Uso de cookies

La Silla Vacía usa Cookies para mejorar la experiencia de nuestros usuarios. Al continuar navegando acepta nuestra política.

listo

Por Carlos Hernández Osorio · 04 de Noviembre de 2018

4244

2

Con la adjudicación el viernes de los contratos para renovar los buses más viejos de Transmilenio, el Alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, culminó un proceso que debió hacerse desde la administración de Gustavo Petro era Alcalde (2012-2015).

Estas son tres conclusiones a partir del resultado de la licitación:

1

Los nuevos buses contaminarán menos, pero el resultado es el más impopular para Peñalosa

Los buses más viejos de Transmilenio, que están en las fases I y II, operan actualmente con diesel Euro II, una tecnología muy contaminante.

Su renovación a partir de esta licitación necesariamente implicará una reducción en la contaminación que generan. Sin embargo, el resultado es el más impopular para Peñalosa porque el debate alrededor de este proceso giró entorno a lo medioambiental (y no tanto alrededor del modelo de negocio o de qué empresarios se quedaban con el negocio), y el diesel, aunque con una versión más limpia, seguirá siendo mayoría, mientras que los buses eléctricos se quedaron por fuera.

Los eléctricos quedaron por fuera porque aunque la oferta que hicieron BYD y los empresarios Javier y Carlos Ríos Velilla le adjudicaron mayor puntaje de entrada frente a las propuestas de diesel y gas, al final lo que definía la licitación era el precio más bajo, y en eso llevaban las de ganar estas dos últimas tecnologías.

De los 1.383 buses nuevos que se van a comprar, el viernes se definió en la licitación que 672 (48,5 por ciento) serán diesel Euro V, y 461 serán a gas (33,3 por ciento).

Todavía está por verse con qué tecnología rodarán los 250 correspondientes al patio de las Américas, que fue declarado desierto y por lo tanto deberá volverse a licitar. Eso podría inclinar la balanza a favor del gas o incluso darle cabida a los eléctricos, pero el hecho de que casi la mitad de los buses nuevos sigan funcionando con un combustible que en Europa están comenzando a prohibir por sus efectos en la contaminación, incluso en la versión más limpia, Euro V, que se usará en Bogotá, hace que tanto críticos como algunos políticos afines al Alcalde coincidan en que el resultado es malo o que pudo ser mucho más benévolo con el aire que la gente respira en la ciudad.

Peñalosa defiende que, en todo caso, hay un avance con la llegada del gas (que hoy no existe en Transmilenio), pues al final, dice la empresa, habrá una reducción de 84 por ciento en la emisión de material particulado.

Los defensores del Alcalde, además, han recordado que Gustavo Petro, quizá el líder más influyente que cuestiona el resultado de esta licitación, como alcalde tuvo la oportunidad de hacerla y terminó prorrogando los contratos y la vida útil de unos buses que para entonces ya eran viejos.

Parece difícil, sin embargo, que esos matices logren contrarrestar la ola de opinión negativa que se ha generado no sólo alrededor del diesel, sino de Volvo, el fabricante que venderá los 672 buses de ese tipo y que desde el comienzo del gobierno le ha generado ruido a Peñalosa porque la organización en la que él trabajó antes de ser Alcalde, el ITDP, recibía financiación, aunque mínima, de la Fundación Volvo. Y aunque eso no significa que el ITDP tuviera que seguir los lineamientos de la multinacional sueca porque la misma legislación gringa y europea lo restringe, es un hecho político que al Alcalde no le conviene esa asociación.

 
2

Con los Martínez como grandes ganadores, el negocio queda en menos manos

Aparte del diesel y Volvo, los grandes ganadores de la licitación fueron los Martínez, una familia de empresarios del transporte que lidera el grupo empresarial que se ganó los contratos para comprar y operar los tres grupos de buses que serán a gas: Suba (125), Autopista Norte (229) y Calle 80 (107).

En manos de ellos quedará 1 de cada 3 buses de la nueva flota de Transmilenio, lo que los convierte en los nuevos superpoderosos de un negocio que hasta ahora estaba distribuido en por lo menos cinco familias.

La Silla Cachaca conoció este montaje con el que ellos celebraron ese resultado apenas conocieron los resultados:

Los Martínez son dueños de SI99, una compañía que nació a finales de los 90 de la asociación de 15 empresas transporte público tradicional con la idea de presentarse a las primeras licitaciones de Transmilenio, de la que finalmente ganaron una (era la primera administración Peñalosa, 1998-2000); y son los dueños de Suma, el operador del SITP que cubre Ciudad Bolívar (se ganaron el contrato en la administración de Samuel Moreno, 2008-2011).

A las licitaciones para renovar la flota se presentaron como Sistema Integrado de Provisión de Flota SI 2018, en el proceso para comprar los buses; y Sistema Integrado de Operación de Transporte SI 2018, en el proceso para operar los buses. Compitieron por cinco grupos de buses y se ganaron tres.

De los casi 3 billones de pesos que cuestan todos los contratos para comprar los nuevos buses, los que ellos se ganaron son por un billón.

La cara más visible de ellos es Víctor Raúl Martínez, el representante legal de SI99, que el año pasado salió a medios como vocero de los operadores del SITP (los buses azules que se meten a los barrios) para advertir que si la administración Peñalosa no cambiaba las condiciones de los contratos de ese sistema, los operadores, casi al borde de la quiebra, podrían parar la prestación del servicio.

Fue una mostrada de dientes en la que él demostró que su voz la escuchan con respeto tanto en el gremio como en la Alcaldía, y desde el año entrante, cuando comiencen a llegar los buses, tendrá más peso porque él y su familia concentrarán la porción más grande de la torta del negocio.

Sin embargo, también llegan con el antecedente de que en Cali, donde son operadores del MÍO con la empresa Unimetro, ha tenido múltiples dificultades para cumplir con la operación, un punto que le sacaron en cara sus competidores en la audiencia del viernes.

Las otras familias ganadoras fueron los Baquero (por medio del grupo Mc Masivo, que traerán y operará los 250 diesel del patio de Usme) y los Losada (los caleños dueños del grupo Fanalca, que con la firma francesa Transdev se quedaron con los 424 buses del patio de El Tunal).

Ellos, con los Martínez, están metidos actualmente en el negocio como operadores, así que continuarán. Los que salen son los Hernández (de Express del Futuro) y el empresario Henry Cubides (dueño de Metrobús).

Es decir: Transmilenio, con los nuevos contratos, será un negocio concentrado en menos manos.

 
3

Si hubieran ganado los eléctricos, sería en medio de la incertidumbre

La única propuesta para traer buses eléctricos la hizo la multinacional china BYD, que se asoció, como lo reveló La Silla Cachaca, con los empresarios Carlos y Javier Ríos Velilla por la experiencia que ellos tienen en la operación de sistemas de buses, pues fueron concesionarios de Transmilenio y hoy son los dueños de las dos principales operadoras del Transantiago (el Transmilenio chileno).

De haberse quedado con algún contrato, corrían el riesgo de que se los tumbaran en la mitad del camino, o al menos de que se les enredara.

Esto debido a que a los Ríos hoy los investiga la Superintendencia de Sociedades porque al parecer son los verdaderos dueños de Recaudo Bogotá, la empresa que recauda los pasajes de Transmilenio, y nunca lo reportaron a pesar de que la ley los obliga.

El enredo hubiera estado en que la licitación para la renovación de flota prohibía que se presentaran empresas o personas socias de Recaudo Bogotá, y aunque hasta hoy no se ha comprobado que los Ríos sí sean los dueños, la tesis de la Superintendencia es que sí y por eso abrió la investigación.

Transmilenio los dejó participar y llegar hasta el final porque como la investigación de la Súper no ha terminado, oficialmente no se ha comprobado que los Ríos estén detrás se Recaudo, y por lo tanto el impedimento no se ha configurado.

Tener eso en cuenta, sin embargo, es importante para la licitación que se viene por los 250 buses del patio de las Américas, que el viernes quedó desierta, pues BYD deberá decidir si vuelve a aliarse con los Ríos en medio de las dudas y con el riesgo de que si ganan los puedan enredar luego.

 

Comentarios (2)

Nepomuceno Yusunguaira

08 de Noviembre

0 Seguidores

"Algo es algo, dijo la vieja que se acostó con un burro", parece ser el consuelo de tontos de muchos que entienden las vicisitudes del capitalismo salvaje, donde prima el negocio antes que el bienestar de las personas. Pero eso fue lo que eligieron los bogotanos: la "gerencia" antes que el sentido humano. Si por lo menos hubiera habido un 10, 20% de buses eléctricos se podría habla de avance.

"Algo es algo, dijo la vieja que se acostó con un burro", parece ser el consuelo de tontos de muchos que entienden las vicisitudes del capitalismo salvaje, donde prima el negocio antes que el bienestar de las personas. Pero eso fue lo que eligieron los bogotanos: la "gerencia" antes que el sentido humano. Si por lo menos hubiera habido un 10, 20% de buses eléctricos se podría habla de avance.

LRAMP

10 de Noviembre

0 Seguidores

El problema de esta licitación partió del estándar mínimo de calidad que s...+ ver más

El problema de esta licitación partió del estándar mínimo de calidad que se utilizó (Euro V) y las prerrogativas que tenía la oferta económica sobre la medio ambiental. Eso marcaba la licitación en favor del Diesel. En últimas se pretende vender el resultado como un gran avance, pero en términos prácticos es como si se cambiara de un veneno mas concentrado a uno menos concentrado. Al final, veneno

Contexto

Las historias más vistas en La Silla Vacia