Uso de cookies

La Silla Vacía usa Cookies para mejorar la experiencia de nuestros usuarios. Al continuar navegando acepta nuestra política.

listo

Por Natalia Arbeláez Jaramillo · 29 de Mayo de 2020

5437

8

 

Constantemente se dice que hasta que no haya una vacuna no estaremos seguros frente al coronavirus, al tiempo que se producen a diario anuncios, reales y falsos, de la vacuna o medicamento que nos va a salvar, muchos los hemos chequeado en nuestro Detector de Mentiras, como aquí y aquí. Uno de los más recientes es sobre la vacuna que está desarrollando la Universidad de Oxford que sin saberse si va o no a funcionar ya la están produciendo.

La Silla Académica entrevistó a Francisco Díaz, virólogo, profesor de la Universidad de Antioquia, y una de las personas que lideró el grupo de esa universidad que logró hace unas semanas aislar el virus. Díaz cuenta en esta entrevista que ese procedimiento le da chances a Colombia de producir un medicamento internamente para hacerle frente a la pandemia. También analiza la carrera que hay por dar con una vacuna u otros antivirales que puedan aplacar la crisis.

Díaz es coautor con Ana Isabel Toro, del artículo “SARS-CoV-2/COVID-19: el virus, la enfermedad y la pandemia” que se publicó en la revista “Medicina y Laboratorio” con base en el cual hacemos esta entrevista.

La Silla Académica: La Universidad de Antioquia fue hace unas semanas noticia porque aislaron el virus ¿qué fue exactamente lo que hicieron?

Francisco Díaz: En marzo cuando vimos lo que se venía, pensamos en cómo podíamos ayudar con el diagnóstico que era uno de los puntos críticos, había que que montar pruebas caseras mientras llegaban los reactivos comerciales, lo cual requiere un nivel de tecnología no disponible en la mayoría de instituciones de salud. Hubo un llamado y varias universidades respondimos.

Eso nos hizo pensar que podíamos también aislar el virus. Teníamos las condiciones para superar dos retos, uno de tipo tecnológico que es poder cultivar un virus nuevo cuando de por sí es más difícil cultivar virus que bacterias u hongos; los virus no crecen en un caldo de cultivo, por más nutritivo que sea, sino que requieren un medio vivo, un cultivo de un tejido donde el virus pueda multiplicarse, una tecnología que es más escasa.

El otro reto era que pudiéramos controlar el riesgo de contagio de quienes manipularan el virus y sus familias. Para todo esto nos basamos en las publicaciones sobre el aislamiento del Sars Cov 1, que se dio entre 2002 y 2003, también en China.

Y buscamos un paciente con coronavirus en Medellín para tomarle una nueva muestra. Tuvimos suerte porque al primer intento, lo logramos; el paciente seguía con mucho virus en su árbol respiratorio.

LSA: ¿Eso pone a Colombia en la carrera por la vacuna contra el coronavirus o cuál es el objetivo de aislar el virus?

F.D.: Cultivar el virus permite hacer varias cosas:

Primero, podemos detectar anticuerpos u otro tipo de respuesta de defensa en el organismo con independencia de que haya reactivos comerciales en el mercado.

En un futuro esto nos permitirá diagnosticar qué personas estuvieron infectadas y tienen inmunidad al virus. Cuando aislamos el virus no había ninguna prueba de detección disponible, ahora hay varias.

Cultivar el virus también sirve para ensayar diferentes procedimientos para eliminarlo a través de sustancias químicas como desinfectantes y también de medios físicos como el calor o la irradiación que se hace en los hospitales y los laboratorios para eliminar el virus del ambiente o de los instrumentos quirúrgicos.

Una tercera aplicación es para prevenir o tratar la enfermedad: una de las formas de tratar una infección cuando no hay otro mecanismo ni medicamento disponible es utilizar la sangre (el plasma) de las personas que ya se han recuperado de la infección porque ahí debe haber anticuerpos que pueden ayudar a prevenir que otras personas se enfermen.

LSA: En cuanto a la vacuna...

F.D.: Hay diferentes tipos de vacunas. Las que llamamos atenuadas e inactivadas parten del cultivo del virus, pero dada la urgencia y la gravedad del asunto, lo más probable es que el tipo de vacunas que se van a desarrollar son de otro tipo.

Éstas implican la fabricación en laboratorio de proteínas virales de forma sintética o con métodos de ingeniería genética, algo que puede tomar semanas y no años como tomaría una vacuna atenuada, aunque hay algunos proyectos de este tipo compitiendo por desarrollar la vacuna.

Eso requiere muchas personas trabajando, muchos recursos tecnológicos, dinero, no solo para producir la sustancia que se inyecta, sino para probar cuáles son los efectos que tiene sobre las personas.

Sin embargo, haber aislado el virus en el laboratorio nos permite evaluar los efectos de las vacunas que se vayan desarrollando: el laboratorio farmacéutico X desarrolló una vacuna y quiere evaluarla en animales o personas, una de las cosas que hay que revisar es si esas personas desarrollan anticuerpos neutralizantes y para eso se necesita tener el virus vivo.

Así que aunque la Universidad de Antioquia no está en la carrera por desarrollar la vacuna, sí estamos en plan de colaborar con otras instituciones o grupos con experiencia en desarrollar estas vacuna modernas.

LSA: La aplicación que tiene cultivar el virus para tratar la enfermedad, ¿es una alternativa a la vacuna? ¿Puede desarrollar más esa idea?

F.D.: Es una alternativa quizá durante el año duro que estamos viviendo y uno más, pues va a pasar mucho tiempo entre que se anuncie el desarrollo de una vacuna y que los centros de vacunación dispongan de ella para aplicarla.

Tener el cultivo del virus en el laboratorio nos permite apoyar iniciativas de tratamiento con suero convaleciente, como se llama esta estrategia.

Para lo cual es clave seleccionar entre las personas que ya tuvieron la infección, aquellas con mejores defensas porque estos se convierten en potenciales donantes de anticuerpos para quienes apenas están desarrollando la enfermedad y puede tener una afectación grave o incluso morir.

Se trata de una terapia muy antigua por lo que ya se sabe los riesgos de infecciones o alergias que puede haber por ejemplo, pero cada vez que aparece una enfermedad hay que empezar desde cero pues los anticuerpos que han funcionado contra otros virus no sirven para uno nuevo.

La idea es que un grupo de investigadores que están en clínicas y hospitales en Medellín dispongan del medicamento y lo apliquen como parte de un servicio. Pero, también, en el marco de una investigación, pues todavía no hay suficientes datos.

Para desarrollarla, se requiere de médicos que busquen a los pacientes que ya tuvieron la enfermedad, que trabajen en bancos de sangre donde se pueda recolectar la sangre de los donantes y evaluar su seguridad con relación a VIH, Hepatitis y otras enfermedades que se transmiten por la sangre, y de un servicio de transfusiones.

Se que en el país hay al menos cuatro proyectos diferentes de terapia con suero convaleciente y el primer medicamento podría estar listo el próximo semestre, aunque tiene que superar el obstáculo del Invima.

Este sería el mayor avance en materia de medicamentos que podríamos hacer en Colombia pues muchas de las farmacéuticas que están en el país son todas subsidiarias de extranjeras.

LSA: Usted dice en su artículo que la esperanza es que puedan desarrollar una prueba para identificar inmunidad en el personal de salud para que puedan atender pacientes infectados y en la gente, para que puedan volver a sus actividades económicas. A algunos les ha preocupado que este tipo de soluciones pueda dar lugar a argumentos de cierta superioridad racial, genética o algo por el estilo...

F.D.: La propuesta de un pasaporte inmunológico o de protección contra el coronavirus tiene la gran ventaja de poderle decir a la gente ‘ya no tienes riesgo de enfermarte’; podríamos separar a las personas entre las que ya son inmunes y quienes no lo son, pues las medidas que se adoptan para una población en la que el 50-70 por ciento de las personas ya son inmunes es diferente a cuando solo hay un 10-15 por ciento.

Pero hacerlo en forma de un pasaporte genera a su vez un problema ético-legal porque se prestaría para discriminación laboral, para discriminación a la hora de viajar, por ejemplo: ‘usted no tiene todavía los anticuerpos contra el coronavirus no puede entonces viajar a x país y por eso no le damos la visa’.

En todo caso, cualquier persona que tuvo en los meses anteriores una infección respiratoria le gustaría saber si fue coronavirus para estar más tranquilo por haber ya superado la enfermedad.

LSA: Medellín es una de las ciudades que hasta ahora mejor ha manejado la pandemia ¿tiene que ver con el trabajo que están haciendo laboratorios como el de la Udea o a qué factores se lo adjudica?

F.D.: El segundo caso de coronavirus que se detectó en el país fue en Medellín y pintaba que podía ser una de las ciudades más afectadas, pero ha habido varios aciertos.

Por una lado tenemos cierta tradición de vigilancia epidemiológica, de que las enfermedades hay que vigilarlas y hacer cosas para que no ocurran; de hecho algunas de las normas que se han adoptado a nivel nacional en la materia fueron tomadas de las desarrolladas en Antioquia el siglo pasado.

Por otro, todas las acciones han sido coordinadas entre las Secretarías de Salud de Antioquia y Medellín a través de un puesto de mando unificado en el que incluso tiene puesto una persona de la Universidad de Antioquia. No se están haciendo grandes esfuerzos aislados sino que todos están ejecutando un mismo plan.

Nombraron un gerente específico para atender la pandemia, Luis Gonzalo Morales, un médico antioqueño con mucha experiencia, que venía de ser Secretario de Salud en la alcaldía de Peñalosa. Se conformó un equipo de trabajo con todas las de la ley.

El trabajo en campo ha sido fundamental también. No recuerdo el número exacto, pero el Dr. Morales explicaba en estos días que por cada persona que se diagnostica en Antioquia se estudian cerca de tres veces más contactos que a nivel nacional.

Y hacen un cerco alrededor del caso, se le pide a los convivientes y personas cercanas que se queden en casa, los visitan y los llaman todos los días, les preguntan: ‘¿cómo ha seguido?, acuérdese que no puede salir’.

Además, casi tan rápido como en Bogotá, entre cuatro y cinco universidades y tres institutos de salud, entre ellos, el Instituto de Medicina Tropical Antonio Roldán Betancur y la Corporación de Investigaciones Biológicas, desarrollaron la tecnología del diagnóstico y varios laboratorios privados se pusieron las pilas para hacer pruebas.

Esto ayudó a que en un momento hubiera solo cuatro pacientes hospitalizados en Medellín por coronavirus lo que permitió ganar tiempo para prepararse para los peores tiempos por venir.

LSA: Aunque se ha dicho que el virus muta constantemente, ustedes dicen que al ser un coronavirus, la vacuna podría tener efectos más duraderos ¿por qué?

F.D.: Esa es una de las inquietudes que hay sobre la vacuna y sobre la solución total de la pandemia pues no sabemos si se va a comportar como el virus de la influenza, que muta con mucha velocidad y por eso hay que cambiar la vacuna cada año y la inmunidad que deja la infección dura solo entre dos y cinco años.

Pero este es un caso muy particular, los demás virus no hacen eso. Contra el sarampión, la rubéola o las paperas solo se aplican una o dos dosis iniciales de la vacuna y se supone que la persona queda inmunizada para toda la vida.

En algunos casos se aplican más dosis, pero no porque el virus haya mutado, sino para hacer un refuerzo, un "recorderis" al sistema inmune para renovar los anticuerpos para que revivan la inmunidad: ‘acuérdese que este virus en cualquier momento puede entrar en contacto’.

Si uno mira el balance entre los virus que requieren cambiar la vacuna periódicamente y los que no, yo me inclino a pensar que con el coronavirus no va a ocurrir lo mismo que la influenza.

LSA: Usted habló del “obstáculo del Invima” en el proceso para dar con un medicamento para la terapia con sueros convalecientes. Pareciera que la burocracia se les está atravesando...

F.D.: Con la investigación y la implementación de las pruebas diagnósticas el primer muro es el Invima.

Hay que reconocer que tiene una tarea muy dura porque está encargado tanto de los medicamentos como de las pruebas diagnósticas y para esta enfermedad nueva y extendida ha habido una avalancha de pruebas nuevas que se quieren comercializar.

Todas las pruebas que el laboratorio “x” o “y” de Corea, EE.UU. o Brasil quieran vendernos para que las apliquemos en nuestros laboratorios requieren una licencia del Invima que garantice su calidad y para probarlas se requiere tener sueros muy bien caracterizados de pacientes infectados con Covid19 y de personas no infectadas.

En el caso de las universidades que trabajamos con métodos más caseros, si queremos montar una prueba no tenemos que pasar por el Invima pero los reactivos que utilizamos para esas pruebas si requieren la licencia, y eso es un problema.

Normalmente, es una institución lenta en todos sus procesos aunque les ha tocado agilizar con toda la presión que ha habido con la pandemia.

En materia de medicamentos se están intentando utilizar algunos que han servido para malaria o VIH, para el coronavirus y ese cambio de uso también debe ser aprobado por el Invima; en el futuro, las vacunas, los sueros convalecientes, también requerirán licencia del Invima. Uno no sabe si nos está protegiendo o nos está perjudicando, pero es una barrera.

LSA: ¿Hay otras barreras?

F.D.: Hay una barrera ética. Uno no puede hacer investigaciones en personas -y nadie las financia además- si no tienen el visto bueno de un comité ético de una universidad o de una entidad pública, dados los riesgos que hay.

La tercera barrera es financiera. Las investigaciones en ciencias biológicas son particularmente costosas. Se requieren equipos que valen decenas o centaneres de millones de pesos, con una vida útil corta -5 ó 10 años-, que requieren mantenimiento permanente y para usarlos se requieren personas calificadas, con formación de posgrado, a las que hay que pagarles de acuerdo a eso. No podemos decirles: ‘venga trabaje en este proyecto, pero no hay con qué pagarle’.

Para el caso puntual de la terapia con sueros convalecientes hay que arrancar por pagar un seguro de responsabilidad civil que vale 200 millones de pesos para afrontar posibles demandas de pacientes.

LSA: Todo el tiempo vemos anuncios falsos y también noticias verdaderas, muchas de las cuales hemos chequeado en nuestro Detector de Mentiras como aquí y aquí, sobre posibles avances en la vacuna. La Universidad de Oxford ya está produciendo pruebas sin desarrollarla. ¿Cómo debemos leer los ciudadanos esas noticias?

F.D.: Si uno mira la historia de desarrollo de las vacunas, ninguna vacuna se ha desarrollado en menos de un año y creo que en menos de dos años tampoco.

Una que conozco en detalle es la de la fiebre amarilla que la desarrolló la Fundación Rockefeller en EE.UU. a partir de otras vacunas que se habían intentado en otras partes y tardó ocho años. Las vacunas inactivadas contra la poliomielitis tomaron entre dos y tres años, y las atenuadas entre ocho y 10 años.

Si no se tiene conocimiento de cómo es el desarrollo de una vacuna se es presa fácil de noticias mal fundamentadas

Francisco Díaz

Si no se conoce cómo es el desarrollo de una vacuna se es presa fácil de noticias mal fundamentadas. Hay que agotar muchas etapas. Primero, producir la sustancia que se va a inyectar, que con la tecnología que hay actualmente se puede hacer más rápido, pero después vienen las pruebas preclínicas que se hacen en animales y finalmente los ensayos clínicos que se realizan en personas y que son los más demorados.

LSA: ¿Por qué?

F.D.: Para saber si una vacuna protege la población hay que vacunar a unas personas y a otras no, que son el grupo de control o confrontación, y luego esperar a que los unos y los otros se expongan al virus de forma natural para revisar si les va mejor a los vacunados que a los no vacunados.

Supongamos que vacunan a 5 mil personas y las mandan para la casa y cada 8 días o 15 días deben reportar si han tenido fiebre o algún otro síntoma y cada mes se les hacen pruebas de sangre para ver si desarrollan anticuerpos o hay algún otro indicio de que se han infectado. Ese proceso puede durar meses o años.

Por eso se ha propuesto algo que se hace con animales, pero no con personas y es vacunarlas y luego exponerlas intencionalmente al virus -inyectárselos al cabo de un mes, por ejemplo- para acelerar el proceso de evaluación, algo que tiene unas implicaciones ético legales tremendas, pero está sobre la mesa la propuesta.

LSA: En el mejor de los escenarios, para ¿cuándo es realista esperar una vacuna?

F.D.: Las etapas de ensayos clínicos tienen tres fases.

La semana pasada había ocho proyectos de vacunas ya en fase de ensayos clínicos; dos de ellos, uno de una compañía de EE.UU. y otro de una China, están en la fase dos (donde se aplica a centenares de personas) y el de la Universidad de Oxford que está como en la transición de fase uno a dos. 

En fase preclínica (ensayos en animales) hay cerca de 100 vacunas candidatas.

Esto es un récord increíble que muestra todo el empeño que hay de parte de los Gobiernos, las universidades y los laboratorios productores de vacunas, por razones humanitarias, de prestigio y de orden comercial: las compañías productoras de vacunas no invierten en un proyecto como este por razones estrictamente humanitarias. 

Lo hacen como una inversión que podría dar réditos a largo plazo y asumiendo un gran riesgo de que su proyecto de vacuna no llegue a ninguna parte o que sea superada por otras vacunas más eficaces.

Hoy es muy complicado hacer investigación clandestina: no puede pasar que alguien diga: ‘yo llevo dos años trabajando en una vacuna, pero no le había contado a nadie’. Ninguna publicación científica lo va a aceptar ni ninguna entidad pública le va a dar licencia a una vacuna o a un medicamento del que no se haya podido seguir el proceso de desarrollo.

Así que con todos los recursos y la competencia que hay es posible que hayan vacunas a finales de este año lo que no significa que se puedan comprar ahí mismo ni que sean lo suficientemente buenas.

LSA: ¿Pueden no ser lo suficientemente buenas aún habiendo superado todas las fases?

F.D.: La vacuna contra el dengue es un buen ejemplo de esto. Superó todas las fases clínicas y en varios países de Asia y América Latina se incluyó en los programas de vacunación rutinaria; sin embargo, después de estar varios años en uso, se dieron cuenta que la vacuna en algunos pacientes causaba problemas, por lo que tuvieron que retirarla del mercado. Por supuesto las pérdidas para la farmacéutica que la produjo fueron muy grandes.

Con la primera vacuna contra rotavirus pasó lo mismo y tuvo que ser retirada después de haber sido comercializada.

Lo que pasa es que una vacuna puede tener efectos indeseables que no son detectables cuando se aplica a cientos o miles de personas durante los ensayos clínicos pero sí se evidencian cuando salen a la venta y se aplica a millones de personas.

LSA: ¿Cómo estamos en materia de medicamentos?

F.D.: La vacuna sirve para proteger a las personas que no se han infectado. Es mejor prevenir que curar, pero es mejor curar que no curar, y aunque la mayoría de noticias que hemos tenido hasta ahora son malas, posiblemente eso cambie en las próximas semanas.

Si hay cerca de 100 proyectos de vacunas puede haber cerca de mil proyectos de antivirales, varios de ellos utilizando medicamentos usados para otras enfermedades.

Uno de los que tiene mayor probabilidad de éxito es el que se basa en una molécula que se creó para combatir el virus ébola, para el cual no sirvió, pero si para el Sars coronavirus 1, que circuló en 2002 y 2003. Este medicamento podría salir al mercado en el segundo semestre de este año, si los estudios en curso muestran resultados favorables.

‘Es ideal que desarrollen varias vacunas con niveles de eficacia similares para que haya competencia de mercado que disminuya los precios’

Francisco Díaz

LSA: ¿Qué probabilidad hay de que la OMS lo haga accesible a todo el mundo?

F.D.: Es difícil que la OMS logré eso. Lo ideal en el caso del coronavirus es que desarrollen varias vacunas con niveles de eficacia similares para que haya entre ellas una competencia de mercado que disminuya los precios.

Normalmente cuando sale un producto nuevo, llámese vacuna o antiviral, el país donde se produjo se reserva la distribución inicial para su propio uso, esto va a ser un tema muy álgido: a los periodistas les va a tocar cubrir en unos meses el conflicto por adquirir las primeras dosis de la vacuna o del antiviral que se desarrollen.

Van a pasar varios meses entre el momento que se confirme que una vacuna es efectiva y que haya suficientes dosis en todos los países del mundo. Somos 7 mil millones de personas. La terapia de sueros convalecientes puede ser importante mientras se generaliza la vacuna.

A los periodistas les va a tocar cubrir en unos meses el conflicto por adquirir las primeras dosis de la vacuna o el antiviral que desarrollen

Francisco Díaz

LSA: ¿Puede Colombia adelantar alguna gestión para estar en los primeros de la fila?

F.D.: Veo muy complicado que Colombia pueda hacer algún tipo de lobby de relaciones públicas o internacional para adquirir entre los primeros la vacuna.

A EE.UU, China e Inglaterra, que son los que tienen mayor probabilidad de desarrollar la vacuna, les están coqueteando varios países para ser sus socios y tener cierta prelación para el momento que se empiece a distribuir.

Frente a EE.UU. por ejemplo, es previsible que Israel esté entre los primeros destinatarios de una eventual vacuna dada su amistad histórica.

LSA: Ustedes señalan que la vacuna no sirve para generar inmunidad si no se aplica masivamente…

F.D.: La vacunación puede destinarse a proteger individuos o un grupo pequeño que tiene un mayor riesgo. La del papiloma virus, por ejemplo, se ha aplicado prevalentemente a las mujeres que son a quienes les da cáncer de cérvix, pero el virus sigue circulando.

Pero cuando se aplica una vacuna a escala mayor se puede eliminar la enfermedad del mundo eso se logró con el virus de la viruela, con algunos de los que producen la poliomielitis y ha estado cerca de alcanzarse con el sarampión.

Es lo que se quisiera con el coronavirus también aunque un programa de erradicación es muy más costoso, requiere mucha gente trabajando en campo.

En todo caso, para erradicar una enfermedad no hay que proteger al 100 por ciento de las personas pero sí a un porcentaje alto -lo que se conoce como inmunidad de rebaño-. Algunas enfermedades requieren un 90, 95, 80 por ciento, dependiendo de ciertos factores.

LSA: Usted hizo un cuadro con las principales características del Covid19, el Sars y el Mers ¿Cuáles son sus principales diferencias?

F.D.: Los tres generan enfermedades clínicamente similares, pero la letalidad y la contagiosidad son diferentes.

Mers es el más letal pero el menos contagioso. Covid-19 el menos letal pero el más transmisible. Sars es intermedio.

Hay una diferencia importante entre estos tipos de coronavirus y otros virus que utilizan ARN como material genético. La mayoría contiene un código genético muy pequeño y no contiene información más que para unas 10 proteínas.

El coronavirus del Covid19, sin embargo, tiene información para 28 proteínas, lo que indica que es un virus más complejo desde el punto de vista biológico y por ende es más difícil entender cómo funciona: no sabemos todavía para que están ahí varias de esas proteínas.

Pero esto también puede ser su debilidad pues hay más flancos para atacar con medicamentos y sobre todo con vacunas y más probabilidades de desarrollarlas también.

LSA: La incubación también es diferente...

F.D.: El período de incubación promedio es entre 5 y 6 días, pero puede ser tan largo como 14 días o tan corto como 2 a 3 días -todos los promedios en biología tienen márgenes muy amplios-.

Eso implica que la persona infectada puede estar excretando virus desde antes de desarrollar síntomas. Alguien que tenga el virus de la influenza, en cambio, solo puede contagiar a otro durante los primeros tres o cuatro días en que tiene síntomas.

Los casos asintomáticos de coronavirus, que todavía no sabemos si son el 20 por ciento o el 60 por ciento de los infectados porque hay hay datos contradictorios, son un problema porque aumentan el riesgo de dispersar la infección dado que las personas no se cuidan igual ni pueden ser detectados fácilmente por médicos o equipos de salud.

LSA: ¿Hay algo que le ha llamado especialmente la atención del coronavirus?

F.D.: Una cosa que es sorprende es su periodo de transmisibilidad -que es diferente a la incubación-. Es muy extenso sobre todo en los casos graves: se ha visto que el virus persiste en el árbol respiratorio -faringe, bronquios, tráquea- mucho tiempo por lo que el paciente pueda ser contagioso durante varias semanas -hasta cuatro- y por eso es que se transmite tan fácil en el ambiente hospitalario.

Al mismo tiempo los casos más graves son los que más anticuerpos generan y por ende su sangre (plasma) es más útil para donársela a otros pacientes.

Los menos graves o asintomáticos generan, en cambio, muy pocas defensas.

LSA: La OMS dijo que cada vez es más improbable una segunda oleada del virus dado que se ha reducido tanto la tasa de contagio que es difícil que el virus sobreviva, aunque hay que esperar… a juzgar por como se ha tenido que actualizar continuamente la información sobre el coronavirus, cree que podamos confiar en que será así?

F.D.: Hay tres escenarios posibles:

Uno es que el virus se vuelva endémico, es decir, que se adapte a mantenerse en la población humana de manera indefinida. En ese caso la enfermedad se va atenuando en forma natural y deja de representar una amenaza tan grande: la influenza tiene cientos de años en la humanidad y solo en los años pandémicos -que son excepcionales- producen muchas muertes.

Otro escenario es que se logre eliminar del todo de forma natural porque infecta tanta gente que la población queda inmunizada.

El último es que se elimine transitoriamente y periódicamente, cada 5-10 años, reaparezca. Existen ejemplos de los tres escenarios entre los coronavirus.

Hay coronavirus endémicos que circulan todos los años y casi no les paramos bolas porque no generan muertes.

El Sars Cov 1 generó una epidemia muy grave que duró un año y desapareció del todo. El Mers -el del Medio Oriente- apareció, causó una pequeña epidemia y desapareció, pero ha reresurgido tres, cuatro, cinco, seis, veces en otros países.

Aventurarse a decir que el escenario será este o aquel me parece que solo es una conjetura.

LSA: De hecho ¿cómo puede repercutir en la evolución de la enfermedad el hecho que estamos viendo en varios lugares en que la gente está siendo poco cuidadosa? este fin de semana se hizo viral un video de una piscina en Missouri, el fin de semana se apagaron 270 fiestas en Cali y ayer ya volvieron a haber trancones en Bogotá...

F.D.: El relajamiento de las medidas se da porque la gente ya está rendida de estar confinada y la presión económica es alta. Lo que eso genera son mayores probabilidades de que el virus desaparezca: entre más personas se contagien, las poblaciones pueden desarrollar más inmunidad.

Una de las críticas que se le hace a las cuarentenas es que lo único que hacen es aplazar el problema para el futuro: según estudios recientes en España, después de esa epidemia tan berraca, solamente el 5 por ciento de la población tiene anticuerpos.

Relajar las medidas tiene el doble efecto de causar más enfermos, más muertos, más congestión en las UCI, pero a la larga puede tener el efecto de inmunizar a la población y hacer que el virus desaparezca a un costo muy alto por supuesto.

Relajar las medidas tiene el doble efecto de causar más enfermos, más muertos, más congestión en las UCI, pero a la larga puede tener el efecto de inmunizar a la población y hacer que el virus desaparezca a un costo alto por supuesto.

Francisco Díaz

LSA: Aunque esta pandemia se ha tratado como algo inesperado muchos expertos dicen que estábamos avisados ¿este virus cambia en algo las probabilidades reales de que volvamos a tener situaciones similares incluso con otros virus o lo que nos muestra es sencillamente lo vulnerables que somos?

F.D.: Lo que muestra esta pandemia es que cualquier animal que no sea doméstico entraña un riesgo grande de transmisión de un virus para los seres humanos.

Toda interacción con animales, de hecho, implica un riesgo pero no es el mismo con los animales domésticos, para muchos de ellos tenemos vacuna o medicametnos: contra la tuberculosis, la rabia, la influenza, la brucellosis.

El hombre depende de muy pocas especies para su seguridad alimentaria, se pueden contar en los dedos de las manos: pollos, cerdos, vacas, cabras, ovejas, entre otros, mientras que son millones de animales silvestres con los que tenemos que evitar el contacto.

Los murciélagos, por ejemplo, han sido causantes de epidemias en las personas en los últimos 20 años, ya sea directamente o a través de un intermediario.

El Sars CoV 1 que surgió en 2002-2003 lo transmitió una civeta; el MERS se adquirió de los camellos; el coronavirus actual pudo haber sido introducido por un pangolín, pero en todos estos casos el virus vino originalmente de los murciélagos.

También ocurre así con otros virus como ébola y rabia. Eso no significa que haya que acabar con los murciélagos, sino mantenerlos lejitos

Para citar:

Díaz-Castrillón, F., & Toro-Montoya, A. (2020). SARS-CoV-2/COVID-19: el virus, la enfermedad y la pandemia. Medicina Y Laboratorio, 24(3), 183-205.

Comentarios (8)

edgar montenegro

29 de Mayo

609 Seguidores

¿VACUNAS CONTRA LOS VIRUS? No, gracias.

Tuve la amarga experiencia...+ ver más

¿VACUNAS CONTRA LOS VIRUS? No, gracias.

Tuve la amarga experiencia con un hijo que se le aplico una "vacuna contra todas las gripas". Error. Quedó con una propensión mayor y cuando le da una gripa es de dimensiones faraónicas. Pero aprendí de virus, como que son millones, como aparecen, desaparecen. Este Covid-19 dará xa todo, fondo y espejo. en cada escala, personal, familiar, laboral, global.

José Saramago ..

30 de Mayo

3 Seguidores

Tengo entendido que la mejor vacuna es la que se hace a partir de la cepa orig...+ ver más

Tengo entendido que la mejor vacuna es la que se hace a partir de la cepa original del virus, aquella que se encuentra en donde el virus apareció por primera vez. He leído que a partir de esa cepa original COVID-19 existe mas de 30 cepas diferentes. A veces un vacuna es eficiente solo en una región solo con determinada cepa. A veces la vacuna es peor que la enfermedad. Queda la inmunidad natural..

José Saramago ..

30 de Mayo

3 Seguidores

Sobre q el mismo ser humano adquiera inmunidad: la naturaleza es cruel al sele...+ ver más

Sobre q el mismo ser humano adquiera inmunidad: la naturaleza es cruel al seleccionar al mas fuerte sobre el mas débil. Para que se adquiera lo que llaman esa inmunidad “de rebaño” se necesita que mas o menos el 70% de la población se haya infectado. Cuando el virus pasa de una persona a otra se va debilitando. La cuarentena a mediano y largo plazo debilita el sistema inmunologico de las personas.

José Saramago ..

30 de Mayo

3 Seguidores

Es un virus altamente contagioso pero de baja letalidad; para su control es cl...+ ver más

Es un virus altamente contagioso pero de baja letalidad; para su control es clave la toma de muestras. En algunos países como Suecia o Japón han optado por la opcion de no cuarentena; otros países si requieren a corto plazo tiempo para mejorar su sistema de salud. Gran parte de al población es asintomática, tiene el virus no les afectan. El colapso económico puede matar mas gente q el mismo virus.

Diana Naranjo

30 de Mayo

0 Seguidores

Dice 'pues no sabemos si se va a comportar como el virus de la influenza,...+ ver más

Dice 'pues no sabemos si se va a comportar como el virus de la influenza, que muta con mucha velocidad', de hecho de eso ya existe estudios Un virus estable, como hasta ahora ha mostrado ser el SARS-CoV-2, les permite a los científicos conocer mejor a qué se enfrentan https://www.bbc.com/mundo/noticias-52059226.

Natalia Arbeláez Jaramillo

30 de Mayo

24 Seguidores

Francisco Díaz dice que es poco probable que el Covid19 se comporte como la i...+ ver más

Francisco Díaz dice que es poco probable que el Covid19 se comporte como la influenza, que es un caso muy particular dentro de los virus.

Diana Naranjo

30 de Mayo

0 Seguidores

'el de la Universidad de Oxford que está como en la transición de fase...+ ver más

'el de la Universidad de Oxford que está como en la transición de fase uno a dos, lo que no es cierto porque ya está en última fase 'El equipo investigador calcula tener al menos un millón de dosis de la vacuna para septiembre. https://www.france24.com/es/20200424-vacuna-reino-unido-covid19-coronavirus

Natalia Arbeláez Jaramillo

30 de Mayo

24 Seguidores

Hola Diana. La producción de una vacuna tiene tres etapas. La última etapa s...+ ver más

Hola Diana. La producción de una vacuna tiene tres etapas. La última etapa son los ensayos clínicos (pruebas en humanos), y esa etapa se divide a su vez en tres fases, en la II fase se aplica a cientos de personas y en la tercera, a miles de personas. La vacuna de la Universidad de Oxford está en la tercera etapa entre las fases I y II.

La Universidad de Oxford dijo que empezaría a producir pruebas (las que anuncia que estarán en septiembre) aún sin saber si la vacuna es efectiva, lo decimos en la introducción de esta entrevista también.

Y en el artículo que citas de hecho hay el siguiente párrafo que coincide con lo que Francisco Díaz plantea en esta entrevista:

"A pesar de los avances, el consejero médico del Gobierno británico, Chris Whitty, ha afirmado que la posibilidad de que el trabajo de la Universidad de Oxford se traduzca en una vacuna efectiva y segura que se pueda distribuir este año es "increíblemente pequeña".

CONTEXTO

Las historias más vistas en La Silla Vacia