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Por Carlos Hernández Osorio · 25 de Noviembre de 2019

Néstor Franco, actual Director de la CAR; y los aspirantes a sucederlo Fernando Sanabria y César Carrillo.

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El Director de la CAR Cundinamarca, Néstor Franco, anunció hoy que declina su aspiración a la reelección en ese cargo, un día antes de que se conozca quién será la nueva cabeza de esa entidad y, por eso, en medio de la puja de más de 50 candidatos por quedarse con ese cargo, que maneja cerca de un billón de pesos al año.

Franco dio un paso al costado a su aspiración justo el día que se dio a conocer que un equipo técnico que él designó concluyó que no es conveniente acatar la solicitud del alcalde Enrique Peñalosa de meter tres vías en lo que hoy son terrenos de la reserva Thomas Van der Hammen.

Sin embargo, su declinación no significa realmente que Franco quede al margen de la disputa por la Dirección de la CAR, ya que entre quienes están al tanto del pulso ya era un secreto a voces su retiro, y además que, precisamente por eso, tenía un plan B que pinta muy fuerte para ganar: su asesor Luis Fernando Sanabria Martínez.

Todo indica que él es el que tiene la mayoría de los 14 votos del Consejo Directivo de la CAR, que es el que elige, aunque tiene como principal competidor al Secretario de Planeación de Cundinamarca, César Carrillo Vega, el candidato del gobernador Jorge Rey.

Esta es una elección importante, que ha pasado de agache en medio de las elecciones locales y del paro nacional, porque, además del presupuesto que maneja, el nuevo Director de la CAR tendrá la capacidad incidirá en el concepto que dé esa entidad sobre el proyecto de POT que presente como alcaldesa Claudia López, después de que el de Peñalosa lo hundió el Concejo. También tiene injerencia sobre los conceptos que dé la CAR  para los POT que se sigan modificando en la Sabana, que tienen muchos ojos encima por los cuestionamientos por volteo de tierras. Y además, el nuevo Director deberá seguir haciendo multimillonarias inversiones para cumplir la sentencia que ordena limpiar el río Bogotá, por lo que está cuestionado el director saliente.

La puja por el cargo se mantiene entre hoy y mañana, y ya tiene tintes de guerra sucia.

Franco: de poderoso para la reelección a cuestionado con Plan B

En la carrera por la Dirección de la CAR, Franco arrancó diciendo que no aspiraría, debido a que tiene encima una sanción de primera instancia de la Procuraduría, que lo destituye e inhabilita por 10 años para ocupar cargos públicos por presuntas irregularidades en la contratación de una planta de tratamiento de aguas residuales (PTAR) en Chía.

El caso se remonta a 2015, antes de que Franco fuera Director de la CAR. En ese momento era Secretario General, pero en unos días en los que quedó como Director encargado firmó un convenio para cofinanciar una PTAR que se presupuestaba en $35.000 millones cuando estuvieron listos los diseños; sin embargo, luego de que adjudicaron su construcción y de que los diseños fueron actualizados, el valor se elevó hasta 62.800 millones.

La Procuraduría considera que eso fue irregular, que obras de este tipo no se deben adjudicar sin que tengan los diseños listos y que por lo tanto hubo falta de planeación que terminó en un posible detrimento patrimonial.

La sanción es de mayo de este año, y antes de que se abriera el proceso de elección de nuevo Director, el primero de octubre, Franco, con la sanción a cuestas, había dicho que no aspiraría.

Sin embargo, apareció en la lista de inscritos, y ante las preguntas de los medios respondió que lo hacía porque no estaba inhabilitado.

Y arrancaba con la fuerza natural que tiene quien detenta el poder, además porque dentro de la CAR ya es muy conocido porque tiene una trayectoria allí de 12 años como contratista y directivo, y no ha sufrido escándalos que lo hagan insostenible.

Tampoco está ligado a ningún partido en específico, y aunque tiene un origen conservador, personas cercanas a él o que conocen cómo se ha movido cuentan que también ha sido afín al Centro Democrático y al Partido de la U.

Por eso Franco, según cuatro fuentes que conocen el proceso, hizo lobby entre los integrantes del Consejo Directivo en busca de su reelección.

Sin embargo, el peso de su sanción comenzó a hacer mella, por la inquietud que ha generado entre buena parte de los consejeros de que lo vuelvan a elegir y la Procuraduría lo termine tumbando en segunda instancia, nos dijo un aspirante a la Dirección que habló fuera de micrófono.

Además porque entre periodistas comenzó a correr el rumor de que la segunda instancia se conocería pronto.

Dos aspirantes con los que hablamos, así como una fuente que está al tanto del proceso, nos dijeron, entre el miércoles pasado y ayer, que todo indicaba que Franco ya sentía tanta inquietud entre los consejeros, que declinaría, como efectivamente lo hizo esta mañana de manera oficial.

De hecho, el nombre de Sanabria ha venido cogiendo fuerza desde hace varias semanas, como lo han reseñado algunos medios y nos dijeron todas las fuentes. 

Sanabria quedó inscrito como un plan B de Franco, y terminó siendo la principal carta de éste para garantizar la continuidad. “Son lo mismo”, nos dijo un aspirante con el que hablamos.

La guerra sucia: de ‘Pedro Orejas’, falsos sobornos y supuesta participaciones en política

Luis Fernando Sanabria Martínez es un abogado bogotano especializado en derecho administrativo que lleva seis años en la CAR. Su cercanía con Franco viene desde antes de que éste fuera Director. En 2013, por ejemplo, fue Secretario General encargado cuando Franco era Director general encargado.

Fue asesor del anterior Director, Alfred Ballesteros, que fue de quienes impulsó a Franco a la Dirección en el proceso de 2015.

Y desde que Franco arrancó como Director en 2016, lo nombró su asesor. En estos cuatro años también lo encargó temporalmente de las direcciones regionales de la CAR en Soacha y Chiquinquirá.

Lo de Chiquinquirá no es gratuito porque Sanabria tiene una conexión fuerte con ese municipio boyacense. Allá fue Personero entre 2001 y 2007 y alcalde por el Partido Conservador entre 2008 y 2011, y como mandatario, de hecho, hizo parte del Consejo Directivo de la CAR.

La relación con Chiquinquirá es importante porque, para desacreditarlo, en Twitter fue creada este fin de semana una cuenta en Twitter que desempolvó un caso judicial en el que está envuelto Sanabria por cuenta de hechos que ocurrieron cuando él fue Alcalde, y que se relacionan conque al parecer intercedió por el extraditado esmeraldero Pedro Nel Rincón Castillo, alias ‘Pedro Orejas’.

De acuerdo con la Fiscalía, hay una conversación entre ‘Pedro Orejas' y el capturado periodista Miller Rubio, en la que éste le habría conseguido a Sanabria, como Alcalde de Chiquinquirá, una cita en la Superintendencia de Vigilancia para que le devolviera a una empresa de Orejas la licencia de funcionamiento que le habían retirado en 2007, pues al parecer con las armas de esa firma se habría asesinado a varias personas en Boyacá.

En ese momento la Fiscalía informó que Sanabria era investigado por eso. Sin embargo, a través de la oficina de prensa de la CAR, Sanabria le dijo a La Silla Cachaca que no tiene ningún proceso en contra.

Otra cuenta en Twitter, por su parte, sí difundió una información falsa que dice que la Procuraduría investiga a Sanabria por ofrecer sobornos a los miembros del Consejo Directivo. En la Procuraduría no hay ningún proceso en contra de él por esos hechos.

Que eso haya ocurrido en los últimos días antes de la elección también da cuenta de que el nombre de Sanabria, en todo caso, pinta fuerte, ya que es probable que eso lo haya puesto a difundir algún otro candidato que quiera enlodarlo o alguien que, simplemente, quiera que no lo elijan.

El candidato que más pinta tiene de que puede hacerle un contrapeso fuerte a Sanabria es César Carrillo Vega, Secretario de Planeación de Cundinamarca, sobre el que también han recaído cuestionamientos últimamente por presunta participación en política. Esto por un video y unas fotos de hace más de un mes, antes de las elecciones del 27 de octubre, en las que aparece en una reunión de campaña de la entonces candidata al Concejo de Bogotá por el Centro Democrático Claudia Guauque.

Que lo relacionen con el Centro Democrático puede sonar lógico por un lado, si se tiene en cuenta que Carrillo fue asesor en la Cámara del representante uribista por Cundinamarca Rubén Darío Molano. Sin embargo, ahora está en el gabinete del gobernador Jorge Rey, que se hizo elegir compitiéndole al Centro Democrático, y por ese lado es que Carrillo considera que no tiene lógica que lo relacionen con ese partido.

Él le dijo a La Silla Vacía: “Me invitaron a una comida para hacerme un homenaje, estuve 15 minutos y en la reunión había una señora que aspiraba al Concejo de Bogotá. No la conocía, el evento era privado y no era político, pero pues como me ven opcionado para la CAR lo aprovecharon para hacerme daño”.

Hasta ahora no hay investigaciones por eso, aunque todo sirvió para meterle más picante a la elección, en la que Sanabria y Carrillo son los que más fuertes pintan, pero hay otros nombres que podrían ser palos.

Las cuentas para ganar

El ganador necesita al menos ocho de los 14 votos del Consejo Directivo de la CAR, encargado de elegir al nuevo Director.

Las cinco fuentes con las que hablamos para esta historia coinciden en que en ese Consejo hay un ambiente propicio para que gane la continuidad. Es decir, inicialmente para que ganara Franco, y ahora que éste declinó, para que gane su carta, que todos dicen es Sanabria.

Lo que nos dijeron las fuentes es que tendría al menos nueve votos: los cuatro de los alcaldes de Soacha (Eleázar González), Vergara (Ana María Mahecha) y Sopó (William Octavio Venegas), de Cundinamarca, y el de Chiquinquirá (César Carrillo Ortegón), más los dos representantes de ONG (Alejandro Motta e Iván Garzón), los dos del sector privado (Magdalena Collazos y María del Socorro Barragán), y el de los indígenas (Julio Hernando Balsero).

Sanabria no sólo es visto como una carta de Franco, sino como el continuador de una línea de directores como Alfred Ballesteros y Édgar Bejarano, los dos anteriores, que también salieron elegidos haciendo parte de la CAR.

Ballesteros fue secretario general de Bejarano, mientras que Franco fue secretario de Ballesteros. Y Sanabria es asesor de Franco.

Carrillo, que llega de la Gobernación, rompería con esa línea, y también, según supo La Silla, con un discurso que pone el foco en los cuestionamientos

Con él estarían los cinco votos restantes, conocidos como “los de la institucionalidad” porque representan a los gobiernos que inciden en la CAR: los delegados del del Presidente (Julio César Turbay Quintero), del Ministerio de Ambiente (Claudia Adalgiza Arias Cuadros), del Gobernador de Cundinamarca (Eduardo Contreras), del Gobernador de Boyacá (Herman Amaya Tellez) y del Alcalde de Bogotá (Francisco Cruz).

La Silla Cachaca supo que esta tarde Carrillo seguía haciendo lobby para conquistar más votos, sobre todo de los alcaldes.

En todo caso, hay otros nombres que, en medio de la puja, se podrían colar como palos, de acuerdo con las fuentes consultadas para esta historia.

Por ejemplo, hay otra carta que podría tener Franco, el actual director. Se trata de Carlos Antonio Bello Quintero, su Director de evaluación, seguimiento y control, que está en ese cargo desde 2014 y fue Subdirector de desarrollo ambiental sostenible en 2012, cuando Édgar Bejarano era Director.

“Bello es muy amigo de Néstor (Franco), pero la energía se la metieron a Sanabria”, nos dijo un aspirante.

Óscar Geovany Martínez Cortés, un ingeniero forestal al que vinculaban al Ministro de Ambiente, Ricardo Lozano, porque son conocidos, también ha estado en el sonajero por su trayectoria en entidades del sector ambiental, aunque no tiene conexiones fuertes con los integrantes del Consejo Directivo.

Y también ha sonado el exrepresentante a la Cámara del Partido de la U Alfredo Molina, que además de ser político tiene una trayectoria en la CAR, donde trabajó por 12 años y fue asesor y subdirector, y además ha sido técnico agropecuario en empresas privadas. Además, es un veterinario con maestría en gestión ambiental, con lo que, además de peso político, tiene capacidad de conjugar lo político y lo técnico, y nos lo nombraron como una posibilidad en caso de que la elección entre Sanabria y Carrillo genere muchas divisiones.

Porque como nos dijo un aspirante: “10 minutos antes de la elección pueden pasar cosas”.

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