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Por Jineth Prieto · 06 de Diciembre de 2015

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Con dinero que estaba destinado a apoyar a los artistas de Bucaramanga, el Instituto Municipal de Cultura y Turismo compró una ‘hormiga culona’ de $490 millones para adornar el aún inconcluso centro de convenciones de Neomundo.

El contrato, que fue suscrito el pasado 30 de octubre, significó para los escultores de la ciudad la disminución de una gran partida de los recursos que por naturaleza están para que no abandonen su idea de seguir produciendo arte a nombre de la región.

Y es que la obra, que pesará cuatro toneladas, no fue comprada a un artista de la ciudad ni del departamento, es más, ni siquiera a un escultor nacional. En su lugar le fue pagada a un artista cubano (Ramón Lago), quien aunque si bien es reconocido en varios países, recibió el dinero que venía de un presupuesto destinado a “estímulos artísticos y culturales” en Bucaramanga.

 

La Silla revisó al detalle el contrato y encontró que esos “estímulos” de los que se habla en el presupuesto, además, debían estar dirigidos al “mantenimiento de un programa institucional” lo que de plano implicaría la puesta en marcha de una política continua para apadrinar a los artistas y no la compra de una obra ya concluida.

Es más, en la explicación del contrato se señala que el dinero que van a utilizar busca la “producción y circulación artística y cultural”.

La historia de esta hormiga se remonta a un convenio que celebraron el Instituto Municipal de Cultura y Neomundo el 24 de junio de este año - un día antes de que entrara en vigencia la ley de garantías electorales-.

Ese convenio se firmó con el fin de hacer un concurso entre tres artistas (uno internacional, uno nacional y uno local) quienes a través de una invitación privada debían presentar un proyecto para la elaboración de una escultura de una ‘hormiga culona’.

Aunque Neomundo nunca pagó las estampillas del contrato, impuestos que son requisito para firmar el acta de inicio y con ello adelantar la convocatoria, los tres artistas fueron llamados y presentaron los proyectos. No obstante, según el acta de terminación de ese acuerdo, el concurso fue declarado desierto porque ninguno “cumplió con los requisitos”.

Lo que no se podía prever en ese entonces, era que uno de los que resultaron descartados fue el que terminó vendiéndole la hormiga al municipio un precio $74 millones por debajo de lo que la ofreció en la frustrada convocatoria.

Según el director del instituto municipal de Cultura y Turismo, Francisco Centeno, el artista los buscó y les dijo que había continuado con la elaboración de la hormiga pese a que hacía un mes se había declarado desierto el concurso.

“Lo analizamos y vimos que era una muy buena oportunidad porque además costaba menos de lo que se tenía pensado para la convocatoria y no había tiempo de adelantar otra antes de finalizar el año”, le dijo a La Silla Centeno.

La hormiga será presentada en sociedad, según los anuncios, el 22 de diciembre, cuando en un acto protocolario el alcalde Lucho Bohórquez entregue la primera fase del Centro de Convenciones, obra que para ese entonces no estará concluida.

Como la escultura estará ubicada en la plazoleta del proyecto, es muy probable que la desmonten por las obras que se adelantarán para la segunda fase.

Y para Francisco Centeno resultó ser más negocio ganarse un descuento que volver a convocar el concurso.

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