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Margarita Leonor Cabello Blanco

Procuradora electa • TOTAL DE CONEXIONES 0
Actualizado: 28 de Agosto de 2020

La nueva Procuradora General de la Nación es una abogada barranquillera que se dio a conocer cuando Álvaro Uribe la incluyó en la segunda terna que presentó a la Corte Suprema para elegir Fiscal General de la Nación, en reemplazo de Virginia Uribe. Hasta ese momento era una persona de bajo perfil, como informó La Silla Vacía.

Margarita Cabello no es de la élite barranquillera, pero sí tuvo acceso a educación privilegiada en colegios religiosos. Luego entró estudiar derecho en la Corporación Universitaria de la Costa y especializarse en la Universidad del Rosario, en Bogotá.

La trayectoria profesional de Cabello se ha desarrollado toda en Barranquilla hasta 2009, excepto por un breve paso de dos meses por una compañía financiera del grupo Santodomingo, en la rama judicial. A lo largo de casi tres décadas fue escribiente, juez y magistrada en asuntos de derecho civil y de familia. Además, tiene un perfil académico: ha sido docente de posgrados, conferencista y presidenta del capítulo Barranquilla del Instituto Colombiano de Derecho Procesal, y ha publicado cuatro ponencias en libros sobre temas jurídicos. Aunque discreta, su fama de mujer seria, trabajadora y estudiosa se fortaleció cuando, en varias ocasiones, obtuvo reconocimientos por su labor como juez y magistrada.

Con su bajo perfil y su muy buena fama, resultó nombrada Procuradora Delegada para Vigilancia Disciplinaria por Alejandro Ordóñez en abril de 2009. Ese fue el inicio de un viraje en su carrera. Pasó de la rama judicial al ministerio público; del bajo perfil de las sentencias a la notoriedad política. Y Ordóñez la siguió impulsando: según diversos columnistas, como María Jimena Duzán, María Elvira Bonilla o Cecilia Orozco, fue el Procurador quien más impulsó para que Álvaro Uribe la incluyera en su terna para Fiscal General en 2009.

En los debates alrededor de la elección de fiscal, Cabello fue quien obtuvo más votos. Su carrera en la rama judicial y su perfil de jurista fueron atributos que le gustaron a buena parte de los magistrados de la Corte. Tanto así, que si la Corte Suprema hubiera decidido modificar su reglamento interno en ese momento, habría sido elegida Fiscal General. Pero no obtuvo la mayoría calificada por su cercanía con Ordóñez y con el Gobierno: ella acompañó al secretario jurídico de Álvaro Uribe, Edmundo del Castillo, en su polémica visita a Nilson Pinilla el día anterior del fallo del referendo reeleccionista.

Según la sección de confidenciales de El Periódico, además de Ordóñez, Roberto Gerlein e Iván Name también impulsaban su aspiración. Y según Semana, es cercana a David Name, el hermano de José Name Terán. Sin embargo, La Silla Vacía no pudo confirmar estas apreciaciones.

Aunque su salto a la política fue sorprendente dada su trayectoria anterior, Cabello no es enteramente ajena a ese mundo. Su hermana María Elvira, cónsul en Caracas, fue segundo renglón del ex senador Mauricio Pimiento, condenado por parapolítica. Y lo fue en la campaña en la que éste recibió apoyo de los paramilitares y por la que fue condenado. Tanto María Elvira, como Pimiento, fueron muy cercanos a la conservadora Noemí Sanín en la política.

Esta familiaridad con el mundo político le dio impulso para aspirar a la Gobernación del Atlántico. A pesar de que, como lo contó La Silla Vacía, fue apoyada por los grandes caciques Fuad Char Abdala, José Name Terán y Roberto Gerlein, su aspiración se quedó sólo en la precandidatura. Al final José Antonio Segebre fue quien ganó las elecciones.

La notoriedad que ganó en la Procuraduría y como ternada resultó implusando su carrera.

El 14 de febrero de 2012 fue elegida por la Sala Plena de la Corte Suprema de Justicia como magistrada de la Sala Civil de ese tribunal, en reemplazo de Pedro Munar Cadena. En ese momento se retiró de la Procuraduría.

Entre 2016 y 2017 fue presidenta de la Corte y luego como presidenta de la Comisión Nacional de Género de la Rama Judicial, cargo en el que estuvo hasta 2018. 

En diciembre de 2018, el Presidente Iván Duque la ternó para que la Corte Suprema eligiera un fiscal general ad hoc para investigar tres casos del escándalo de Odebrecht, en los que Néstor Humberto Martínez se había declarado impedido. Aparte de ella, la terna la integraron la secretaria jurídica de Palacio, Clara María González y el decano de derecho de la universidad Sergio Arboleda, Leonardo Espinosa.

Cabello renunció a la terna porque existían dudas sobre si estaba habiltada. Al final, el elegido fue Espinosa. 

Apenas cinco meses después, tras la renuncia de Gloria María Borrero como Ministra de Justicia, Duque la nombró en ese cargo. Su posesión fue el 11 de junio de 2019 .

Aunque su llegada a la Procuraduría debería ser el resultado de una exitosa gestión en el Ministerio de Justicia, por sus resultados, pasó sin pena ni gloria. En su posesión, el presidente Iván Duque le encomendó tramitar la reforma a la justicia y ponerle el acelerador la implementación a la política antidrogas, con un foco muy claro en la reactivación de las aspersiones con glifosato.

Ninguna de las dos las sacó adelante. De la reforma se conoce un borrador con 25 artículos que estaba apenas dialogando con las cortes y, pese al anunció etéreo del Gobierno de reactivar las aspersiones, estas siguen en el tintero, las consultas previas que debía hacer de la mano de los ministerios de Interior y el de Defensa no se dieron, y no es claro el camino que tomará el Gobierno para cumplir su promesa.

Durante su gestión se presentó una compleja crisis penitenciaria por la llegada del Covid a estos centros de reclusión, en especial en la cárcel Modelo de Bogotá, donde el 21 de marzo se presentó un motín en el que resultaron 23 personas muertas y 80 heridos, sin que hoy haya respuestas sobre lo que sucedió.

Esto aceleró la expedición de un decreto para reducir el hacinamiento que generó la inmediata reacción del fiscal Francisco Barbosa, quien criticó las medidas asegurando que dejar a los delincuentes libres no era la solución. Finalmente, tuvo tantas excepciones que de los 10 mil que estaban contemplados que serían favorecidos, a finales de julio apenas esta cifra se acercaba a los 1.000.

El 14 de agosto de 2020 Duque anunció a Cabello como su candidata a la Procuraduría, y así quedó completa la terna, en la que también entraron el conservador Wilson Ruiz (ternado por la Corte Suprema de Justicia) y el exviceprocurador Juan Carlos Cortés (candidato del Consejo de Estado).

El 18 de agosto Duque le aceptó su renuncia, para que se dedicara de lleno a su campaña a la Procuraduría, que en todo caso fue exprés, porque en menos de una semana La U, el Centro Democrático, Cambio Radical, el Partido Liberal, el Partido Conservador, el Mira y Colombia Justa Libres se pusieron de acuerdo para respaldarla. 

El respaldo lo consiguió porque aunque venía ternada por el Presidente, y eso en principio le restaba dado que normalmente el Congreso elige ternados de las cortes, su sello no es exclusivamente uribista.

En su lugar, ella contaba con amigos y relaciones en casi todos los partidos, y tenía el respaldo de los 14 senadores del Atlántico, quienes le hicieron campaña en sus respectivas colectividades.

También, tenía abonado terreno debido a su paso por el Ministerio de Justicia terminó afianzando relaciones con congresistas de todas las regiones.

Con ese telón de fondo, la movida inicial para su elección la hizo La U cuando un día después de que estuviera lista la terna se matriculó formalmente con la aspiración de Cabello. Luego en cascada se sumaron las demás colectividades que la respaldaron.

En total 83 votos fueron a favor de Cabello, y con ellos se convirtió en la primera mujer en llegar a la Procuraduría General de la Nación.

Debido a sus relaciones con los políticos de Atlántico, con el uribismo y con su reciente paso por el Ministerio de Justicia, su elección generó controversia debido a que como Procuradora tendrá que vigilar a sus amigos y a sus excompañeros de gabinete.

Incluso organizaciones como la Misión de Observación Electoral, MOE, y De Justicia, alertaron que su llegada a dirigir el Ministerio Público ponía en riesgo el equilibrio de poderes del país.

El paso de Cabello por el Minjusticia dejó un balance poco satisfactorio: no sacó adelante la reforma a la justicia, las herramientas de erradicación de cultivos ilícitos terminaron frenadas por jueces y su cartera tuvo un papel casi nulo en la defensa, y existieron denuncias por la repartija burocrática de cargos a políticos y miembros de las cortes.

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