Uso de cookies

La Silla Vacía usa Cookies para mejorar la experiencia de nuestros usuarios. Al continuar navegando acepta nuestra política.

listo

Por Carlos Hernández Osorio · 20 de Febrero de 2018

1415

0

Hernando Ávila, el edil más votado de Colombia con casi 10 mil votos en la localidad de Kennedy, al suroccidente de Bogotá, será una de las fichas principales de la maquinaria con la que el senador Germán Varón espera ser reelegido y el exconcejal Felipe Ríos, fórmula de Varón, llegar a la Cámara de Representantes. Al tiempo, su peso electoral puede ayudar a ese partido a que, a diferencia de hace cuatro años, le vaya mejor en la carrera por la Cámara.

De la movida con Varón y Ríos se viene hablando desde finales del año pasado, y se ha hecho oficial en los últimos días, cuando Ávila ha invitado públicamente a votar por ambos tanto entre sus seguidores en la calle como en redes sociales:

Aunque el trabajo de Ávila se restringe a Kennedy, ésta es una de las localidades más grandes de Bogotá con alrededor de un millón de habitantes; además, las movidas de este edil son importantes en la ciudad porque, como contó La Silla Cachaca, su fuerza electoral es equivalente a la de algunos concejales y porque lleva años conectado políticamente con las juntas de acción comunal de Kennedy.

De allí deriva su fuerza en las urnas porque él fue comunal y porque su hermano William ha sido presidente de Asojuntas, la asociación que en la localidad agremia esas organizaciones, que no sólo mueven votos mediante el trabajo social que hacen sus integrantes, sino que tienen la facultad de manejar plata y contratar, como lo ha hecho William con el Distrito.

La primera movida fuerte de Hernando Ávila para estas elecciones la hizo en septiembre de 2017, cuando presentó 5 mil firmas para Germán Vargas (que hace cuatro había ido a la JAL de Kennedy en plena campaña):

Luego vino la elección de nuevo alcalde local de Kennedy. El candidato que Ávila ternó fue Fabio Hernando Zaldúa, asesor de la fundación llamada Fudescu que ha sido contratista de esa Alcaldía y en la que Mauricio Ávila, otro hermano del edil, ha sido director y representante legal.

(De hecho, con la administración Peñalosa, a través de la Secretaría de Integración Social, ha firmado dos contratos para atender comedores comunitarios -este y este-. Por otra parte, por un contrato con la Alcaldía de Kennedy que Fudescu incumplió y sin embargo le giraron la plata fueron destituidos dos alcaldes de esa localidad. Además, esa fundación ha sido objeto de cuestionamientos mediáticos por hacer parte de las "navajas suizas", porque ejecutan actividades de todo tipo).

El caso es que Ávila perdió la reciente puja por quedar con un alcalde local de su cuerda (que maneja un presupuesto anual cercano a los 100 mil millones de pesos). Esto porque el alcalde mayor, Enrique Peñalosa, no escogió a su candidato sino a Leonardo Rodríguez, que es de la cuerda del concejal Yefer Vega, que apoyará al Senado a Rodrigo Lara y no a Germán Varón.

 

El respaldo de Ávila a Varón, de todas formas, estaba cantado porque con él viene trabajando desde hace años. Sin embargo, ahora le servirá en el intento del congresista por pasar de 16 mil a 25 mil votos en Bogotá, que es la meta que espera alcanzar ahora que concentrará su campaña en la ciudad y no saldrá, como hace cuatro años, a buscar el grueso de su votación en Quindío.

El impulso que Ávila le dé a Ríos, por otra parte, no sólo será importante para éste, que es primíparo en su objetivo de llegar a la Cámara. También lo será para el partido en el intento de meter más de un representante a la Cámara, que es lo que tiene hoy con Rodrigo Lara.

De hecho, como lo contamos, hace cuatro años Ávila mostró su poder (y que se manda solo) cuando se negó a respaldar la lista cerrada de Cámara de Cambio porque Lara, el cabeza de lista, se negó a pagarle la plata que le pidió. De haber contado esa lista con los casi 10 mil votos que pone el edil hubiera alcanzado una segunda curul.

Por lo pronto, parece jugado por Varón y Ríos, aunque una fuente de Kennedy nos recordó que “él suele tener dos o tres candidatos con los que se compromete”, y otra nos precisó que los Ávila “históricamente se dividen y cada uno escoge tolda aparte”, algo que La Silla no estuvo en capacidad de corroborar ni con Ávila (que no contestó nuestros mensajes), ni con otras fuentes de la localidad.

El mejor termómetro de eso será el 11 de marzo, cuando los resultados muestren si lo que ganaron ambos candidatos es proporcional al poder que Ávila viene demostrando desde hace 19 años como edil.

CONTEXTO

Las historias más vistas en La Silla Vacia