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Por Carlos Hernández Osorio · 06 de Octubre de 2019

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El repunte de Carlos Fernando Galán en las recientes encuestas de intención de voto para la Alcaldía de Bogotá ha tenido como efecto que en la campaña de Claudia López, la candidata que había punteado todo el año, hayan comenzado a hacer cambios en su estrategia de comunicaciones.

Aunque la campaña no habla oficialmente del tema, La Silla Cachaca habló por fuera de micrófono con cinco fuentes que conocen la movida por dentro y coinciden en que el objetivo ahora es que ante la opinión prevalezca más su figura como lideresa anticorrupción que como candidata cazapeleas, sobre todo teniendo en cuenta que Galán ha ganado puntos con un mensaje que privilegia más la exposición de su tono conciliador que sus propuestas.

 

Un reto llamado Galán

Claudia López llegó a la campaña siendo “una marca fuerte”, como la definió su estratega Augusto Reyes cuando ella le ganó la candidatura verde a Antonio Navarro. La beneficiaba, además de haber sido una senadora muy mediática, el alto nivel de exposición que le dio ser candidata vicepresidencial de Sergio Fajardo y la principal lideresa de la consulta anticorrupción en 2018.

Sin embargo, tenía poco para seguir creciendo en las encuestas, precisamente porque ya tenía un alto nivel de reconocimiento, una suerte de techo, mientras que sus competidores, menos conocidos, fueron escalando, cada uno a un ritmo distinto, a medida que lograron mayor exposición en las calles, medios y redes sociales.

Desde el comienzo López reconoció en entrevistas que la diferencia con Galán, Miguel Uribe Turbay y Hollman Morris se iba a estrechar, como efectivamente pasó. Y para su campaña era previsible que la competencia se apretara.

Pero que ahora Galán incluso la supere y se presente como su principal sparring le plantea un reto complejo a ella.

Ella hasta ahora ha sido una candidata deliberadamente confrontacional a pesar de que comenzó su campaña diciendo que quería alejarse de la pelea que por cuatro años dieron en medios y Twitter el alcalde Enrique Peñalosa y el exalcalde Gustavo Petro.

El día que ganó la candidatura verde, por ejemplo, lo cerró con una dura respuesta a un periodista que le generó muchas críticas; semanas después llamó “niño corrupto” a Miguel Uribe; le compró una pelea a Petro en la que, como contamos, tenía tanto por ganar como por arriesgar; y hace poco dijo en la Universidad Nacional que Galán hacía parte de los candidatos que estaban pensando en “cómo se reparten la torta” si ganan la Alcaldía.

Aunque ese es el estilo que la ha caracterizado desde que fue elegida senadora en 2014, el problema es que mientras ha venido cayendo en las encuestas, Galán ha crecido con una campaña que tiene como centro de su mensaje no hacer ataques personales contra los demás candidatos.

Hasta ahora sus comerciales de televisión se han centrado en eso, y en redes sociales él ha reforzado ese discurso con los videos en los que habla bien de cada uno de sus rivales (el #VamoACalmarnoChallege) y con sus visitas a las sedes de ellos para anotar qué puede sacar de bueno de sus programas de gobierno para él adoptarlo.

López no tendría el mismo reto con Miguel Uribe, por ejemplo, que también ha hecho una campaña muy beligerante contra todos los candidatos, o con Hollman Morris, que relaciona a los otros tres con corrupción porque proponen construir el metro elevado que estructuró Peñalosa.

Por eso el repunte de Galán obligó a hacer ajustes en el mensaje.

El timonazo

El nuevo manual incluye al menos tres puntos:

No atacar a Galán: Por más que sea el candidato a vencer, ese no será el objetivo. De hecho, nos dijeron por aparte dos integrantes de la campaña que hacen trabajo político en las calles y son influyentes en redes sociales, la instrucción nunca ha sido esa a pesar de que Galán se ha quejado de que le llovieron ataques después de que empató y superó a López en las encuestas.

“La instrucción de la campaña es no atacar a nadie. Que eso ocurra es más una cosa a título personal de la gente”, nos dijo una de esas dos fuentes.

Por eso, a pesar de las sospechas en la campaña de Galán de que las dos columnas de José Roberto Acosta en El Espectador sobre el contrato que firmó recientemente la Corporación Luis Carlos Galán con Transmilenio fue un mandado para López, en la campaña de ella lo niegan, más allá de que Acosta haya sido cercano al senador del Polo Jorge Robledo, que está con la candidata.

El Polo, por su parte, sí ataca a Galán de manera sistemática, y en particular la semana pasada el senador Jorge Robledo se fue con toda contra el candidato para cuestionar su discurso de independiente. López, en cambio, celebró el nacimiento del segundo hijo de Galán.

Mantener el tono, pero para resaltar su lucha y no para atacar: Ese cambio de tono es de lo más complejo, pero hace parte del timonazo, según las cinco fuentes que consultamos.

Es complejo porque hace parte del sello de López, y según dos de las fuentes, ella ha dudado en cambiarlo a pesar de las sugerencias de los asesores. Tres fuentes coincidieron, por aparte, en que ceder en eso es darle gusto al discurso machista que no tolera que una mujer hable duro.

Sin embargo, ella ha intentado hacerlo, no sólo ahora, sino desde antes.

“Yo me muerdo los labios para no responderles (a los otros candidatos)”, ha dicho López, según nos dijo una fuente, para explicar que se ha contenido de comprar una pelea más en algún debate.

La idea es, entonces, que mantenga su tono fuerte, pero no para cazar peleas sino para ponerlo al servicio de un discurso “que vaya más dirigido a lucha contra la corrupción, que es lo que ella representa, y no enfrascarse en más discusiones polémicas, por ejemplo, sobre el metro”, nos dijo un dirigente de la Alianza Verde en Bogotá.

De hecho, su primer comercial en televisión, que comenzó a verse hace dos semanas (cuando ya las encuestas mostraban el repunte de Galán) se centra en resaltarla como una “heroína de a pie” y como “una alcaldesa incorruptible”.

Y este fin de semana, en redes sociales puso a circular un video que resalta que es la única candidata mujer y tiene la posibilidad de ser la primera alcaldesa de Bogotá elegida por voto popular.

Refuerzos más visibles: En las próximas semanas será más activa la presencia en la campaña del senador y exalcalde Antanas Mockus (que el año pasado jalonó la votación de  las listas de la Alianza Verde al Congreso) y de Sergio Fajardo (que en las presidenciales ganó en primera vuelta en Bogotá).

Esos cambios, sin embargo, no alejan una inquietud de fondo para la campaña de López: “preocupa que Galán esté creciendo porque la gente no lo relaciona con Peñalosa”, nos dijo una fuente de la Alianza Verde que conoce las discusiones políticas de la campaña por dentro.

Eso es crucial para ellos porque López afinca su programa en un cambio de rumbo frente a la visión de ciudad del Alcalde, así que lograr que la gente relacione a Galán con Peñalosa podría ser útil teniendo en cuenta la baja popularidad del mandatario.

Como contamos en La Silla Cachaca, el programa de Galán está más cerca de la visión de Peñalosa que el de López, y movidas como la adhesión del exministro David Luna a la campaña de Galán pueden reforzar eso, teniendo en cuenta que ambos respaldaron a Peñalosa en la campaña de hace cuatro años.

Lo que está por verse es si, en medio de los ajustes y a tres semanas de las elecciones, Claudia López le apueste a que la gente haga esa conexión manteniendo un equilibrio que le permita no irse a las confrontaciones que ahora pretende evitar.

Comentarios (1)

Robin Hood

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