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Por Tatiana Duque · 24 de Enero de 2021

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El panorama de 2021 en la Casa de Nariño no solo arrancó con una cumbre de gabinete que sigue hoy en la hacienda Hatogrande para revisar el plan de Gobierno para este año, sino también con un cambio, que puede no ser notorio de entrada pero que a mediano plazo sí puede pesar: la ausencia cada vez mayor de funcionarios que le puedan decir No al Presidente.

La renuncia poco mediática de Clara María González, la Secretaria Jurídica de Presidencia a finales de año, va dejando a Iván Duque cada vez más sin contrapesos al interior de Casa de Nariño. Pues su estrechisimo y joven círculo de asesores que conforman su primer anillo se le parecen cada vez más, no solo en edad sino en su origen, en su trayectoria y en su manera de pensar.

“Lo que empieza a suceder es que el Presidente se rodea de menos personas y cada vez su equipo es menos propenso a llevarle la contraria”, nos dijo el analista senior de El Tiempo, Ricardo Ávila, quien ha cubierto varias presidencias. “En Colombia los presidentes se sienten incomprendidos, porque dicen ‘cómo yo que me mato trabajando tanto y la gente no se da cuenta’”.

Del uribismo pero no del llavero

Cuando llegó a Palacio como secretaria jurídica, González ya llevaba dos décadas en el litigio público y privado: abogada rosarista, colegial de número (la máxima distinción que puede alcanzar un estudiante de la Universidad del Rosario), árbitro de la Cámara de Comercio de Bogotá y exregistradora nacional. Por ese trasegar era conocida y cercana a figuras políticas y del derecho, aliados y opositores al uribismo, desde el propio Uribe, el exfiscal Alfonso Gómez Méndez, hasta el exprocurador Fernando Carrillo o el exjefe negociador Humberto de la Calle.

 

González fue la profesora de Duque en la Sergio Arboleda y conocía al papá del Presidente, Iván Duque Escobar, quien la reemplazó en la Registraduría.

Además, tiene credenciales dentro del uribismo: amiga de Fabio y Luigi Echeverri, defendió a Uribe y a Duque ante el Consejo de Estado en dos demandas de pérdida de investidura.

En campaña “no fue de cachucha y camiseta”, como nos dijo un político uribista, sino que manejaba temas financieros, por encima del contador y la tesorería; y tenía comunicación directa con el Partido, como quedó demostrado en los audios de Cayita Daza en donde González aparece criticando a varios miembros de la campaña, como su futuro compañero en Palacio, el hoy fiscal Francisco Barbosa.

Todas esas eran credenciales para que González contara con la “absoluta confianza” del Presidente, como nos reiteraron para esta historia la totalidad de fuentes consultadas (cuatro altos funcionarios del Gobierno, cinco congresistas, dos magistrados de altas cortes y tres exaltos funcionarios judiciales, todos conocedores del tema).

Pero al mismo tiempo, González no hizo parte del ‘llavero’ de la Casa de Nariño, encabezado por la súperpoderosa jefe de gabinete María Paula Correa; el consejero económico Víctor Muñoz; el director administrativo Diego Molano; y los consejeros de discursos y comunicaciones Alejandro Salas, Hassan Nassar y Carlos Cortés.

“Ella no era del ‘combo’ de María Paula”, nos reiteraron para esta historia dos ministros, tres congresistas con entrada a Palacio y tres juristas amigos de González.

“Era más del combo de Luigi (Echeverri)”, nos dijo una de esas fuentes, en relación con la amistad con el gerente de campaña del Presidente; y de un “combo más sectorial”, como nos dijo otro funcionario, que la relacionó más cercana al grupo de consejeras para la Competitividad (Clara Parra) y de Gestión y Cumplimiento (Alejandra Botero) de corte menos mediático y más técnico que político.

Sin embargo, la labor de González no dependía de ese llavero.

González le ‘guardaba la espalda’ jurídica al Presidente, lo que implica decirle que No cuando el jefe espera un Sí: un decreto, una directiva, un proyecto de ley, o una norma, no puede pasar a la firma del Jefe de Estado sin que el jurídico la vea, la apruebe o la rechace.

Así ocurrió, por ejemplo, durante la primera emergencia económica por la pandemia.

Según una persona que tiene cómo saberlo, González estuvo en contra de la decisión del Gobierno de hacerle un millonario préstamo a Avianca, medida que Duque y su ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, defendieron públicamente. Al final la empresa no usó el crédito “y a Duque le dolió” que el préstamo no tuviera el apoyo unánime del gobierno, entre esos el de González, según esa fuente.

Arrancando el Gobierno, Duque se prestaba a hacer su primer viaje internacional a Panamá y su idea era nombrar a la entonces Ministra del Interior, Nancy Patricia Gutiérrez como ministra delegataria en su reemplazo pero la funcionaria no tenía el carnet del Centro Democrático.

Según la ley, el delegatario debe ser de algún Partido que avaló al Presidente y Gutiérrez había militado en Cambio Radical y no en el uribismo. “Ella (González) ‘le paró el carro’ a Nancy Patricia y María Paula les dijo que no podía meterla ahí (en el decreto). Al otro día, le hicieron el carnet del Partido”, nos dijo una persona que supo de esa situación.

Otro mucho más visible, fue en la crisis de la inminente puesta en libertad del hoy reincidente guerrillero Jesús Santrich, en la que el Gobierno estudió internamente decretar una conmoción interior para evitar su salida en 2019. González fue una de las funcionarias, junto con el hoy fiscal Francisco Barbosa, que le dijeron a Duque que no podía usar esa figura.

Ahí generó molestia porque, como se sabe, tanto su excliente y amigo Álvaro Uribe, como el entonces fiscal Néstor Humberto Martínez apoyaban la conmoción. Duque al final se decantó por lo que dijo González, mostrando la “absoluta confianza” que todos los consultados indican que el mandatario le tenía a su secretaria.

Esa voz disidente se pierde, entonces, con su salida.

Otro que le decía que no, Carlos Enrique Moreno, el empresario hermano de Lina Moreno, la esposa de Uribe, también abandonó Casa de Nariño en diciembre de 2019 alegando problemas de salud.

Alicia Arango, quien fue su mano derecha en la campaña y después ministra de Trabajo e Interior, era otro de los contrapesos del Presidente en Palacio que ya no está.

Su experiencia política como ex secretaria privada durante la Presidencia de Uribe, su cercanía personal con Duque y su carácter frentero permitían que le hablara de frente como no lo hacían otros con menos cancha, e incluso era vista como una voz de contrapeso al mentor del Presidente, Luigi Echeverri (con quien nunca fue cercana).

Arango le renunció al Presidente desde agosto del año pasado y se quedó hasta diciembre, por pedido de Duque. Ahora es embajadora en Suiza.

Las salidas de estas figuras más experimentadas de Palacio dejan al Presidente, entonces, rodeado cada vez más de gente con menor trayectoria, que le debe su carrera a Duque y que, por lo tanto, es menos proclive a contradecirlo. Y también refuerza el poder de María Paula Correa, que es la persona que más escucha Duque y que piensa igual a él.

Una de las razones que nos dieron para la salida de González fue precisamente que se había convertido en una ‘piedra en el zapato’ para el círculo más cercano de Duque.

La otra, repetida desde Palacio y por dos congresistas con entrada a la Casa de Nariño, es que González quería volver a su trabajo de litigio, luego de ser la artífice de la defensa judicial del Gobierno ante la Corte Constitucional de 155 decretos expedidos en dos emergencias económicas.

Ambas razones no son necesariamente excluyentes.

Durante la pandemia, la labor fue evidente: por su despacho pasaron los borradores de los 155 decretos que al final expidió Duque en las dos emergencias económicas, en las que pudo legislar sin control porque el Congreso no sesionaba y la Corte Constitucional los revisaba después de su expedición.

“Paró cosas que los ministros querían meter”, nos dijo un miembro del gabinete y nos lo confirmó otro. “En algunos (decretos) señalaba: ‘este tiene alta probabilidad de perder (en la Corte), pero deja un mensaje positivo’ y los aceptaba. Acertó en los que se cayeron”.

Pero, en general, el trabajo de González permitió a Duque tener una victoria clave en la Corte: solo le tumbaron siete de los 155 decretos y le avalaron las dos emergencias económicas.

Al mismo tiempo, como contamos, creó el peligroso precedente para los gobiernos futuros de sacar decretos que tengan impacto inmediato, así sean evidente o probablemente inconstitucionales, porque para cuando la Corte los tumbe el impacto ya se ha dado. Y de imponer medidas tan restrictivas como las cuarentenas estrictas vía decretos que no pasaron nunca por un control constitucional o legislativo.

También avaló la polémica reforma contra la JEP y el de la aspersión aérea que está pendiente de estudio en la Corte. Y si estuvo en desacuerdo con el inédito desacato de las tutelas de jueces que los ministros de Defensa y de Salud ignoraron con el beneplácito de Duque, no se notó.

Del lado de González, según dos personas allegadas a la exfuncionaria, hubo molestia de su parte después de la campaña a la Fiscalía General de la Nación, en la que González hizo parte de la terna que envió Duque pero era evidente para todos que el verdadero candidato del Presidente era su mejor amigo, Francisco Barbosa.

“(González) tuvo la percepción de que (Duque) la puso en la terna y no tuvo todo el apoyo. Probablemente fue la percepción que ella tuvo, que la dejaron suelta, de relleno”, nos dijo para esta historia un jurista amigo de la exfuncionaria.

El reemplazo de González en la Secretaría es el abogado Germán Quintero, quien está alineado con la tendencia de nombramientos que Duque ha venido afianzando en Palacio y en su gabinete: un abogado de la Sergio Arboleda y exalumno de González (como el Presidente); que tiene casi 20 años de experiencia en el sector (en ministerios de Uribe y Santos) y que venía de revisar todas las decisiones jurídicas del ministro Alberto Carrasquilla (que le habla al oído a Duque).

Y si bien es un funcionario que, según dos exjefes de él, “conoce las normas” y “dice las cosas como son” falta ver si también es capaz de decirle No al Presidente.

Comentarios (5)

Wilozada

24 de Enero

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La actitud de Duque se va asemejando de modo preocupante a la de un autócrata consumado. A ese tipo de individuos, aquejados de una megalomanía de tipo enfermizo, les molesta que otros les hagan ver sus errores. En mala hora el pueblo colombiano eligió a un individuo con más dotes para la farándula que para la conducción del Estado. Bueno, es que tampoco había mucho de dónde escoger.

La actitud de Duque se va asemejando de modo preocupante a la de un autócrata consumado. A ese tipo de individuos, aquejados de una megalomanía de tipo enfermizo, les molesta que otros les hagan ver sus errores. En mala hora el pueblo colombiano eligió a un individuo con más dotes para la farándula que para la conducción del Estado. Bueno, es que tampoco había mucho de dónde escoger.

David Cano

24 de Enero

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Creo que esto es un indicio más de cosas que ya ha mostrado La Silla: la falta de experiencia -que no se debe a su juventud- de Duque le hace ver el mundo y sus nombramientos muy chiquitos y muy convenientes.

Creo que esto es un indicio más de cosas que ya ha mostrado La Silla: la falta de experiencia -que no se debe a su juventud- de Duque le hace ver el mundo y sus nombramientos muy chiquitos y muy convenientes.

Juan Jaramillo

25 de Enero

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Cuando se hace el perfil de la señora González deberían aclarar que es un(a) "Colegial de número". Salvo que [email protected] [email protected] sean egresados del Rosario o conozcan a alguien que estudie o haya estudiado allí es imposible saber qué es.

Cuando se hace el perfil de la señora González deberían aclarar que es un(a) "Colegial de número". Salvo que [email protected] [email protected] sean egresados del Rosario o conozcan a alguien que estudie o haya estudiado allí es imposible saber qué es.

Juanita León

25 de Enero

971 Seguidores

Tienes razón, Juan. Ya lo explicamos. Gracias por hacernos caer en la cuenta.

Tienes razón, Juan. Ya lo explicamos. Gracias por hacernos caer en la cuenta.

Juan Jaramillo

25 de Enero

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Cuando se hace el perfil de la señora González en los primeros párrafos de la historia, deberían aclarar qué es un(a) "Colegial de número". Salvo que [email protected] [email protected] sean egresados del Rosario o conozcan a alguien que estudie o haya estudiado allí es imposible saber qué es.

Cuando se hace el perfil de la señora González en los primeros párrafos de la historia, deberían aclarar qué es un(a) "Colegial de número". Salvo que [email protected] [email protected] sean egresados del Rosario o conozcan a alguien que estudie o haya estudiado allí es imposible saber qué es.

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