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Por Héctor Riveros · 06 de Julio de 2019

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La desgraciada situación protagonizada por alias Jesús Santrich vuelve a abrir el debate sobre si fue conveniente o no suscribir un acuerdo para desmovilizar a las Farc y si ese acuerdo fue exageradamente generoso con los miembros de ese grupo, que cometieron delitos sin nombre en el marco del conflicto armado.

La respuesta que parece aceptada en forma mayoritaria por la opinión es sorprendentemente contraevidente. El relato público dominante asume que a los guerrilleros se les otorgaron muchas concesiones, que los tienen hoy en una situación de privilegio que incluso les facilita seguir delinquiendo con garantía de impunidad.

La situación de Santrich lo que prueba es exactamente lo contrario: que los ex Farc están hoy, como no lo estuvieron en los cincuenta años anteriores, sometidos a la ley y que si hay siquiera indicios de que reinciden, el Estado tiene todos los instrumentos para impedir que lo hagan o castigarlos.

A esta hora sigue siendo incierto el paradero del exnegociador, pero asumamos lo peor: que abandonó el proceso, es prófugo de la justicia e incluso que pretende volver a levantarse en armas y enfrentar al Estado. Si así fuera, Santrich habría vuelto a la situación en la que estuvo durante décadas antes del acuerdo y por tanto no habría sacado ningún provecho.

Las deserciones de cabezas visibles de la antigua guerrilla como Iván Márquez, Romaña y alias El Paisa parecieran contradecir la afirmación reiterada de que las condiciones convenidas para el desarme fueron muy generosas en favor de los ex combatientes y que incluso significaban un costo muy alto para la sociedad.

Las hipótesis de porqué ha habido deserciones importantes y eventualmente un número creciente de disidentes sólo pueden ser tres: o bien esas personas nunca tuvieron la intención sincera de abandonar la actividad delictiva, o las condiciones pactadas no tenían los suficientes incentivos para abandonar las armas, o el Estado ha incumplido lo pactado. Es decir, todas las opciones menos la que un gran sector de la población cree, que es que el acuerdo fue muy generoso, porque si lo fuese no lo abandonarían, así de simple.

Los rebrotes de violencia, el fortalecimiento aparente del ELN, el crecimiento de los ataques a la fuerza pública e incluso el aumento de la cifra de homicidios son nuevamente razones que no solo justifican la suscripción del acuerdo con las FARC sino que obligan a hacer esfuerzos por conseguir desactivar esos otros factores de violencia mediante un acuerdo negociado que, a pesar de todo, ha probado que es el medio más eficaz para garantizar justicia, verdad y reparación a las víctimas.

Los opositores al proceso insisten en que el acuerdo es un camino de impunidad y que no previó los instrumentos suficientes para reparar a las víctimas o que no aseguró que los ex combatientes proveyeran verdad y reparación. Bastaría con verificar las casi nulas opciones de satisfacción de sus derechos que tienen las víctimas del ELN o de las disidencias de las Farc.

Las víctimas de las Farc tienen una ruta, una verdadera expectativa, un esquema institucional diseñado para satisfacer sus derechos; las víctimas del ELN en cambio tienen prácticamente la certeza de que nunca se va a individualizar el autor de un determinado crimen y de que si aspira a una reparación tendrá que reclamarla al Estado sin que haya opción alguna de que los victimarios aporten algo de verdad o de reparación para la satisfacción de sus derechos.

Los contrastes de las situaciones actuales deberían ser suficientes para cerrar la discusión sobre la conveniencia del acuerdo con las Farc. Si el acuerdo no se hubiera firmado tendríamos 10.000 Santrich, es decir 10.000 guerrilleros prófugos probablemente delinquiendo y con bajas posibilidades de ser sometidos a la justicia - como ocurre con El Paisa, respecto de quien la JEP emitió orden de captura que la fuerza pública no ha podido hacer efectiva, probablemente tardará meses o años en hacerlo después de gastar inmensas cantidades de recursos para lograrlo.

Incluso cuando el accionar de la fuerza pública parece eficaz los derechos de las víctimas quedan en entredicho por la vía de la confrontación. Las víctimas de alias Guacho, abatido por el ejercito en Nariño, no tendrán verdad y su reparación será administrativa a cargo del Estado.

La decepción que significa la conducta de Santrich debería producir el efecto de reforzar la voluntad de la sociedad de cumplir un acuerdo que permitió desarmar a más de 10.000 personas y que abre la expectativa real de satisfacer los derechos de las víctimas, sin embargo, la reacción, de una parte importante de la población pareciera ser la de desistir y volver a confiar en un camino que ha probado ser totalmente ineficaz para las víctimas, además de aumentar el número de ellas.

El grueso de los miembros de las Farc, liderados por Timochenko, han demostrado que sí tienen la voluntad de someterse a la ley y confiar en el cumplimiento del acuerdo a pesar de que el Estado lo convirtió en un acuerdo de desarme y no de “paz”, a pesar de que han asesinado a más de un centenar, a pesar de que se mantiene la incertidumbre jurídica y la amenaza de cambiar las condiciones pactadas.

El acuerdo ha probado con creces sus bondades y el martes cuando Santrich no llegue a su cita con la Corte Suprema de Justicia no será el momento de desistir sino todo lo contrario el de persistir.

Comentarios (12)

José Saramago ..

06 de Julio

3 Seguidores

“Exageradamente generoso”, es poco decir, ¡todo se les dio!.
En ese ...+ ver más

“Exageradamente generoso”, es poco decir, ¡todo se les dio!.
En ese negocio en La Habana todo se les dio a los narco-victimarios; mientras que con “la paz de Santos” se oculto la peor corrupción jamas vista en Colombia sucedida durante el gobierno de Juan Manuel Santos.
El pueblo si se expreso en contra del mal-acuerdo (no en contra de la paz) en el plebiscito y en las elecciones presidenciales.

AlvaroH

06 de Julio

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Más mentiras de Alias Saramago. No se les dió "todo" ni en comparación con ...+ ver más

Más mentiras de Alias Saramago. No se les dió "todo" ni en comparación con otros proceso de paz del mundo ni con otros a lo largo de la historia. La corrupción no se ocultó, siempre ha existido y sigue existiendo.

José Saramago ..

06 de Julio

3 Seguidores

¿disidencias o retaguardia? ¿acuerdo o todas las formas de lucha? ¿en que e...+ ver más

¿disidencias o retaguardia? ¿acuerdo o todas las formas de lucha? ¿en que están Ivan Marquez, Romaña, el Paisa?
La responsabilidad estatal es la de brindar seguridad al protegido, no mantenerlo prisionero, la seguridad de Santrich esta a cargo de los mismo guerrilleros “desmovilizados” de su confianza, no es prisionero pero tiene que reportar de su ubicación al hacer parte de un proceso de “paz”.

AlvaroH

06 de Julio

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Todo proceso de paz suele tener disidencias, incluyendo los procesos colombian...+ ver más

Todo proceso de paz suele tener disidencias, incluyendo los procesos colombianos y los extranjeros, así que su negativa es absurda y demuestra su falta de conocimiento de la realidad y de la historia del mundo.

José Saramago ..

06 de Julio

3 Seguidores

Con respecto al tema:
https://bit.ly/2YqQ45N
https://bit.ly/2XtKcf...+ ver más

Con respecto al tema:
https://bit.ly/2YqQ45N
https://bit.ly/2XtKcft
El caso Santrich, como el de Odebrecht y el tema “mermelada” (J.M.Santos) son una muestra mas de lo podrida que esta la inmunda justicia colombiana, y la urgentemente necesaria reforma estructural a la altamente politizada “justicia” (especial u ordinaria), y que no por nada es la que peor imagen tiene entre los colombianos.

AlvaroH

06 de Julio

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No voy a regalarle visitas a la clase de sitios que usted promociona. Da la im...+ ver más

No voy a regalarle visitas a la clase de sitios que usted promociona. Da la impresión de que a ustedes los uribistas les gusta una justicia que sea igual a Uribe en sus opiniones y decisiones, nada más les sirve, sea la ordinaria o la especial.

Henry Castro Gerardino

07 de Julio

140 Seguidores

Disculpe la intromisión. Si de verdad desea desvirtuar los argumentos de su c...+ ver más

Disculpe la intromisión. Si de verdad desea desvirtuar los argumentos de su contendor, está obligado a realizar análisis mesurados, reforzados con cifras y/o citas importantes, o formulando tesis novedosas, o señalando puntos de desacuerdo, etc, etc. Afirmar que a uno de la la "impresión" pues es una confesión sincera y hasta valiente pero no necesariamente válida y menos si veladamente se ataca

Henry Castro Gerardino

07 de Julio

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Disculpe la intromisión. Si de verdad desea desvirtuar los argumentos de su c...+ ver más

Disculpe la intromisión. Si de verdad desea desvirtuar los argumentos de su contendor, está obligado a realizar análisis mesurados, reforzados con cifras y/o citas importantes, o formulando tesis novedosas, o señalando puntos de desacuerdo, etc, etc. Afirmar que a uno de la la "impresión" pues es una confesión sincera y hasta valiente pero no necesariamente válida y menos si veladamente se ataca

Henry Castro Gerardino

07 de Julio

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Disculpe la intromisión. Si de verdad desea desvirtuar los argumentos de su c...+ ver más

Disculpe la intromisión. Si de verdad desea desvirtuar los argumentos de su contendor, está obligado a realizar análisis mesurados, reforzados con cifras y/o citas importantes, o formulando tesis novedosas, o señalando puntos de desacuerdo, etc, etc. Afirmar que a uno de la la "impresión" pues es una confesión sincera y hasta valiente pero no necesariamente válida y menos si veladamente se ataca

Henry Castro Gerardino

07 de Julio

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Disculpe la intromisión. Si de verdad desea desvirtuar los argumentos de su c...+ ver más

Disculpe la intromisión. Si de verdad desea desvirtuar los argumentos de su contendor, está obligado a realizar análisis mesurados, reforzados con cifras y/o citas importantes, o formulando tesis novedosas, o señalando puntos de desacuerdo, etc, etc. Afirmar que a uno de la la "impresión" pues es una confesión sincera y hasta valiente pero no necesariamente válida y menos si veladamente se ataca

Elizabeth Prado

06 de Julio

6 Seguidores

Amnistiar a casi todos, ya estaba previsto antes del acuerdo y es normal en procesos de paz. La discusión entonces se centra en la condena de unos pocos, que deben cumplir una pena, porque sus crímenes contra la humanidad son tan graves, que no pueden ser perdonados (Estatuto de Roma). El premio de ir al Congreso, sin pagar antes una "pena", aunque sea cultivar florez, impacienta a la sociedad.

Amnistiar a casi todos, ya estaba previsto antes del acuerdo y es normal en procesos de paz. La discusión entonces se centra en la condena de unos pocos, que deben cumplir una pena, porque sus crímenes contra la humanidad son tan graves, que no pueden ser perdonados (Estatuto de Roma). El premio de ir al Congreso, sin pagar antes una "pena", aunque sea cultivar florez, impacienta a la sociedad.

Henry Castro Gerardino

07 de Julio

140 Seguidores

A ver Riveros: si de un lado tengo que contar la verdad, sufrir una pena, así...+ ver más

A ver Riveros: si de un lado tengo que contar la verdad, sufrir una pena, así sea leve y someterme a mismas condiciones del resto de la gente y de otro lado seguir amasando fortunas de miles de millones de dólares, así sea en la clandestinidad, donde es mi hábitat natural, cuál escogería? Perdóneme pero la balanza está más que inclinada a la segunda de las opciones. Desde cuándo cambiaron tanto?

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