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Por LaSillaVacia.com · 10 de Febrero de 2016

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Las dos fuerzas que de unos años para acá se enfrentan por el poder en La Guajira hoy están unidas por la magia de los acuerdos burocráticos y en medio del drama nacional por la crisis del pueblo wayuu.

Se trata de La Gran Alianza que llevó al desprestigiado Kiko Gómez y a Oneida Pinto al poder (liderada por el exsenador Jorge Ballesteros) y Nueva Guajira (cuya cabeza más visible hoy es el actual presidente de la Cámara Alfredo Deluque). Desde ayer ambos movimientos convergen en el gabinete de la gobernadora Pinto, a quien Nueva Guajira enfrentó en las pasadas regionales con el exalcalde de Maicao Ovidio Mejía.

Oneida, cuyo partido es Cambio Radical, le entregó a Nueva Guajira la dirección del Instituto Departamental de Cultura, en cabeza del publicista Rubén Magdaniel Pabón. El nuevo funcionario ya había estado en esa silla durante el gobierno de Jorge Pérez Bernier, otro de los líderes de ese grupo. Y había sido también precandidato a la Alcaldía de Riohacha para las regionales de 2011.

Este acuerdo político lo lideró el diputado de La U y de Nueva Guajira Gabriel Pinto Redondo.

Un miembro de Nueva Guajira y otro de La Gran Alianza le aseguraron a La Silla Caribe, por separado, que ante los problemas que hay en ese departamento, especialmente la sequía y la muerte por desnutrición de niños wayuu, hay un ambiente generalizado de "jalar para el mismo lado" y dejar atrás las históricas rencillas políticas.

Sin embargo, otros guajiros del mundillo político creen que detrás de esa "paz política" hay una estrategia de la recién llegada mandataria y su grupo para neutralizar a la oposición y evitarse críticas entregando puestos.

CONTEXTO

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