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Por Carlos Hernández Osorio · 26 de Noviembre de 2018

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El candidato a la Gobernación de Cundinamarca del grupo político que respaldó al gobernador Jorge Emilio Rey saldrá del Partido de la U y no de Cambio Radical, donde él milita.

Con eso se terminará una racha de dos gobernadores provenientes de Cambio, ya que Álvaro Cruz, el antecesor de Rey, también era militante de ese partido.

La decisión obedece, según conoció La Silla Vacía de primera mano, a un acuerdo hecho entre La U y Rey en 2015, cuando él estaba en campaña. La dirigencia de ese partido le brindó apoyo a cambio de poner el candidato en las elecciones de 2019, y así quedó establecido.

Los otros partidos que avalaron a Rey fueron Cambio, ASI y Maís, aunque también recibió el respaldo de buena parte de los liberales y de un sector de los conservadores.

Que el candidato para el año entrante no sea de Cambio, sin embargo, no quiere decir que Rey ni Germán Vargas Lleras, jefe máximo de ese partido, corran mucho riesgo de perder poder en el departamento, pues de los tres precandidatos que suenan, el que tiene más chance es de la cuerda de ambos.

Los precandidatos

Hasta ahora suenan tres precandidatos: el exalcalde de Mosquera Nicolás García; el exrepresentante a la Cámara Alfredo Molina y el exsenador Milton Rodríguez, todos de La U.

Nicolás García tiene la ventaja de que es el más cercano a Rey y a Vargas Lleras. A Rey porque éste lo nombró su jefe de gabinete, algo así como el puente entre el Gobernador y su equipo de gobierno por cerca de dos años.

Y a Vargas porque García le gerenció la campaña presidencial en Cundinamarca, y desde entonces mantienen una comunicación fluida.

Esto último le sirvió para perfilarse mejor entre la dirigencia política que se fue con Vargas, que es casi la misma que respaldó a Rey porque con el exvicepresidente estuvieron La U, Cambio y buena parte de los liberales y los conservadores.

Sin embargo, un sector de La U comenzó a impulsar a Alfredo Molina después de que éste se quemó en marzo en su intento por saltar de la Cámara al Senado. Sacó 61 mil votos, de los cuales 40 mil fueron en el departamento.

Molina es un veterinario de Fusagasugá que fue Director de la CAR y dos veces representante a la Cámara. A Rey lo ha respaldado desde 2015, y de hecho ha tenido su cuota en el gabinete.

Desde que se quemó comenzó a recorrer el departamento de la mano de diputados de su cuerda y para reunirse con líderes locales.

La semana pasada, el diputado Óscar Carbonell, de La U, promovió en la Asamblea la entrega a Molina de la Orden al Mérito Policarpa Salavarrieta en grado oro, y en la ceremonia aprovechó para sugerirlo como candidato; al final, además, en medio de unas barras llenas, alguien gritó: “¡Alfredo Molina, próximo Gobernador de Cundinamarca!”.

Él no lo descarta y por eso está en el sonajero. Sin embargo, en su discurso en la Asamblea le hizo un guiño a Nicolás García, que estaba en el recinto: “No me les voy a atravesar en el camino a amigos personales que quieren tomar esa decisión de orientar el avión (aspirar a la Gobernación). Si ese avión va a estar orientado bajo principios de democracia, amistad profunda y entrega del corazón y de vida al servicio de Cundinamarca, cuente, amigo personal que está presente en este auditorio, que seré un soldado de su propia causa”.

Fue una manera de ratificar que la primera opción es el exalcalde de Mosquera, a quien abrazó apenas terminó su discurso.

El tercer precandidato es Milton Rodríguez, que fue senador hasta junio porque no aspiró a la reelección, en parte porque desde hace tiempo viene pensando en lanzarse.

Tiene una carrera política larga que comenzó en el Partido Conservador: fue concejal de Guasca, dos veces diputado, una vez Representante a la Cámara y tres veces senador. Hoy, sin embargo, es el que menos activo está políticamente de los tres. Se la pasa poco en el departamento porque está haciendo un posgrado en España.

Y aunque respaldó a Rey en la campaña de hace tres años, no son cercanos, a diferencia de lo que ocurre con García y Molina.

En las legislativas no impulsó a ningún candidato para que lo sucediera, y por lo tanto es una incógnita qué tanta estructura le quede; sobre todo porque después de ser elegido representante en 2002 con una votación para entonces inédita de 46 mil votos, su caudal en el departamento fue disminuyendo elección tras elección.

A comienzos del año entrante se conocerá el mecanismo para elegir entre los tres al candidato que deberá enfrentar al que seguramente pondrá el Centro Democrático y al que pongan los sectores alternativos.

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