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Por Juan Esteban Lewin · 22 de Enero de 2015

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La pelea por la presidencia del Consejo de Estado está en un punto muerto y, como ese tribunal tiene muchas vacantes, lograr la mayoría para elegir parece muy difícil. Más porque quien salga elegido jugará un papel importante en definir quién será el Registrador Nacional durante las elecciones de 2018.

 

Ser presidente de una Alta Corte es un cargo sobre todo ceremonial, pues su principal función es ser vocero. Sin embargo, también se pueden dar roces porque, como son quienes citan a las reuniones de las salas plenas, definen el orden del día, reparten a los magistrados los expedientes de las salas y dan permisos para viajes, tienen un poder importante adentro (como el de demorar una elección o adelantar un asunto).

Pero esta vez la pelea tiene otro ingrediente. El presidente del Consejo, más los de las cortes Suprema y Constitucional, deben elegir el nuevo Registrador en diciembre de este año para reemplazar a Carlos Ariel Sánchez. Es decir, quien gane esta elección tendrá uno de los tres votos y una incidencia muy grande en definir quién va a organizar las elecciones presidenciales de 2018.

Con ese trasfondo, el martes estaba citada la sala plena del Consejo de Estado para votar. Y no se logró una mayoría que, por estatutos, es de dos tercios de los 31 magistrados. Como esa cifra no se modifica si hay vacantes (lo dijo el mismo Consejo cuando anuló la elección de Viviane Morales como Fiscal General) y en este momento hay solo 26 consejeros, un grupo de cinco puede bloquear la decisión. Y eso es lo que ha ocurrido.

A la sesión llegaron cuatro candidatos: William Zambrano, Martha Teresa Briceño (la actual vicepresidente, quien por tradición debería ser la nueva presidente), Jaime Santofimio y Gerardo Arenas. Hubo unas 30 votaciones y no hubo elección.

Después de algunas rondas de votación Arenas, quien no pasó de cuatro votos, se retiró. Eso hizo que en algunas Zambrano llegara a 17 votos (a cuatro del número mágico), en otras Briceño hasta 11. Los tres o cuatro votos que nunca se fueron a uno de ellos se quedaron con Santofimio, quien no se retiró y tiene opción como tercería.

Aunque Zambrano estuvo cerca de ganar, se enfrenta con la férrea oposición de un grupo de unos cuatro magistrados comandado por Marco Antonio Velilla.

Velilla era uno de los integrantes de la terna de Álvaro Uribe a la Fiscalía, que luego Santos cambió. Él nunca aceptó esa decisión e incluso la demandó, por lo que él no ve con buenos ojos a quienes ayudaron a Santos a tomarla (incluido Zambrano, que pertenece a esa sala de consulta).

Habrá que ver si el trancón que se vivió esta semana se repite la próxima, cuando en principio debería ya definirse el nuevo presidente.

Comentarios (1)

Henry Castro Gerardino

24 de Enero

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En ocasiones a uno le parece que el tema es sobre un grupo mafioso o algo parecido. Además de que son servidores públicos que solo trabajan de martes a jueves y que reciben un salario equivalente al de 40 obreros nuestros, que se lo pasan dictando conferencias que les reportan más dinero pero que les impide atender lo que les concierne, se reunen a votar y casi nunca logran su cometido, lo que los obliga a repetir lo actuado por meses y meses. Es esto serio? No afecta la marcha de la justicia?

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