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Carlos Alberto Solarte Solarte

Contratista • TOTAL DE CONEXIONES 0
Actualizado: 13 de Julio de 2016

Carlos Alberto Solarte es uno de los contratistas más poderosos del país. Ingeniero nariñense especializado en obras civiles, se quedó con dos de las concesiones más grandes del 2015: el 40% de la conceción Mocoa - Neiva y el 70% del proyecto Popayán - Santander de Quilichao le van a reportar ingresos de 1.2 billones de pesos.

El éxito en ambas licitaciones es el último de varios que han hecho de Solarte uno de los apellidos más notorios en la ingeniería vial del país. Lo que los medios denominan como el emporio de “Los Pastusos” fue fundado por Carlos Alberto y su hermano mayor Luis Héctor en los años 80 del siglo XX.

Ambos estudiaron ingeniería civil en la Universidad del Cauca con la ayuda de Arturo, el mayor de los Solarte, que ya por esa época se estaba convirtiendo en uno de los industriales harineros más importantes de la región.

Tras trabajar por un periodo breve en las bodegas de granos de Arturo, los hermanos incursionaron en la construcción vial como subcontratistas. En 1966 se ganaron su primera licitación, la construcción de una carretera de 10 kilómetros entre El Tablón y Las Mesas, municipios del oriente de Nariño. Por el trabajo recibieron 700 mil pesos de la época. En ese entonces Carlos Alberto tenía 23 años de edad y dos de graduado.

En 1983 los hermanos Solarte se ganaron su primer contrato grande para la rehabilitación de 100 kilómetros de la carretera entre Pasto y Rumichaca, en la frontera con Ecuador. Durante los siguientes cinco años trabajaron en el sur del país en condiciones precarias por la dificultad que suponían en esa época el traslado de materiales y los problemas de orden público.

El primer salto de Solarte al centro del país fue la construcción de Girardot-Espinal-Neiva, concesión de 168 kilómetros que hoy opera CSS Constructores, una de las empresas de la familia. El proyecto, adjudicado en 1995 por el recién fundado Instituto Nacional de Vías, hizo parte de la primera generación de concesiones que comenzó durante la presidencia de César Gaviria. Desde entonces, los hermanos Solarte siguieron compitiendo por las concesiones más importantes del país.

Tienen participaciones en importantes concesiones como la malla vial del Valle, adjudicada en el 98 con Andrés Pastrana como presidente y Mauricio Cárdenas como Ministro de transporte. Para los Solarte fue muy productivo el periodo de Andrés Uriel Gallego como ministro de Transporte durante las dos presidencias de Álvaro Uribe: en el 2002 entraron a la concesión Briceño-Sogamoso con su firma Solarte y Solarte; en el 2006 la ampliación del aeropuerto Eldorado le fue adjudicada a Opaín, consorcio del que son parte; en el 2009 les fueron adjudicados los primeros dos tramos de la Ruta del Sol. Durante su dirección de la cartera, Gallego afirmó que si tuviera la potestad de asignar concesiones a dedo se las daría a “Los Pastusos”.

Bajo diferentes sociedades, Carlos Alberto y Luis Héctor han estado involucrados en tantos contratos que han llamado la atención de la Superintendencia de Transporte; en el 2012 el órgano de control hizo un estudio que reveló que los hermanos tenían participación en el 12,3% de las concesiones viales y aeroportuarias del país.

La participación en obras tan variadas y exigentes los ha llevado a adquirir uno de los parques de maquinaria más grandes de Colombia. Para ese mismo año contaban con 2.600 piezas y tenían un personal de 100 ingenieros y 6.000 operarios.

Los escollos que Solarte ha encontrado en la ejecución de las obras son de la misma escala de las concesiones que ha conseguido. La malla vial del Cauca, cuya finalización está programada para el 2016, ha sufrido demoras que los constructores le han achacado a las dificultades a la hora de adquirir los predios necesarios.

También hubo complicaciones en la fase I de la Ruta del Sol, como contó La Silla. El valor del proyecto, por la cercanía del trazado a reservas forestales e hídricas del municipio de Guaduas, tuvo que ser congelado por seis años. El recorrido de la vía se rediseñó y en el 2015 se fijó la entrega de las obras para el 2020. Antes de reanudar el proyecto, Helios, el consorcio del que forma parte Solarte a título personal y como parte de CSS constructores, tuvo que ganar un largo pleito contra el gobierno.

Las demoras y complicaciones en las obras encargadas a los Solarte suscitan titulares regularmente. Uno de los más mediáticos, en franco contraste con las palabras de Andrés Uriel Gallego, fue el de las declaraciones de Cecilia Álvarez, actual ministra de Transporte. Tras ver el supuesto mal estado de la vía Tolú Viejo – San Onofre – Cruz del Viso dijo que “en Buenaventura pasó lo mismo, en la Ruta del Sol I. No hay un sitio en el que yo no tenga un problema con los Solarte. El Ministerio no va a seguir aceptando que los Solarte hagan lo que quieran."

Se ha afirmado que las empresas de Carlos Alberto Solarte ganan contratos con las propuestas más bajas y luego se esfuerzan por renegociar las condiciones acordadas. Aunque en muchos de los proyectos en que están involucrados hay algún tipo de complicación, los integrantes de la “dinastía” siguen siendo reconocidos como unos de los contratistas más hábiles de la ingeniería nacional.

En el 2014 hubo un quiebre en la composición de esa dinastía; la muerte de Luis Héctor desencadenó una serie de pleitos entre su hermano y sus herederos y terminó con el viejo grupo definitivamente roto. La decisión de Carlos Alberto fue renunciar a la gerencia de CSS, empresa que se considera la joya de la corona.

Parece que Carlos Alberto no necesita la joya porque se enfrentó a sus familiares en la licitación de la concesión Mocoa-Neiva, una de las grandes cocnesiones de 4G que se ganó en 2015 ante la ANI, y corredor vial de gran importancia porque va a mejorar ostensiblemente la conexión de Putumayo con el centro del país.

El consorcio en el que tiene el 40% se quedó con ella. Como en los tiempos en los que trabajó con su hermano, sigue dominando en muchas de las licitaciones en las que participa.

El segundo contrato grande que se ganó en 2015 fue el de la doble calzada entre Popayán y Santander de Quilichao, corredor que mejorará la conexión entre varios municipios del Cauca y del centro del país con Nariño y Ecuador. Solarte es dueño del 70% del concesionario.

Por los próximos años Carlos Alberto Solarte estará frente a las concesiones que ha conseguido con su hermano y aquellas que está negociando solo. En entrevista con Portafolio en el 2012 dijo que aún tiene energía para hacerlo. También aseguró que la dinastía Solarte seguirá con sus hijos y sobrinos que ya están dirigiendo grandes concesiones, entre ellas el Corredor del Sur (Putumayo), el Corredor Marginal de la Selva (Putumayo – Arauca) y el Anillo del Macizo Colombiano (Cauca).

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