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Por Natalia Arbeláez Jaramillo · 15 de Diciembre de 2017

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Actualmente se debate el aumento del salario mínimo para 2018, que define lo que gana más de la mitad de los colombianos, además de otros incrementos, multas, tarifas y cuantías procesales.

La Silla Académica habló con Paula Herrera Idárraga, profesora y directora del Departamento de Economía de la Universidad Javeriana, coautora del artículo académico “El salario mínimo: aspectos generales sobre los casos de Colombia y otros países” . Aunque este artículo fue publicado en 2007, Herrera ha seguido investigando sobre la conveniencia de tener un salario mínimo, la forma como se fija y sus impactos en el empleo.

¿Por qué es tan difícil que el Gobierno, los trabajadores y los empresarios, se pongan de acuerdo sobre el salario mínimo?

Paula Herrera: Es bien difícil de que lleguen a un acuerdo porque los puntos de partida son muy distantes, las centrales obreras están pidiendo un incremento de entre el 10 y 12 por ciento mientras los empresarios proponen el cuatro por ciento, es decir, casi tres veces menos. Esto es un reflejo de lo diferente que son las impresiones entre las centrales obreras y los empresarios acerca de qué tan productivos son los trabajadores.

En el artículo se muestra que para 2007 cada vez aumenta el grupo que gana un salario mínimo ¿esta tendencia se mantiene?

PH: No se mantiene realmente. Lo que hemos encontrado en una investigación reciente es que ha aumentado el número de asalariados formales e informales que ganan entre uno y dos salarios mínimos. En 2010 era un 67 por ciento y en 2014 aumentó seis puntos porcentuales, es decir, más de dos terceras partes de los trabajadores en Colombia tienen ese rango de salario. Incluso ciudades como Pereira y Montería, que tenían una proporción baja de trabajadores que ganaban más de un salario mínimo, presentaron un aumento superior, aproximadamente, 16 y 13 puntos porcentuales, respectivamente.

Los asalariados formales son aquellas personas que tienen un contrato de trabajo y están subordinadas a las órdenes de un empleador. Adicionalmente se les reconocen todos sus derechos laborales como salario, prestaciones sociales (cesantías, primas, etc.) y seguridad social (salud, pensión, riesgos laborales). Los asalariados informales carecen de alguno de estos derechos).

¿Por qué ha ocurrido eso?

PH: Esto se dio en un periodo de cambios en la economía colombiana caracterizado por una menor pobreza (de 37.2% en 2010 a 28% en 2016) y menores tasas de desempleo (de 11.6% en 2010 a 8.9% en 2016).

Por otro lado, desde 2010 en Colombia se introdujeron varias medidas para reducir el empleo informal en un contexto en el que los empleadores, además del salario, tenían que asumir otros costos laborales que según expertos representaban casi el 60 por ciento adicional.

¿Qué tipo de medidas se implementaron?

PH: Las más visibles fueron la ley de formalización y creación de empleo en 2010 y la reforma tributaria de 2012.

La primera reforma dio incentivos fiscales, es decir, reducciones progresivas en el pago del impuesto a la renta y en el pago de la matrícula mercantil, a las empresas que se formalizaron, mientras que la segunda redujo los impuestos a la nómina (parafiscales). Esto es, los aportes que hacen los empleadores a cajas de compensación familiar, al Sena, al ICBF y a la subcuenta de solidaridad en salud, del 29.5 por ciento al 16 por ciento.

De hecho, las evaluaciones de la reforma tributaria de 2012 realizadas por Cristina Fernández y Leonardo Villar en 2016 y Arturo Antón en 2014 encuentran que la reducción de los impuestos a la nómina aumentó el empleo formal entre 3.4 por ciento y 3.7 por ciento, con un mayor impacto en los asalariados menos educados. Otros estudios encuentran que los salarios subieron un 4,9 por ciento.

Pese a estos avances, uno pensaría que un salario mínimo, más que un techo debería ser una base. ¿El que el 70 por ciento de los colombianos ganen solo un mínimo o dos muestra que la existencia de ese salario ha sido contraproducente?

PH: Hay casos en que es deseable que exista un salario mínimo y otros en que no. Lo es cuando los empleadores, dada la sobreoferta de mano de obra, tienen la capacidad de manipular el mercado laboral y presionar los salarios de los trabajadores por debajo de su productividad.

¿En qué casos no es deseable?

PH: Cuando un mercado es competitivo. Es decir, tanto empleadores como trabajadores pueden decidir libremente sobre el salario que están dispuestos a pagar y el que están dispuestos a recibir, porque ninguno tiene más poder que el otro.

En este contexto el salario mínimo usualmente se fija por encima de ese “equilibrio competitivo”, y lo que genera es que haya más trabajadores dispuestos a trabajar a ese salario y menos empleadores dispuestos a pagarlo, es decir, un desequilibrio entre la oferta y la demanda.

¿Cuál es la consecuencia de eso?

PH: Quienes logran que les paguen el mínimo tienen un salario más alto, pero los que no quedan desempleados o tienen que buscar trabajo en el mercado informal en el que el salario mínimo no es obligatorio.

¿Hay un mercado competitivo en Colombia?

PH: No hay estudios que hayan determinado si el mercado laboral de Colombia corresponde al modelo de competencia perfecta. Sin embargo, a juzgar por las diferentes posiciones en la negociación del salario mínimo, los empresarios parecieran visualizarlo como un escenario competitivo en el que empresarios y trabajadores son libres de ponerse de acuerdo sin que el salario mínimo tenga mayor relevancia.

Por el contrario, los trabajadores parecieran visualizarlo como un mercado laboral en el que los empleadores tienen la capacidad de manipular el mercado laboral para presionar los salarios de los trabajadores por debajo de su nivel productividad y, por ello, los trabajadores piensan que están en una posición desventajosa que requiere de incrementos significativos en el salario mínimo que los proteja.

Ahora bien, el problema de la alta informalidad en Colombia sería más coherente con la existencia de un mercado laboral de competencia perfecta que ha sido distorsionado por la fijación de un salario mínimo superior al equilibrio. Esto disminuye la demanda de los empleos a ese salario y genera que muchos trabajadores queden desempleados o tengan que buscar trabajo en el sector informal.

Pero, muchas personas piensan que el salario mínimo en el país es bajo, ¿ese salario está por encima de la productividad de los trabajadores?

PH: Según la teoría económica lo ideal es que el salario de una persona corresponda a su productividad. Como el salario mínimo se impone de forma externa y es una garantía, una forma de saber si está desfasado o no con el nivel de productividad es compararlo con lo que se conoce como el salario mediano.

Y, según un estudio reciente de Luis E. Arango y Luz A. Flórez del Banco de La República , el salario mínimo en Colombia representa entre el 85 y 90 por ciento del salario mediano, mientras que en países como España, Estados Unidos, México y Japón, esa relación es sólo del 40%.

Lo cual es contradictorio con el nivel de productividad de los trabajadores colombianos que es más bajo que el de todos esos países.

En otras palabras, lo que ese estudio está mostrando es que el salario mínimo es superior a la productividad de los colombianos y eso podría ser una posible causa de la informalidad.

Tiene que ver con la capacidad de generar valor en una actividad económica, de acuerdo a su nivel de estudios, formación y experiencia, en otras palabras, a su calificación).
Un salario mediano resulta de la organización de los salarios de una población de menor a mayor valor y el mediano es el valor que está en la mitad. Supongamos que en una empresa de cinco trabajadores, la gente percibe los siguientes salarios: dos personas ganan $800, uno gana $1000, otro gana $1200 y otro gana $1300. Organizados de menor a mayor quedarían así: $800, $800, $1.000, $1200, $1300. El salario mediano es mil pesos, lo que significa que la mitad de los trabajadores gana un salario inferior a éste ($800) y la otra mitad gana un salario superior ($1200 y $1300). Cuando se calcula el salario mediano de un país, éste muestra el monto intermedio de lo que se gana su gente y también su productividad intermedia. Sí el salario mínimo es muy similar al salario mediano, esto supondría que todos aquellos que ganan un mínimo o más deberían tener unas condiciones de productividad similares al del ciudadano mediano, cuando no es así el salario mínimo genera una distorsión. Según el estudio de Luis E. Arango y Luz A. Florez, nuestro salario mínimo los últimos diez años ha variado entre el 85 y el 90 por ciento del salario mediano, y, entre el 58 y el 68 por ciento del salario que percibe la población (percentil 70) que está muy cerca de los rangos de salarios más altos del país (percentiles 80 y 90), proporción que es mucho menor en otros países que además tienen mayor productividad.

Pero, en el artículo del que usted es coautora se menciona que unos estudios muestran que el aumento del salario mínimo genera desempleo e informalidad y, otros, muestran lo contrario, ¿Cuál es la realidad?

PH: Aunque el reciente estudio de Arango y Flórez parece apuntar a que el problema de la informalidad en Colombia es un salario mínimo que no corresponde con la productividad, no hay certeza de que subir el mínimo aumente el desempleo o la informalidad pues los estudios no son concluyentes.

Por ejemplo, uno reciente de Jorge Eduardo Pérez Pérez explora el incremento inesperado del salario mínimo en términos reales en 1999 como resultado de la crisis económica.

El autor encontró que el aumento del salario mínimo incrementó los salarios para los trabajadores tanto formales e informales y, en cuanto a los efectos en el empleo, fueron pequeños e insignificantes en el sector formal y sólo hubo algunas reducciones del empleo en el sector informal.

Por otro lado estudios recientes para Estados Unidos llegan a conclusiones diferentes en cuanto el efecto del aumento del salario mínimo sobre el empleo.

En este país los estados pueden fijar el salario mínimo de forma diferencial y varios de ellos han fijado el salario muy por encima del nacional que es cerca de $7. El caso más mencionado actualmente es el de Seattle que elevó el salario mínimo de $ 9.47 a $ 11 por hora en 2015 y hasta $ 13 por hora en 2016.

Al respecto, un estudio reciente de la Universidad de Washington y fuertemente criticado por lo datos que usa y los supuestos utilizados, encuentra efectos negativos de esos incrementos en términos de empleo. Los autores muestran una disminución de horas de empleo al menos tres veces más grande que los de cualquier otro resultado encontrado por otros investigadores.

Por el contrario, otro estudio de la universidad de Berkeley no encuentra efectos negativos sobre el empleo.

Esto ha sido lo usual, los estudios que tratan acerca de los efectos del salario mínimo tienden a llegar a conclusiones contrapuestas.

¿Por qué pasa esto?

PH: Es muy difícil saberlo. En el caso de Estados Unidos estamos hablando de dos universidades reconocidas, de las cuales no se puede ni siquiera decir que sean muy distantes ideológicamente.

Pero al menos en ese país, eso no ha sucedido sólo en relación con el salario mínimo sino también en los estudios sobre el impacto que tienen los inmigrantes en las oportunidades económicas de los nativos como lo muestra un artículo de The Economist .

¿Usted cree que sería conveniente volver a esa fórmula de varios salarios mínimos como en los años 80?

Los estudios que tratan acerca de los efectos del salario mínimo tienden a llegar a conclusiones contrapuestas

Paula Herrera Idárraga

PH: En teoría, podría ser deseable tener diferentes salarios mínimos de acuerdo a la edad o por ciudades. Por ejemplo, la productividad en el campo no es tan alta como en la ciudad.

Sin embargo estas medidas pueden tener efectos no deseados por lo que es necesario revisar en detalle la literatura existente al respecto.

Por ejemplo, en el artículo del que usted es coautora se sugiere que como ocurre en otros países, los jóvenes deberían tener un salario mínimo menor con el fin de combatir el desempleo juvenil y no desestimular su formación profesional. Pero, ¿no perjudicaría eso a los trabajadores adultos?

PH: No necesariamente. En un artículo reciente para Suecia, los autores encuentran que un recorte sustancial de la tasa impositiva de nómina del 31 por ciento al 15 por ciento para los trabajadores jóvenes (de 26 años o menos) aumentó el empleo de estos entre 2 y 3 puntos porcentuales y no tuvo efectos negativos en los trabajadores mayores, incluso a mediano plazo (después de seis años).

¿Uno puede esperar que pase lo mismo en Colombia donde uno podría imaginar que los empresarios para abaratar costos terminen contratando sólo jóvenes?

PH: No es tan fácil sustituir peras con manzanas. Los jóvenes tienen una serie de desventajas frente a los adultos pues no tienen experiencia y esto tiene un valor. Un trabajador adulto, con experiencia, en una hora podría producir mucho más que un joven. Lo que se busca es generar una ventaja para que un empleador pueda contratar un trabajador que tenga cero experiencia y darle el entrenamiento necesario con un salario mínimo que lo compense.

¿Esto explica por qué, según su artículo, algunos estudios muestran que aumentar el salario mínimo disminuye el entrenamiento que los trabajadores puede recibir del empleador?

PH: Según la teoría estándar cuando más se acumula capital humano es durante la etapa laboral. Por tanto, los trabajadores a menudo financian estas inversiones aceptando salarios más bajos ya que pueden disfrutar ganancias futuras del entrenamiento que reciben pues adquieren mayor productividad y por tanto, mayores salarios.

Luego, un salario mínimo obligatorio disminuye el entrenamiento en el lugar de trabajo, ya que impide a los trabajadores ganar menores salarios. Varios estudios confirmaban este impacto negativo sobre la formación de capital humano y es por esto que este argumento ha sido usado en contra del salario mínimo.

Sin embargo, otros estudios como el de Daron Acemoglu y Jörn-Steffen Pischke en 2003, establecen que estos efectos dependen de la estructura del mercado laboral y encuentran que en Estados Unidos el entrenamiento está relacionado positivamente con los salarios mínimos para los trabajadores en sectores menos competitivos. Otro estudio realizado en 2017 por Rebecca Riley and Chiara Rosazza encuentra efectos positivos del salario mínimo para Gran Bretaña.

Son las condiciones de formación, experiencia y habilidades que tienen los trabajadores.

¿Por qué critica en su artículo que los trabajadores a veces pidan incrementos excesivos que no tienen en cuenta la informalidad y la capacidad de hacer cumplir las normas por parte del Estado?

PH: Hay una proporción no despreciable de trabajadores formales que ganan menos de un salario mínimo (cerca de un 16%) y la proporción de trabajadores informales que ganan menos de un mínimo es muy alta (cerca del 60%) lo que implica que la norma del salario mínimo es violada.

Las políticas para hacer cumplir el salario mínimo en muchos casos se asocian a disminuciones en el empleo.

Sin embargo, un estudio para Brasil realizado por Roberto Pires en 2008 usando una muestra de ciudades indica que el aumento en la aplicación de la ley elevó el nivel de empleo formal, redujo los niveles de autoempleo y redujo la desigualdad salarial.

¿En su opinión, qué se podría hacer para formular mejores políticas laborales relacionadas con el salario mínimo en Colombia?

PH: Fomentar la producción de trabajos académicos serios y mejorar el acceso a datos confiables y de periodicidad alta. En Colombia muchas investigaciones se ven limitadas por la falta de datos que permitan seguir a los trabajadores en el tiempo, particularmente en el sector informal.

Comentarios (10)

AlejoGomezCH

15 de Diciembre

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Es necesaria la existencia del SM diferencial por utilidades de la empresa. Cl...+ ver más

Es necesaria la existencia del SM diferencial por utilidades de la empresa. Claramente un papelería de barrio con 2 empleados q ganan el SM se verá afectada al punto de prescindir d 1 de ellos si el SM sube demasiado, no así con el sector financiero x ej, q desde 2003 ha cuadriplicado sus utilidades podrían pagar un SM más alto sin perjudicar ni el empleo ni sus finanzas.

Andres Felipe Garcia Rovira

15 de Diciembre

2 Seguidores

Los bancos no son generadores de utilidad sino intermediarios del sistema, cad...+ ver más

Los bancos no son generadores de utilidad sino intermediarios del sistema, cada vez que se incrementan sus costos, el resto de la economia sufre eso lo sabe cualquier persona que quiera acceder a un credito, así que imponer esa condición lleva al pais a la miseria. Lo que usted menciona es asimilable a la participación para los trabajadores de Peru y Ecuador, que genera inequidad social.

Sin utilidad

18 de Diciembre

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La intermediacion es su funcion. Que son indispensables para la economia es ci...+ ver más

La intermediacion es su funcion. Que son indispensables para la economia es cierto, pero que es una actividad con utilidades como cualquiera para nadie es un secreto, basta con mirar sus estados de resultados financieros. Si el sector financiero aumenta su PIB por encima de la media, lo mas razonable seria reconocer una parte porcentual a los trabajdores que hacen parte.

Sin utilidad

18 de Diciembre

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Ese es el punto. Es imposible generalizar un SMLMV justo. En Bogota con un SML...+ ver más

Ese es el punto. Es imposible generalizar un SMLMV justo. En Bogota con un SMLMV se aguanta hambre, en los Llanos con un SMLMV se suplen todas la necesidades basicas. Por ejemplo, cualquier incremento en estos momentos del SMLMV para el sector textil por encima de la inflación, sobretodo las microempresas, es practicamente un "empujon" a su liquidacion.

coronado

15 de Diciembre

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Están equivocando con ese título. La profesora dice que no hay "certeza" de ...+ ver más

Están equivocando con ese título. La profesora dice que no hay "certeza" de que aumento del SM aumente el desempleo --pero de todo lo que dice se infiere que es lo más probable. Además no deja duda de que el SM aumenta la informalidad.

 

Natalia Arbeláez Jaramillo

15 de Diciembre

15 Seguidores

El título es una cita textual. El artículo se puede interpretar de diferente...+ ver más

El título es una cita textual. El artículo se puede interpretar de diferentes formas. En todo caso, por lo menos los estudios sobre el impacto del aumento del salario mínimo en algunos estados de USA llegan a resultados diferentes. El de Berkeley muestra que no hay efectos negativos. En Colombia el de Jorge E. Pérez tampoco muestra un impacto negativo en empleo o informalidad. 

JhonR201712

15 de Diciembre

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El aumento del minimo no afecta el desempleo. Los empresarios van a contratar ...+ ver más

El aumento del minimo no afecta el desempleo. Los empresarios van a contratar solo la gente que necesiten, sea bajo o alto el salario minimo. En cambio un salario minimo alto puede hacer que se produzca mas empleo pues la gente tendra mas dinero para consumir, habra mas demanda de productos que necesitaran mas empleados que los ayuden a producir

Sin utilidad

18 de Diciembre

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Y los sobrecostos financieros de aprox. 65 % por cada salario?. Y adivina...+ ver más

Y los sobrecostos financieros de aprox. 65 % por cada salario?. Y adivina a donde se llevan los sobrecostos fijos de los cuales no se puden desprender los empresarios como los salarios y los impuestos? Pues al mayor valor del precio, entonces aumenta la inflacion, entonces no aumenta el consumo. 

Michelo Vaca Cardozo

15 de Diciembre

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¿SM por regiones implicaría también canasta familiar por regiones? De ser así, podría darse que se compra donde es más barato para llevar donde es más caro, y ese flujo es riesgoso.

Simón Sarmiento

16 de Enero

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El salario mínimo debe ser algo que contribuya a generar mayor poder adquisit...+ ver más

El salario mínimo debe ser algo que contribuya a generar mayor poder adquisitivo para los trabajadores. Es ridículo que se les suba un 5.9% que es apenas el IPC y que los costos de pasajes, servicios, arriendos y alimentación suban por encima de ese porcentaje. Nunca habrá una mejoría en las condiciones reales del empleado.

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