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Por Juan Esteban Lewin | Juanita León · 24 de Julio de 2020

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Al terminar la sala plena de ayer, el magistrado Carlos Bernal Pulido les contó a sus ocho compañeros de la Corte Constitucional que renuncia a su cargo para irse a ser profesor en Ohio, Estados Unidos.  Con su renuncia, cinco años antes de que se venciera su compromiso, se convirtió en la última desilusión del magistrado en su cargo.

Bernal llegó a la Corte Constitucional en 2017, ternado por Juan Manuel Santos, y precedido del aura de un gran jurista.

Se había graduado de la Universidad Externado en 1996 con Summa Cum Laude, la máxima distinción académica. Había sido un prestigioso profesor de derecho constitucional de su alma mater desde 2002, consultor internacional y también profesor invitado en varias universidades del exterior. Tenía dos doctorados, uno en Derecho de la Universidad de Salamanca y el otro en Filosofía de la Universidad de Florida, con varios libros y decenas de artículos académicos.

Además, era considerado un experto en argumentación jurídica constitucional, y lo que más pesó en ese momento: era el candidato del exmagistrado de la Corte (que también abandonó el cargo a mitad del camino) Juan Carlos Henao y rector del Externado.

Henao había sido uno de los tres juristas encargados por Santos para diseñar el capítulo de Justicia Transicional del Acuerdo de la Habana y el entonces presidente le tenía confianza. Cuando Henao le recomendó a Bernal, Santos lo ternó convencido de que defendería el Acuerdo de Paz y que seguiría la tradición liberal de ese despacho, considerado internamente en la Corte como el despacho "de Cesar Gaviria".

Por ese despacho habían pasado algunos de los magistrados más progresistas y más alineados con la Constitución del 91: el magistrado Eduardo Cifuentes (que, entre otras cosas, afinó la metodología del test de igualdad en Colombia), Manuel José Cepeda (que sacó la famosa tutela de los desplazados, la de las excepciones al aborto y la de salud) y María Victoria Calle (clave para tumbar la segunda reelección de Uribe).

Bastó una semana para que Bernal diera el primer golpe a esa ilusión. 

El magistrado, en su primera sala plena, armó la mayoría para limitar fuertemente el mecanismo del fast track, que era fundamental para la implementación legislativa de todo el paquete de reformas que traía el Acuerdo de Paz.

Su decisión tomó por sorpresa a Santos, que había asumido que Henao no recomendaría a nadie que no llegara a defender el Acuerdo. Aunque, como lo contó La Silla en su momento, en la audiencia previa que tuvieron los ternados ante la Corte Bernal defendió la teoría constitucional que luego aplicó en esa discusión.

Con sus siguientes decisiones, Bernal fue demostrando que de liberal no tenía nada: votó a favor de limitar el aborto en los tres casos permitidos, salvó su voto en la caída de la tributaria de Iván Duque, e intentó limitar la tutela, entre otras movidas que lo convirtieron en el magistrado más de derecha de la Corte (no participó en el debate de las objeciones de Duque a la JEP, pues se declaró impedido porque había asesorado a los militares en el tema).

Su visión estaba atravesada por su fe cristiana, la misma de la senadora liberal Viviane Morales, quien fue su principal apoyo durante su campaña a la Corte.

Esto se volvió evidente en un artículo académico, en el que ata sus convicciones religiosas con su argumentación constitucional.

En el polémico artículo, que escribió ya en la Corte y que reveló La Silla hace un año, Bernal justifica su función como magistrado en la Biblia, y especialmente en el Antiguo Testamento, para argumentar, a partir de textos bíblicos, que los jueces deben ser catalizadores de cambios y comparando la función de él y sus colegas con la de los profetas.

Escribió, por ejemplo "Tal como Natán se acercó a David y catalizó una reacción que lo llevó a arrepentirse, los tribunales deben dialogar y cooperar con otras ramas del poder público".

El texto fue publicado en la revista Dikaion, de la facultad de derecho de la Universidad de La Sabana, de la que se volvió profesor.  

Su entrada a la Universidad de la Sabana, que es cercana al Opus Dei, ya era sorprendente para quien había sido profesor durante años de la muy liberal Universidad Externado. Pero cuando apareció en un video, como magistrado, promoviendo la maestría de derecho de su nueva alma mater, en círculos del Externado lo resintieron.  

Ya había perdido el respaldo del Gobierno que lo ternó, y ahora el de la Universidad que lo promovió.

A la Corte, Bernal llegó con la ambición de cambiar la jurisprudencia. Así se lo oyeron decir dos personas con las que habló La Silla para esta historia. 

Se ideó un test de "vulnerabilidad" para limitar más la tutela. Fracasó aunque alcanzó a usarlo en unos pocos casos (ver acá o acá); quiso cambiar el test de proporcionalidad y no lo logró; Intentó otras teorías, pero como nos dijo un colega de sala, "no cedía en nada, para él no hay grises en la vida". 

Tener posturas inamovibles no suele funcionar en un cuerpo colegiado como la Corte y Bernal nunca pudo consolidar un equipo estable que le ayudara, pues la gente de su despacho rotaba constantemente. Sin equipo que lo reforzara y sin el liderazgo, terminó siempre en la minoría, salvando el voto en muchas decisiones.
 

En muchas tutelas, prefería no entrar a resolver de fondo, algo inusual en la Corte.  "Era el rey de la inhibición", dijo el miembro de uno de los despachos a La Silla.

Tampoco le ayudó que publicara artículos académicos criticando jurisprudencia de la corporación mientras seguía siendo magistrado.

Cuando ayer anunció su renuncia precoz, fue, entonces, la última desilusión que dejó en la Corte Constitucional.

Nota de la Editora: este análisis fue construído sobre la nota de la noticia de la renuncia de Bernal que publicamos ayer y la reemplaza.

Comentarios (6)

Marleny Barrera López

23 de Julio

5 Seguidores

Extraña esa renuncia. Cuando Montealegre lo hizo recuerdo a un tratadista europeo que se preguntaba:"quien renuncia a una de las mejores cortes del mundo".

Extraña esa renuncia. Cuando Montealegre lo hizo recuerdo a un tratadista europeo que se preguntaba:"quien renuncia a una de las mejores cortes del mundo".

Javier M

24 de Julio

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Supongo que se irá a enseñar Teología en Xavier University. Ohio, lindo est...+ ver más

Supongo que se irá a enseñar Teología en Xavier University. Ohio, lindo estado.

Flautistadehamelin

24 de Julio

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Pues ojalá el que llegue tenga un perfil similar. Ya está bien de tanto pens...+ ver más

Pues ojalá el que llegue tenga un perfil similar. Ya está bien de tanto pensamiento único, el mismo que filtró universidades, periódicos y gobierno.

diaverde

25 de Julio

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Claro, claro, un perfil similar, cómo no. Porque no hemos tenido suficiente d...+ ver más

Claro, claro, un perfil similar, cómo no. Porque no hemos tenido suficiente de fanáticos enfermos que quieren mezclar sus creencias primitivas con la ley, el estado de Derecho y el sentido común.

Jorge Andrés Ortigoza Ulloa

24 de Julio

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El daño que puede hacer una sola persona a un país. El asunto del fast track quedará para la posteridad. El señor Bernal Pulido tendrá que cargar con esa decisión toda la vida. Ahora no es tan fácil dimensionarlo, pero el mayor golpe al acuerdo fue ese fallo de la Corte Constitucional. Más que el mismo plebiscito. Otro sería el país si Santos dejaba implementado el acuerdo.

El daño que puede hacer una sola persona a un país. El asunto del fast track quedará para la posteridad. El señor Bernal Pulido tendrá que cargar con esa decisión toda la vida. Ahora no es tan fácil dimensionarlo, pero el mayor golpe al acuerdo fue ese fallo de la Corte Constitucional. Más que el mismo plebiscito. Otro sería el país si Santos dejaba implementado el acuerdo.

Ariel Hoyos Hoyos

27 de Julio

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Nueva tendencia del derecho ser menos positivista y más fáctico equilibrando...+ ver más

Nueva tendencia del derecho ser menos positivista y más fáctico equilibrando lo abstracto con lo empirico. Los humanos nos movemos basados en ideas arquetípicas que según Platón existen autónomamente y se expresan a través de las personas. la Biblia es un libro de arquetipos que puede aplicarse en derecho para referenciar el comportamiento de las personas tema digno de abordarse por los juristas.

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