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Por Karen González · 24 de Marzo de 2019

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El pasado viernes la Alcaldía de Bogotá escogió a las empresas que definirán cómo se construirá y funcionará el nuevo Bronx, casi tres años después de que Enrique Peñalosa intervino ese sector para acabar con la olla de droga más grande que tenía la ciudad. Al tiempo, está renovando el Parque Tercer Milenio, a tan sólo dos cuadras de allí.

Es una enorme coincidencia si se tiene en cuenta que ese parque nació, precisamente, después de que en su primera administración Peñalosa intervino la olla de El Cartucho, lo que derivó en la formación de El Bronx.

Y como lo que se hizo en su momento con Tercer Milenio ha sido objeto de críticas por no tratarse de una solución integral al drama social que allí se vivía, con el nuevo Bronx el Alcalde tiene el reto de dejar para la posteridad un proyecto más abarcador. Y es en lo que está trabajando, aunque dejará varios retos por delante.

 

El Tercer Milenio tapó El Cartucho, pero...

En 1998, Peñalosa lideró como alcalde la intervención de El Cartucho, un área de 602 predios que luego se usarían para la construcción del parque Tercer Milenio, el cual fue entregado en 2002, cuando ya era alcalde Antanas Mockus.

A pesar de haber acabado con la olla, Peñalosa ha recibido críticas porque no sólo no solucionó el problema social de fondo que había allí y que terminó trasladado al Bronx, sino que dejó un Tercer Milenio al que hoy le está metiendo 30 mil millones de pesos con la idea de renovarlo para que atraiga más a la gente del sector.

Juan Luis Rodríguez, arquitecto y profesor de la Universidad Nacional que en su momento participó en el concurso para diseñar el parque, dice que el proyecto “estaba mal pensado, y ganara quien ganara eso iba a ser un desastre. Fue un fracaso porque nunca activaron sus bordes (los alrededores) y si estos no son activos el parque no funciona”.

De acuerdo con David Villanueva, coordinador de planeación urbana del Centro de Pensamiento y Acción para la Transición, Cepat, (una organización que impulsa proyectos para el desarrollo territorial y la disminución de la segregación social y espacial) “lo de Tercer Milenio falló, primero, porque está el parque y no hay nada más, no tuvo toda la vida inmobiliaria que supuestamente iba a tener; y segundo, porque ese parque no es funcional, como estructura urbana es terrible porque nadie lo usa. A raíz de éste no se desarrolló alrededor el sector privado, lo que implicaba hacer la vivienda en San Bernardo o más comercio en San Victorino. Eso no pasó”.

De hecho, la  actual renovación del parque que propone Peñalosa, que comenzó en diciembre y se espera que esté lista en octubre, busca principalmente que la gente lo use.

Según las bases del concurso de ideas que hicieron, “el proyecto tiene como objetivo principal recuperar un área del centro histórico que, como espacio de la comunidad, induzca al ciudadano al uso y la participación mediante el deporte y la recreación activa”.

Por eso al Tercer Milenio le están construyendo tres canchas sintéticas de fútbol,  pista de patinaje, gimnasios al aire libre, juegos infantiles, parque de skate, pista de BMX, pista de trote e iluminación.

A eso esperan sumarle el desarrollo de vivienda alrededor, como en San Bernardo (otro sector también afectado por el tráfico de droga), para que así, por fin, cambie de cara y de dinámicas.

De esta forma, Peñalosa tratará de avanzar en lo que dejó hace casi dos décadas.

Y con el nuevo Bronx se propone hacer algo mucho más ambicioso, que apenas está por tomar forma.

 

El Distrito Creativo

Peñalosa no llegó a la Alcaldía con la idea de hacer un “centro de innovación, tecnología y creatividad” en el Bronx. Fue luego de la intervención el 28 de mayo de 2016 que comenzó a vender esa idea con el objetivo de eliminar cualquier posibilidad de que volviera la olla.

Independientemente de los cuestionamientos de la oposición y de organizaciones sociales que consideran que la intervención violó los derechos de los habitantes de calle que vivían allí, la Empresa de Renovación Urbana (ERU) ya adquirió la mayoría de los 44 predios para poder levantar el proyecto en 32 mil metros cuadrados, algo menos de cuatro cuadras.

Se llamará Bronx Distrito Creativo, y la idea es que sea un “centro de innovación, tecnología y creatividad” en el que se espera que se establezcan empresarios y emprendedores de sectores como diseño, gastronomía, producción gráfica y publicidad, entre otras actividades con las que Peñalosa pretende instaurar allí el centro del emprendimiento y de la industria creativa en Bogotá.

Esta administración le asignó 178.000 millones de pesos para comprar predios, estructurarlo, hacer los diseños, conseguir permisos y licencias, construirlo y operarlo.

Así, Peñalosa busca que éste sea el detonante de la revitalización del centro, tomando de referente lugares como el LX Factory en Lisboa, una antigua zona industrial renovada en la que hay unos 200 locales que, en su mayoría, son de estudios de fotografía, tatuaje y diseño, talleres de artistas, restaurantes, entre otros que pertenecen a la industria y acogen esta oferta comercial y cultural.

La Alcaldía ya definió quién hará la estructuración del modelo de negocio bajo el cual funcionará ese espacio. El viernes se conoció que el seleccionado es el Consorcio BDC, integrado por la firma Bonus Banca de Inversión y la empresa Iceacsa Consultores.

Este tiene hasta agosto, cuando se abrirá una licitación para contratar a quien construirá y operará el Bronx Distrito Creativo, algo que debe quedar definido antes de que Peñalosa termine su mandato en diciembre.

Si lo logra, dejará andando un proyecto con el que no sólo espera que esa zona del centro de Bogotá pase la página del crimen, sino con el que se montó en el discurso de la economía naranja del presidente Iván Duque, que ya visitó el sector y le dio su visto bueno.

Las obras deberían empezar a comienzos de 2020, cuando se haya posesionado un nuevo alcalde.

Sin embargo, hay puntos por definir.

 

Lo que está por verse

Que Peñalosa garantice la estructuración del nuevo Bronx no significa necesariamente que vaya a ser exitoso, o al menos que de aquí a 10 años las cosas resulten como están en el papel.

Un ejemplo de los retos que conlleva consolidar un proyecto de ese tipo y de esas dimensiones en ese sector es el congreso Clic, que reunió allá el año pasado a artistas, directores de cine, músicos y creadores de contenidos que participaron en conferencias, talleres y conversatorios.

Su cofundador Rodolfo Velásquez le dijo a La Silla Cachaca que aunque el evento funcionó bien, al menos cuatro marcas decidieron no ir por ser en el Bronx, hubo una empresa de tecnología a la que ninguna aseguradora le prestó sus servicios por la inseguridad que representa la zona, gente que pidió devolución del dinero de la boleta cuando se enteró del lugar y los organizadores perdieron plata.

Aunque Velásquez considera que el Bronx Distrito Creativo es interesante para la industria que le apuesta a la innovación, “los alrededores son supremamente complejos, cosa que cambiaría en unos 20 años, pero no de la noche a la mañana”.

Felipe Jaramillo, cofundador del festival Detonante, que también se realizó en el Bronx el año pasado, nos dijo que en general tuvo buena acogida, pero que pensando en lo que se viene, “únicamente con las buenas intenciones no logrará ser el centro de las industrias creativas, se necesita que se construya y opere una nueva oferta cultural permanente, y una oferta de servicios, como infraestructura tecnológica, para la industria”.

Según Velásquez, los incentivos para estas industrias han sido nulos y todavía sigue habiendo muchas trabas, por ejemplo con el permiso de los espacios para montar eventos, “el centro sigue siendo complejo y es difícil que las empresas trasladen su oficina al Bronx, sin los incentivos podría volverse un Ricaurte de la economía naranja”.

Al tiempo, se mantienen las prevenciones sobre el tipo de intervención que se hará.

Según María Eugenia Martínez, arquitecta experta en revitalización de zonas en declive y que fue Directora de Patrimonio del gobierno de Gustavo Petro (2012-2015), las renovaciones de El Cartucho y El Bronx no se conectan con las dinámicas sociales ni económicas de los sectores y “parecen ser parte de una modalidad de borrón y cuenta nueva que deja relegada la transformación real del tejido urbano”.

En este sentido, para Juan Luis Rodríguez “en principio tratar de activar un sitio desplazando la gente habitante del sector, de por sí, está mal [...] han sido 20 años ya y la lección ha sido muy dura, una pérdida de tiempo y plata”.

Contrario a esa referencia a lo que ocurrió con el Tercer Milenio, Mónica Ramírez, Directora de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño (Fuga), encargada del proyecto en el Bronx, dice que precisamente la idea es que a esto se le dé contenido a partir de que esté habitado y frecuentado, algo que esperan lograr con las nuevas dinámicas que generará el proyecto.

“Si no le inyectas vida al parque, no pasa nada, pero eso no va a pasar en el Bronx Distrito Creativo. En diciembre nos llegaron 1.180 propuestas de gente interesada, lo que demuestra que hay suficiente demanda en Bogotá para esto, funciona porque la gente está detrás”.

El año pasado, por ejemplo, organizaron 25 eventos, entre conciertos, conversatorios y proyección de cine a los que asistieron unas 20 mil personas. La idea es atraer gente desde ya para comenzar a cambiar la percepción del resto de la ciudad sobre el sector. Además, según Ramírez, en la Cámara de Comercio hay registradas unas 11.000 empresas catalogadas como de industria creativa y cultural, que considera potenciales interesadas en apostarle al nuevo Bronx.

A eso se suma que en el Plan de Desarrollo de Duque que está discutiendo el Congreso se prevé incentivar a las empresas que inviertan en estos proyectos por medio de la rebaja de impuestos.

Peñalosa allanará el terreno para que su sucesor lo consolide, si es que está de acuerdo en esta visión.

 

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