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Por Tatiana Duque | Adelaida Ávila Cabrera | Manuela Galvis · 18 de Diciembre de 2020

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Entrar a la Casa de Nariño para una reunión privada con el Presidente o asistir a un evento con él es un privilegio de pocos porque el tiempo de un Presidente es el bien público más valioso. Por eso entender en quiénes invierte su tiempo muestra mucho de las verdaderas prioridades de un mandatario.

La Silla Vacía revisó las más de 830 reuniones privadas y eventos públicos que Iván Duque sostuvo desde el 1 de enero hasta el pasado 10 de diciembre.

Lo hicimos con base en un derecho de petición sobre la agenda de reuniones del Presidente en su despacho y el registro de entradas a Palacio en el que el visitante dijo que se dirigía a la oficina de Duque. Esta información la completamos con los registros diarios de la agenda pública del Presidente, que aparece día a día en su twitter.

En líneas generales, a juzgar por la forma como invirtió su tiempo, queda claro que su prioridad fue el manejo de la pandemia; que pese al fracaso de su política de seguridad pasó muchas horas con su equipo de defensa; que está mucho más metido en la política menuda de lo que parece desde afuera; que su ‘primer círculo’ está integrado por los que conforman el consejo de redacción de su programa de TV; y que los empresarios concentran una buena parte de su tiempo, en desmedro de las organizaciones sociales. En todo el año, no se reunió ni una sola vez con Álvaro Uribe, según los registros.

1. El covid concentró su tiempo

 

Durante el primer mes de la pandemia que le impuso una narrativa al Gobierno, el Presidente invirtió la tercera parte de sus reuniones públicas y privadas con sus funcionarios, principalmente del sector salud, como el ministro Fernando Ruíz y la directora del Instituto Nacional de Salud, Marta Ospina, para discutir las medidas venideras, como la declaratoria de emergencia social, decretada el 17 de marzo, o la cuarentena estricta, anunciada tres días después.

Previamente, había ordenado instalar un Puesto de Mando Unificado por la emergencia declarada por la OMS; y, antes que cualquier otro científico, Duque había escuchado en dos encuentros diferentes (en febrero y marzo) a Manuel Elkin Patarroyo, criticado en ese momento por sus pares por decir que no había que generar pánico con el covid. 

Los primeros encuentros privados luego de la confirmación del primer caso de covid el 6 de marzo, fueron con empresarios, quienes fueron los primeros en recibir alivios tributarios para contrarrestar los efectos de la pandemia sobre la economía, como lo anunció el 12 de marzo.

Por ejemplo, el 7 de marzo se reunió con el Consejo Gremial Nacional; el 11 de marzo con Carlos Julio Ardila, dueño de la organización Ardila Lülle (empresa con la que se reunió dos veces más a mitad de año); el 13 con Anko Van der Werff, presidente de Avianca, la aerolínea que meses después tuvo un millonario préstamo del Gobierno (que al final no usó), y el 18 con Ricardo Macía Restrepo, dueño de la cadena de restaurantes Wok.

En tres oportunidades ese mes -y luego dos veces más en mayo y septiembre- se reunió con Andrés Cadena, cabeza de la consultora McKinsey, quien como contamos, propuso al Presidente estrategias como la de la creación de la Gerencia Covid, que Duque adoptaría semanas después.

Fue solo hasta el 14 de marzo que Duque reunió a los alcaldes de ciudades capitales del país -y durante los siguientes días lo hizo con las federaciones de ciudades capitales, municipios y gobernadores. También se reunió con algunos alcaldes en reuniones individuales, como Claudia López, de Bogotá- para plantear las primeras medidas.

2. El primer anillo de Duque

A diferencia de otros presidentes, Duque confía en un círculo muy muy estrecho de colaboradores en Casa de Nariño.

Su primer círculo de consejeros está conformado por la jefe de gabinete, María Paula Correa; el consejero económico, Víctor Muñoz; el asesor externo Juan Emilio Posada; sus consejeros en comunicaciones Carlos Cortés y Hassan Nassar; el director de discursos, Alejandro Salas y el director administrativo de Palacio, Diego Molano. Con ellos tiene sesiones casi diarias, y constituyen el primer anillo del mandatario.

Por ejemplo, Duque los reúne casi a diario para hacer un consejo de redacción para definir los temas de su programa, Prevención y Acción, que para el 10 de diciembre completaba 167 horas al aire.

3. Priorizó su tiempo con los ministros de Salud y de Defensa...y Deportes

En el conteo de reuniones privadas con su gabinete, queda claro que durante el 2020 la prioridad de Duque fueron la seguridad y la salud, con una sorprendente relevancia del ministro de Deporte, Ernesto Lucena.

El ministro Carlos Holmes Trujillo se reunió 18 veces con Duque; muchas visitas coinciden con momentos clave, como la noche de protestas en Bogotá en septiembre por brutalidad policial; la caída de alias Uriel del ELN en Quibdó ese mismo mes; o el domingo 13 de enero, cuando Semana publicó el escándalo de chuzadas en el Ejército.

Por las obvias razones de la pandemia, el ministro de Salud Ruiz le sigue de cerca en ese top con 16 encuentros, sin contar las más de 150 veces que el funcionario ha ido a Palacio para aparecer en el programa de televisión que dirige y presenta el Presidente.

También se reunió con Margarita Cabello (Justicia y hoy Procuradora, 12 veces) y Alicia Arango (Trabajo e Interior, 12 veces), quien si bien quedó relegada por la crisis de la pandemia, es una de las que le habla al oído al mandatario.

El caso de Ernesto Lucena, el MinDeporte, es llamativo. El jefe de esa cartera -que tiene un año y medio de antigüedad- se ha reunido en privado con el presidente 11 veces y no solo para temas de su función.

Eso queda claro el 23 de julio cuando fue con Rodrigo Noguera, rector de la universidad de ambos, la Sergio Arboleda; y otra vez, el 27 de ese mes, con el entonces candidato a magistrado de la Corte Constitucional, Jorge Ibáñez, quien tuvo el guiño del Presidente para ganar esa elección en el Congreso.

Lucena ha tenido más encuentros con Duque que la misma vicepresidente, Marta Lucía Ramírez (9 veces). Si bien la funcionaria es clave en la reactivación económica, como contamos no hace parte ‘del llavero’ del Presidente.

El Presidente se ha reunido con Lucena, que es su amigo de la universidad, incluso más veces que con su ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla (9 veces).

Se reunió mucho menos con su ministra de Ciencia, Mabel Torres (6 veces), que por el covid podría haber jugado un papel; con la de Cultura, Carmen Inés Vásquez, encargada de la Economía Naranja, su gran bandera de campaña, (6 veces), y con la de Educación (6 veces), dado el impacto que ha tenido el Covid sobre la escolarización de los niños.

4. Duque está más metido en la política menuda de lo que proyecta

Este año Duque mostró la fuerza que tenía en el Congreso al conseguir la elección de sus favoritos a magistrado de la Corte Constitucional, Defensoría del Pueblo y Procuraduría General de la Nación.

Prueba de su interés en estas elecciones son las 12 reuniones que tuvo el mandatario con diferentes aspirantes para esos cargos.

La mitad de esos encuentros fueron con posibles candidatos a la terna que Duque conformó para la Defensoría. Uno de esos con Carolina Carrillo, una aspirante que tenía el guiño de La U y quien ese partido quería que quedara en la terna. Otra más con el exmagistrado Angelino Lizcano, quien había buscado a La U y Cambio Radical para entrar en la terna.

Dos de ellos fueron con Elizabeth Martínez, aspirante avalada por La U, pero más clave aún, amiga del Presidente, quien quedó en la terna (antes de la elección renunció).

Tres días antes de definir esa terna, se reunió con Carlos Camargo, el eventual ganador, apoyado por el Partido Conservador y era ‘el candidato del Presidente’ como revelamos en su momento.

En el caso de la Procuraduría, aunque Margarita Cabello era la candidata del Presidente, durante la campaña para ese cargo Duque se reunió el 24 de julio con el exviceprocurador Juan Carlos Cortés, quien fue acompañado por la hoy exsecretaria jurídica, Clara María González. Doce días después, Cortés fue ternado por el Consejo de Estado.

Duque hizo otra ronda de reuniones entre el 26 de julio y 8 de agosto con los ternados del Consejo de Estado para la Corte Constitucional: Marino Tadeo (el 26 de julio y 8 de agosto), Jorge Ibáñez (27 de julio) y Natalia Ángel (28 de julio).

Un mes después, el 27 de agosto, sobre las 6 de la tarde, Ibañez fue elegido magistrado por el Senado. A las 7:30PM visitó a Duque en Palacio.

“Son visitas casi que protocolarias”, nos dijo una persona que asistió a uno de esos 12 encuentros. “La primera pregunta de los congresistas siempre es: ‘¿quién es el candidato del Presidente?’”.

5. Con los políticos, de puertas para adentro y ninguna reunión con la oposición

En público son pocas las veces que Duque se deja ver al lado de políticos y congresistas. 

Pero en privado, tuvo 47 citas graneadas con dirigentes políticos y congresistas de los partidos de su coalición e independientes. Son reuniones pequeñas, no grandes reuniones de bancadas completas (quizás por el aislamiento impuesto por el covid) y no encontramos ninguna entrada al despacho de políticos de la oposición.

Los políticos más asiduos son los uribistas del Centro Democrático (21) siendo el senador y amigo de Duque, Ernesto Macías, el que más veces fue (3). Otros más ‘purasangre’ como los senadores Paloma Valencia (2), Charo Guerra (1) o Carlos Felipe Mejía (1), también pasaron por el despacho de Duque; y los dirigentes del partido, Fabio Valencia Cossio, Sergio Araújo y el dirigente gremial José Félix Lafaurie.

En ese conteo le siguen los conservadores, reforzados en su coalición con el MinAgricultura. Duque se reunió con los congresistas Laureano ‘el gato volador’ Acuña, Emeterio Montes, Germán Blanco, Nora García y Eduardo Enríquez; y con el dirigente valluno Ubeimar Delgado, luego de que no pudiera tomar posesión de la embajada en Suecia porque no sabía inglés.

Pero los primeros que estuvieron allá este año, entre el 8 y 9 de enero, fueron Aurelio Iragorri, entonces presidente de La U; y cuatro congresistas de Cambio Radical. Duque negoció con ellos su entrada a la coalición, confirmada en febrero, al nombrar a Fernando Ruiz en el Ministerio de Salud y a Ángel Custodio Cabrera en la cartera de Trabajo.

Las reuniones no pararon. De La U también fueron el hoy detenido Eduardo Pulgar (en febrero), el senador José Alfredo Gnecco (en agosto) y también Duque se reunió con Dilian Francisca Toro en noviembre, 10 días antes de que La U la eligiera como presidenta del Partido.

Con Cambio Radical, Duque se reunió otras tres veces: con Carlos Cuenca, expresidente de la Cámara; los charistas Arturo Char (presidente del Senado) y Luis Eduardo Díazgranados; y con Rodrigo Lara.

Dos días antes de que saliera de La U para irse a las toldas petristas, el 13 de octubre, el senador Armando Benedetti visitó al Presidente. No nos respondió llamadas ni chats sobre las razones del encuentro. También, Duque dedicó tiempo de su agenda para recibir una vez al senador Jonatan ‘Manguito’ Tamayo, que aunque entró al Congreso como miembro de la lista petrista de los Decentes, en la práctica vota como uribista.

6. Uribe nunca fue a Palacio, pero Duque le dedicó tiempo y espacio a su captura

En el imaginario del país político, de redes e influenciadores, está que el padrino político del Presidente, Álvaro Uribe, es quien realmente manda. Creen que Duque es el “subpresidente”.

Sin embargo, no encontramos ningún documento de Palacio que registrara entradas este año del exsenador a la Casa de Nariño. Puede ser porque estuvo en cuarentena obligatoria la mitad del tiempo por su edad y la otra porque estaba preso.

No obstante, Duque le invirtió tiempo durante su captura.

En público, Duque hizo referencia explícita al encarcelamiento del expresidente el 3 de agosto por orden de la Corte Suprema; y en privado, varias reuniones muestran que estuvo pendiente del tema.

Hizo una declaración pública usando los medios de la Presidencia para criticar el encarcelamiento. Un argumento que repitió en entrevistas entre el 4 y 7 de agosto en Caracol TV, Caracol Radio, W Radio, La Fm y Noticias RCN.

En privado, el 1 de julio, un mes antes de la detención de Uribe y cuando había ruidos de una posible detención, Duque recibió al abogado del expresidente Jaime Lombana y al dirigente del Centro Democrático, Sergio Araújo. A ambos les ofendió que les preguntáramos sobre el motivo de la reunión.

Un mes después, con Uribe preso, Duque recibió a Tomás Uribe, el hijo del expresidente, el 7 de agosto (cuatro días después de la detención); y la segunda, el 2 de septiembre, 12 días después de que Uribe renunciara al Senado para que su caso pasara a la Fiscalía.

“Fui a actualizarlo de la situación familiar”, nos confirmó Tomás Uribe.

Durante agosto, en plena crisis uribista por la detención, también pasaron por su despacho políticos de su partido como Sergio Araújo, Paloma Valencia (quien por esos días propuso una Constituyente para reformar la justicia y había pedido públicamente a Duque apoyarla), Honorio Henríquez y María del Rosario Guerra.

7. Pasó poco tiempo con organizaciones sociales o víctimas

Durante todo el año, Duque tuvo 11 encuentros con organizaciones sociales, civiles, víctimas y los excombatientes de las Farc. De ellos, ocho fueron encuentros públicos en eventos previamente cuadrados por entidades del Gobierno: la inauguración del Museo del Centro de Memoria Histórica, la radicación de un proyecto de ley para la organización Comunal y reuniones de la comisión nacional de garantías de seguridad. 

Tres veces se reunió en privado con organizaciones sociales: tuvo dos reuniones con los miembros de la comisión nacional de garantías de seguridad, a la que van delegados de las víctimas, y otra reunión con excombatientes de las Farc que marcharon hacia Bogotá en noviembre para pedir protección por sus vidas tras 50 asesinatos este año.

El 22 de agosto, siete días después de las dos masacres, visitó a los familiares de los ocho jóvenes asesinados en Samaniego, Nariño, y también se reunió con los familiares de las cinco víctimas de la masacre en Llano Verde, en Cali.

El 19 de octubre, cuando la Minga indígena del Cauca, llegó a Bogotá a pedirle una cita, su agenda no cambió. Duque tuvo un evento con empresarios textiles; se reunió con su MinAmbiente, con la ONU y con los militares en Palacio. A una cuadra, la Minga le dejaba una silla vacía.

8. La pandemia lo concentró en Bogotá

La pandemia obligó al Presidente a quedarse en Bogotá casi seis meses, tiempo en el que tuvo más de 600 reuniones en Palacio y en algunos municipios de Cundinamarca. Desde agosto, comenzó a viajar a regiones, siendo Antioquia (tierra uribista) la que más visitó (13 veces). En noviembre, por el paso de los huracanes Eta e Iota, Duque trasladó a medio gabinete a San Andrés para atender la emergencia y allí estuvo más de 10 días.

En las otras regiones del país, además de hacer consejos de seguridad (Tumaco, Tibú o Arauca), también entregó obras y arrancó sus reuniones de reactivación económica, a partir de octubre.

9. Los alcaldes, en un segundo plano

 

Duque privilegió durante el año sus encuentros con miembros de su propio Gobierno (304) a eventos y reuniones con alcaldes locales y gobernadores (82).

Siendo el alcalde de Medellín, Daniel Quintero y los gobernadores de Antioquia (Aníbal Gaviria y Luis Suárez, encargado cuando Gaviria estuvo preso) con los que más se encontró, con un total de seis veces.

Con Claudia López, su mayor contrapeso en liderazgo en lo regional, se ha reunido cinco veces: al inicio de la cuarentena, cuando López era insistente en sus críticas al Presidente por el manejo de la emergencia; y en septiembre, tras la crisis de protestas en la ciudad por brutalidad policial. En febrero, se reunieron para hablar de movilidad.

10. Los medios y la TV, de cerca

Como contamos, el foco principal de su estrategia de comunicaciones se centró en su programa diario ‘Prevención y Acción’ que hasta el 10 de diciembre completaba 167 horas al aire (equivalente a casi una semana ininterrumpida de transmisión).

Duque eliminó las ruedas de prensa de Palacio y optó por dar entrevistas a los medios que escoge discrecionalmente.

Varios de estos medios coinciden con nueve reuniones privadas que tuvo con periodistas o directores, aunque no coinciden con las fechas de las entrevistas públicas.

Dos de ellas, con el presidente de Canal Uno, Ramiro Avendaño, quien sigue transmitiendo su programa. Las otras siete, con su exdirector de comunicaciones y gerente de Rtvc, Álvaro García; con el periodista Juan Carlos Iragorri de RCN Radio; con el director de Noticias RCN, Juan Lozano; con el director de la Emisora Atlántico, Jorge Cura; con el director de La Fm, Luis Carlos Vélez; con el exdirector del canal RCN, Paulo Laserna y con la directora editorial del portal Kien y Ke, Daissy Cañón.

Ñapa: Ha hablado con muchos presidentes, pero no con Biden

Hasta el 10 de diciembre, Duque había hecho ocho viajes internacionales, siete de esos antes de declarar la emergencia por la pandemia. En noviembre retomó los viajes internacionales, con una visita exprés a Bolivia y Chile.

De resto, aunque no ha salido del país, invirtió tiempo en reuniones virtuales con mandatarios del continente, especialmente los miembros de Prosur, Mercosur y la Alianza del Pacífico, para cuadrar medidas por el covid, y recibió en Palacio a los líderes opositores venezolanos Juan Guaidó, presidente interino; y Leopoldo López.

Aún así, aún no ocurre la llamada con Joe Biden, el electo presidente de Estados Unidos.

Comentarios (1)

Wilozada

19 de Diciembre

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Muy buen trabajo de LASILLAVACÍA, demuestra a las claras que la prioridad de este aspirante a gobernante ha sido la de desarrollar la agenda del partido del expresidente, exsenador y expresidiario del Ubérrimo. No se entiende el descontento (quizás de labios para afuera) del ala "radical" (¿existe alguna "moderada"?) del Centro Democrático con Duque, si hasta ahora ha hecho bien la "tarea".

Muy buen trabajo de LASILLAVACÍA, demuestra a las claras que la prioridad de este aspirante a gobernante ha sido la de desarrollar la agenda del partido del expresidente, exsenador y expresidiario del Ubérrimo. No se entiende el descontento (quizás de labios para afuera) del ala "radical" (¿existe alguna "moderada"?) del Centro Democrático con Duque, si hasta ahora ha hecho bien la "tarea".

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