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Por Carlos Hernández Osorio · 13 de Mayo de 2019

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El nombre de Carlos Alberto Pinzón Molina volvió a sonar hace tres semanas en el Concejo de Bogotá no sólo por ser uno de los mayores contratistas en las localidades, sino porque además contrata temas muy variados, desde la organización de torneos de fútbol hasta la “recuperación emocional” de víctimas del conflicto.

Nunca había hablado con un medio, pero accedió a hacerlo con La Silla Cachaca.

Tan sólo entre noviembre y diciembre de 2018 se ganó ocho contratos que suman 2.500 millones de pesos. Pinzón es muestra del fenómeno de los contratistas conocidos como navaja suiza, porque hacen de todo, y en su caso sin usar el nombre de una empresa. Además, su historia muestra cómo surgen y crecen contratistas en todo el país, que en algunos casos saltan de ser muchachos de barrio para convertirse en superpoderosos de la economía local a punta de contratos.

La Silla Vacía: ¿Usted de dónde salió?

Carlos Alberto Pinzón: Nosotros somos de calle. Nos criamos en la calle. Nací en el barrio Catalina, por el lado del Socorro, en Kennedy. Es uno de los más complejos de Bogotá. Inicié a los 17 años haciendo torneos deportivos en canchas de fútbol de la localidad. Luego nos trasteamos a Suba y allá seguimos en eso. Los organizaba con mi papá, que tenía una escuela de fútbol y fue el que me enseñó. Ahí empezamos a hacer carrera en lo de deporte.

La Silla Vacía: ¿Cómo llegó al mundo de la contratación?

CAP: Primero estudié administración deportiva en la Universidad Distrital. Soy de la primera  promoción y fue en la noche porque no teníamos recursos para estudiar en el día, además porque yo daba clases en colegios y hacía los torneos. Estando en la Universidad me vinculé a Coínder, una empresa que promocionaba eventos deportivos y era contratista. La manejaba un profesor y me recomendaron como monitor porque yo era reconocido en la localidad.

Eso fue en los 80. Ahí aprendí cómo eran los contratos: cómo se hacían las licitaciones y la operación de los proyectos. Yo pensé que podía hacer eso, pero solo porque no me quería quedar asalariado toda la vida ni trabajar de 8 a.m. a 5 p.m. Tenía la visión para crear empresa, pero no las herramientas. No teníamos ni un peso, entonces empecé a ahorrar. Luego en la Cámara de Comercio creé mi empresa personal, como persona natural. Me desvinculé de Coínder y me fui a hacerle competencia.

La Silla Vacía: ¿Ahí empezó a ganar contratos?

CAP: No. Ellos se lo ganaban todo porque tenían la experiencia. Me presenté como a 20 procesos y perdí toda la plata de compra de fotocopias y de los pliegos de condiciones (que tocaba comprarlos). Empecé a mirar por qué perdía y me dí cuenta de que tenía que documentar mejor la experiencia. Hasta que me gané el primer contrato, por 15 millones de pesos. Fue en 1989 con el Instituto de Recreación y Deporte (IDRD) para hacer actividades recreodeportivas con adultos mayores en Suba. Me seguí presentando y me ganaba casi un contrato por año. No me fue tan bien. Mientras tanto, trabajaba en colegios.

Inicié a los 17 años haciendo torneos deportivos en canchas de fútbol

Carlos Alberto Pinzón

La Silla Vacía: ¿Cómo se volvió contratista frecuente?

CAP: Para uno contratar en Colombia debe sí o sí tener experiencia. Después del primer contrato me presenté a otros y fui adquiriéndola.

La Silla Vacía: La Silla Cachaca constató que usted acredita ante la Cámara de Comercio capacidad para contratar unas 340 actividades, y que cada tanto va a esa entidad y recurre a la figura de “mutación de actividad comercial” para agregar más actividades. ¿Por qué?

CAP: No me quedé haciendo el torneo de barrio. Abrí el mercado para ya no participar en deporte. Empecé a trabajar la parte recreocultural, sociocultural, eventos de formación en cultura. Al organizar, por ejemplo, juegos para una localidad en donde participaban unas mil personas y se jugaban baloncesto, fútbol, voleibol, usted necesita un sonido, un animador, servicios conexos a esas actividades, y vi que el mercado también demandaba esos servicios. Comencé a estudiar cómo ofrecerlos sin dejar de ser bueno en lo de deportes.

También vi que el asunto no es sólo que usted les organice un torneo de fútbol a los chinos, cuando se están matando en la casa. Entonces dije: me voy a preparar con mi staff de psicólogos para poder trabajar ese tema. Y así terminé siendo contratista para atender casos de violencia intrafamiliar.

Es que no se trata de decir: “venga y me especializo en hacer torneos de fútbol”. ¿Entonces usted sólo puede hacer torneos de fútbol? No estoy de acuerdo porque en el transcurso de lo que usted va haciendo, aprende, y la calle le va enseñando cosas.

La Silla Vacía: Pero es que son 340 actividades registradas

CAP: Cada contrato que he hecho tiene unos códigos. Entonces, en un contrato de eventos deportivos para niños, usted puede tener hasta 30 o 40 códigos. Por ejemplo, en un contrato de deportes aficionados usted puede tener esa certificación porque hizo un evento deportivo, pero puede tener un código que se llame “prendas deportivas”, otro que se llame “eventos deportivos no profesionales” y otro que se llame “eventos de capacitación para niños y deporte”. Cada que ejecuto un contrato quedo con una experticia para contratar en cada uno de esos temas.

La Silla Vacía: Pero usted ha terminado como contratista de asuntos más sociales

CAP: A mediados de los 90 en Colombia comenzaron a salir proyectos de prevención de consumo de drogas, en los que estaba implícito el tema del deporte. Ya éramos conscientes en el país de que el deporte servía para prevenir el consumo. Me presenté y al comienzo me rechazaban, hasta que empecé a ganarme contratos con la Secretaría de Integración. Contraté a psicólogos y trabajadores sociales, y empecé a atender grupos de jóvenes en prevención del consumo. Empezó a irme muy bien.

Como en el 99 me vinculé al programa de Goles en Paz (reconocido porque lo dirigió el sacerdote Alirio López) también como contratista de la Alcaldía. Y yo llegaba a los barrios y decía: “Nosotros somos Secretaría de Gobierno, estamos haciendo un programa de fortalecimiento a barras con la idea de que no se sigan matando”.

La Silla Vacía: ¿O sea que usted mismo echaba el discurso?

CAP: Claro. Usted puede mandar un psicólogo allá y los chinos no le comen. Usted tiene que hablarles también de la vida de uno porque uno también estuvo ahí. Uno también fue barrista. A esos chinos los vinculamos a talleres de música, calcule. 

La Silla Vacía: Hoy aparece como uno de los mayores contratistas de las localidades. Los señalamientos que hacen las concejales verdes Lucía Bastidas y María Fernanda Rojas dicen que tan sólo entre noviembre y diciembre de 2018 se ganó ocho contratos que suman 2.500 millones de pesos; y que entre 2017 y 2018 contrató 6.200 millones. ¿A qué atribuye ese éxito?

CAP: Yo no mando una licitación a una entidad si no la he revisado y miro que vaya perfecta, para que no pueda perder. Eso tiene que dar resultado. De todas formas invito a que miren cuántos procesos he perdido. De 40 propuestas que usted presenta, se gana una. Esto también es un desgaste.

La Silla Vacía: En todo caso, usted es de los que más gana

CAP: Sí, aunque hay contratistas que este año y los pasados han contratado mucho más que yo para lo mismo. Soy el chivo expiatorio. ¿Que por qué como persona natural estoy ganando toda esta plata? 6 mil millones de pesos no son nada comparados con los contratos de obra, que son gigantes. En el Concejo hicieron ver como si yo cogiera esa plata y me la metiera en el bolsillo. Pero no se ve que en un contrato de esos usted tiene que pagar la nómina de unos profesionales que van a atender, entregar una dotación deportiva o musical, o pagar espacios, impuestos, gastos del contrato (camisetas, cartillas, videos, dotaciones). En estos contratos el margen puede ser el 10% o 15%, calcule.

La Silla Vacía: La Contraloría ha rastreado sus contratos, al menos, desde 2010. Y en una auditoría de 2014 encontró incumplimientos a contratos, que el personal que prometía terminaba siendo diferente al que ejecutaba, falta de soportes.

CAP: Esto no viene de hoy. Durante varios años la Contraloría me ha cogido las carpetas de todas las localidades y han revisado si he cumplido. No es cierto que yo haya incumplido porque no hay ningún certificado que así lo diga. Ninguna “ía” puede mostrar un contrato que yo haya incumplido. Han pasado cinco alcaldes mayores diferentes, cada uno con sus 20 alcaldes locales, y ninguno me puede decir que un contrato no se ejecutó bien. Hasta donde sé, no tengo ninguna investigación.

No está bien ver que alguien que se gane varios contratos lo tengan que relacionar con corrupción. Muchas veces me los gano y los ejecuto sin saber quién es el alcalde local. Además no hago contratación directa. Participo en licitaciones, contrataciones de mínima cuantía y concursos de mérito. Las personas estarán pensando que tengo amigos en todas las alcaldías y que los contratos me los dan a dedo. Eso no es así.

La Silla Vacía: En el Concejo también cuestionan que usted contrate todo como persona natural. ¿Por qué siempre ha contratado así?

CAP: Me tocó. Los primeros contratos que hice fueron como persona natural. Después de cuatro o cinco, queda muy difícil trasladarle a una empresa la experiencia, que es lo más importante para que lo contraten a uno.

Han hecho informes por lo llamativo de que una persona natural como yo contrate estos montos, pero jurídicamente no hay un límite establecido. Usted puede ganarse 20, 30, 500 contratos.

En cambio, la persona jurídica, dependiendo de su objeto, tiene unos limitantes. Tiene que describir en su objeto qué es capaz de hacer. La persona natural no. Puede hacer desde aviones hasta torneos de fútbol.

Hay contratistas que este año y los pasados han contratado mucho más que yo para lo mismo. Soy el chivo expiatorio.

Carlos Alberto Pinzón

La Silla Vacía: ¿Cómo y cuándo dio el salto a la contratación nacional?

CAP: Hace como seis o siete años empecé a presentarme a procesos de logística para eventos. En algunas entidades salían contraticos pequeños, de 30 o 40 millones de pesos. Con la Presidencia hice como dos contratos para atender varias ciudades.

Ya luego me gané una licitación de la Unidad de Víctimas para hacer la primera y segunda estrategia de recuperación emocional con víctimas del conflicto armado. Atendí a 18 mil víctimas en 53 ciudades y municipios de zona roja. Tenía más de 100 personas trabajando por prestación de servicios. Era un proyecto piloto. Había que llegarle con psicólogo y trabajador social a una persona que había perdido toda la familia porque toda se la decapitaron. Si usted ya ha visto todas esas historias y cómo se atiende a esas personas, usted puede hacer hasta aviones.

La Silla Vacía: ¿Ha trabajado con algún político?

CAP: No. Conozco a varios porque uno se los tropieza cuando están haciendo trabajo con sus comunidades, pero no apoyo a ninguno ni tengo padrinos políticos. No me interesa y ya tengo un trabajo de base social. Si tuviera amigos concejales, no me estuvieran haciendo este debate tan berraco, porque uno hablaría con su concejal y él hablaría con otro y otro, entonces el debate no se hubiera hecho.

Tengo amigos con los que jugué fútbol que han hecho carrera como ediles, por ejemplo. Cada uno hizo lo que le gusta, y a mí me gustó contratar. Me especialicé en eso.

La Silla Vacía: ¿Es socio de alguna empresa?

CAP: No. Hace seis u ocho años creé la Fundación Asociación para el deporte, la recreación y el tiempo libre, para contratar procesos internacionales, pero no resultó y no ha podido contratar mucho porque no tiene la experiencia ni la capacidad financiera para hacerlo.

La Silla Vacía: ¿Cuánto ha contratado este año?

CAP: En 2019 no me he ganado ningún contrato. Tengo como cinco vigentes que vienen del año pasado, y creo que no me voy a ganar ninguno este año porque a partir de este escándalo estoy satanizado. Mi caso no lo hacen ver como lo he explicado, sino como corrupción.

Respeto el ejercicio de los concejales, pero este tema lo están manejando perversamente. Ahora tengo a todas las “ías” encima de mis contratos. Están yendo a las alcaldías a cuestionar que yo no puedo ganar uno más. Uno escucha que en algunas alcaldías están intentando cerrar los pliegos para que yo no pueda participar, y eso es injusto e ilegal. Si yo tuviera alguna sanción, pues bueno, pero jurídicamente puedo seguir contratando.

Comentarios (2)

ValentinaMon

13 de Mayo

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Esto pasa porque en Colombia la ley de contratación y el proceso están dise...+ ver más

Esto pasa porque en Colombia la ley de contratación y el proceso están diseñados para otorgar contratos no al más idóneo, ni al más capaz; sino al que sabe contratar, al que sabe bien hacer el papeleo, llenar los registros, etc. Bastidas & Rojas cuestionan al señor porque ni sus grupos políticos ni sus redes han podido contratar. Si fueran técnicas moverían la agenda para modificar la ley en si.

jquiquelqp

13 de Mayo

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El principal fraude de este señor, lo comete hacia abajo. Es decir, con sus c...+ ver más

El principal fraude de este señor, lo comete hacia abajo. Es decir, con sus contratistas y con gastos. En un proyecto en Tunjuelito, le pagaron un millón por mi servicio y me pagó solamente 500 mil. Usa las necesidades de la gente. En Red Unidos, gestores tenían que pagar de su bolsillo algunas cosas como papel y pasajes. El convenio lo incluía, entonces le quedaba a CPM como "ganancia".

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