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Por Natalia Arbeláez Jaramillo · 02 de Agosto de 2019

Amada Pérez y Sebastián Vargas. Foto: Marcela Becerra

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El pasado domingo, 28 de julio, Egan Bernal ganó el primer Tour de Francia no solo de Colombia sino de Latinoamérica, lo que lo convirtió en un héroe nacional, algo que sucede además en el marco del Bicentenario de la Batalla de Boyacá donde se logró la Independencia.

La Silla Académica entrevistó a Amada Pérez, profesora de Historia de la Universidad Javeriana y autora de “La Independencia como gesta heroica en el continuo histórico nacional. la densidad de una representación. Colombia 1880-1909”, y a Sebastián Vargas, profesor de historia de la Universidad del Rosario y autor de “Después del bicentenario: políticas de la conmemoración, temporalidad y nación. Colombia y México, 2010”.

Pérez y Vargas analizan las implicaciones que tiene en la construcción de nuestra identidad como nación conmemoraciones como el Bicentenario, así como, triunfos deportivos como el de Egan Bernal.

Sebastián, usted dice que el Bicentenario de 2010 se desaprovechó para haber hecho un balance del pasado, el presente y el futuro de la nación ¿por qué lo dice?

Sebastián Vargas: Este tipo de conmemoraciones se mueven en una tensión entre dos grandes polos, entre lo festivo y lo espectacular, por una parte, y un análisis crítico del pasado, por otra. Generalmente termina siendo más fuerte lo festivo, y lo crítico queda reducido a las propuestas de las universidades, los historiadores, los museos, las exposiciones.

Amada Pérez:  Poner el foco en lo festivo, como dice Sebastián, en los acontecimientos militares y en la alabanza de unos héroes, implica perder de vista que la Independencia fue un momento clave porque tuvimos que imaginarnos como nación.

Entre 1810 y 1819, contrario al nombre de “Patria Boba” que se le ha dado a ese período, hubo toda una experimentación política. Un estado nacional no surge de un momento a otro. Aunque hubo continuidades, se tuvieron que hacer cosas inéditas.

Este Bicentenario debería ser una oportunidad para revisar cómo podemos construir acuerdos como nación a partir del análisis crítico de la forma como lo hicimos en la Independencia. En el nuevo orden político y social que establecimos, a quién se incluyó y a quién se excluyó, cuál fue la relación que se planteó entre el centro y las regiones, por ejemplo.

LSA: Su artículo señala que Uribe aprovechó el Bicentenario de 2010 para promover su Seguridad Democrática. Dado que el de este año le toca a otro uribista en el poder ¿qué similitudes ve con el anterior?

S.V.: Pese a que estamos en una coyuntura política de posconflicto y construcción de paz, lo que caracteriza el Bicentenario 2019, como caracterizó al anterior, es el énfasis en la dimensión militar de la historia, perdiendo de vista toda la experimentación política de la que habló Amada. De hecho, en 1810 no ocurrió nada militar sino la conformación de juntas para discutir cómo se iban a gobernar en ausencia de la monarquía de la península.

En el Bicentenario de este año, el polo festivo se ha reducido prácticamente a la ruta libertadora. La conmemoración oficial, presidida por la Comisionada para el Bicentenario que es la vicepresidente Martha Lucía Ramírez, y las Fuerzas Armadas, prácticamente se ha limitado a hacer actos de celebración en los puntos por donde pasó esa ruta en 1819.

De hecho en 2010 resultó muy confuso que también se hiciera una cabalgata por la ruta libertadora, que fue en 1819.

Otros eventos en la celebración de este Bicentenario, como charlas de historiadores que han tratado de ampliar la perspectiva sobre la Independencia, han quedado de alguna forma opacados por ese performance.

A.P.:También es diciente que al Ejército se le asignó más presupuesto para la conmemoración en 2010 que al Ministerio de Cultura. El Ejército grabó un comercial filmado en formato de cine que costó más que la exposición del Museo Nacional.

LSA: Sólo algunos han clasificado a próceres por el tipo de virtudes que encarnan y que se quieren posicionar en la gente, según Amada ¿Cómo nos hemos representado los colombianos a lo largo de estos 200 años de independencia?

A.P.: Las políticas de conmemoración han girado en torno a celebrar ciertos episodios y exaltar ciertos personajes como los héroes nacionales, en una construcción que es absolutamente desigual.

Desde el siglo XIX hemos construido héroes criollos, la mayoría de ellos hombres y blancos, dejando por fuera la diversidad de actores que participaron en el proceso.

Siempre aparece Bolívar magnánimo, atendiendo a sus tropas, liderando procesos. Está también Caldas, asociado a la sabiduría “el Sabio Caldas”, de ahí que la creación de Colciencias se vincule a este personaje.

La implicación de esto ha sido el silenciamiento de otras voces y de otros proyectos de nación.

S.V.: La forma de representar los héroes de la Independencia se reitera en muchos tipos de formatos: en las pinturas, en los billetes, en las series de televisión, en los museos y en las conmemoraciones donde vuelven a aparecer.

A.P.: Tan es así que a pesar que que tenemos nuevos medios de comunicación, las redes sociales, por supuesto, en estas se repite la misma historia patria.

Que la decisión en el Bicentenario del 19 sea nuevamente hacer una serie sobre Bolívar es agotadora. Si se quiere hacer cosas diferentes porque no representar la participación que tuvieron los afro en la Independencia por ejemplo. Recurrimos a medios nuevos pero seguimos sin problematizar los personajes aunque la gente los apropie, transforme y resignifique.

LSA: ¿No implica eso problematizarlos?

A.P.: Hasta cierto punto.

El caso de la Pola es muy interesante. Es la heroína nacional por excelencia porque se puede domesticar. Representa una mujer que muere muy joven, que se le presume como una especie de virgen, mártir de la Independencia, aunque se sabe muy poco de ella. No es seguro que se llamara Policarpa Salavarrieta o que hubiera nacido en Guaduas, por ejemplo.

Además, se le representa como una mujer blanca a pesar de que se dice que es de pueblo.

Otras mujeres con agencia propia y que participaron en la Independencia de una manera más activa han sido invisibilizadas. Carmen Rodríguez de Gaitán, por ejemplo, tenía una tertulia, dio dineros a las tropas y después de la Independencia siguió participando en política, de hecho, se le acusa de hacer parte de la conspiración septembrina contra Bolívar. Sin embargo, no corresponde al ideal de bello sexo del siglo XIX y, por tanto, no convenía tanto como heroína, por eso sale del top ten.

En todo caso resulta interesante que una heroína que se han intentado domesticar en el pasado, como Policarpa, sea retomada por las mujeres, en la actualidad, en la lucha por sus derechos. 

También pasa en las marchas cuando llegan a la Plaza de Bolívar. La gente le pone a la Estatua de Bolívar la ruana del paro campesino o la camiseta de Fecode, suman esos héroes a sus causas y los resignifican, lo cual es un fenómeno interesante, sin embargo, ¿qué pasaría si otro tipo de historias y personajes, más disidentes, menos domesticables, fueran repensados desde el presente?

S.V.:Lo que muestra esto es que por más que el Estado haya tratado de homogeneizar la memoria nacional en sus diversos proyectos de construcción de nación de los últimos 200 años, en libros de historia, monumentos, pinturas, conmemoraciones, no puede garantizar que eso sea exitoso.

Porque desde Pasto, desde las comunidades negras, desde otras regiones o grupos sociales, puede ser contestado o incluso resultar indiferente dado que al mismo tiempo es aburrido y cada vez se vuelve más pasado de moda.

Hoy la mayoría de la gente no ve la Historia como algo conectado con su cotidianidad

Sebastián Vargas

Hoy la mayoría de la gente no ve la Historia como algo conectado con su cotidianidad, la responsabilidad de los historiadores es volver a encantar a la gente para que vea su potencial político y crítico en el presente.

LSA: Amada, usted hace referencia a personajes olvidados de nuestra historia que deberíamos tener más presentes… ¿podría darnos algunos ejemplos?

A.P.: Durante el siglo XIX, por ejemplo, al tiempo que se exaltan unos héroes criollos, los virtuosos o “los notables” como se llamaban en esa época, se construye una imagen del pueblo como vicioso. El efecto es la construcción de una comunidad política destinada a ser dirigida por esos notables que se pensaban a sí mismos como los únicos capaces de comprender los altos designios de la política. 

Agustín Agualongo, por ejemplo, es un indígena realista, del sur del país, que no estaba de acuerdo con el proyecto criollo de Independencia, porque los criollos habían tratado de usurpar las tierras de las comunidades de esta región. Por el contrario, esas comunidades habían hecho transacciones con la Corona española para mantener sus derechos. 

Agualongo y los pueblos indígenas del sur desaparecen de la historia porque, desde la perspectiva de los criollos  “ellos no comprenden que hay que ir hacia adelante con la República”, pero lo que realmente no hemos comprendido son sus motivaciones para que se construyeran unas formas alternativas de orden político y social.

S.V.: Es como si la historia de Colombia sólo pudiera dirigirse hacia cierto horizonte. Lo dice José Manuel Restrepo, el primer historiador de Colombia en el siglo XIX: ‘los pastusos son un obstáculo para la libertad’. Por eso, entre esa historia de resistencia al proyecto republicano y el cliché de los chistes de los pastusos como lentos o bobos, hay una continuidad.

Lo que muestra esto también es que nuestra memoria central, hegemónica y nacional está todo el tiempo en tensión con memorias locales. En Pasto, Agualongo es un héroe local y Bolívar, en cambio y como no sucede quizá en ninguna otra parte del mundo, tiene una pésima imagen, porque muchos pastusos saben que Bolívar mandó a Sucre a masacrar a sus antepasados en lo que se conoce como la Navidad Negra, y hablan incluso de un genocidio.

En Cartagena, en el barrio Getsemaní, desde hace unas décadas comenzó también a ser fuerte el rescate de Pedro Romero, un mulato que vino de La Habana y participó de una manera activa en el proceso de creación de las juntas en Cartagena, pero que no es reconocido en la historia patria. Hay una estatua suya allá.

LSA: ¿Parte de la desconexión con la Historia que mencionaba Sebastián tendrá que ver con que pareciera que lo único que une a los colombianos es el deporte, la música o en su momento los reinados de belleza?

A.P.: Hay un fracaso de la historia de bronce nacional que nos deja sin un piso común del pasado, que era muy problemático pero construía un mito cohesionador.

Hay un fracaso de la historia de bronce nacional

Amada Pérez

Ante la ausencia de alternativas, el deporte y la música, por ejemplo, están posibilitando la construcción de una historia más plural y divergente que abarca un tejido social más amplio.

Allí aparecen figuras icónicas que también hay que analizar de manera crítica. Por qué Egan Bernal, que no fue apoyado por el Estado en sus comienzos y le tocó conseguirse todo solo, termina representando el país.

Por qué Egan Bernal, que no fue apoyado por el Estado en sus comienzos y le tocó conseguirse todo solo, termina representando el país.

Amada Pérez

¿Los triunfos de Egan Bernal, Nairo o la selección son colectivos? y ¿qué representan de la nación? Son preguntas que hay que hacerse.

Ellos representan la necesidad de que todos disfrutemos de los mismos derechos, algo que no sucede en el presente, porque la mayoría de estos nuevos héroes vienen de sectores populares y no han llegado a dónde están gracias al disfrute de la ciudadanía.

LSA: Físicamente muchos de nuestros deportistas tienen características diferentes a las que ustedes describían que se realzan en los personajes de la historia patria ¿Qué impacto puede tener eso en la construcción de nuestra identidad?

A.P.: Podría ampliar la representación de lo nacional, pero lo que queda muchas veces en evidencia cuando fracasan es que somos profundamente racistas y clasistas. Cuando triunfan se exalta su diversidad pero cuando fracasan se achacan sus debilidades a la diferencia de raza, clase o región: porque es negro no metió el gol, porque es un campesino ignorante no pudo manejar su lugar en la competencia ciclística.

S.V.: Como Egan está representando a Colombia en el Arco del Triunfo está muy bien que sea de Zipaquirá o que sea morenito, algo funcional al discurso de la nación pluriétnica y multicultural, pero cualquier otro que se vea igual que él, en el día a día, va a tener problemas, por ejemplo, para conseguir trabajo.

En la cotidianidad seguimos discriminando a millones de Egan o Nairos.

En la cotidianidad seguimos discriminando a millones de Egan o Nairos.

Sebastián Vargas

Su triunfo es funcional también a los discursos neoliberales que justifican la desigualdad y la pobreza: ‘mire de dónde viene y vea hasta donde llegó’, ‘este chino es un ejemplo de que todos podemos salir adelante así seamos pobres’, ‘si Egan pudo llegar, usted también puede, entonces no se queje’.

Como dice Amada, hay que ver críticamente no el hecho en sí que sin duda a todos nos alegra, sino cómo se narra, cómo se utiliza políticamente, cómo va a devenir en un nuevo héroe del Bicentenario y lo que eso implica.

Egan es glorificado en la medida que es un emprendedor que sale adelante gracias a su disciplina y esfuerzo.

Amada Pérez

A.P.: Egan es glorificado en la medida que es un emprendedor que sale adelante gracias a su disciplina y esfuerzo. Si ese mismo personaje es quien se opone, por ejemplo, a ciertas decisiones del Estado o proyectos de multinacionales que restringen sus derechos, ahí si no es reconocido.

La contracara de nuestros deportistas son los líderes sociales, la mayoría afros, indígenas, mujeres, pobres, de sectores campesinos marginales. Si unos representan el triunfo como nación, el asesinato y la estigmatización de los otros deben representar nuestro fracaso y ambas identidades son importantes.

La contracara de nuestros deportistas son los líderes sociales

Amada Pérez

Nos debería interpelar de la misma manera el triunfo de la selección como el asesinato de un líder social, porque ambos hechos están hablando sobre nosotros.

En este sentido la figura de Nairo resulta interesante, en especial cuando se presenta como una masculinidad disidente, ha apoyado también las campañas contra el maltrato femenino. Sin embargo, esto no tiene tanta cobertura mediática.

Puede ser que como no encaja del todo tiende a ser silenciado y en eso se parece a figuras como Agualongo o Pedro Romero.

LSA: Recientemente Duque puso en un tuit: el bicentenario y la selección mueven lo mismo: el sentimiento de identidad nacional ¿es acertado unir ambas cosas como fuente de identidad y ponerlas al mismo nivel?

S.V.: Sí son dos cosas que mueven el sentido de identidad y pertenencia así sea de manera distinta.

No está mal ver un partido de la selección colombia, disfrutarlo y alegrarse por el triunfo, tampoco está mal conmemorar fechas como el 7 de agosto, lo importante es no dejar de lado una reflexión más profunda sobre lo que implican y sobre el pasado.

Es muy peligroso limitar la construcción de identidad a la selección colombia o a Egan Bernal.

Es muy peligroso limitar la construcción de identidad a selección colombia o a Egan Bernal.

Sebastián Vargas

A.P.: La pregunta es sí deberían ser los únicos símbolos que mueven la identidad nacional o si podríamos construir una identidad más reflexiva como la que propone la exposición de Jesús Abad Colorado.

Podría ser un símbolo de identidad nacional que no cumplimos con la promesa de otorgar la libertad a los esclavos tras la independencia, aunque habían sido claves para lograrla. Es decir, una identidad nacional conformada también por proyectos políticos que quedan inconclusos o que fracasan.

LSA: Una identidad que no está solamente atada a triunfos...

A.P.: Una reflexión sobre lo que no hemos podido lograr nos vendría muy bien.

En otras palabras, lo que nos une no debería ser solamente compartir el éxito sino las dificultades, tener compasión por otros por las violencias que ejercemos cuando políticamente tomamos unas decisiones y no otras, o cuando en el mercado hacemos unas apuestas y no otras.

Esto sólo es posible si tenemos una visión más plural de la historia que nos permita desarrollar más solidaridad y lazos colectivos.

S.V.: La falta de solidaridad se refleja incluso en la lógica deportiva. Así como somos de triunfalistas también somos derrotistas y cuando perdemos ojalá fueran solo insultos: asesinamos a los deportistas.

LSA: Amada usted habla de cómo en el proceso de inmortalización de los próceres se les abstrae de sus contextos, de sus contingencias, de su humanidad ¿Cuál es el efecto de eso porque pareciera que aplica también para los héroes deportistas?

A.P.: La construcción de héroes virtuosos que no cambian en el tiempo deja por fuera sus contradicciones y fracasos. La historia patria aplana incluso los enfrentamientos que hubo entre ellos.

El efecto de eso es que no se le da un lugar a la incertidumbre, a una historia sin garantías de que el futuro va a ser exactamente como lo soñamos ni tampoco a la divergencia.

La divergencia no necesariamente es mala. De los conflictos pueden surgir acuerdos y apuestas por otros futuros posibles. Hacer como si no hubieran existido invisibiliza que el conflicto está presente en la vida cotidiana.

Lo que hay que aprender es a lidiar con conflicto sin que haya de por medio necesariamente un reproche moral, que es el que justamente pone también a los futbolistas o ciclistas contra la pared cuando cometen un error o dicen algo que no es correcto.

S.V.: El otro efecto de endiosar o amplificar a estos héroes a es que se invisibilizan todos los sectores que ellos no representan.

LSA: Héctor Riveros escribió que como nación, Colombia tiene muy pocos triunfos que celebrar y por eso echamos mano de los cantantes o de los deportistas ¿Riveros tiene razón o, de acuerdo con la tesis de Amada, más que no tener triunfos es que la historia se ha limitado a unos personajes y unos hechos dejando por fuera muchos otros?

A.P.: Creo que es lo segundo. Hay muchas historias que desconocemos y no están presentes en el imaginario popular. No sabemos y por ende tampoco percibimos como un triunfo colectivo que las comunidades de la Chorrera en el Amazonas expulsaron a los frailes capuchinos. O que antes de la abolición de la esclavitud en todo el país, en Providencia prácticamente ya se había logrado por la movilización de los isleños, por poner dos ejemplos.

En la misma línea y más recientemente, la defensa de las semillas nativas y su libre circulación podría pensarse como un triunfo colectivo o la oposición de algunas comunidades a la minería ilegal y legal, o la acción de tutela.

La misma Constitución del 91 en muchos de sus alcances o algunos de los acuerdos que se lograron en el proceso de negociación de la Habana, también podrían ser triunfos colectivos y puntos de cercanía y lucha común. El problema es que no nos interesa la ampliación de la comunidad política.

S.V.: Estamos atravesados por un profundo colonialismo interno, por un eurocentrismo. Sólo reconocemos como triunfos aquellos que llaman la atención de otras partes del mundo y en ciertas áreas. Es más espectacular un triunfo de Colombia en los Campos Elíseos que luchas y triunfos sociales más locales. Tiene que ver con cómo se representan el país en un mundo globalizado.

Aún así hay una jerarquización dentro del mismo deporte. El fútbol es lo que más concentra nuestra atención así la selección no gane y así en otros deportes como el patinaje arrasemos. Tiene que ver claramente con la industria y la economía que mueve el fútbol.

LSA: Varios colombianos están tramitando la nacionalidad española ¿es sólo una cuestión estratégica o creen que puede tener una repercusión distinta?

S.V.: Estamos hablando de la nación y qué significa ser ciudadano en Colombia, pero también habría que preguntarnos qué significa ser ciudadanos del mundo o tener una nacionalidad comunitaria. Poder moverse por Europa libremente en un contexto de recrudecimiento de la xenofobia y de cierre de fronteras. No creo que tenga que ver con revivir el hispanismo, por ejemplo.

A.P.: Comparto que es una buena táctica.

La pregunta es si la gente apelaría a sus ancestros africanos para que le den la nacionalidad de Costa de Marfil, o a sus ancestros indígenas para obtener la nacionalidad peruana. Claro, tácticamente no funciona.

Ni aquí ni en Perú, por poner un ejemplo, tenemos los mismos derechos a salud y educación gratuitas que se tienen en otros lugares como Alemania.

Pero más allá de la táctica también hay un tema de colonialismo interno.

Muchas personas están en búsqueda de sus abolengos europeos, de que sus ancestros sean hijos de conquistadores y pocas veces de sus ancestros indígenas o afros. ¿Qué pasaría si ser descendiente de hacendados esclavistas fuera motivo de reflexión y se pensara en la reparación colectiva de comunidades enteras?

Casi todo el mundo está en búsqueda de sus abolengos europeos, pocas veces de sus abolengos indígenas o afros.

Amada Pérez

Lo que es paradójico, en todo caso, es que cuando aquí se plantea tener esos derechos a salud y educación gratuitas, muchos se quejan de que la gente quiere todo regalado, como si no pudiéramos aspirar a tener una vida digna por ser subdesarrollados.

S.V.: O se nos niega el derecho a retornar a la metrópoli en busca de trabajo, de mejores oportunidades. Los países europeos que en siglos anteriores tuvieron colonias en América, en África y Asia, se sorprenden de la cantidad de latinos, africanos y asiáticos que están allá. Es un acto político migrar hacia el norte global y la historia también sirve para mostrar el derecho de la gente del sur global de estar allá.

LSA: ¿La ausencia del pueblo en las representaciones podrá explicarse con una supuesta ausencia de confrontación que según Enrique Serrano, director del Archivo Nacional nombrado por Duque, tendría que ver con que los españoles que llegaron aquí eran pacíficos y en Colombia no había civilizaciones indígenas de la talla de los Incas o los Aztecas?

S.V.: No estoy de acuerdo con esa tesis. Independientemente de que haya habido o no una aniquilación física, y hay evidencias de que sí la hubo, el argumento de Serrano pierde de vista otras formas de violencia como la evangelización, por ejemplo, tan brutales como el asesinato. Este tipo de violencia se mantiene mucho tiempo después con las misiones que se reinstauran a finales del siglo XIX, que es el tema de estudio de Amada, y se evidencia hoy en el racismo, la exclusión y la discriminación.

A.P.: La hipótesis de Enrique Serrano desconoce la historiografía desarrollada en los últimos años que ha complejizado el mundo colonial, que es absolutamente diverso y discontinuo, así como, los procesos de construcción de identidad nacional.

La hipótesis de Enrique Serrano desconoce la historiografía desarrollada en los últimos años

Amada Pérez

Es profundamente problemática porque desconoce que antes de la llegada de los españoles, aquí había una gran cantidad de poblaciones en diferentes regiones, no sólo en el altiplano cundiboyacense, con una diversidad cultural enorme.

S.V.: Esa idea se inscribe en la leyenda rosa más trasnochada del siglo XIX, según la cual los españoles trajeron la lengua, la religión y la cultura verdaderas. Tampoco hay que optar por la leyenda negra, hay que ver las cosas en su complejidad.

A.P.: La península ibérica era profundamente plural pero lo era tanto como los territorios que hoy son Colombia y los de los pobladores que llegaron de África esclavizados. Si no hay violencia en llevarlos en barcos en las condiciones más denigrantes, a territorios totalmente ajenos, ¿dónde la hay?

LSA: ¿Qué tanto puede el presidente Duque, con sus declaraciones y con sus nombramientos, tergiversar la historia o es connatural a la historia ser presa de los vaivenes políticos?

A.P.: Hay una preocupación por la forma como se está construyendo la memoria pública en el gobierno actual. Por quiénes se están nombrando en las instituciones culturales relacionadas con la memoria y el tipo de memoria que defienden, así como por la reducción del presupuesto que es una forma de censura.

El Gobierno le está apostando a una memoria que no reconoce el conflicto ni en la Conquista ni en la actualidad lo que impide reconocer que la violencia tiene causas estructurales.

El Gobierno le está apostando a una memoria que no reconoce el conflicto ni en la Conquista ni en la actualidad

Amada Pérez

Hay una historia de exclusión que generó la emergencia de grupos armados, de economías ilícitas, que en un contexto neoliberal en que no se pueden garantizar los derechos educación y empleo, a veces es la única alternativa que tienen amplios sectores sociales para sobrevivir.

No es que haya gente mala o que seamos un país naturalmente violento, somos un país que se ha construido con profundas desigualdades.

LSA: ¿Esa mirada de la historia que no reconoce el conflicto se aterriza en la forma como estamos celebrando el Bicentenario?

A.P.: Cuando nos quedamos encerrados en la celebración de una batalla, como está ocurriendo, perdemos de vista el proceso y su complejidad.

Lo que ocurre en 1819 es posible por el proceso que inicia en 1810 consistente en la disputa por diferentes proyectos de nación. Un proceso que estuvo lleno de contradicciones, de tensiones, pero también de esperanzas y apuestas por la libertad, la soberanía, la igualdad de derechos.

La ciudadanía no cobijó, finalmente, a quienes eran analfabetas, a quienes no tenían propiedad y a las mujeres. El derecho al voto de las mujeres, por ejemplo, sólo se logra hasta el Gobierno de Rojas Pinilla.

Los símbolos patrios también son una construcción. Las personas creen que desde 1810 teníamos bandera, escudo, himno. Y éstos, así como, la conmemoración del 20 de julio y del 7 de agosto, sólo se establecieron a finales del siglo XIX después de muchas discusiones pues en el proceso hubo juntas, constituciones y declaraciones locales y cada una se reclamaba como la celebración legitima.

Por esa razón una forma quizá de que la conmemoración del Bicentenario diera cuenta del conflicto inherente a la construcción de la nación, sería que fuera menos centralista, por ejemplo, celebrando no una Independencia sino varias. La de Mompox, la de Cartagena, por nombrar solo dos. 

Incluso, quizá para los indígenas del Amazonas la celebración de la independencia es cuando se les adjudicó el Predio Putumayo y accedieron a su territorio, o quizá para muchos se demoró hasta la Constitución de 1991.

Aprender de esa complejidad, del conflicto, pero también de las promesas que quedaron inconclusas y de las formas en que se construyeron acuerdos en aquel momento de transición podría ser una forma de celebrar mucho más interesante y tal vez nos interpelaría más como nación.

S.V.: Esa mirada que no reconoce el conflicto en la historia se refleja en que estamos aprovechando el Bicentenario para celebrar la guerra y no para la construcción de paz. Lo que más se está recordando, lo que ocupa el lugar central de la conmemoración, es el despliegue militar, la campaña libertadora, las batallas (Paya, Pantano de Vargas, Boyacá) y no se está yendo más allá de eso.

Para citar:

Pérez, A.C. (2010). La Independencia como gesta heroica en el continuo histórico nacional: La "densidad" de una representación. Colombia, 1880 - 1909. Las historias de un grito: 200 años de ser colombianos. Museo Nacional de Colombia

Vargas, S. (2011). El bicentenario de la independencia en Colombia: rituales, documentos, reflexiones. Memoria y sociedad, revista de historia. Vol. 15 Núm. 31: Conmemoración fiestas de la Independencia en Colombia, No. II.

 

 

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edgar montenegro

03 de Agosto

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El punto de la historia es la pregunta siempre útil en cualquier escala, indi...+ ver más

El punto de la historia es la pregunta siempre útil en cualquier escala, individual hasta global, de "de donde venimos, en que estamos, a donde queremos ir". Enriquecer la vida cotidiana de [email protected] jóvenes con el peso completo de nuestra historia como sociedad. Mas esta nuestra y mestiza, de dolores, donde lo castellano y cristiano debe ir abriendo paso a lo nativo y negro que también somos.

coronado

04 de Agosto

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y estos estupidos de donde sacan q a egan bernal lo discriminan? quienes son l...+ ver más

y estos estupidos de donde sacan q a egan bernal lo discriminan? quienes son los "blancos" en colombia? ni siquiera saben de leer los manueales en ingles de sociologia y vienen y los embuten en colombia --que cantidad de estupideces que vienen saliendo en lsv --asi les va a ir en el proximo fundraising...

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