Uso de cookies

La Silla Vacía usa Cookies para mejorar la experiencia de nuestros usuarios. Al continuar navegando acepta nuestra política.

listo

Darío Monsalve Mejía

Arzobispo de Cali • TOTAL DE CONEXIONES 0
Actualizado: 27 de Enero de 2017

El Arzobispo de Cali, nació en Valparaíso, Antioquia el 15 de marzo de 1948. Es filósofo de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Teólogo de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá y Licenciado en teología bíblica de la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma.

Ingresó al Seminario Menor de Jericó cuando tenía 12 años y ya estaba convencido de que quería dedicar su vida a la Iglesia, a la que veía como una promotora de liderazgo social.

Luego pasó al Seminario Mayor de Medellín donde se siguió formando como sacerdote en donde fue ordenado en octubre de 1976 por el obispo Juan Eliseo Mojica Oliveros.

Como cura dirigió las parroquias de Cartago, de Santa Inés de Andes, y de Betania.  Luego, en 1983 y con sólo siete años de sacerdocio, se lo llevaron a Bogotá a la Conferencia Episcopal.

Tres años después, luego de la visita del papa Juan Pablo II a Bogotá, Monseñor Monsalve partió para Roma a estudiar la licenciatura en teología bíblica en la Universidad Gregoriana, apenas recibió el título lo volvieron a llamar para que regresara a Jericó a enseñar la biblia en el Seminario Menor y Mayor.

Allí lo nombraron rector, lo que prácticamente significaba que estaba pidiendo pista para recibir el grado de obispo, nombramiento que llegó el 15 de noviembre de 1993, Monseñor Monsalve llegó a la capital antioqueña como obispo auxiliar.

Cuando aún no llevaba ni seis meses como obispo, a comienzos de 1994, el recién nombrado obispo auxiliar de Medellín, tomó la decisión de irse a vivir al barrio Andalucía La Francia, en la comuna nororiental, donde la vida pasaba en medio de las balaceras. Quería conocer desde adentro a los sicarios que había dejado el capo, para así convencerlos de que “regresaran a la civilidad”. Además, optó por trasladar al cura de la parroquia del barrio, que era muy querido por una pandilla que dominaba el sector.

Durante 8 años como obispo auxiliar de Medellín trabajó en la defensa de la convivencia y paz en las comunas con grupos armados ilegales para generar acuerdos que permitieran mantener la tranquilidad en estos sectores.

Hacia el 2001 fue nombrado obispo de Málaga-Soatay tomó posesión de esa sede el 29 de septiembre del mismo año, de donde quisieron sacarlo los paramilitares por haberse opuesto a las convivir en Antioquia y al comandante alias ‘doble cero’ que quería usar la Iglesia para liderar una organización de paz. Según Monsalve, era una “trampa” que buscaban montar una empresa de limpieza social, por eso se opuso con todas sus fuerzas.

El 3 de junio de 2010, el papa Benedicto XVI lo nombró como Arzobispo Coadjutor de Cali con derecho a sucesión de monseñor Juan Francisco Sarasti Jaramillo, en ese entonces arzobispo de Cali. Casi un año después, y tras la renuncia de Monseñor Juan Francisco Sarasti que estaba muy enfermo, el papa Benedicto XVI lo nombró Arzobispo de Cali en propiedad.

Una vez nombrado, monseñor Monsalve se dedicó a movilizar una agenda de paz en Cali donde mantuvo posiciones polémicas con relación con los grupos armados ilegales para movilizar su reinserción a la vida civil. Por ejemplo, cuando tras el operativo en el que se dio de baja al máximo comandante de las Farc, Alfonso Cano, Monsalve Monsalve escribió una carta en la que cuestionó que el Ejército no le hubiera respetado la vida al guerrillero en un operativo que él calificó de “desigual”. O en la campaña al plebiscito, cuando dijo que “todo ciudadano honesto dará su voto por el Sí”, lo que causó ampolla sobre todo entre los del uribismo que promovían el No.

Además, en aras de conocer la situación de conflicto en una de las ciudades más violentas del país, montó el Observatorio de realidades sociales que ya cumple cinco años de existencia.

Al día de hoy, el Arzobispo de Cali ha servido de mediador entre el gobierno y el ELN para destrabar el proceso de negociación con esta guerrilla que ha tenido varios momentos de tensión. Aunque no tendrá un papel protagónico en la mesa que todavía no se ha instalado públicamente, será quien coordine la comisión de cinco obispos de zonas donde más se ha sentido el conflicto que acompañarán externamente a la mesa negociaciones.

Interactive is loading
 

Las historias más vistas en La Silla Vacia