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Por Nohora Celedón · 08 de Marzo de 2021

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Solo hay dos certezas en este momento sobre el contenido de la reforma tributaria que presentará el Gobierno en el Congreso este año: que será grande -buscará recaudar una suma cercana a los 15 billones de pesos- y que no se llamará reforma tributaria.

Se llamará “reforma fiscal y social”. Tanto el viceministro de Hacienda, Juan Alberto Londoño, como el del Interior, Daniel Palacios, corrigen amablemente cuando la llaman de otra forma. El argumento es que, además de cambios en los impuestos, traerá reformas de fondo a programas sociales y recortes de gastos públicos. 

 

De resto, según averiguó La Silla Vacía, no se conoce aún un texto con la propuesta, y no se ha socializado ni con empresarios, ni con los congresistas que deben aprobarla. Así las cosas la tributaria, o reforma fiscal, no será la que marque el arranque de la agenda legislativa del Gobierno este año, como habían prometido. 

En todo caso la gran discusión de esta reforma no estará en cómo se llama sino en los impuestos que el Gobierno debe empezar a recaudar a partir del 2022. Colombia tiene la urgencia de pagar las deudas que ha adquirido para el manejo de la pandemia, reducir el déficit fiscal, y mantener el grado de inversión. 

Como porcentaje del PIB, la deuda ha crecido de 50,3 por ciento al 65,1 por ciento, entre el 2019 y el 2021, y en 2020 el país cerró con un déficit de 7,8 y crecerá a 8,6 en 2021, según las estimaciones del Ministerio de Hacienda.

La incertidumbre tiene en ascuas a congresistas y políticos. El Gobierno ha ambientado en términos muy generales la idea de gravar con IVA bienes exentos, incluyendo algunos de la canasta básica, una medida inmensamente impopular. Por eso la posición de los congresistas, incluso los de la bancada de Duque, frente a la tributaria puede definir su futuro electoral en 2022. 

Esa idea tampoco es fácil de vender a empresarios y gremios, que podrían perder nuevas exenciones tributarias en medio de la reactivación.

El Gobierno todavía no les ha mostrado un texto de la propuesta, que tienen guardada desde febrero y que ya el presidente Iván Duque conoce. Y probablemente no lo hará hasta que no se publiquen oficialmente los resultados de la comisión de expertos sobre beneficios tributarios, que entregará el 17 de marzo. 

En público los funcionarios han pasado de lanzar propuestas concretas sobre la tributaria a decir que solo tienen ideas generales. 

Aunque todavía contará con tiempo para que sea aprobada y llevará mensaje de urgencia, que permite que el Congreso la aprueba en 3 debates y no en 4, el reloj juega en contra del mayor reto del Gobierno en el legislativo: que partidos y congresistas aprueben subir los impuestos justo en el año de elecciones.

La demora que perjudica

En la agenda legislativa que presentó el ministro del Interior en Hatogrande en enero dice que en febrero tendrían que haber finalizado las reuniones con las bancadas para socializar el proyecto; en marzo debería estar lista la ponencia para radicar con mensaje de urgencia; en abril pasar debates en comisiones y en mayo aprobado en plenarias.

El plan está retrasado. 

Ya es marzo y las reuniones con las bancadas no se han hecho. Siete congresistas de comisiones económicas de Senado y Cámara coincidieron en que, salvo las pistas que ha dado el Ministerio en medios de comunicación, no tienen claro lo que va a presentar.

Lo que ha dicho el Gobierno en medios es que su propuesta incluirá entre otros puntos la unificación de la tarifa del IVA (que terminaría poniéndole impuestos a algunos productos de la canasta básica que hoy no lo tienen, como alimentos), el aumento de la tarifa y el número de personas que pagan impuesto de renta, más impuestos verdes y más plata para subsidios directos.

La semana pasada el ministro Alberto Carrasquilla no habló de propuestas sino de “ideas que está discutiendo internamente”. Aunque no ha presentado el proyecto al Consejo de Ministros, dos jefes de cartera nos confirmaron que ya han tenido reuniones internas con funcionarios de Hacienda para conocer los puntos claves de la tributaria y hacerles comentarios.

Lo que está más claro es el tamaño de la tributaria. 

La semana pasada, en la presentación del Plan Financiero de 2021, Carrasquilla reiteró que necesitan recaudar unos 15 billones de pesos adicionales desde el 2022, más del doble de lo que han recaudado las últimas tres tributarias sumadas.

Dijo, también, que ya conoce el informe de la comisión de expertos de beneficios tributarios, que debería servir de base para la reforma que presentarán. Sin embargo, el informe solo se divulgará la próxima semana, cuando reinician las sesiones del Congreso.

Un empresario y un líder gremial nos dijeron extraoficialmente que en reuniones en Palacio les han hecho saber que, aunque en Hacienda tienen clara la reforma que quieren hacer, en la Presidencia y el Centro Democrático les preocupa que ese proyecto sea un papayazo para la oposición en plena campaña para 2022.

Y que esa consideración ha demorado la presentación de la reforma. Dos funcionarios del Gobierno nos negaron esa versión.

Cualquiera que sea la razón, es poco probable que el Gobierno presente el proyecto la próxima semana. Lo podría hacer en las dos últimas semanas de marzo o en la primera de abril. 

Las movidas con el Congreso

Aún sin texto, el Gobierno ya se ha movido para conseguir apoyos para su reforma.

Según nos confirmaron dos congresistas, el viceministro Londoño ha llamado a varios de ellos para explicarles la necesidad del proyecto.

Ha argumentado que es responsabilidad del Gobierno dar una señal al mercado de que está dispuesto a tomar decisiones difíciles para cumplir con el pago de sus deudas, para evitar que las calificadoras baje la calificación de riesgo y que se disparen los intereses de la deuda, como explica en detalle Rudolph Hommes en esta columna del sábado en La Silla Llena.

El Gobierno también argumentará, como ha planteado el viceministro a los congresistas, es que el proyecto buscará eliminar la pobreza extrema, como explicamos en esta historia y lo reiteró públicamente el ministro Carrasquilla en esta entrevista en El Espectador.

“Va estar muy difícil, pero si sale adelante, pienso incluso que lo que evidentemente parece ahora un pasivo reputacional en el corto plazo, puede convertirse en una suerte de legado de este gobierno”, nos dijo un alto funcionario del Gobierno que no está autorizado a hablar del tema.

La Silla corroboró que el vocero del Centro Democrático en el Congreso, Gabriel Velasco, pidió por Whatsapp a sus compañeros de bancada ser muy prudentes en sus declaraciones frente a la tributaria. Les dijo que si van a dar declaraciones se concentren en que la inversión social va a aumentar con la reforma y no en los impuestos que aumentará para hacer eso posible.

Esto muestra que en el partido de Gobierno ya buscan alinear el discurso.

No es claro qué pase en otras bancadas. Ningún congresista conservador ni de La U quiso hablar con nosotros para este artículo. La vocera de La U, Dilian Francisca Toro, ya dijo que no apoyarán una reforma que incluya el aumento del IVA a la canasta familiar. 

En Cambio Radical el senador Richard Aguilar nos confirmó que hubo conversaciones informales con el Gobierno y que esta semana habrá reuniones oficiales con congresistas para ver el texto, que el Ministerio de Hacienda está afinando con recomendaciones de los otros ministerios.

Con los otros partidos, más distantes del Gobierno, el trabajo es más difícil.

“Ellos (del Ministerio de Hacienda) me llamaron y querían mostrarme algo de la reforma. Pero saben que nosotros difícilmente vamos a acompañar una tributaria, si no lo hicimos hace dos años menos lo vamos a hacer ahora terminando el periodo”, nos dijo un congresista liberal que pidió no ser citado.

Este partido ya sacó pancartas en varias de sus sedes diciéndole “mamola” al IVA a la canasta básica, recordando la expresión que identificaba al fallecido líder liberal Horacio Serpa. Eso de entrada muestra que si el Gobierno se decide a presentar la reforma con la propuesta de unificar el IVA, seguramente no contará con los liberales.

Con los partidos de oposición, el Verde, el Polo y los Decentes no han hecho acercamientos como nos confirmaron congresistas de esa colectividad. Pero también han cantado sus posiciones en contra.

Para empresarios el IVA también puede empantanar la reforma

Al igual que los congresistas, los empresarios y líderes gremiales también están a la espera del texto.

El presidente del Consejo Gremial Nacional y de la Confederación de Cámaras de Comercio, Julián Domínguez, dijo a La Silla que del Ministerio de Hacienda hubo acercamientos, pero aún no socialización de un texto. 

“Nos han dicho que al gobierno le interesa conocer nuestra opinión una vez tenga el proyecto”, dijo que esperan conocer más en estos días.

La opinión de varios empresarios, al menos en cuanto a la propuesta de unificar el IVA, es clara. Se han opuesto públicamente Fenalco, la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC) y el presidente del Grupo Éxito, Carlos Mario Giraldo, quien dijo que gravar los alimentos no va a arreglar la situación fiscal de Colombia.

El presidente del Grupo Sura, Gonzalo Pérez, fue más sutil. Dijo que si bien es necesaria una reforma tributaria, sería suficiente con combatir la evasión y la elusión de impuestos.

El presidente de la SAC, Jorge Enrique Bedoya, dijo a La Silla que sería muy grave para los consumidores aumentar el IVA de productos de la canasta familiar, y que esto podría echar por debajo los esfuerzos de reactivación económica anunciados por el Gobierno.

“Si la demora va a llevar a que el gobierno desista de subir el IVA, bienvenida la demora. Pero lo ideal es que antes que la radique, la socialice con todos”, dijo Bedoya.

El IVA es la forma más fácil que tiene el Gobierno para recaudar una buena parte de la plata que necesita. Por todas las exenciones que tiene la Dian deja de recibir alrededor de 71 billones de pesos al año, por lo que eliminar algunas le permitiría a la Nación recaudar un buen porcentaje de lo que le hace falta.

Además, como esperan ampliar subsidios como la llamada devolución del IVA que crearon en la anterior reforma o ingreso solidario que se crearon en la pandemia, argumentan que pueden aumentar ese impuesto sin afectar a los más vulnerables.

Como no hay proyecto, todos los cálculos frente a esta propuesta son especulativos. 

Aún así, a ninguna de las 17 fuentes con las que hablamos para esta nota le cabe duda alguna de que el IVA va a ser una de las discusiones más álgidas del Gobierno para esta tributaria.

Hay un riesgo de que, como ocurrió en la tributaria de 2018, esa propuesta se caiga en el Congreso. Más ahora que mientras el Ministerio de Hacienda hace sus cuentas para dejar cuadrado su balance para el próximo año, los congresistas y los partidos hacen las suyas para ganar votos en 2022.

Comentarios (1)

Gustavo Adolfo

08 de Marzo

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Si el gobierno quiere aumentar los impuestos primero debería demostrar que ha mejorado la eficiencia en el gasto público. No veo que ese tema esté en el debate público. No tiene presentación que un administrador ineficiente pida mas plata.

Si el gobierno quiere aumentar los impuestos primero debería demostrar que ha mejorado la eficiencia en el gasto público. No veo que ese tema esté en el debate público. No tiene presentación que un administrador ineficiente pida mas plata.

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