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Por Ana León · 27 de Mayo de 2020

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No es una historia nueva en política. El rompimiento entre un dirigente y el heredero al que ayudó a llegar al poder es una situación recurrente y, por años, de hecho, el país ha tenido como botón para la muestra el caso de Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos. A nivel local, algo parecido podría comenzar a verse en Bucaramanga.

Allí, el popular exalcalde y sonado posible candidato presidencial Rodolfo Hernández fue determinante en la elección con votación histórica de su sucesor, el actual mandatario Juan Carlos Cárdenas, quien hasta antes de las regionales era un desconocido en política.

Cinco meses después, esa alianza está rota. Los otrora amigos no tienen ningún tipo de contacto. Y, aunque Hernández no se le ha ido de frente en oposición a Cárdenas, el exalcalde sí asegura que su ahijado está gobernando contradiciendo sus banderas y hasta lo califica de “blandengue”. 

Un rompimiento cantado desde la posesión

Durante las elecciones, Cárdenas se vendió como “el candidato de Rodolfo” y su campaña no tomó vuelo hasta que el entonces Alcalde Hernández renunció al cargo (tras haber sido suspendido por la Procuraduría por participar en política), y salió de frente a apalancarlo. 

En su discurso luego de ganar las elecciones, Cárdenas dijo que Hernández había inspirado su candidatura y le agradeció públicamente a él y a toda su familia. 

 

Sin embargo, desde ese mismo día marcó distancia con su padrino, tal y como nos lo dijo el mismo Hernández: “Ni me llamó ese día a darme las gracias”. 

Según el exalcalde, desde que Cárdenas se posesionó han hablado tres veces y la última vez en que acordaron reunirse fue el pasado 10 de abril, pero el Alcalde le canceló.

Ese distanciamiento, muestra que, aunque todos los votos de Cárdenas estaban sustentados en la popularidad de Rodolfo Hernández, ellos dos no eran uno. 

Tras la elección del hoy mandatario, como contamos en este video, la distancia siguió haciéndose visible en la posesión, a la que Hernández no asistió porque Cárdenas invitó a todos los mandatarios de la región, muchos de ellos miembros de la clase política tradicional a la que se ha enfrentado el exalcalde. 

“El protocolo en ninguna parte dice que usted tiene que invitar ladrones”, dijo en ese momento públicamente Rodolfo.

A la tensión evidente, se sumaron luego las críticas que el columnista Oscar Jahir Hernández empezó a hacerle a la Administración desde su blog. 

Óscar Hernández escribió cosas como que estaba mal rodeado y que estaba desconectado de la ciudadanía, y aunque las firmó a título personal, muchos interpretaron que venían de Rodolfo, debido a que el bloguero funge a la vez como vocero político del movimiento de Hernández (llamado la Liga de Gobernantes Anticorrupción).

Es decir, los comentarios del columnista se leían desde adentro del grupo de Rodolfo, que, además de Cárdenas, eligió a dos diputados en Santander y cuatro concejales en la capital. 

Pero el hecho más diciente de la división ocurrió hace dos semanas, cuando el periódico Vanguardia publicó un artículo en el que Hernández asegura que la Administración de Cárdenas no quiere continuar con los proyectos que venían andando de su periodo. 

Entre esos, remodelación de salones comunales, los llamados centros vida o parques. 

Eso no es del todo cierto porque las obras que dejó en marcha la Administración pasada ya fueron reactivadas, tras haber sido pausadas desde el año pasado por no contar con presupuesto aprobado.

En general, la gestión de Cárdenas ha seguido la línea rodolfista, al punto que varios cargos con capacidad de decisión, como los secretarios de Educación, Infraestructura y Cultura, vienen de la Alcaldía de Hernández y, tal y como nos dijeron dos fuentes de adentro de la Administración, tienen como orden continuar con el legado anterior. 

Lo que sí ha sucedido ahí es que algunos proyectos, que quedaron diseñados y listos para ejecutarse con Rodolfo, aún no han sido contratados.

Una fuente de adentro de la Alcaldía, que nos pidió no ser citada pues no es vocera autorizada, nos dijo que la explicación que le han dado a Hernández frente a eso es que por la pandemia la Administración entró en una tónica de priorización de recursos, previendo que se necesite mucha más inversión para atender contagiados. 

De cualquier forma, cuando le preguntamos directamente a Rodolfo Hernández por su visión frente a la Administración de Cárdenas, fue más allá de eso. 

“Yo lo veo blandengue. No sé si él tiene claro quién lo eligió. Para mi, lo eligió la ciudadanía que apoyó un estilo de gobierno basado en una confrontación y ruptura total con la politiquería (...) él quiere quedar bien con todo el mundo y en el servicio público usted tiene que quedar bien es con la ciudadanía”. 

Hay varios hechos que dan cuenta sobre ese cuestionamiento, que apuntan más hacia el perfil político que está mostrando Cárdenas. 

La apertura de Cárdenas con los políticos tradicionales

Totalmente contrario a lo que hizo su padrino, desde el día uno en que fue Alcalde, Juan Carlos Cárdenas no ha cazado pelea con ningún político tradicional de la región. Eso en parte se explica porque su temple es más de conciliación que de enfrentamiento. Más allá, mantiene buenas relaciones con ellos. 

Así es, por ejemplo, con la coalición mayoritaria del Concejo, que se declaró en independencia y recoge a 11 concejales representantes de partidos o grupos políticos tradicionales de la región, contra los que se eligió. 

Dos hechos evidencian la buena relación. Por un lado, como contamos en esta historia, en medio de la pandemia los concejales han sido invitados por la Alcaldía a repartir mercados. Por otro, tal y como nos dijeron dos fuentes que se mueven dentro del Concejo y una fuente de adentro de la Alcaldía, el control político por parte de esa coalición ha sido casi nulo. 

“Uno lo nota a la hora de aprobar por parte de esa coalición. No hay un debate profundo ni un análisis concienzudo…”, nos dijo uno de ellos. “No hicieron campaña con él, se declararon independientes pero parecen el comité de aplausos”, nos dijo otro. 

Lo paradójico de eso es que son los ocho minoritarios, seis de los cuales sí apoyaron en campaña a Cárdenas, entre quienes hay dos del Partido Verde y cuatro de la Liga rodolfista, más dos de oposición; quienes están liderando el control político en el Concejo. 

Además por esa relación con el Concejo, Cárdenas ha recibido críticas por la ambigüedad en su visión de austeridad y transparencia, dos de las banderas de su padrino. 

Uno de los cuestionamientos que mayor desgaste ha representado para Cárdenas ha sido la idoneidad de sus asesores de despacho. El caso más mediático hasta ahora ha sido el de Carlos Sotomonte, un activista por la defensa del Páramo de Santurbán y político que, aunque está recién graduado como licenciado en literatura, firmó un contrato para liderar la defensa de ese ecosistema por diez millones de pesos (un sueldo que suelen recibir en lo público personas con más experiencia). 

Tras la polémica que se armó, el contrato se echó para atrás, pero Sotomonte quedó de asesor de despacho y el cuestionamiento sobre su idoneidad sigue vivo. Sobre todo porque, si bien al interior de la Alcaldía su rol no es de toma de decisiones, su protagonismo en actividades de la Administración en medio de la pandemia, como entrega de mercados y jornadas de vigilancia y control de bioseguridad, sí ha sido cuestionado. 

Por el lado de la transparencia, si bien la pluralidad de oferentes en licitaciones que apareció en la era de Hernández se mantiene, la consigna de que la Alcaldía estaba de puertas abiertas para los ciudadanos ha palidecido.

Para la muestra, tal y como nos lo dijeron dos periodistas, un concejal y un funcionario de la misma Administración, hablar con algunos secretarios y con el Alcalde mismo es muy difícil (en La Silla no hemos podido hablar con él desde que se posesionó). A eso se suma que el despacho del alcalde ya no recibe (al menos hasta antes de la pandemia) a cualquiera que llegue buscando a Cárdenas, como lo hacía Hernández.

Eso para Cárdenas puede convertirse en impopularidad. Su imagen ya ha bajado en encuestas (en la última Gallup llegó al 52 por ciento, después de arrancar mandato con 61 por ciento, el bajón más grande entre los mandatarios alternativos, aunque eso también podría entenderse en parte como un efecto del Covid). 

La consecuencia política para Rodolfo, quien desde el año pasado emprendió un proyecto político con miras a ser candidato presidencial, aún es incierto. 

En parte, porque si bien ya Hernández ha hecho cuestionamientos a su sucesor, aún no se le ha ido en contra de frente, como suele ser su estilo y como sí lo hizo ya con otra aliada: una diputada de su movimiento que votó por el candidato a contralor del gobernador Mauricio Aguilar (del clan Aguilar, contradictor de Rodolfo), quien a la postre ganó. 

Fiel al estilo en ocasiones agresivo que le conoce el país, a esa diputada Hernández le dijo: “es una mentirosa redomada que no tiene vergüenza (...) que reconozca que vendió el voto”.

Por lo pronto, sobre Cárdenas nos dijo: “Démosle tiempito, por allá hasta octubre, a ver qué va a hacer”.

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