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Por Juan Esteban Lewin · 31 de Julio de 2014

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La pelea por la cabeza del Partido Conservador se está moviendo. Además de que el senador Roberto Gerlein quiere reemplazar a Ómar Yepes en la presidencia del directorio de ese partido y de que la excandidata Marta Lucía Ramírez ha pensado en convertirse en su jefe única, ahora el representante cordobés David Barguil entra en la baraja.

El panorama no es claro porque las divisiones dentro del partido son profundas. Como ha contado La Silla, en el directorio hay una división entre santistas y antisantistas, que hasta antes de las elecciones estaban empatados. Aunque eso cambió porque hubo relevo en los congresistas que tienen silla allí, el directorio aplazó para la próxima semana su reunión de ayer y por eso no es claro cómo está el equilibrio entre esos dos grupos, pero todo apunta a que el empate persiste.

A la espera de eso, Roberto Gerlein es el nombre más fuerte para reemplazar a Omar Yepes en la presidencia del directorio, como representante del ala santista, que ganó las elecciones, mientras que Ramírez ha planteado hacer una convención nacional para eliminar el directorio y reemplazarlo por una jefatura única, seguramente en cabeza de ella.

El problema es que para que cualquiera de esas dos cosas ocurran necesitan una mayoría que pinta esquiva.

Por eso la candidatura de Barguil podría tener viabilidad. El representante, que acaba de llegar al directorio después de las elecciones, arranca con su voto y el de su aliada política, la senadora cordobesa Nora García Burgos, quien también es nueva en el directorio.

Además, Barguil tiene buena acogida entre los no santistas porque estuvo con Ramírez y luego con Óscar Iván Zuluaga en las presidenciales.

Y también tiene entrada entre los otros tres representantes a la Cámara que están en el directorio (Liliana Benavides, Orlando Guerra y Ciro Ramírez) que, aunque son santistas, son algunos de los representantes conservadores que están molestos por el hecho de que los senadores hayan recibido toda la mermelada del Gobierno.

Sin embargo, la elección no está asegurada, no solo porque el panorama se sigue moviendo y porque aún es muy joven, sino porque era el primero en la fila del castigo del gobierno a los conservadores.

¿Será que la visita de Marta Lucía a Casa de Nariño hoy le embolata la estrategia?

CONTEXTO

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