan Carlos Flórez, de la ASI, pusieron en sesión el debate sobre la continuidad de Granados en el cargo ante los señalamientos de Odebrecht, pero salieron a defenderlo el liberal Jorge Durán y el vargasllerista Roberto Hinestrosa.

La Silla Cachaca supo además, por una fuente de la Contraloría, que desde que se conocieron las declaraciones de Federico Gaviria, Granados ha recibido personalmente mensajes de respaldo de concejales de las bancadas que votaron por él (Cambio Radical, Centro Democrático, Liberal, La U, Alianza Verde y Conservador).

El argumento que hace carrera entre ellos es el de la presunción de inocencia y por eso consideran que mientras la justicia no diga que es culpable, no hay por qué condenarlo.

Tampoco están dispuestos a apretarlo con el presupuesto.

Como nos dijeron por separado los concejales David Ballén, de La U, y Julio César Acosta, de Cambio Radical y presidente de la Comisión de Hacienda, donde se votará en primer debate el proyecto, casi en los mismos términos: una cosa son las instituciones y otra las personas, y prefieren que los órganos de control tengan con qué hacer su trabajo independientemente de quién esté a su cargo.

“Además, a pesar de que yo he tenido diferencias con él, mire que tiene embargada a la gerente de Transmilenio y le abrió una investigación al alcalde”, agregó Acosta.

El año pasado, además, esas mayorías le aprobaron a Granados una reforma a la Contraloría con la que creó 69 cargos que cuestan 9 mil millones anuales.

El Contralor, de todas formas, también tiene un poder nada despreciable ante los concejales, y es la capacidad de darles burocracia, con la particularidad de que no le ha dado participación solo a unos pocos partidos (como la Personería, en la que se nota mucho la presencia del liberalismo) sino prácticamente a todos los que lo eligieron.

El jueves será la presentación de Granados en el Concejo dentro del debate de presupuesto, su oportunidad para pedir formalmente más plata. Entre viernes y sábado el proyecto será votado en primer debate.

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