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Por Natalia Arbeláez Jaramillo · 31 de Marzo de 2019

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El emprendimiento es uno de los ejes del Plan Nacional de Desarrollo que fue aprobado en primer debate en el Congreso la semana pasada y del plan de gobierno de Iván Duque. Sin embargo, algunos expertos señalan que el problema en Colombia no es emprender sino consolidar las empresas y que éstas tengan un impacto grande en la economía del país.

Sobre este tema, La Silla Académica entrevistó a Gloria Marlene Díaz Muñoz, directora de la Unidad de  Emprendimiento - Emprende +, de la facultad de Administración de Empresas de la Universidad Externado de Colombia, autora de varios artículos sobre emprendimiento y competitividad y quien lleva 25 años dedicada al tema.  

Díaz hace un diagnóstico de la situación empresarial de Colombia y de las posibilidades reales que ofrece de cara a la expectativa del presidente Iván Duque de que sean las empresas el principal motor de la economía y de la equidad.

Usted es experta en emprendimiento que es uno de los ejes del Plan Nacional de Desarrollo del presidente Iván Duque. Comencemos por lo más básico, ¿cómo caracteriza usted el emprendimiento en Colombia?

Gloria Marlene Díaz: El emprendimiento en Colombia es ante todo un tema de moda. Se le apuesta mucho a generar ideas pero no a gestionarlas. Eso se refleja en que el emprendimiento crece en el país sobre todo en microempresas y establecimientos de comercio de personas naturales cuando debería crecer en porcentaje de medianas empresas.

Ya sea por necesidad o en respuesta al impulso que se le ha dado, muchas personas han decidido iniciar su idea de negocio con sus propios recursos y a veces con los de sus familiares y amigos. Cuando no funciona, que es en cerca de un 80 por ciento de los casos,  el resultado de las quiebras es el aumento de la pobreza.

En otras palabras, la forma como se está manejando el emprendimiento en Colombia está contribuyendo a tener personas más pobres.

Se le apuesta mucho a generar ideas pero no a gestionarlas.

Gloria Marlene Díaz

LSA: En su estudio sobre la política de competitividad del país, usted llama la atención sobre el quiebre que hubo en los 90 durante el gobierno de César Gaviria ¿por qué?

G.M.D.: El emprendimiento es un proceso reactivo en el país, algo que no ha sido planeado ni desde la política ni desde los recursos disponibles.

En los 90, con la apertura económica que tuvo lugar como parte de los compromisos adquiridos entre otras con la Organización Mundial del Comercio, la balanza comercial del país se descompensó totalmente y quedó en evidencia que el desarrollo empresarial era muy precario, que las empresas no estaban preparadas para llevar productos al exterior y ser competitivas y que en su mayoría, como hasta hoy, eran micro, pequeñas y medianas. Según los resultados del primer censo de empresas que se hizo en 2005, el 99.58 por ciento de las empresas correspondía a esa clasificación.

Como un cúmulo del impacto de la entrada masiva de productos internacionales más competitivos en precio y en características desde la apertura económica, entre 2000 y 2005, se da un cierre masivo de empresas.

Y es en esa época que más se empieza a hablar de “emprendimiento”, especialmente con la ley 1014 de 2006. Ese concepto ha ido reemplazando paulatinamente el de pymes, en parte porque se creía que estaba estigmatizando a los pequeños empresarios.

Esa ley llamó la atención sobre esa transformación que debe sufrir el emprendedor que se convierte en empresario. Esto fue importante desde la política pública pero en la práctica su implementación por las diferentes entidades que intervienen ha tenido dificultades.

LSA: Cuando habla de problemas en la implementación de la cultura del emprendimiento, ¿a qué se refiere?

G.M.D.: La constante ha sido que el proceso que debe llevar a ese emprendedor a convertirse en empresario es interpretado de diferentes formas dependiendo de la entidad a la que tenga que acudir. Esto pasa con Procolombia, Cámara de Comercio, Innpulsa, Finagro, Bancoldex, entre otras, más allá de que cada una tenga el propósito de ayudarlo. No están articuladas entre sí.

No entiendo qué les hizo pensar que la gestión de las empresas puede fraccionarse. Una persona tiene una idea que se considera innovadora, creativa, y habiendo desarrollado el plan de negocio, empieza a buscar recursos.

En las entidades donde toca la puerta, lo remiten a su vez a diferentes instancias para que una lo asista en mercadeo, otra en la parte legal, otra en el costeo de los productos, otra en su internacionalización, etc., y esa desarticulación en un emprendedor que apenas está arrancando es fatal.

Tener que contar la historia cinco veces, para que cada entidad desde su óptica lo guíe de una manera distinta, hace muy complicado el proceso.

A esto se suma que Colombia no ha desarrollado investigación propia sobre como generar competitividad. Michael Porter, un economista estadounidense cuyas investigaciones han guiado varios gobiernos colombianos en esa materia, las ha hecho sobre la base de países desarrollados. La tipología de empresas de América Latina en general es muy distinta, por eso estrategias planteadas por Porter como los cluster han fracasado.

LSA: ¿Qué son los cluster?

G.M.D.: Se trata de la articulación de empresas de varios sectores en función de un sector principal, en palabras más técnicas se trata de encadenamientos productivos o nodos de desarrollo.

Un caso cercano es el Grupo Empresarial Antioqueño, tiene empresas del sector de alimentos, del financiero, de la construcción. Su fuerte son los alimentos, por ejemplo, pero también tienen pensiones porque tienen mucho personal y eso les genera ventajas competitivas. El referente internacional es Silicon Valley.

Pero el Grupo Empresarial Antioqueño es la excepción. En Colombia tenemos un número muy grande de microempresas, por ejemplo,  que si logran generar ventas por un millón de pesos mensuales ya es bastante.

LSA: Usted dice que la dificultad que ha tenido Colombia para cumplir las exigencias del mercado globalizado tiene que ver con las características de esa base empresarial ¿Cuáles son?

G.M.D.: En el fondo del problema está nuestra base empresarial. Muchas de las personas que han decidido crear un negocio en Colombia lo han hecho por necesidad y como alternativa al desempleo para generar recursos, y no porque crean que tienen los conocimientos suficientes para hacerlo. Eso los ha convertido en empresarios más no ha dado lugar a la creación de empresa. Hay una diferencia grande entre lo que es una idea de negocio y lo que es empresa.

Y eso está ligado a una cultura de que para ser empresario hay que trabajar 24 x 7, de que hay que estar dispuesto a que le vaya mal, y entre más sea así y más veces se levante, se es un emprendedor más fuerte.

Los emprendedores sí son personas con características especiales y al comienzo generalmente son “toderos”, pero es una etapa que se debe superar a partir de un modelo de negocio bien estructurado que identifique los recursos claves que hay que tener y que permita crecer en un tiempo razonable.

Hay una diferencia grande entre lo que es una idea de negocio y lo que es empresa.

Gloria Marlene Díaz

LSA: Usted hace énfasis en que los emprendedores no necesitan tanto apoyo en la generación de ideas como en su gestión.

G.M.D.: El emprendimiento se nos está quedando en el papel. Conozco emprendedores que están cansados de recibir premios pero no logran vender sus productos porque hemos confundido emprendimiento con tener una idea innovadora. La mayoría de los emprendedores se concentran en desarrollar el producto e investigar si el mercado lo necesita. Pero se quedan cortos a la hora de empezar operaciones y estabilizarse en el tiempo con las ventas.

Según una encuesta de Confecámaras de 2016, la tasa de supervivencia de los emprendimientos en los primeros años era de sólo el 30 por ciento. Y según Global Entrepreneurship Monitor de 2016, sólo el 6 por ciento de las nuevas empresas en Colombia resisten más de tres años y medio.

Sólo el 6 por ciento de las nuevas empresas en Colombia resisten más de tres años y medio.

Gloria Marlene Díaz

LSA: ¿Qué hace que un producto sea competitivo?

G.M.D.: Lo que hace que sea competitivo es la innovación fundamentalmente, que va más allá de las necesidades del mercado y por lo mismo le da una ventaja al emprendedor que desarrolla ese producto. Ahora bien, la innovación tiene que ser permanente porque siempre va a haber alguien que te copie en el mercado, de ahí que las patentes tengan vencimiento.

En esto el país ha evolucionado. En los seguimientos que hago a emprendimientos que hacen parte de Innpulsa, el 60 por ciento de los que he conocido están en proceso de patentar en diversos sectores: alimentos, equipos médicos, energías renovables.

Sin embargo, muchas veces el problema está, por ejemplo, en que no se da a conocer de forma acertada el producto, de manera que da la impresión de que no es innovador.  En otras palabras, los emprendedores no siempre saben algo básico como es la comunicación con el público, que es parte del conocimiento en gestión del emprendimiento a que he hecho referencia.

También hay emprendedores que tienen ideas diferenciadas pero no necesariamente innovadoras. La diferenciación no mantiene al emprendedor en el mercado por largo tiempo. Es el típico ejemplo del restaurante nuevo con una decoración especial y una comida deliciosa, pero que al cabo de un tiempo ya no resulta atractivo para la gente que encuentra otras opciones también interesantes que le suplen la misma necesidad.

Lo que muestra el informe de competitividad que sale periódicamente es que el país fluctúa como el ritmo cardiaco, subimos y bajamos, avanzamos unos pasos y retrocedemos para quedar muchas veces en el mismo punto.

LSA: ¿Por qué dice eso?

G.M.D.: Según el informe de competitividad de 2017, Colombia perdió 7 posiciones en el ranking de innovación y ocupó el puesto 79 entre 138 países. Asimismo, en 2006, el país ocupaba el puesto cinco entre los 10 países más competitivos de América Latina y en 2016 estaba en el mismo lugar.

Lo que muestra el informe de competitividad que sale periódicamente es que el país fluctúa como el ritmo cardiaco.

Gloria Marlene Díaz

LSA: ¿Hay recursos suficientes para emprender?

G.M.D.: Ha habido un avance en la financiación de los emprendimientos con alternativas como los créditos Fintech e incluso se han visto algunos progresos en el sistema financiero que tradicionalmente, no sólo en Colombia sino en Latinoamérica, no ha apoyado este tipo de iniciativas por el riesgo de capital que representan. Bancos como Bancolombia o Bbva vienen apoyando algunos proyectos.

Sin embargo, por finanzas buenas que tuviera Colombia no serían suficientes para ayudarles a todos los emprendedores con una base empresarial compuesta en más de un 70 por ciento por micro, pequeñas y medianas empresas que además tienen una limitada capacidad de pagar impuestos.

Ahora bien, no todos los emprendedores necesitan dinero para poder evolucionar. El emprendimiento puede generar sus propios recursos. Lo que requieren es un conocimiento adecuado en esa primera fase de desarrollo y un suministro de recursos gradual para empezar a generar ventas de forma sostenible así no sea a la escala de crecimiento de dos años que tienen las startups. Es cuestión de cambiar el chip asistencialista respecto a los pequeños empresarios o emprendedores básicos.

LSA: ¿No deberíamos apostarle sobre todo a las startups?

G.M.D.: Las startup, gacelas, empresas unicornio o, técnicamente, empresas de emprendimiento dinámico innovador, son una nueva categoría que se caracteriza porque sus ventas crecen a una velocidad muchísimo más alta que la de su propio sector. La de éste puede ser de un uno por ciento mientras que la de una startup puede ser del 2000 por ciento. Además se estabilizan en dos años, cuando lo normal es que una empresa se demore cinco años.

Son emprendimientos con una base tecnológica muy fuerte que hace parte de su infraestructura, es el caso de Uber, Airbnb, Mensajeros Urbanos, Rappi. Y por lo mismo sus equipos de trabajo son pequeños y no requieren una inversión de recursos grande.

Sin embargo, Colombia no tiene un sistema de innovación de base que es el que requiere ese tipo de emprendimiento, las inversiones que se están haciendo pueden tomar entre 20 ó 25 años para dar sus primeros frutos de una manera más masiva y constante, mientras tanto ¿qué vamos a hacer?, porque la mayoría de los emprendimientos no son startup.

Los 2700 emprendimientos que hay de ese tipo, según el estudio que realizaron la Universidad Nacional (sede Medellín) e Innpulsa en 2017, representan sólo un 0,37 por ciento de las empresas que hay registradas sólo en Bogotá.

LSA: ¿Las startup fracasan menos que los emprendimientos?

G.M.D.: Las cifras son más alentadoras para las startups. Según el estudio de Innpulsa y la Universidad Nacional, de las casi 2700 que identificaron, el 45 por ciento alcanzó la etapa de empresario en crecimiento en un tiempo no mayor a un año. Pero este tipo de emprendimiento, como dije, sólo es un porcentaje muy pequeño.

Y en todo caso el riesgo de no estabilizarse del todo es alto. Dado precisamente el escalamiento en ventas vertiginoso que tienen y el flujo de ingresos, a veces les queda grande la administración de esa rentabilidad.  

Una de las cosas que más necesitan los emprendedores es conocimiento sobre cómo gestionar sus negocios para sacar las ideas adelante de manera que sean competitivas, es decir, diferenciadas, a nivel nacional e internacional.

Ese conocimiento tiene que acompañar al emprendedor desde el principio y va desde saber cómo hacer una factura, pasando por la estandarización de procesos, el costeo de los productos, el manejo de personal, de clientes y proveedores, etc.

LSA: ¿Generan empleo las startup?

G.M.D.: Aunque según el mismo estudio de Innpulsa y la Universidad Nacional de Medellín, las startups identificadas generan casi ocho mil empleos de calidad con estabilidad, si sólo crecieramos en ese modelo de emprendimiento podríamos estar en problemas para la generación de empleo porque su naturaleza, dado el peso tecnológico que tienen en su infraestructura, es trabajar con equipos de trabajo pequeños.

Adicionalmente, con algunas startups está surgiendo un fenómeno llamado el “microemprendimiento” que ya ha sido regulado en países como Francia pero no en Colombia donde es incipiente.

Es común que no contraten personas sino que aprovechen los excedentes de recursos que éstas puedan tener en términos de tiempo, vehículos, etc., para generar un sistema colaborativo, con una cobertura amplia en el territorio y un tiempo de respuesta muy rápido. Así funcionan Uber, Rappi y Airbnb por ejemplo, tres de las más grandes.

Hay una línea delgada entre empleo informal y emprendimiento en esos casos. Las personas están generando ingresos pero muchas veces no los suficientes para garantizar una vida digna.Y hay casos de reclamaciones de prestaciones y otras garantías laborales sobre todo cuando la gente tiene dedicación exclusiva a prestar estos servicios.

los emprendedores no siempre saben algo básico como es la comunicación con el público.

Gloria Marlene Díaz

LSA: ¿Usted cree que el proyecto de economía naranja del presidente Duque es sensato respecto al panorama competitivo de Colombia?

G.M.D.: Me parece que la problemática de las pymes y de los emprendimientos en general, que viene desde mucho tiempo atrás como lo he comentado, no está siendo suficientemente atendida. No existe un estudio serio sobre qué se debe hacer para modificar la base empresarial.

Y el hecho de que el Presidente Duque se concentre en un sólo tipo de emprendimiento como es el de la economía naranja implica dejar por fuera de la atención de la política y de los recursos al resto de sectores cuyos emprendimientos están rezagados.

De hecho, en términos de competitividad Colombia es ante todo un país verde, lo que le da una ventaja en renglones como el turismo e incluso en el de agricultura, además que podría dar soluciones de vida a la gente que todavía está en las áreas rurales. En estos sectores debería estar el énfasis porque además son sectores dentro de los cuales puede estar incluida la idea de economía naranja.

Para citar:

Díaz, G.M (2018). “Los nuevos paradigmas del emprendimiento”. Revista Experto, Ed. Uniiversidad Externado de Colombia. No 6 (1). 16

Díaz, G. M (2018). “Índice de deserción de los emprendedores invita a replantear políticas del sector”. Revista Experto, Ed. Universidad Externado de Colombia. No 7 (1). 57-59

 

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La palabra "startup" NO EXISTE EN EL DICCIONARIO, según la RAE, ni se identif...+ ver más

La palabra "startup" NO EXISTE EN EL DICCIONARIO, según la RAE, ni se identifica como extranjerismo. Los enemigos del empresario colombiano son la MEDIOCRIDAD y el ESTADO. Y lo sé porque llevo más de 4 décadas de sufrimiento, diseñando con tecnología PROPIA y fabricando diversos y sofisticados dispositivos electrónicos de control para exportación en pequeña escala a un mercado exclusivo.

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01 de Abril

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La mediocridad, porque es crónica, abrumadora y casi imposible de combatir. Y...+ ver más

La mediocridad, porque es crónica, abrumadora y casi imposible de combatir. Y el Estado, porque con un dólar a más de 3 mil pesos, más IVA, más aranceles, más impuestos, más fraudes, es ABSOLUTAMENTE IMPOSIBLE producir y comercializar algo, cualquier cosa, que dependa en gran parte de materias primas importadas y menos en el campo tecnológico.

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Nunca (En más de 40 años) he podido obtener un Certificado de Origen para mis productos, por ejemplo, simplemente porque el Estado NO tiene profesionales capacitados para expedirlo. Menos filosofía barata y más conocimiento pragmático es lo que se requiere... y que jamás lograremos.

Rafael Cardenas

04 de Abril

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Que buen artículo, excelente radiografía, estoy totalmente de acuerdo con ella. Los emprendedores en Colombia son verdaderos héroes. Si bien es cierto que muchos emprenden por moda, necesidad y desconocimiento, también es cierto que hay algunos muy juiciosos y exitosos que logran sobreponerse a las titánicas dificultades que coloca el Estado.

edgar montenegro

03 de Mayo

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Lo muy grave de todo esto es que es rabiosamente individual, por no decir individualista. [email protected] invito a apreciar la ausencia de propuestas o fomento mutual, cooperativo, solidario, de tantos años como el mismo desarrollo industrial mundial y no obstante desaparecidas del llamado emprendimiento. Una autentica cantera de posibilidades para las comunidades de base y para [email protected] profesionales jóvenes.

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