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Choque de trenes

No me preocupan tanto las preguntas que Mockus no responde, como las que no respondió en el pasado debate, sino las que responde, sobre todo una en particular.

Cuando le preguntaron cómo manejaría en caso de ser elegido sus relaciones con un Congreso mayoritariamente de oposición respondió que lo haría “basado en el diálogo” con “argumento que va y argumento que viene”, así no más, como si se tratara de juego de ping-pong intelectual.
 

Una encuesta muy rara

Ya lo dije una vez y lo repito: creo en las encuestas y creo en la seriedad de encuestadoras como Ipsos, Gallup y el CNC. No solamente porque los conozco sino porque usualmente aciertan, que es lo que importa de verdad.

 

Dicho lo anterior la de la Gran Encuesta 2010 de Semana y RCN tiene algo muy raro.

Las verdades a medias de Mockus

Muy bonito el comercial donde una cantidad de actrices y actores colombianos nos informan que van a votar por Mockus porque es honesto y hará cumplir la ley. Gracias. Ahora hagan uno donde digan que van a votar por Mockus porque es colombiano por nacimiento, ciudadano en ejercicio y mayor de 30 años.

 

El fin de las mafias

Gustavo Petro ha hecho una carrera política diciéndole al electorado que su lucha es por un país sin mafias. Me imagino que se refiere a las supuestas mafias que, en su opinión, han gobernado durante los últimos años, aunque en la muy característica tradición de la izquierda colombiana es duro con la acusación y leve con las pruebas.

 

¿Es el intercambio humanitario un acto humanitario?

Parece tan fácil. Intercambiar a unos soldados y policías secuestrados (o retenidos, o “prisioneros de guerra”, o como los quieran llamar) por unos guerrilleros presos. La ley de la guerra lo permite y el derecho internacional humanitario también, hasta la ley colombiana ha hecho excepciones para que esto sea posible.

 

Aclaraciones sobre mi entrada anterior

A juzgar por los comentarios a mi última entrada, creo que el punto de la misma se malentendió -o quiso ser malentendido- por algunos.

 

Obviamente mi intención no era banalizar la tragedia del secuestro, ni mucho menos. Todo lo contrario, me repugna profundamente todo este episodio, empezando por las violaciones monstruosas del derecho internacional humanitario, de la ley colombiana y la simple decencia humana cometidos por las FARC.

 

El show mediático

Trescientos cuarenta y siete días, veintiún horas, veinticinco minutos y veintiún segundos, transcurrieron desde que las FARC anunciaron al país la entrega unilateral del hoy sargento Moncayo hasta que en efecto lo hicieron.  Mejor dicho un año.

 

Cuentas alegres

Creo en las encuestas porque casi siempre aciertan. Dicho lo anterior tengo algunas reflexiones sobre la última realizada por Gallup, sobre quien, dicho sea de paso, tengo la mejor opinión profesional.

 

Dice Gallup que si las elecciones fueran hoy Santos obtendría el 34.2% de los votos, Noemí, el 23.3%, Mockus el 10.4%, Petro el 6.3%, Vargas el 6.2%, Fajardo el 6.1% y Pardo el 5.1% y que el 7.8% de los votantes no sabe por quién votar, no quiere decir o votaría en blanco.

 

El debate visto por mí

Cada quien ve en estos debates presidenciales lo que quiere ver, por eso sin pretensiones de objetividad falsas, como las de muchos de los opinadores profesionales colombianos, yo les cuento mis conclusiones sobre el debate de anoche.

 

Primero. Los organizadores se fajaron. El formato les permitió cubrir un gran espectro de preguntas, desde las preguntas bomba de la primera ronda, pasando luego por de temas de coyuntura, los temas difíciles como el aborto o la eutanasia, los temas light y personales y finalmente un mini contrapunteo.

¿Por qué no sabemos cuántos secuestrados hay?

Varias razones explican porque cada vez que sale una cifra sobre secuestro, se genera un gran debate en torno al tema y lo único claro es que a pesar de los avances del país en materia de lucha contra este fenómeno; de los millonarios recursos, públicos y privados destinados a entenderlo y combatirlo - hoy no se pueden contestar con tranquilidad preguntas básicas como: cuántos secuestrados hay hoy en Colombia. Enumero algunas de estas razones: